viernes, 23 de abril de 2021

JAVIER CERCAS. EL PENSAMIENTO LIBRE

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962)


 

EL PENSAMIENTO LIBRE

DE

JAVIER CERCAS

  

   En la senda creadora de Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) ha estado presente siempre la conexión con la realidad del tiempo histórico, la metaficción y las incisiones de un itinerario biográfico que condiciona, claramente, su forma de entender lo diario. Nacido en una familia extremeña de clase media, hijo de un veterinario rural y de un ama de casa, abandonó muy pronto su espacio germinal para integrarse en el incansable flujo migratorio extremeño hacia Cataluña. A mediados de los años sesenta la familia se traslada a Gerona, donde comienza su formación primaria y realiza el bachillerato con los maristas. En la Universidad Autónoma de Barcelona concluye la licenciatura en Filología hispánica y dos años después se doctoró en la misma especialidad para dedicarse a la docencia. Ya en 1989 comienza a ejercer como profesor de literatura española en la Universidad de Gerona. La vocación escritural es temprana. En 1987 aparece su primera ficción narrativa El móvil y una década después El vientre de la ballena (1997), pero el reconocimiento pletórico no llegó hasta Soldados de Salamina  (2001), cuya versión cinematográfica se estrenó en 2003, con dirección de David Trueba.
   Con una cadenciosa frecuencia fueron sumándose al itinerario La velocidad de la luz (2005), Anatomía de un instante (2009), Las leyes de la frontera (2012), El impostor (2014) y El monarca de las sombras (2017) una propuesta narrativa que retorna a los hilos sueltos del enfrentamiento ominoso de la guerra civil. Con su primera incursión en la novela negra, Terra Alta ganó el Premio Planeta 2019. El afán narrativo suma en este año pandémico Independencia (2021) que conforma una foto coral del espectro político y económico catalán del presente, lo que ha ocasionado una fuerte campaña de desprestigio y acoso mediático, impulsada por el radicalismo independentista.
   Por eso hoy, en el Día del Libro me sumo a la voz de tantos amigos escritores para solidarizarme plenamente con el pensamiento libre del escritor y su compromiso ético, con su catalanismo abierto y pleno, claramente manifestado en sus colaboraciones como periodista, traductor y docente. Los inquisidores secesionistas solo pueden justificar su aspereza ideológica contaminando el agua limpia con elementos tóxicos: supremacismo, violencia, exclusión de quien no piensa como ellos, doble moral... Y merece la pena decir que yo también admiro a Javier Cercas, leo su obra, comparto su manera de sentir y pensar. La mentira inquisitorial es un escaparate de cobardía y flaqueza, un rancio cuarto oscuro que merece la luz de la cerilla.
 
Citas extraídas de la narrativa de Javier Cercas
 
Y el pasado volvió, inevitablemente.
 
He llegado a la conclusión de que la realidad mata y la ficción salva.
 
Un historiador serio y, como tal, un enemigo jurado de la industria de la memoria.
 
                                                   El impostor (2014)
 
Ahora todo el mundo quiere ser siempre joven; lo entiendo, pero es un poco idiota
 
                                                    Las leyes de la frontera (2012)
 
Encontrar culpables es muy fácil; lo difícil es aceptar que no los hay.
 
No era un hombre religioso, pero había sido educado en ese estricto sentido de la justicia y la probidad ética.
 
                                                   La velocidad de la luz (2005)

La pregunta es qué hay detrás de todas esas máscaras. Y la respuesta es nada: las máscaras que esconden su cara son su auténtica cara.

La gente, créeme, hace lo que se le dice, sobre todo si tienes de tu lado el dinero y el poder político, como teníamos nosotros, y encima tienes televisiones, radios, periódicos, redes sociales y todo lo que hay que tener. A la gente es facilísimo sacarla de casa, sobre todo ahora. El problema es volverla a meter.

