martes, 8 de agosto de 2017

RENÉ CHAR. COMÚN PRESENCIA

Común presenciaRené CharTraducción de
Alicia Bleiberg
Alianza Editorial, Edición Bilingüe
Madrid, 2007
                     
POESÍA Y PENSAMIENTO 
  
   Común presencia es una selección propia de poemas, aparecida en 1964, que permite conocer una parte substancial de la lírica de René Char, ya unánimemente considerado como figura central de la literatura francesa contemporánea. Su obra fue publicada en la  Biblioteca de la Pléiade, a comienzos de los años ochenta. Esta antología se reeditó en 1978 y amanece, con formato bilingüe, para conmemorar el centenario del autor. Había nacido el 14 de junio de 1907, en L´Isle-sur-Sorgue, un pueblo provenzal de pescadores. En él residió casi toda su vida. Se inicia precozmente en la escritura; apenas tiene quince años cuando escribe Las campanas sobre el corazón, un título de aprendizaje que el autor borrará de su bibliografía. Su estancia en la localidad natal sólo se quiebra por algunos viajes, como el que realizó a Paris en 1929, cuando conoce y se adhiere al surrealismo; el libro de Paul Éluard, Capital del dolor, es el causante de una complicidad que languidece hacia 1934. La biografía personal está marcada por la ocupación alemana y por su alistamiento en la Resistencia, un tramo vital presente en libros como Hojas de Hipnos. Antes, fue solidario con la causa republicana española, y siempre manifestó una abierta oposición hacia los movimientos totalitarios; fue un crítico tenaz del desarrollismo tecnológico y sus efectos secundarios. A partir de 1946 casi desaparece de la escena pública y sólo en contadas ocasiones concedió entrevistas o participó en eventos culturales. Char se niega a cualquier intento de poder literario, incluso cuando se especulaba con la candidatura al Premio Nobel. Hace de la soledad una regla de existencia, el destino se cumple lejos de la coacción del grupo.
   Su abrumadora capacidad de lector le permitió forjar un selecto núcleo de ascendientes: Villón, Dante, Shakespeare, Blake, Keats, Baudelaire, Hölderlin, Rimbaud. También conoció con rigor la expresiva plástica de artistas contemporáneos que incidieron en su sensibilidad.
   En la nota preliminar, la traductora de esta edición en Alianza, Alicia Bleiberg, medita sobre los riesgos de versionar una poesía hermética y sobre las peculiares tramas que hacen posible la comunicación poética. También subraya el cuidado en respetar al máximo la puntuación de los poemas originales.
   La aportación de cada poemario no es uniforme y, por tanto, corresponde al lector engarzar los matices y circunstancias de un trayecto creador que supera el medio  siglo de escritura. La madrugadora vocación propicia que sean muchos los libros escritos. En Común presencia están representados trece títulos. Hay piezas tempranas del  aprendizaje auroral, momentos de la etapa surrealista y ese tramo central de plena madurez y coordenadas diferenciales al que corresponden títulos como Furor y misterio o Los matinales. Consumido un silencio de cinco años brotan los poemas de La palabra en archipiélago, que refractan la intemperie colectiva.
   Los apuntes aforísticos reflejan una conciencia observadora que deja sus pensamientos sobre la escritura. Cuando define el poema nos habla de sus trazos goteantes y ambiguos; la poesía no nace de lo conocido, se aparece en lo informe, como una luz perentoria.
   Uno de los mejores conocedores del autor en nuestro país, Jorge Riechmann ha escrito:”la poesía de René Char, más que ninguna otra, exige en torno a ella espacio abierto; el vasto ámbito de las vidas de seres humanos libres. Su poesía no nos remite en principio al complicado laberinto de espejos de la historia literaria, sino a nuestra experiencia humana de amores y agonías. La respuesta que pide no es exégesis erudita o cultísimo guiño de complicidad, sino acción humana en el torrente del tiempo”
   La razón poética de René Char postula una sostenida reflexión sobre las constantes existenciales del sujeto. En su pensamiento apenas se distingue lo biográfico particular; esa anulación del sentimentalismo concede al yo lírico una voz plural en la que se reconocen las peculiaridades de cada ser. Los versos no son el espacio habitable de una única presencia que sondea en la propia intimidad. La palabra busca sitio en el exterior para salir del estrecho cerco de lo cotidiano. La poética insiste en la creación de un ambiente, acumula interpretaciones pensadas y sentidas; la auténtica verdad no se revela, es una aspiración pugnando por liberarse. De ahí, la complejidad de una lectura que no se pliega ante el dictamen de la razón.





lunes, 7 de agosto de 2017

PASEANTES DE NOCHE

caminos de vuelta
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

PRESENCIAS OCASIONALES

A tanta gentecilla feroz,
por sus desvelos

. Compensa su fealdad con eficaces mecanismos internos.

. En su estado mental, la inteligencia sería un neologismo.

. Nunca he sabido por qué en su voz la ternura suena a dialecto regional.

.Viste un estar social humilde, salpicado de falsificaciones.

