viernes, 19 de septiembre de 2014

DUDAS A SOLAS.

En Rivas, con mis dudas a solas

DUDAS A SOLAS
 
            A Antonio del Camino,
por su poema de cumpleaños.  

No es retórica. Soy más contigo.

Quien escribe prefiere el espejo a la vida.

La mirada furtiva de los que no saben dónde anotan las deudas

En los lugares solitarios el temor proviene del encuentro con nadie.

Cuando estoy solo soy más sociable

miércoles, 17 de septiembre de 2014

PARADOJAS.

"Manos"
Fotografía de José Javier González

Paradojas.
 
            Para Ricardo Virtanen 
            por "Laberinto de efectos"

Los códigos cifrados.
El pájaro y la jaula.
La lluvia en los poemas.
El mar de tierra adentro.
La ceguera y los libros,
afinidad callada entre mi padre y Borges.
La idea que cobija el borrador.
Esa ilusión etérea de las cosas reales.
Las rosas sin olor, las flores secas.
El tiempo y la quietud de cada instante.
La luz y el corazón de las tinieblas.
Los días que amanecen y no estás.

                     (Inédito)

lunes, 15 de septiembre de 2014

ANTONIA HUERTA SÁNCHEZ. CLEPSIDRA DE INVIERNO

Clepsidra de invierno
Antonia Huerta Sánchez
Torremozas, Madrid, 2013


LOS HUECOS DEL INVIERNO
 
    La poesía de cualquier generación ha hecho del incansable rumor del tiempo un tema central. Así se ha ido enriqueciendo una tradición meditativa, basada en el diálogo a dos voces, entre sujeto y devenir. Antonia Huerta Sánchez (Almansa, 1973), Licenciada en Ciencias de la Información y Filología Hispánica, integra el comienzo de su itinerario creador en la senda elegíaca con un título, Clepsidra de invierno, que compendia inéditos y poemas adelantados en publicaciones como Letralia, Palabras diversas y Almiar cero.
   El conjunto inicial, “Cronofagia” marca las pautas de esta epifanía. El yo frente a sí mismo enuncia un soliloquio con el lenguaje cercano de quien prefiere entendimiento y compañía. La certeza de ser elementos en tránsito se hace evidente y los efectos de este viaje forzoso se multiplican en palabras y sueños: “ Da igual cómo se llame el infinito…/ Se agota cuando extiende una mano / amontonada sobre el terraplén de la historia, / insaciables las sombras que bordean / la tristeza y nos atan al desnudo / exhausto de los días”.
  Una cita de Yorgos Seferis sirve de umbral a la sección central del poemario, “Almanaque”. Otra vez se imprime en el cristal de la existencia el rostro de un sujeto confinado en el cauce de las horas, percibiendo en el tímpano el goteo tenaz de la clepsidra. Se mide lo perdido y su poder igualatorio que afecta a los sentidos y que deja su pátina sobre las emociones, que sobrevuela y condiciona el entrelazado relacional entre el yo poemático y otras presencias cercanas. Somos tiempo y lo saben las sombras y el silencio.
  Cierra el libro “estaciones en reverso”. Tras una evocación a Ángel Gonzalez, uno de los magisterios de la lírica temporalista, el hilo argumental busca enfocar la conciencia de los transitorio a partir de referentes culturales como Proserpina. Representa una identidad en la rutina que reniega de su destino y del conformismo ante un tiempo sombrío. También aparece la elegía al proyectar instantáneas de una infancia que late todavía en la memoria. El recuerdo, como un trastero abierto a lo vivencial, acumula evocaciones, encuentros y lugares de paso que duermen en los laberintos del ayer.
  El inicio de una travesía escritural, cuando ha superado las turbulencias de la publicación juvenil, sienta las bases de un ideario estético que hallará en futuras entregas maceración y oficio. Clepsidra de invierno es un poemario en el que resalta la coherencia estructural, el tono sostenido y esa cualidad que siempre busca la atención emotiva de un interlocutor, la cercana presencia de un compañero de mesa en la casa de las palabras.

 

sábado, 13 de septiembre de 2014

PASOS DE VUELTA.

Plaza del Mercado Grande, Ávila

CIUDAD PRIVADA

          Para Carlos Morales del Coso,
          por su cercanía.

Una vez más regreso a la ciudad de siempre,
descifro con premura
un largo itinerario de recuerdos,
mientras sube, con ardor renovado,
la hiedra de otros días
desde un lejano sueño hasta la boca.
Pero nada es igual, aunque complete ileso
el dócil deterioro,
antiguos edificios maquillados de tiempo.
No logro adivinar qué signos, qué paredes
ocultan las hogueras del pasado.
No hay rastros inmutables, no hay indicios
de una felicidad remota en la memoria.
Cuánta mano vacía, cuánta ausencia;
quedaría conforme siquiera vislumbrando
una imprevista huella, algún reflejo.
Se reiteran mis pasos por calles desoladas,
la soledad se enquista,
suena el reloj de un campanario,
aburrido neón de pupila naranja
vierte sobre mi busca un guiño cómplice,
una difusa luz precede al día.
La llegada del alba desvanece
una ciudad cuyo enclave es olvido.