                                                        Independencia (2021)


JOSÉ LUIS MORANTE


 

jueves, 22 de abril de 2021

ROSARIO TRONCOSO. EN EL CORAZÓN, ESCAMAS

En el corazón, escamas
Rosario Troncoso
Prólogo de Pilar Cabanes
Ilustraciones de José Enrique Izco
La Quinta Rosa Editorial
Córdoba, 2020

SENTIR EL FRÍO

 

   Me acerco con frecuencia a la poesía de Rosario Troncoso, profesora de Lengua y Literatura, poeta, columnista de prensa e impulsora de distintos proyectos editoriales, atraído por la callada confidencialidad de una voz sacudida por la inconformidad existencial. En su denso tejido verbal el espacio vital es una aleación de contenida riqueza emocional en la que conviven el canto y la queja, el dolor y la plenitud sensorial de los sentimientos. 
   El texto de introducción de En el corazón, escamas, firmado por Pilar Cabanes, recuerda el quehacer plural de la autora y deja en primer plano esos rasgos nucleares definidos por la búsqueda incesante del sentido vital. Las palabras dan cuerpo e impulso al discurrir y recuerdan el carácter catártico y depurativo de la razón poética en el desvalimiento y la fragilidad. El análisis de Pilar Cabanes explora también con mucha lucidez el carácter simbólico del epígrafe En el corazón escamas. “En la misma fuerza simbólica que entraña el título vislumbramos este resurgimiento y una implacable resistencia. Las ásperas escamas protegen y aíslan  a un herido corazón de sirena”. 
  Este itinerario intimista, en el que nunca se pierde la conciencia de lo temporal, muestra un afán introspectivo que complementan las ilustraciones de José Enrique Izco (Puerto Real, Cádiz, 1976), maestro y estudiante de Bellas Artes, cuyas imágenes dejan las coordenadas de un interior marino habitando en el pecho, hecho de colores fríos, como si la profundidad ocultara la decepción y la culpa; un rastro de musgo que fermenta en los fondos abisales del yo.
  Rosario Troncoso acrecienta la carga narrativa del verso, explorando las anotaciones del poema en prosa. Lo que da a cada composición la apariencia de una crónica emotiva que busca un escueto desarrollo argumental. Desde esa actitud de compartir estados anímicos, que nunca renuncian a la evocación y a la búsqueda de instantáneas vivenciales, van aflorando cicatrices y sombras. Los poemas retratan una existencia marchita y anodina que suele desembocar, a diario, en la plaza estrecha del desencanto: “Frágil ha sido esta fortaleza imaginaria. Y fugaz. / Ahora sabemos, amor, que no es posible huir del sol”.
  El poemario no cierra los ojos al uso convencional del verso libre, e integra composiciones próximas en sus recursos expresivos a los textos en prosa. Si vivir es sentir la nada, en esa ambigua identidad mitológica de la sirena, el sujeto verbal siente que se configura en su destino un callejón final: “destino irremediable de sirena: / morir de asfixia y sed / con la culpa enredada / en la aleta dorsal”. Es una certeza sombría que anula el bucear de la esperanza y hace de cada logro concreto una estela de fugacidad. Acecha la indolencia y el paso rutinario que convierte la costumbre en grisura: “Emergí y caminé sobre los añicos de todo. Ojalá tenga sentido. No permitas que seque la indolencia. No me dejes morir”. Tras la noche de sombra acecha el despertar y en ese retorno a la superficie la soledad se hace certeza y frío, esos síntomas de la desnudez que invitan al vacío y la disolución.
   En las emotivas secuencias que Rosario Troncoso hilvana en los poemas de En el corazón, escamas late fuerte una historia de amor y desamor. El vértigo cansado de una voluntad a solas, nadando en la corriente del deseo hasta caer exhausta en el desamparo. Toca entonces buscar el tacto áspero de la línea de playa; aceptar esos espejismos conformistas que proyecta el futuro: “Entre los sueños descansó con él, lejos de miedos abisales. Y entendió de su mano que la orilla es el regreso a una casa que no existe”.
 