. Con el paso del tiempo, su identidad no se hace más sabia ni más ética,  pero lo compensa con un cinismo voluminoso.

. Ojos estrábicos; solo fija su mirada al frente para ubicar las incompetencias ajenas. 

                                                                     (Apuntes del verano)


domingo, 6 de agosto de 2017

SOL PONIENTE

Mensaje
Fotografía de
Rosa María Hernández 
(Galicia, 2017)

  

E-MAIL


El mensaje conciso,
sin tallo emocional,
sin hojarasca;
sólo el misterio
de la transparencia
y el hilo concesivo
del discurso coherente.
Que el teclado perciba
desnudez, eficacia,
y la respuesta fiel
del mensajero.

   (De Mapa de ruta, Granada, 2009)




         

sábado, 5 de agosto de 2017

PAUL CELAN. MICROLITOS

guijarros
Fotografía de
Pixelbay

MICROLITOS


  Releo Microlitos, aforismos y textos en prosa, de Paul Celan. Es un libro traducido por José Luis Reina Palazón para Trotta Editorial en el que suena fuerte el pensamiento estético de Paul Celan. El ideario se dispersa en microlitos, un concepto nuevo que se añade al estante de la copiosa terminología paremiológica.
  “Microlitos. Mínimos guijarros arrastrados por el cauce existencial que erosiona y disgrega”. Así define el poeta rumano Paul Celan (Chernivstsi, 1920-París, 1970) sus aforismos y breves en prosa, una miscelánea que hace de la fragmentación y lo disperso una reflexión verbal. Es conocido el copioso diálogo que el quehacer intelectual de Paul Celan mantuvo con la filosofía, el psicoanálisis, la tradición religiosa judeocristiana y su acercamiento a distintos ámbitos lingüísticos centroeuropeos. Así forjó una obra singular en la que que tiene un largo recorrido la angustia existencial, el incansable absurdo del devenir diario, la preocupación metalingüística y las paradojas de la comunicación entre el ser y la nada.
   Buena parte de los aforismos recogidos en esta obra son pálidas virutas de taller, frases sueltas que fuera del contexto adquieren un sentido difuso. Aunque de cuando en cuando salte el destello capaz de iluminar un pensamiento.
   Los textos del apartado “prosas narrativas” contienen la ideología espontánea del paseante de lo cotidiano. van y vienen por la contingencia. El segundo apartado, “Emboscadas” aporta como tema principal la metapoesía. Quien escribe camina por la razón de ser de la escritura pero no como problema conceptual sino como actitud diaria que se entreteje con la letras escrita de los días. De ese estar que despliega en el trayecto existencial el caminar fugaz de las palabras tratan los poemas de “palabras nuestras”. Sonidos claros que se abre a la realidad o dan voz a los sueños, secreta música en los hilos del tiempo. 




viernes, 4 de agosto de 2017

AUTOBIOGRAFÍA

Renglones del yo
Fotografía de
Rosa María Hernández


AUTOBIOGRAFÍA

También soy yo
por la fidelidad  a mis contradicciones,
por permitir gozoso,
cuando las plazoletas solitarias
reivindican el silencio y la sombra,
que un recuerdo me asalte en el espejo
como un rastro de luz, leve, intangible,
e inicie una liturgia
con frecuencia de rito
de nombres, fechas, gestos
y túmulos de sueños
nadando alborozados en el mar
de una cronología sospechosa.

Tanta dulce mentira esconde a otro.

    (De Pulsaciones, Takara Editorial, Sevilla, 2017)




jueves, 3 de agosto de 2017

ELOGIO DEL HAIKU

El tercer árbol
Fotografía de
Javier Cabañero

ELOGIO DEL HAIKU

   Debo mis primeras lecturas de haikus al poeta lucentino Manuel Lara Cantizani. Con él aprendí a caminar por esta forma poética de aparente sencillez y severa pauta métrica, cuyo origen se remonta al siglo XVI, aunque es previsible que existieran precedentes en el cauce oral de la literatura japonesa. Con Fernando Rodríguez Izquierdo, el estudioso más perseverante, fui sondeando la contingencia temporal de la estrofa y su evolución en las voces mayores del haiku, Matsuo Bashoo, Yosa Busson e Issa Kobayhashi.
   Otro poeta, Josep Maria Rodríguez me escribió una afectuosa misiva para pedirme haikus de mi autoría para una antología de contemporáneos; no puede corresponder a su empeño por falta de material en aquel momento, pero su petición soliviantó mi taller de escritura y solo un par de años después el editor Francisco Peralto, en su imprenta malagueña, me dejó en las manos Nubes, una breve compilación de haikus.
  Este blog ha reanimado mi práctica del esquema versal, a la vez que se van acumulando lecturas clásicas y de contemporáneos, estudios ensayísticos y antologías, pues de todos es conocida la fertilidad que define a las últimas hornadas.
  Mi inclinación afectiva hacia esta forma lírica se cimenta en su brevedad que asegura una intensidad gozosa, en su pupila abierta para cobijar argumentos, mucho más allá de su supuesta condición de lírica estacional, en su aparente carencia de artificio retórico y en la sensación de chispazo inmediato.
Así que es previsible que estas líneas que elogian la estrofa no sean más que un síntoma temprano de otros haikus, el crecimiento inadvertido en el paisaje de un tercer árbol.  Esperemos.





