miércoles, 13 de julio de 2016

VÍCTOR PEÑA DACOSTA. DIARIO DE UN PURETAS...

Diario de un puretas recién casado
Víctor Peña Dacosta
Ediciones Liliputienses
Cáceres, 2016
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL MÓVIL

  A los clásicos les sientan bien las zapatillas deportivas, así que Víctor Peña Dacosta (Plasencia, 1985) no duda en buscar el número adecuado para calzar su poemario con un préstamo de Juan Ramón Jiménez, con calzador festivo, como antes hiciera Jon Juaristi, en vísperas del Aberri Eguna y dispuesto a llevarse al río a alguna mocita casamentera. Desde su primer poema, Diario de un puretas recién casado cruza el espacio de lo narrativo para construir una historia sentimental cuyas características más relevantes son la ironía, el sentido crítico, el humor y los abundantes referentes literarios, elementos  singularizadores  que ya se entrelazaron en salidas anteriores como  La huida hacia adelante  (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014).
  En el poema inicial, “Pálido reflejo”  el sujeto verbal se mira en el espejo biográfico de Arthur Rimbaud para glosar la genética del malditismo contemporáneo en un paisaje histórico con abundantes contraluces. El yo comprometido con la ideología del superviviente debe aceptar el sereno sedentarismo del funcionariado y el amoroso repliegue del  guerrero que retorna después de la batalla  a la rutina doméstica. Se reformula sin aspavientos aquella vieja cuestión del compromiso; el protagonista verbal enarbola la pancarta reivindicativa para cambiar la vida y transformar el mundo, con un poco de Marx y otro poco de Groucho; las palabras invitan al activismo, se apropian de las consignas que suenan  en las plazas del ahora con la música de fondo de los cuarenta principales y gritan “Si se puede…” como si el incómodo alojamiento en el conformismo necesitase una semblanza de dignidad humana que nunca postergara el activismo. “Sin más armas ni bandera / que mi pantalón de pinza negro / y mi polo pijo y rojo, reivindico / un anarquismo mainstream / en pos de la centralidad.”
  Víctor Peña Dacosta habla con timbre coloquial y convierte en un uso extraño el discurso de la solemnidad. No busca dejar en primer plano identidades vestidas con la ropa de marca de la épica sino con la talla de grandes almacenes del hombre común. En ese estar caben sentimientos y reflexiones  aliñados con el toque digestivo de la ironía para que las verdades cotidianas sean más soportables. El buen amor –la buena compañía- ayuda a dar sentido a la grisura y plantea retos renovados que obligan a cada identidad a limar torpezas y a reaccionar contra lo reiterado. Esa contundente declaración de afectso se hace palabra en el poema “Variación sobre un viejo tema de Eric Clapton”; versos limpios que abren paso a una convivencia articulada en el tiempo poético, un árbol de raíces comunes nutrido por la savia del “nosotros”, dispuesto a soportar el paso de la temporalidad.
  Diario de un puretas recién casado se cierra con una explícita nota en prosa que define la intencionalidad del conjunto: un atinado empeño en dar testimonio de la realidad cotidiana de un marido que asume las vicisitudes de su estado civil y las convierte en materia narrativa inexacta. Nada queda en blanco y negro en el itinerario de un amor en los tiempos del móvil; sale a la luz una caligrafía autobiográfica que desperdiga sus toxinas y su escepticismo con la sinceridad de un  perdedor consciente, con el abrazo firme y la luz irisada de una sonrisa a punto.
 

 

4 comentarios:

  1. Anoto para acercarme a la puerta de este poemario. Un abrazo de julio después de un breve descanso.

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    1. Un abrazo cálido, María José; y descansa mucho; siempre es propicio el tiempo de verano para el poema. La verdad es que la poesía de Víctor Peña tiene el gusto ligero de lo sensato y el humor cómplice del boca a boca. Seguimos cerca.

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  2. Seguiré de cerca a este poeta.Estupenda reseña José Luis. Un abrazo.

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    1. Víctor dejará en tus manos la sensación de que la poesía no necesita corbatas sino zapatillas cómodas, para cualquier suelo. Un gran abrazo.

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