jueves, 20 de julio de 2017

CAMBIO DE LUGAR ( Una conversación a pie de mar)

Playa Morro de Gos
(Oropesa del Mar, Castellón)

UNA CONVERSACIÓN A PIE DE MAR

Tasio Luna

Los días de verano se hacen sinónimos de libros y viajes. De maletas abiertas…
Así  es, resulta difícil no practicar ese turismo estival que viene y va por la línea de costa. Todos protagonizamos esa búsqueda continua de un rincón hospitalario en el que todavía hay sitio para el sosiego  y la tranquilidad de espíritu.

¿Qué lecturas te aguardan? ¿O prefieres desconectar, como los que se someten a una cura depurativa?
Los libros abiertos son una necesidad interior, de la que no se puede prescindir; cambiar de sitio no significa cambiar de identidad sino hacer de la rutina un paréntesis de tiempo que ahora completan otras actividades como el paseo, la natación o la mirada al entorno, siempre colorista como un mercadillo municipal. No necesito dietas depurativas sino seguir con las actitudes de siempre, lo de las dietas milagrosas es beatería publicitaria.

¿Y es posible seguir bajo la sombrilla polémicas como la generada por la Real Academia al incluir en las normas de uso nuevas palabras?
Claro, las redes  sociales son pancarteras y chillonas. Y hasta aquí llegan sus convulsiones. Como me sucedió con los acentos en su día, la admisión de vulgarismos como si fuesen logros populares, me parece un error y una pésima decisión colegial. Si los que usan el vocabulario como un estropajo  son los que aconsejan renovar la superficie azul del diccionario  estamos listos...

¿Qué géneros y qué títulos tiene elegidos como lecturas de verano?   
Practico  el monolitismo lector con la poesía. Llevo muchos años con el poema como compañero habitual y el hábito se ha fortalecido. Leo muy pocas novelas al año, en cambio, suelo leer a diario un libro de poesía. Conmigo han viajado las últimas entregas de Alfonso Brezmes, Luis Arturo Guichard, Pablo Fidalgo Lareo, Francisco Onieva, Javier Sánchez Menéndez… Un maletín de versos al sol.

¿Y encuentra en la playa el tiempo lector adecuado?
Bueno, no siempre, las mañanas playeras son ruidosas  y superpobladas como una galería con aire acondicionado. Así que me levanto temprano y hay un par de horas que invitan al sondeo ensimismado de la palabra. Después me dejo llevar por la inercia de los sentidos, lo que me invita a empezar el libro tras cada interrupción lectora… Acabo concluyendo que mis rutinas diarias son igual de plácidas que la estancia en la costa. El mejor viaje es el de regreso y ya me está esperando la buhardilla.

Tasio Luna, Oropesa del Mar, 2017)
 

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