miércoles, 2 de agosto de 2017

Revista ÍNSULA 847-848 (Julio-Agosto 2017)



Insula  847-848
(Revista de Letras y Ciencias Humanas)
Julio-Agosto 2017
Edita:
ESPASA LIBROS S. L. U.
Editora
Arantxa Gómez Sancho

MISCELÁNEA DE VERANO 
 
   Anima el pulso cultural del verano la habitual entrega miscelánea de la revista Ínsula. Sus intereses exploran como asuntos el breve epistolario entre Jaime Gil de Biedma y el hispanista y crítico literario Dario Puccini, fallecido en 1997. Laureano Bonet  analiza ocho misivas donde se resaltan como afanes comunes la admiración por Antonio Machado y el pensamiento ideológico del poeta, nítido defensor del legado cultural republicano. No faltan los ejercicios de taller en torno a poemas inacabados o reflexiones con respuestas en torno a la traducción. Bonet acierta al fijar el contexto afectivo del epistolario y las coordenadas temporales. No ha decaído la valoración de Manuel Vázquez Montalbán, autor bifurcado en géneros como la novela, el ensayo y la poesía. Sergio García García recorre el tramo inaugural de su senda lírica y busca el primer plano de Ars amandi, un poemario que Vázquez Moltalbán definió como “un texto entre el surrealismo y la entristecida experiencia del joven poeta y marido seriamente encarcelado”. Con esas claves, los poemas sustentan una continuada reflexión acerca de la naturaleza del erotismo sobre el ser subjetivo. Como Félix Grande o Diego Jesús Jiménez, Antonio Hernández pertenece al peldaño generacional que enlaza el grupo del 50 con los novísimos. El poeta de Arcos es autor de Nueva York después de muerto (Calambur, 2013) con el que consiguió el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Poesía. De su sintaxis emocional y del tejido intertextual se ocupa la mirada crítica de Juan José Lanz quien caracteriza esta voz como una poesía cordial, entrañada e histórica, de profunda raíz temporal. La poesía de Josep Maria Rodríguez abre otra vía crítica firmada por José Antonio Llera. En ella se traza el itinerario creador y su concepto de la poesía como elipsis y sugerencia frente al figurativismo de la experiencia. Por ello, dando la razón a Luis Antonio de Villena, Rodríguez personifica la ruptura interior del trazado figurativo y realista hacia una voz más órfica, impregnada de la esencia despojada del orientalismo. No en vano el autor ha realizado antologías sobre el haiku y ha firmado el ensayo Hana o la flor del cerezo. Un tema más metapoético, el análisis de la écfrasis en la autobiografía conforma la aportación de Fernando Romera. Pero una de las presencias centrales de esta miscelánea es Fernando Aramburu. El novelista ha revolucionado la aportación ficcional del momento con su novela Patria, hito de madurez que ha logrado una insólita aceptación popular con su sólida reconstrucción de los años de plomo en Euskadi. Autor de nueve novelas, tres libros de relatos, una  antología de poemas y varias traducciones del alemán, Aramburu muestra en su obra una unidad esencial que aglutina los aportes de Juan Manuel Díaz de Guereñu, Fernando Larraz, Javier Sánchez Zapatero y Juan Martínez de las Rivas quien realiza una extensa entrevista al narrador. Andrés Neuman rastrea rasgos en el libro Un país llamado cuento de Fernando Valls, uno de los mejores conocedores de la narrativa breve, y Miguel de Lucas visiona el libro El monarca de las sombras de Javier Cercas. La indudable salud literaria del diario íntimo define las miradas críticas que cierran este número, a cargo de Ana Gallego, sobre Ricardo Piglia, José Luis Morante sobre las páginas autobiográficas de Jaime Gil de Biedma y Antonio A. Gómez Yebra, que sondea el volumen Diarios 2012-2013 de Hilario Barrero, quien muestra la cotidianidad en su entorno urbano de Brooklyn .El colofón crítico lo firma Vicente Luis Mora con la lectura crítica del poemario No estábamos allí, de Jordi Doce.  Como epílogo de esta entrega el poema “Razones del ausente” de Darío Jaramillo Agudelo. Hasta aquí el desglose de contenidos del número doble estival de cuya cubierta es responsable Chema Castelo, cuya inquietud explora artes visuales como la fotografía y el diseño. Su largo recorrido aglutina ediciones de varios libros de artista y la participación en exposiciones que han merecido distinciones y reconocimientos. No voy a insistir en la posición central de Ínsula en el debate cultural de las últimas décadas. Solo quiero resaltar –es de justicia- el hilo de continuidad en el tiempo y el afán por reflejar desde la heterogeneidad de sus páginas el tronco firme de la literatura contemporánea. Así que solo queda  seguir en el camino con el mismo afán, con idéntico acierto.