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Maternidades Carmen Canet y Rosario Troncoso (Editoras) Prólogo de Carmen Alemany Bay Fotografía de cubierta: Joaquín Puga Sonámbulos Ediciones Granada, 2021 |
A SOLAS, CONTIGO
No había título mejor para esta compilación de voces impulsada por
Carmen Canet y Rosario Troncoso. Treinta y nueve madres que escriben sobre su
experiencia de la maternidad desde el poema, el apunte enunciativo, o los
aforismos. Textos que provocan de inmediato un movimiento de traslación hacia
la torrencial semántica del epígrafe Maternidades,
reforzado por la excelente fotografía de Joaquín Puga que es otra baliza visual,
otro poema sin palabras.
Se me permitirá recordar que el núcleo argumental es un concepto vivo,
inserto en el devenir histórico, y plenamente asociado en su esencia al rol
femenino. Ser madre es confrontar todos los espacios de la identidad con un
tiempo nuevo, abierto por el proceso del embarazo y las características
cambiantes del parto y la crianza. De esta manera, la función procreadora
implica una tarea privilegiada en lo personal y en lo social, exenta de
cualquier subordinación. De la inigualable experiencia nace esta antología temática
cuyo pórtico firma Carmen Alemany Bay. La introducción recalca la diversidad de
enfoques, una zona de cruces nacida de una cronología que encierra casi sesenta
años de diferencia entre Dionisia García, poeta que abre el libro, y María
Agra-Fagúndez, última invitada. Por tanto: “Estas páginas son el resultado
escrito de una misma experiencia; pero es tan rica, tan abrumadora, tan
impactante (…) que no puede menos de conmovernos”. Es sencillamente, el milagro
de la vida.
Conviene adentrarse en las páginas de Maternidades desde una lectura terapéutica, contenida, dialogal,
para que cada enfoque ubique estratos de intimidad para descubrir claves
secretas. Así, la mirada lírica de Dionisia García sobrecoge, pues objetiva su
enfoque con el anecdotario histórico de un tiempo de rabia e intemperie. También
el sedimento de Juana Castro dibuja una realidad precaria en la que se hace luz
el sacrificio y la entrega.
Los trazos expresivos combinan estrategias en verso y prosa; del camino abierto de formas llega la evocación de Marta Cerezales Laforet, hija de
Carmen Laforet, la inolvidable autora de la novela Nada, y de Cristina Cerezales Laforet, la nieta que dibuja en su
memoria el papel de los libros y el aprendizaje de la lectura como puerta de
conocimiento. La voz de Gioconda Belli airea la savia nutricia del legado
memorioso en la tenaz perseverancia del recuerdo. También en Piedad Bonett y
Ángeles Mora encuentra cauce el intimismo confidencial del hijo que poco a poco
crece y gana autonomía para tomar la palabra con sus propias vivencias. Mónica Doña no se limita a la mera
contemplación de la maternidad como legado de plenitud y clarifica sus efectos
secundarios, en los que no falta la erosión del tiempo y su continuo caminar
hacia la nada. Los poemas de Pilar Mañas se empeñan en abrir un nivel cognitivo
a las sensaciones; es punto de partida que alumbra la percepción de un decurso
temporalista donde se gesta la propia identidad.
El necesario abrazo entre pensamiento y poesía del decir breve diseña
las colaboraciones de Carmen Canet, cuyos aforismos moldean un diálogo
interior, Anna Kullick Lackner, empeñada en dar una voz natural a la realidad
de los hijos y a su presencia en lo cotidiano, o las líneas fragmentarias de
Trinidad Gan, cuya prosa poética delata el temblor de los recuerdos, esas
instantáneas de vida en la memoria con miedos y sensaciones que enriquecen las
variantes y arritmias de lo imprevisible. La colaboración de Pilar Gorricho del
Castillo tiene el desgarro de la autobiografía, esa incisión abierta del dolor
que deja la pérdida, y siempre me parece esencial esa lucha verbal de Eva Vaz
para desgarrar tópicos y mirar resquicios y asimetrías: ser madre es soportar el triunfo desdeñoso de la hija por ser más alta y sentir en el extravío su prepotencia afectiva; es conocer de cerca
la intemperie acariciando músculos y huesos.
Maternidad es una compilación muy
densa y es imposible ubicar cada texto con las coordenadas situacionales
concretas; queda esta tarea en manos del lector que solo necesita saber que
esta antología monotemática constituye en sí misma un tratado de interpretaciones
y una mirada plural a los repliegues de la memoria. La existencia subjetiva,
tras la maternidad, adquiere otro significado que conlleva otra manera de
entender lo diario. Los poemas de María Rosal, el estremecedor apunte lírico
fragmentado de Ana García Negrete, la orfandad de la sangre de Anabel Caride y
la sospecha de que el destino traza su propio mapa de ruta, son pautas
incisivas de la maternidad que siembran emoción y estremecen el pensamiento.
El resultado de esta
propuesta editorial de Rosario Troncoso y Carmen Canet es un regalo de polivalencia y riqueza, de
selectas visiones y singladuras vitales que resultan esenciales para seguir
tensando el hilo de la vida, esa forma misteriosa y única de amanecer al día.
JOSÉ LUIS MORANTE