JOSÉ LUIS MORANTE





 
  

miércoles, 21 de abril de 2021

DORMIR AL RASO

A cielo abierto
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

DORMIR AL RASO
 
La mala luz derrumba mis lecturas
cada vez más pronto.
Recurro al cuello blanco
de un flexo que ladea
la mínima planicie
y  pongo ante mis ojos
el ascua iridiscente.
Pero los trazos
no saben mentir.
Oblicuas y veladas, las grafías
son el polvo fugaz
de viejas fotos;
Solo hay manchas, deshechos,
reincidentes borrones deslucidos
que guardan  el lugar de la intemperie
con su puerta cerrada.
 
Se agazapa en mis ojos
la indefensión del gato;
los borrones maúllan,
mientras en la buhardilla,
al raso del cristal,
los recodos delatan
nuevas sombras.

          (De Nadar en seco)


   


martes, 20 de abril de 2021

GERARDO RODRÍGUEZ SALAS. ANACRONÍA

Anacronía
Gerardo González Salas
Valparaíso Ediciones
Granada, 2020

 

CAÍDA


   Autor de una extensa obra ensayística expandida por publicaciones académicas, practicante del relato corto y escritor de teatro, Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) es profesor titular de Literatura Inglesa en la Universidad de Granada. Tras anticipar algunos poemas en revistas y volúmenes colectivos, confirma amanecida lírica con  Anacronía que, junto a los poemas integrados, añade en “Cartografía” una estela de aportes, relacionada con el sustrato cultural neozelandés, y una copiosa lluvia de agradecimientos personales.
   Este despertar literario recurre al formato breve para dar voz a una incisión reflexiva. La senda evocadora deja en sus trazos una crónica sentimental ajustada al discurrir de la memoria, hecha de ese misterio inadvertido de la experiencia vital que aporta lo diario. Las palabras se esfuerzan en reconstruir los pasos de la ausencia. Preservan un silencio del que afloran interrogaciones, como si el manso fluir de la cronología se justificase a sí mismo como simple tránsito: “El viaje puede ser una fuga al pasado, / un ascenso sin alas al punto de partida”.
   Desde el primer apartado, “Ayer”, la perspectiva de rescate mantiene abierta la fuerza fragmentaria del recuerdo. Nace desde la pérdida una conciencia de finitud que empaña el epitelio de las cosas: “Chirrían las cigarras y los grillos / y acallan los rumores del arroyo / que mece nuestra infancia / en un lecho de musgo / tras la puerta entornada del recuerdo”.
  El poema también explora la sombra que convierte la inocencia en noche. La muerte vela y se hace tangible ante los sentidos; es desolación y herida. El pulso narrativo del poema “Sirenas” recupera la dureza maltrecha de lo contingente, donde cada elemento testifica el suceso. El dolor de la pérdida germina con fuerza. Y esa sensación de frío e intemperie dibuja en la caligrafía de las composiciones un epitelio sentimental, crea  un sustrato básico, previsible, cercano a la elegía.
  Ya se ha comentado el marco escénico que impulsa los poemas de “Ausencia”. La geografía de Nueva Zelanda (Aotearoa) expande la mirada del solitario y siembra en su retina instantáneas nuevas. Persiste el dolor opaco pero en la percepción se abren sitio los acordes culturales que dan impulso a itinerarios cognitivos del pensamiento, menos ceñidos al discurrir biográfico. La voz poética recurre al monólogo dramático para encontrar en el patrimonio cultural un impulso de aceptación y cercanía.
  La pulsión de las palabras del apartado “Porvenir” ubica las pautas situacionales del poema en Granada, ese mapa vivencial que enlaza existencia y poesía. En el retorno, la ciudad oferta perspectivas plurales, muestra la eficacia entrelazada de un callejero que suma arquitectura y cauce emocional para construir un paisaje íntimo, donde el espectador encuentra una fértil riqueza sensorial y un despliegue de la memoria, enriquecido con detalles biográficos que marcan la ilación del contexto. En ese estar en el ahora caben distintas actitudes: la celebración de los rincones mágicos de la ciudad, legados por el patrimonio temporal, los recuerdos que se van sucediendo con la sencilla claridad del agua y la palabra verbal que es celebración y canto en el regreso: quien vuelve, cobija la certeza de que nunca abandonó aquella casa alzada, hecha fe de vida y constancia.
  Los poemas de Anacronía evocan distintas secuencias del pretérito porque en él se muestra, esencial y prístino, el conflicto latente entre olvido y rememoración: “El recuerdo es la sombra / torpemente zurcida a los talones/ y el olvido la piedra / que no termina nunca de caer”. La mano se desliza en el poema para reconstruir, con trazos sueltos que trascienden lo anecdótico, esas hojas y brotes que borran la caída, en las ramas del árbol despojado. Que sean la tangible dimensión de la fronda en la que cristalizan memoria y tiempo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE




