lunes, 5 de diciembre de 2016

DAVID DELFÍN. LA FÁBRICA DE ANTICUERPOS SI NO AMANECE

La fábrica de anticuerpos
si no amanece
David Delfín
Introducción de
Francisco Ruiz Noguera
Ediciones Carena, Barcelona, 2016

AMANECIDA

   Una cubierta llamativa y un título de complejo significado inciden en buscar de inmediato balizas señaladoras en las breves líneas de presentación de Francisco Ruiz Noguera, aunque también ayuda a clarificar las pretensiones poéticas de este libro el trayecto singular de David Delfín (Málaga, 1968) asentado en más de dos décadas de laboreo literario.
   El poeta y ensayista Francisco Ruiz Noguera clarifica la razón del poema: “Poesía de la búsqueda y el conocimiento”, una línea divisoria entre emoción y pensamiento que rompe con lo enunciativo al explorar enlaces entre percepción y signo lingüístico con un enfoque más conceptual, signo evidente de su anterior entrega de 2014  Los matemáticos no saben pilotar aviones. Ruiz Noguera integra esta salida en un espacio textual en el que se percibe una noción de cruce, una tierra baldía,  un contraste asimétrico entre lo real, lo deseado y lo onírico, que crea en los itinerarios  del protagonista verbal cierto sentimiento de indefensión.
   David Delfín recurre al poema en prosa para abordar un largo discurso reflexivo, jalonado en diez tramos textuales, que tiene como entorno de salida el estar del presente. El sustantivo no define una secuencia temporal concreta sino un estado de percepción, una definición de un vacío habitable, pero inhóspito donde el sujeto comparte espacio con los objetos cercanos. Apenas existen vínculos transitorios, no hay líneas de contacto, como si el pensamiento solo dispusiese de un prelenguaje para dar fe de sensaciones y los estímulos de la existencia se fuesen yuxtaponiendo en un magma informe. La voz emprende un extraño vuelo en el que se cumple un rito de navegación. Apenas muestra una percepción alejada, como si quien mira estuviese ubicado en un límite último que no permitiese singularizar lo conocido, dar sentido y orden.
   De ese propósito de alzar un hilo lógico a la contingencia participa el poema. Pero en su argumento no hay realidad sino visiones, un cúmulo de imágenes que  parece la raíz de una paisaje parcial y sus consecuencias estéticas. Lo que sucede no es más que un conjunto de señales diluidas que el lenguaje se empeña en recuperar como mensajes oscuros que fueron borrando sus significados. Hay una atmósfera estéril y un presente incierto, pero las voces están ahí, enquistadas en el rumor del día.  Fragmentario por la aparente desconexión entre las distintas partes del poema y abierto a la interpretación subjetiva, La fábrica de anticuerpos si no amanece desconcertará a muchos lectores y a críticos habituados a la constelación realista (como es mi caso), que buscan en las líneas de fuerza del poema un diálogo cercano, una propuesta cómplice, un movimiento de apertura hacia la sensibilidad del otro para el reconocimiento mutuo. El poemario es un trabajo personal y complejo, singularizado, que se empeña en vislumbrar poesía con una textura hecha de imágenes, que se ejercita en otros códigos en los que lo previsible no funciona, donde el poeta elude la sumisión comunicativa con continuos cambios de plano para recrearse en un surrealismo que da cauce a una conciencia en tránsito.


2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. David Delfín busca sitio en solitario, rechaza el gregarismo realista para abordar una poesía compleja, marcada por un pensamiento discontinuo y por las conexiones entre realidad y onirismo. Te gustará ese afán de búsqueda. Muy agradecido por tu comentario. Un abrazo.

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