         Mapa de ruta, Granada, 2010

viernes, 12 de septiembre de 2014

POLICÍAS LITERARIOS.

"Crítico de uniforme"
Fotografía de Esperanza Hernández
Madrid, septiembre, 2014


POLICIAS LITERARIOS 
 
   Llega al blog un comentario que muestra unas facultades imaginativas poderosas. Amaneció hace unos días y me sugiere esta entrada donde el crítico se mira a sí mismo para indagar cuál es su papel. El comentarista consideraba al crítico un policía literario que escribe reseñas con el revólver listo para disparar en acto de servicio. Por tanto, quien firma la reseña personifica un destino que apela a lo trágico. Un día habrá de morir en el olvido con las botas puestas, quiero decir con el teclado yermo por utilizar los adjetivos como sustancias psicoactivas.
   El fatum siempre vence, así que reparto mis afectos, doy las gracias y repito aquel celebrado epitafio de los que sienten la crítica como un quehacer sedentario, pacífico y perpetuo: “Perdonen si no me levanto”

jueves, 11 de septiembre de 2014

BUZÓN INSOMNE.

 
 
BUZÓN  INSOMNE
 
                                                                   Escribían cartas a mano,
                                            nieve cálida
 
Nunca se duerme
mi buzón en la espera.
Cobija fe.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

ANA GORRÍA. PAISAJE CRÍTICO.

Transportes
(Reseñas 2007-2010)
Ana Gorría
Prólogo de Constantino Bértolo
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014
 

PAISAJE CRÍTICO
 
   El libro Transportes de Ana Gorría (Barcelona, 1979) compila textos críticos que vieron la luz entre 2007 y 2010, como entradas del blog  o colaboraciones en una revista digital. El conjunto permite acercarse al cajón de sastre de lecturas que contribuye a configurar el ideario que cimenta y sostiene las propias construcciones literarias.
   Las líneas introductorias de Constantino Bértolo, “Crítica y soportes” ayudan a entender, más allá del prólogo concebido como mera música de acompañamiento, el principio básico de estas indagaciones: Ana Gorría asume la crítica como un género de manifiesta utilidad, como la forma de intervenir en la configuración de los imaginarios colectivos. La reseña sostiene una identidad orgánica, postula un análisis implicado que va más allá de la mera percepción formal. Meditado y solemne, el umbral de Bértolo mira por encima del hombro a la infantería crítica contemporánea y asimila sus frutos a magros surcos de una tierra en barbecho. Tal aseveración apabullante solo formula una tontería genérica y absurda.
   El lenguaje  analítico de Ana Gorría aporta un enfoque mixto, que hilvana dicción coloquial  y densidad expresiva. En su conjunto, transmite cercanía al introducirse en el mar literario del presente, pone al alcance mapas y brújulas y muestra un criterio singular, por más que el reseñar requiera un punto de representación del gusto colectivo. Eso no evita que cualquier vislumbre sea parcial y subjetivo, elementos de uso común que tienen carácter obvio para interlocutores interesados.
   Transportes comienza enumerando las incertidumbres que limitan con su quehacer. Arranca firme: “De forma inevitable todos los relatos contienen un principio”. Ana Gorría aborda el sondeo en el caudal continuo de la lírica a partir de un manojo de voces cuya presencia considera capital, sin esquemas generacionales ni parcelamientos cronológicos ni jerarquías, solo atenta al pulso vivo que muestra lo diverso. Así las orientaciones sobre poesía amorosa china borran cualquier distancia cultural para establecer relaciones vecinales con la poesía de Anne Carson traducida por Jordi Doce, y con la inclusión directa, sin notas a pie de página o valoraciones críticas complementarias, de poemas traducidos al castellano de James Womack y de John Ash. Las versiones incluidas desconciertan a los lectores que hayan tomado el título al pie de la letra, puesto que la crítica y la traducción son géneros sin líneas de cruce; el asunto podría haberse solventado de forma muy fácil desde el subtítulo, incluyendo en el paréntesis “reseñas y versiones 2007-2010”.
  Los materiales, en su disposición aleatoria, también contienen varias reseñas de libros editados en ese paréntesis temporal. Están las traducciones de Juan Manuel Macías sobre Safo, y entregas de Juan Manuel Romero, Juan Andrés García Román, Mireia Mur y José Luis Gómez Toré, entre otros poetas actuales. Todos son creadores alejados de la mirada mimética del realismo, escrituras experimentales que abren ángulos al cuestionamiento del lenguaje e introspeccionan la identidad del hablante verbal.
  Aunque no falten los autores que cada cierto tiempo agrupan y editan sus colaboraciones críticas en libro, las colecciones de reseñas actuales son mínimas. La iniciativa de La Isla de Siltolá nos parece oportuna y debe apoyarse su continuidad para conocer, desde la inmediatez, las líneas de fuerza de la lírica actual. Si los tiempos para la lírica disfrutan de un sosegado veranillo de San Miguel, los tiempos para la crítica siempre son borrascosos.