   
 
 
 

lunes, 19 de abril de 2021

EL CALLADO OFICIO DE LOS DÍAS

Mirar dentro
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

EL CALLADO OFICIO DE LOS DÍAS

 
   El periodismo pulga necesita empequeñecer al protagonista real de la noticia, para que el tamaño propio adquiera volumen. Un gacetillero rosa y facheril, conocido por los frecuentes sarcasmos sobre la reina Letizia y sus estridencias corbatiles, al comentar el fallecimiento de Felipe de Edimburgo, consorte de la reina Isabel de Reino Unido  durante setenta y tres años, resume así el aporte convivencial: “Fue el inseminador de la reina”. Y la frase muere inadvertida y sola, impune, tétrica, mientras la pulga sonríe, succionando el ánimo de la razón.
 
    Se habla a diario del privilegiado régimen fiscal de Madrid. Nada se dice de los privilegios forales, de las sobredosis de competencias a los territorios históricos, del sobresueldo de complementos de sus funcionarios realizando las mismas funciones. Y se hace verdad común que los que vivimos en Madrid desconocemos la decencia, somos los perpetuos explotadores en la España doliente de las Autonomías. Pues no. Desde el cristal limpio del lenguaje, la mentira sigue siendo mentira aunque sea estribillo.
 
    Si se escuchan dos o tres veces sus digresivos razonamientos, dictados por el impudor del ego, nace completa la genealogía natural de su masa encefálica: es un aplicado epígono de la estupidez.
 
    Son los poemas los que van sembrando indicios evidentes en el lector: una lírica despojada, esencial, que confía en su cierre en el enunciado aforístico y que incide en sus temas en el muestreo reflexivo de la peripecia existencial del sujeto. En el evento digital, la propia imagen está falta de luz y la voz casi no se oye. Un desastre que los amigos disimulan con entusiasmo y apoyo incondicional.
 
  Las palabras exploran, miran dentro, buscan la improvisada lección de lo diario, reconocen humedades y sombras; miden el trazo firme de las arrugas y constatan que es preferible seguir. Intentar, poco a poco, la búsqueda de tierra firme.
 
(Apuntes del diario)


 

 

domingo, 18 de abril de 2021

MARIO LOURTAU. EL LUGAR DE LOS DIGNOS

El lugar de los dignos
Mario Lourtau
XVIII Premio de poesía José de Espronceda Ciudad de Almendralejo
Algaida Poesía
Sevilla, 2021

