martes, 29 de septiembre de 2020

FRANK KAFKA, CONMIGO

Cercanía
Frank Kafka
Archivo personal
 

KAFKA Y YO

La literatura es siempre una expedición a la verdad

F. KAFKA

    Leo a Kafka con frecuencia alevosa. Para entender el mundo. Para conocerme a mí mismo. Para interiorizar que el absurdo forma parte de lo cotidiano y hay que respirarlo con sosegada cadencia, sin apremio ni pánico. La situación política, la idiocia nacionalista y su retaguardia militante, los desajustes sociales, los atentados contra la dignidad y la beligerancia de quienes manosean el sentir colectivo en los medios de comunicación son asuntos que me llevan a Kafka. La biografía del escritor parece disentir de su obra. Fue un modesto judío de Praga cuyo itinerario vivencial estuvo regulado por la rutina de horarios funcionariales que carece de claves literarias. El ovillo de relaciones fue parco, como si permaneciera en el umbral del otro o detrás de una penumbra que asegurara su confinamiento. Fue el representante convicto de una interioridad aislada. Sin embargo, observa alrededor con profundo interés. Lo que sucede afuera desconcierta; la azarosa relación de acontecimientos diarios legitima el laberinto, un espacio sin salidas, convertido en casa común. El entorno y yo mismo somos nubes de polvo; por eso leo a Kafka.




lunes, 28 de septiembre de 2020

SOBRE LA PARED

Escucha
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de
Espacio Murena

 

SOBRE LA PARED

 

 La autobiografía convierte a otro en protagonista. 

 Los minimalistas dogmáticos pueden confundir un haiku con un cantar de gesta. 

El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.

 Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación. 

 Contra los insectos utiliza el reproche  didáctico. 

 La conciencia egoísta piensa que un cielo menesteroso cobija a los demás. 

 El insomnio acumula ruidos con cautelosa paciencia.

A diario la realidad comparece con la piel sucia y agujeros en la suela del pensamiento. 

Tinta botánica: libros de hoja caduca y libros de hoja perenne.

(Aforismos del libro Motivos personales)





domingo, 27 de septiembre de 2020

DISONANCIAS AL PASO

Al paso
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                                                          DISONANCIAS AL PASO

 Todas las formas de gobierno
                                                                                                      (incluida la republicana y democrática)
abundan en graciosas farsas y absurdos,
 pero sus partidarios no lo saben.
MARK TWAIN

 Existe la Constitución para proteger la convivencia, y luego está la política, para desprotegerla.

 El president catalán, en una comparecencia de prensa, ha llamado a Pedro Sánchez presidente de la nación, pedazo de alcornoque. Los presentes han seguido escuchando como si hubiese dicho “buenos días”. Cuando el disparate verbal forma parte de lo diario, lo zafio parece una acera transitable. Aquí me sigue resonando el dislate de Torra, un sujeto que suelo asociable con el estercolero, siempre que el estercolero no se moleste, y me disculpe, por su intachable papel acumulativo.

 Ministros como Alberto Garzón refrendan la idea de que los méritos intelectuales son del todo prescindibles para el ejercicio del cargo. Es obvio que un republicano cuestione la monarquía; pero que avale sus argumentos por sandeces como que el rey no es neutral por una llamada telefónica supone una majadería comparable a sus disfunciones sobre el turismo. Vivió en Rivas, como yo, y tengo la esperanza de que alguna vez acierte, aunque no hay prisa, su fondo de armario mental todavía no ha agotado el cupo de tonterías.   

 Esa inane voluntad líquida de la cerveza sin alcohol es como Más Madrid: un espejismo refrescante pero sin sabor.

El rol de Unidas Podemos en el gobierno está absolutamente desenfocado. El pacto ministerial es una estrategia de estabilidad parlamentaria, un refuerzo programático. No es una erosión ratonil al queso democrático de las instituciones. El alarde ideológico es patrimonio de la infantería militante.

 Para salvarnos de la pandemia se requieren actuaciones médicas, prevención recursos sanitarios. No telas coloristas que acentúan la sensación de blanco y negro.

 La decepción se ha petrificado; es un hábito permanente de la madurez.

 

(Apuntes del diario).

