miércoles, 12 de febrero de 2014

EN ÁVILA.

Portada de la basílica de San Vicente, Ávila, 2014
 

Pabellón de usos múltiples

      A mis alumnos, que escuchan recuerdos
     de otros días

De tantos edificios colegiales,
aquél era el orgullo. Se llamaba
Pabellón de Usos Múltiples.
Dos plantas y un frontón en relieve
simulando un partenón altivo,
un edificio inmune al paso de los días,
sobre una plataforma de rocalla.
Contaba con estudio, biblioteca,
un ginnasio, capilla y varias aulas
con mapas, crucifijos y encerados.
Sólo el laboratorio discrepaba.
Sus limpios ventanales difundían
una cálida luz de primavera
y el aire puro de la exactitud.
Llenaban los estantes microscopios,
lupas, balanzas, pinzas, anemómetros,
frascos de cloroformo y anilina,
metálicas esferas y artilugios
para medir diversas magnitudes.
Allí estaba la puerta del futuro,
el umbral hacia un mundo edificante;
cualquier incertidumbre parecía
tener respuesta franca en las probetas.

    (Causas y efectos, Sevilla, 1997)

12 comentarios:

  1. Cuánto me gustaba en mi tierna juventud descubrir ese templo, José Luis, que, no creas, pero salvo para los de casa y los especialistas minoritarios, poco conocido era. Ávila resultaba ser murallas, Santa Teresa y como mucho...las yemas. Y eso que es una ciudad rica en románico. Además de la riqueza arquitectónica y escultórica que San Vicente contiene lo que recuerdo con especial misterio y aún me sobrecoge es la bajada frecuente a la cueva rocosa que hay debajo. Era el aliciente principal, porque además no sé si había luz o acaso era una tibia bombilla, por lo cual la bajada escalón a escalón era propicia a fantasear y pasar miedo. Sensaciones que siempre he tenido al entrar en algunos templos o espacios ruinosos poco iluminados por la propia arquitectura. Ya ves, uno sigue manteniendo vivas las percepciones del descubrimiento, y las sigo disfrutando. A mi modo y manera siento una mística o un animismo como si me encontrara de nuevo con los elementos naturales y arcanos, y da cierto regustillo.

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    1. Debo confesarte que cada vez que visito Ávila con mis alumnos se me eriza la piel y la voz se rompe. Me casé en San Vicente, allí se bautizaron mis hijas, después visitamos la Plaza de Italia, con el Colegio Diocesano, donde estudié interno todo el bachillerato... Y a cada paso esa mezcla de historias comunes y personales... Sé lo que sientes al evocar; es lo mismo que yo siento. Un fuerte abrazo y la esperanza de un café común en Ávila.

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  2. Jose Luis, te felicito por hacer un poema tan sentido de un edificio y sus dependencias,sintiendo vivos los recuerdos y el despertar de inquietudes en aquellos alumnos.
    Es muy entrañable la forma en que lo cuentas y lo haces sentir.

    Un abrazo.

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    1. Querida Fanny, soy profesor de Historia y todos los años preparo una salida a Ávila para estudiar la Edad Antigua y la Edad Media... Y el viaje es tan complejo en lo personal que siempre prevalece el itinerario de lo vivido, aquel niño perdido en el tiempo que abría libros y llenaba probetas... La emoción y la palabra son las únicas maneras de reconstruir lo que fuimos. Un abrazo.

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  3. Esto es poesia; quien la escribio, lo sabe.

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    1. Esto es afecto, quien recibió lo sabe. Los días establecen esa cadencia mansa de itinerarios lectivos y ya mismo regresa el verano; de junio no pasa el intercambiar libros y recuerdos... Mientras nos queda este hilo digital que tanto une. Abrazos, poeta.

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  4. Antiguo y moderno en perfecto maridaje hacia el futuro.
    Algún día José Luis, visitaré esa Ávila que con tanto amor y nostalgia agasajas en tus poemas. Y lo haré con los ojos del viajero que regresa, pues aunque no la conozco, son tus palabras cicerone de los más bellos rincones que esconde la ciudad.

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    1. Ávila es una ciudad imprescindible. Tiene un conjunto munumental muy bien conservado y sitios que protagonizan ese maridaje entre pasado y presente que citan tus palabras. Está muy cerca. Un sábado familiar es un tiempo perfecto para acercarse y si estoy en la ciudad, te enseñaré cada rincón con la alegría de quien muestra su casa. Un abrazo.

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  5. me resultó interesante, pero no me hago ilusiones, de volver a ir a esas tierras no paso de Marín, Ponevedra, Madrid, Barcelona y Blanes
    jeje
    pero realmente pica el bichito del interés
    saludos

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    1. Omar, la literatura debe mucho a Ávila, es la tierra de San Juan de la Cruz, una de las primeras voces poéticas de nuestra tradición, y de santa Teresa, una biografía ejemplar. Así que algún verano es bueno cambiar la playa por el páramo, donde el mar se percibe de otro modo. Un fuerte abrazo.

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  6. Se nota que te gusta esta tierra, le dedicas muchas entradas y a cual más bonita y es que la tierra de uno tira. Un fuerte abrazo.

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    1. Tú tienes el mar en la ventana, yo tengo el granito tallado del románico y la pidra berroqueña de la muralla. Podemos cambiar de vez en cuando el patrimonio y así los dos disfrutaremos el doble.
      En efecto, querido Paco, Ávila es siempre el regreso, tal vez porque he vivido muchos años fuera de su perímetro urbano. Feliz noche, amigo.

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