jueves, 19 de junio de 2014

UNA CALLE VACÍA

Londres
Fotografía de Javier Cabañero


UNA CALLE VACÍA

               Para Ramón Eder

   Hoy recorren mis pasos esa calle
que no esconde ningún itinerario.
Todas las calles fluyen dócilmente
al mar que es cualquier sitio,
cierran con parsimonia una distancia;
pero ésta alarga al infinito su trazado,
pretendiendo ignorar dónde concluye.
   Amo el cuello sumiso de sus verdes farolas,
los reflejos chillones de sus autos a plazos,
su cal, que habitan líquenes y musgos,
y amo sus papeleras -cielos para despojos-,
singulares regazos donde nada perturba
el aliento feliz de lo caduco.

          Población activa, 1994

4 comentarios:

  1. Precioso poema, con varias metáforas "urbanas" y sugerentes que ilustra una fotografía equilibrada, como el poema. El aliento feliz de lo caduco, a mi me ha hecho pensar en lo,que ahora mismo los españoles, no todos, están celebrando.

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    1. Un placer tus palabras, querido Hilario, ya sabes que soy un sentimental que necesita la palabra de complicidad en lo diario. La sensación que describe el poema la conoces, seguro: es el paseo sosegado sin ninguna dirección en el que se escucha el rumor de los objetos diarios, el sosiego habitable de las papeleras... Y hoy no es un día de desolación para mí: el fútbol es un juego, no una catarsis trágica... Y soy republicano por convicción, aunque no sabría discernir si la republica o la monarquía son en sí mismo regímenes democráticos. Todo depende. En fin, qué lástima un paseo común por cualquier calle de Brooklyn . Abrazos de nuevo, profesor.

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  2. Sin palabras ¡Qué bonito! Además refleja esa templanza tan tuya en la espera que no acaba si no en unos días. Todo llega y pronto tendrás a tu "niña" disfrútala como tú sabes. Un fuerte abrazo.

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  3. Lo haré, querido amigo, y me alegra mucho que tu ánimo siga fuerte y estable. Es la mejor manera de contemplar las calles de mañana. Abrazos.

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