lunes, 19 de agosto de 2019

RICARDO VIRTANEN. BAZAR DE ESQUIRLAS

Bazar de esquirlas
Ricardo Virtanen
Editorial Renacimiento
Colección A la Mínima
Sevilla, 2019



LA VIDA EN SERIO


   Con el libro Bazar de esquirlas, integrado en la prestigiosa colección A la Mínima en la editorial Renacimiento, Ricardo Virtanen (Madrid, 1964) retorna al aforismo, subgénero en el que ha dejado hasta la fecha tres títulos: Pompas y circunstancias (2007), Laberinto de efectos (2014), y El funambulista ciego (2019). Tan fértil legado demuestra la importancia central que el escritor concede a ese oficio del pensamiento. La escritura concisa es capaz de fabricar miniaturas expresivas, relámpagos de lucidez que postulan una manera de acercarse al entorno, a ese ruidoso litoral de una realidad mudable. Aunque es evidente que Ricardo Virtanen –y ahí están sus últimas publicaciones para corroborar el apunte- entiende la literatura como un marco escénico capaz de acoger el cauce poético, la autobiografía, el ensayo o el quehacer editorial al rescate bibliográfico de nombres propios como Emilia Pardo Bazán, Luis Alberto de Cuenca, Aurora Luque o Pilar Blanco Díaz.
   Los aportes de Bazar de esquirlas compilan un recorrido  creador fechado entre 2015 y 2017, lo que permite conocer el primer plano del aforismo y su actualidad estética, tras más de una década de cultivo personal, en la que sigue perdurando el intangible misterio del minimalismo expresivo, siempre sorprendente e imprevisible. La obra integra una ventana crítica a modo de introducción, el breve ensayo “Una sublime imposibilidad”. En sus párrafos Ricardo Virtanen clarifica la formulación semántica de esta estrategia expresiva y su contemporaneidad en un presente proclive a lo fragmentario. Conecta de paso el aforismo con otros formatos como el haiku y el diario, como se percibe en la práctica de algunos moralistas franceses, y en Canetti, Cioran y Jules Renard. Por tanto, la esquirla sería una síntesis, con afinidades con la greguería, el esqueje elíptico y un pensamiento poético en cuyo andamiaje se asienta la cotidianidad.
   Tras citas de Emerson y Cioran, las esquirlas se secuencian en cinco tramos y dejan al alcance de la mano un decir despojado cuya pupila enfoca interiores y entorno. Cada frase está marcada por la sutileza y por los contrastes del discurrir existencial, esas mutaciones inadvertidas que permiten “Asombrarse y seguir siendo el mismo”. El trayecto cognitivo nunca concluye, ni depara la quieta solidez de la certeza, “La única certeza es que no sabemos y queremos conocer”; “La verdad siempre la imagino como un pomo en la puerta”. Esta vigilia indagatoria concede a la tesela aforística una razón de ser: “Un aforismo tiene la virtud de convertir en movimiento la idea más peregrina”.
   No son pocos los instantes en los que el pensamiento indaga los límites del ser: “Yo soy yo, pero podría ser otro sino mediara un abismo de por medio”, “El tiempo confirma una entelequia a la que nos aferramos para captar la sensación de ser reales”. Virtanen es consciente de que la solemnidad moralista requiere paréntesis más livianos, esos claros en el bosque que rompen la inercia recurriendo al humor. De este modo, cada segmento textual, bajo el epígrafe “Humorismos” integra subconjuntos donde amanecen recursos distanciadores como el humor, la ironía, o el trazo paródico: “El humor desestabiliza a los intransigentes. La ironía los inmaterializa”. 
   El aforismo nunca ignora la condición temporal del yo subjetivo y la declinación de cualquier certidumbre en ese pautado caminar hacia la ceniza. El fluir de la conciencia adquiere con el tiempo un tono conclusivo: “A la vida no hay que darle demasiadas vueltas. Acaso tomárnosla como una autopista recta que avanza fugaz hacia la nada”. En Bazar de esquirlas aflora una sensibilidad dispuesta a entrelazar voluntad y exploración; nunca se siente ajena a esos mínimos sucesos que pasan por el tamiz del pensamiento: “las ideas brotan en mí sin ton ni son, como sarmientos en un campo abandonado”. Cómoda tras su epitelio filosófico, la nueva entrega del poeta, músico y profesor Ricardo Virtanen es un punto de encuentro entre verdad y lucidez, las instrucciones luminosas de “un manual ético y estético para valorar nuestro tiempo”

  

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