lunes, 12 de noviembre de 2018

HETERÓNOMOS

Yacimiento vetton
(Castro de las Gogotas)
Fotografía de
Rubén Sánchez Santana
HETERÓNOMOS


 Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

(De Rotonda con estatuas, Madrid, 1990)                                    



6 comentarios:

  1. En la maravillosa novela "Sostiene Pereira", de Tabucchi, se habla sobre la "confederación de yoes" que conforma a cada ser humano. Éste es un párrafo:

    "Creer que somos ‘uno’ que tiene existencia por sí mismo, desligado de la inconmensurable pluralidad de los propios yoes, representa una ilusión, por lo demás ingenua...
    Tenemos almas dentro de nosotros,... una confederación que se pone bajo el control de un yo hegemónico... Lo que llamamos la norma, o nuestro ser... es sólo un resultado, no una premisa, y depende del control de un yo hegemónico que se ha impuesto en la confederación de nuestras almas. En el caso de que surja otro yo, más fuerte y más potente, este yo destrona al yo hegemónico y ocupa su lugar, pasando a dirigir la cohorte de las almas, mejor dicho, de la confederación, y su predominio se mantiene hasta que es destronado a su vez por otro yo hegemónico, ya sea por un ataque directo, o ya sea por una paciente erosión".

    SANDRA SUÁREZ

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    1. Hola Sandra, recuerdo que en un cuentecillo escrito sobre la identidad múltiple que todos cobijamos me hablabas de ese libro; me alegra que el tema te resulte tan sugerente. Para mi escritura es una cuestión central, desde este poema, publicado hace casi treinta años, hasta las composiciones más recientes de la antología "Pulsaciones". Así que seguimos en ese sondeo de conocer un poco más al intruso que nos habita. Un fuerte abrazo.

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  2. "Colecciona recuerdos como si fueran conchas
    que ha enterrado el olvido." Magnífico poema, José Luis. Emoción y reflexión caminan juntas en la música de este poema. Me interesan mucho este tipo de aproximaciones a la multiplicidad del "Yo", al tiempo vivo que convive con el tiempo pasado, y la interpelación que surge entre ambos camino de la propia identidad. Un saludo y un fuerte abrazo.

    Luis A. Domingo Puertas

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    1. Gracias Luis Andrés, siempre es muy grato percibir tu cercanía y tu manera de entender la poesía, así que solo falta esa tarde común de libros amistad y poesía; llegará, la agenda se va despejando...

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  3. En todos nosotros conviven más de un ser.

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    1. Así es Tracy, en mi son multitud y la verdad es que es una alegría ver sus riñas de gato. un fuerte abrazo.

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