jueves, 12 de junio de 2014

HETERÓNIMOS

En la buhardilla (Rivas, 2014)
Fotografía de Dolores Leis Parra
 
HETERÓNIMOS

   Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

   Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita día y noche
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
("Acaso sea el invierno..."
es razón suficiente para explicar el cosmos)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora, y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre cansado
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil unas livianas gotas de mi nube.

   El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida,
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera, al doblar una esquina
y, tras justificarme torpemente,
"hallé la puerta abierta y me aburría",
me despido gozoso y luego marcho,
el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero,
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

                       Rotonda con estatuas, Madrid, 1990

10 comentarios:

  1. También esta ese yo que se esconde a la sombra de sus hermanos y espera encontrar algún día el reino de la luz. Hermoso poema, José Luis. Feliz día.

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  2. Gracias, amigo; esa incertidumbre de saber quién nos habita es un acicate más para buscar el conocimiento y los sentimientos más valiosos, dentro y fuera. Un abrazo y feliz semana.

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  3. versos de altura para pensamientos y apariencias de altura.
    pese a las luchas del adentro por habitarle, poeta, cierta homogeneidad se trasluce -sombra sobre sombra quizás- que le confieren perfil inmisericorde de poeta; uno y solo.
    muy hermoso.
    salud.

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    1. Qué reflexión más cuidada; gracias por tus palabras y por esa confianza en el poema. Un abrazo y mi gratitud.

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  4. Esto es un poema¡ un mundo del derecho con luces, y del revés, con sombras. Ágil, hondo, asequible y distante. Aquí son las seis de la mañana y me ha llenado de luz el día. Gracias.

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    1. Y esto es un amigo, es decir, una mirada que percibe luces en medio de la noche. Sé que suena solemne, pero sólo quería darte las gracias y que mis palabras llegaran hasta Nueva York con la calidez del verano en Madrid, pues eso: gracias, querido profesor.

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  5. El yo, nuestro yo, es una ilusión. Nos han hecho creer que el yo es necesario, unívoco, imprescindible, real. Y sin embargo eso se contradice con la realidad humana diversa, multiforme, plural. He leído este poema muchas veces y me ha hecho reflexionar mucho sobre nosotros mismo.
    Heterónimo es "otro nombre", pero ¿un mismo yo? ¿otro yo? ¿nuestros varios yo? Interesante reflexión que en Occidente apenas se intuye en la poesía y que en oriente es centro de muchos pensamientos.

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    1. La convivencia en el interior de tantos personajes acaba dejando indicios de pacífica relación.Escribí este poema en Arcos de la Frontera y pasó a ser el poema de cierre de mi primer libro, ROTONDA CON ESTATUAS. En él lecturas de Antonio machado y Fernando Pessoa y esa mirada ante el propio espejo para conocernos un poco mejor. Abrazos.

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  6. Podemos ser dos, a veces, legión. De lo que no me cabe duda, es de que este poema es grande en fondo y forma. Un fuerte abrazo.

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  7. ¡Profundo y excelente poema filosófico e intimista, José Luis!. Me encantan tus dos yo. El uno necesita del otro, creo yo; dialogan, discuten,pactan difíciles equilibrios...
    Además del interesante tema, tus versos conforman una excelente poesía merecedora de una felicitación.

    Un abrazo, o dos: uno para cada yo.

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