 


sábado, 26 de septiembre de 2020

ATILANO SEVILLANO. ESQUIRLAS

Esquirlas
Atilano Sevillano
Alhulia / crisálida Narrativa
Salobreña, Granada, 2020

 
MEDITACIONES

 

   Desde su condición de género fronterizo entre el pensamiento y la poesía, el aforismo ha potenciado, casi de modo insólito, su presencia en el espacio literario actual. Se multiplican las panorámicas antológicas que ayudan a buscar el norte del momento, y las cartografías individuales, que añaden valor y relevancia al decir breve. Incisivo y lacónico, el texto mínimo es un meditado trasbordo de lo subjetivo hacia lo objetivo. Con esas premisas nos llega el compendio aforístico de Esquirlas, de Atilano Sevillano (Argusino de Sayago, Zamora, 1954), Doctor en Filología Hispánica y Licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. El escritor, con un amplio bagaje literario, como director de revistas, profesor de talleres literarios y cultivador de formas breves en poesía y en prosa, abre Esquirlas con una amanecida metaforística con definiciones sobre el aforismo. Ese dar forma exacta a la formulación concisa también alienta el liminar. El texto es una solvente indagación teórica en el propio pensamiento estético y en sus principales convicciones y registros. Extraemos del mismo, este rincón de lucidez: “El aforismo es el género propio de la madurez vital, intelectual y expresiva del escritor. En él caben las reflexiones angustiosas o paródicas y una mirada esclarecedora de la condición humana. El aforismo hace con el lenguaje una fiesta y en ocasiones se burla de las cosas serias o las parodia”. Desde esas premisas, nos adentramos en una senda organizada con tres enunciados que son claves de uso. El cuaderno primero, “Volátiles” alude al escaso peso conceptual del aforismo; una estrategia expresiva mínima que apenas tiene masa verbal. Esa condición etérea permite un vuelo alto, tanto en la elasticidad de sus argumentos como en la apariencia formal, siempre imprecisa y compleja en su definición. De entrada, atisbamos en la concepción parémica de Atilano Sevillano un notable esfuerzo de minimalismo expresivo: “Hay una grieta de luz que recorta azarosa el mundo entero”, “Mimo mi soledad para que no me deje solo”, “vivir suele acortar la vida”. Pero también hay espacio para el apunte sensorial, o la frase que muestra su tensión reflexiva: “Se debatía entre la realidad y la nada. Acudió a su psicoterapeuta, que le aseveró que en eso consiste el arte de vivir”. Es patente el homenaje del título de la segunda sección “Nótulas” a Cristóbal Serra, creador del neologismo y cultivador semiclandestino del decir breve. Serra definió la nótula como un texto intermedio entre la nota, libre y autónoma, y el aforismo; de este modo los textos integrados en este apartado acentúan su discurrir indagatorio: “Las apariencias engañan, nada es lo que parece, la máscara encubre y el espejo deforma”; “Morir no es nada del otro mundo”, “El aforismo da que pensar y mira de reojo”, “Lo esencial solo puede ser dicho desde el silencio”, “Quizá todo se reduce a que llegamos demasiado tarde y nos vamos demasiado pronto”.  El recuerdo de Rafael Sánchez Ferlosio y el humanismo crítico de sus pecios está presente en la última parte. En ella, prevalece la temática dispar, como si el recurso de la tradición o el afán meditativo sobre la propia razón de ser del aforismo fueran manantiales del texto. Pero, como sucede en los tramos anteriores, el avance nos deja diversidad y asuntos divergentes, en los que también aflora el decir paradójico, la ironía o el reflejo emotivo.  Cierra Esquirlas un breve epilogal que recuerda al apelativo baudelaireano del “Hipócrita lector, mi semejante, mi hermano”. Y así es, queda en el alero de quien cierra el abanico aforístico la última gota de lluvia, esa mínima claridad de sensación e incertidumbre de una esquirla tallada por el tiempo: “Ningún relato está completo si lo le falta algo”. El aforismo es eso también: el empeño tenaz para mirar el horizonte y ver donde se juntan cielo y tierra, el sueño y lo real.    


 

 

 

viernes, 25 de septiembre de 2020

LA GRIETA

Caligrafías
Archivo general de internet

 

LA GRIETA

 

   Con terco sosiego, inadvertida, la extraña fisura se adquirió una mañana a la pared frontal del dormitorio. Cuando la descubrí apenas era una mota negra, un tiznado de sombra. Poco a poco aumentó su tamaño hasta convertirse en acuarela expresionista. A través del trazado puede verse un paisaje cambiante que en días ventosos acumula en el dormitorio arenas y hojarascas, ramas leves, esquejes, mínimos guijarros.  Sobre la epidermis del muro, la grieta sigue aumentando su caligrafía. Concede a los sentidos un horizonte a mano; la fugaz sensación de abarcar todo.