MATERIALES DEL RECUERDO


   Mario Lourtau (Torrejoncillo, Cáceres, 1976), licenciado en Filología Inglesa, suma a la diversa geografía poética contemporánea cuatro entregas, Donde gravita el hombre, Catálogo de deudores, Quince días de fuego y  La mirada del cóndor. Son quehaceres que conforman un itinerario lírico con sitio en distintas antologías. El lugar de los dignos ratifica el riguroso trabajo personal y obtuvo el XVIII Premio de Poesía Ciudad de Almendralejo.
  El poema prologal está precedido por tres nombres propios de solvente evocación semántica, Ida Vitale, Francisco Brines y Basilio Sánchez, cuyos extractos verbales comparten evocación y cercanía a un entorno que se hace observación, espacio de conocimiento, claridad y belleza. Los versos inaugurales reivindican el papel de la memoria y su profundidad de horizonte. En ella afloran, con fuerza, las palabras convertidas en cauce y labor de permanencia de lo nombrado.
  La amanecida del libro “Raíz de la memoria” opta por dar cauce libre a los recuerdos. El poema yuxtapone secuencias biográficas y sustratos reflexivos hasta culminar un deambular expresivo que tiende manos entre pretérito y presente. Se enlazan viajes introspectivos y destellos al paso, como dones dispuestos a la tenaz cercanía de los sentidos: ”Yo no sé qué recoge mi mirada / después de tanto asombro, / después de acariciar, sin yo tocarlo, / el gesto de la vida, su regazo. / Tal vez aquí, en lo intangible, / resida la grandeza de las cosas. / Tal vez de aquí, de los sencillos dones / derive lo sublime”.
  La aproximación a los materiales del recuerdo despliega sensaciones magmáticas que unen palabras, tiempo y existencia, ese asombro diario que tiene el peso leve de lo transitorio: “La memoria es el agua que se filtra en tus poros. / Arena entre los dedos que se criba hacia el alba. / Mano que traspasa el alféizar del tiempo y los visillos. / Nube subordinada a la elástica luz de lo inefable”.
   El enfoque del segundo apartado “El reino escrito”, subtitulado “Dimensión de la palabra”, consolida una creciente sensibilidad metaliteraria. Las peculiares características del quehacer poético añaden a la existencia amanecidas fundacionales, universos de claridad e intimismo, capaces de dar vuelo a la mansedumbre de lo cotidiano. Pero los enfoques varían y en este apartado se alojan también dos homenajes, el que configura el poema “El pulso de lo eterno”, dedicado a Miguel Ángel Velasco, y “Las aguas mansas”, que busca dimensión afectiva con el recuerdo de Claudio Rodríguez. El mismo afán celebratorio marcan otros nombres propios como José Hierro y Leopoldo María Panero.
  El discurrir argumental de “La estatura de un hombre”, abierto con una cita de Chantal Maillard, postula una inclinación más pronunciada hacia el intimismo reflexivo. Se oye la voz de lo biográfico en el poema “Semejanzas” donde se contrastan el recuerdo del padre y la pujanza germinativa del hijo, cuya inocencia adquiere el aire de familia y el pequeño milagro de la continuidad. El empeño de lo diario propone un marco escénico, con su carga de azar y rutina. Sobre ello se habla en el poema “Alineación de los planetas”. Habitamos un discurrir de fachadas grises y crepúsculos cansados, pero “La vida es así, / un par de viejos jugando a la petanca, / mientras  la tarde / cae / como una bola espesa sobre el foso”. No resulta fácil con esa panorámica en la retina diaria buscar un horizonte de esperanza y saber responder a las incertidumbres que componen sus preguntas sencillas en las aceras de lo laborable.
   En El lugar de los dignos el paso modulado del poema dialoga con la condición efímera que conforma el epitelio de las cosas cercanas: “Como el vuelo de las grullas en otoño / somos breves, fugaces, / contemplación casi ilusoria de este mundo, / efímera verdad, belleza y llanto”. El viaje introspectivo del lenguaje se esfuerza en preservar el asombro del latido existencial, superando erosiones y pérdidas. Quien formula las interrogaciones de siempre no ignora las asimetrías de una realidad distorsionada e impredecible que conlleva un estar perdido en los extraños laberinto de la vida diaria. Pero desde este hábitat sin certezas, entre luces y sombras estacionadas por el peso de los años, perdura el afán de mantener, sin desmayo, las coordenadas recurrentes de emoción y belleza, el alojado empeño de interpretar el mundo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
  

sábado, 17 de abril de 2021

NADAR EN SECO

Tiempo inestable
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

NADAR EN SECO

El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
el secreto de la profundidad.
De cuando en cuando
rasga la superficie un hueco húmedo
cuyo fondo merece 
estelas de luciérnagas.
Mas un sudor salobre
desdice la quietud
e impulsa otra brazada
hasta el perfil exacto del trascielo.

No dejo que el cansancio
 se carcoma en reflejos.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay jirones de mí.

     (De Ahora que es tarde, La Garúa Editorial, 2020)