(De Cuentos diminutos)



 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

MÓNICA MANRIQUE DE LARA. DEVOCIÓN DE LAS OLAS

Devoción de las olas
Mónica Manrique de Lara
Editorial Isla negra / Crátera Editores
Colección Josemilio González / Colección Atlántida
San Juan de Puerto Rico- Valencia


EL VAIVÉN DEL SENTIR

  

   Cuando amanece un itinerario poético, como el que abre Devoción de las olas, primera entrega de Mónica Manrique de Lara (Granada, 1974), suele ir precedido de un goteo sosegado de poemas en publicaciones digitales y revistas. Así ha sucedido con el cauce lírico de esta granadina, licenciada en Traducción e Interpretación, y docente en un instituto de Educación Secundaria y Bachillerato. En esos poemas en el umbral llamaba la atención el epitelio confidencial de su escritura, su fidelidad a la exploración sentimental del sujeto. La indagación relacional con el otro se mostraba en aquellos textos como el núcleo temático más vehemente. En ese ámbito toma cuerpo la razón poética de Mónica Manrique de Lara de la que Francisco Vaquero Sánchez, en su apunte de contracubierta, escribe: “estamos ante un hermoso canto al amor, a la naturaleza, en la que “toda huella es agua”, en palabras de su autora”. Sorprende la cita de inicio, cuya autoría recupera a un poeta casi olvidado en el espacio lírico actual, Alfonso López Gradolí: “Si digo el amor estas palabras / tienen algo de ola que termina, / un suave golpe sobre la arena”. Desde ese cofrecillo generador del impulso amoroso se expande un inventario temático, organizado en tres secciones de similar extensión y perfil formal. En el arranque, “El sendero”, se integra ”Prólogo”, escueto preámbulo que visualiza los trazos del hablante lírico desde la plenitud estética del mar, claro referente simbólico que trasciende  la realidad contingente: “Soy la lluvia mecida en las olas / soy la arena que asciende del cieno / en la orilla que me borra, soy la huella, / pescador, caminante o sirena”. El estar cadencioso del verso amplía la presencia del yo con una amalgama de imágenes de saludable empuje sensorial. Cada amanecida concede continuidad al afán promisorio del deseo, que adquiere, en su renacida dimensión, un sentido inmediato y profundo. Pero la plenitud es espejismo y la elocuente búsqueda del otro se va llenando de lejanía e incertidumbre, hasta que la noche intuye el áspero silencio del fracaso. No hubo mediodía en la búsqueda y aquella fuerte luz del comienzo poco a poco declina, como fruto en la rama que no encuentra manos para la cosecha. El tiempo auroral de la infancia se hace lejano paraíso inalcanzable en el enjambre de caminos que propicia la existencia. Sobre el horizonte se hace firme visión la fría silueta del invierno, una alternancia de claros y sombras. El apartado central, “Las manos” conecta su avance a una cita de apertura del poeta y editor Carlos Roberto Gómez Beras: “Una botella va por los mares del sueño”. Alguien lanza un mensaje a la deriva azul del tiempo para que otra identidad preserve la luz encendida del anhelo, esa necesaria vocación de alas que encarna el vértigo de una gaviota en el aire. El afán de seguir en la búsqueda recuerda al pájaro que busca la rama para hacer sitio al nido y al retorno. El tiempo es una estela que requiere la imbricación del pensamiento, esa tarea cognitiva que muestra al yo frente al laberinto de sus incertidumbres. El imaginario de Clara Janés abre las composiciones de “El fondo del agua”. Crece en el cuerpo la necesidad de transparencia frente al desamparo. El amor no se apacigua. Su afán golpea la memoria, dejando la rememoración en permanente vigilia: “creí que me agarrabas y era el viento, / vuelvo a encontrarte en el espejo de un arroyo, / de la maleza, esta última imagen nacida del cieno, / ahora ya eres el cantar de mis desvelos, / eterna fuente de versos y sueños”. La ausencia se fortalece en el tiempo, pero el pensamiento sigue intacto en la vigilia buscando algún indicio de ese roce vital que libera de la soledad y el silencio. Ese estar en vela se hace razón y destino, un largo sueño que pone entre las manos un destello de sol frente al vacío. Devoción de las olas inaugura el discurrir poético de Mónica Manrique de Lara. Nos deja una escritura repleta de estratos sensoriales en los que se refleja esa línea de costa del yo sentimental. El poema contiene un espejo de agua, sal y espuma; pero también un protagonista lírico al que acecha la condición de náufrago en su periplo por la existencia. Quien camina hacia dentro mantiene, con clara voluntad, el paso sostenido hacia algún sueño, ese rumor de olas de un mar imaginario.

 

martes, 22 de septiembre de 2020

EL SECUESTRO


 

EL SECUESTRO

 

Lo que está en ti dormido es lo que no te deja dormir 

FRANCISCO FERRERO

 

  La continua asimetría de cambios del vecindario y un entorno vocero diluyó su alegría laboral y generó en su estar un miedo endémico. Para preservar su identidad construyó en alguna parte de la casa una habitación del pánico. Después se instaló allí para convertirse en un yo sin territorio. A diario mantenía su físico con algunos ejercicios. Después consumía el tiempo sobre la cama intentando entender las razones de aquel secuestro. Comienza a sonreír. Ahora diseña un plan de fuga. 

(De Cuentos diminutos)