sábado, 7 de mayo de 2022

GABRIELA ROSAS. DESCARRILADA

Descarrilada
Gabriela Rosas
Editorial Petalurgia.com
Colección Arcania, edición digital
Madrid, 2022

POÉTICA DEL CUERPO

    La colección Arcania que impulsa la poeta y editora María Gabriela Lovera Montero, en el catálogo digital de Petalurgia.com, acoge Descarrilada, un nutrido equipaje de aforismos de Gabriela Rosas (Caracas, 1976). La venezolana desempeña un quehacer plural en el que son facetas complementarias la poesía –verdadero hilo conductor de su estética-, la narración breve, el quehacer editorial y la docencia en talleres de creación. A lo largo de su recorrido, el horizonte de publicaciones integra las entregas La mudanza (1999), Agosto interminable (2008). Blandos (2013), Antología de Cuentos Postmodernistas (2014), Quebrantos (2015), y Con Truman y sin ti (2021). Su obra poética, parcialmente traducida al inglés, italiano y otros ámbitos idiomáticos, está ampliamente representada en revistas y antologías y ha conseguido reconocimientos como el Primer Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Juan Antonio Pérez Bonalde (1995) y el Primer Premio en la Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2014).
  Por primera vez, de forma monográfica, Gabriela Rosas añade a su trayecto el minimalismo y la voluntad lacónica del aforismo. Desde la síntesis expresiva, amanece la entrega digital Descarrilada, cuyo título, según comenta la poeta y editora María Gabriela Lovera, proclama un expresivo gesto de rebeldía. La obra de Rosas se integra en un proyecto editorial colectivo personificando el naipe de El Carro, séptima carta del Tarot. En las veintidós imágenes que componen la baraja, la elegida representa el control de la mente sobre las pasiones. Cobra así un sentido pleno el estar “descarrilado”; es decir, el no seguir los trazos del camino y avanzar por fuera, en la periferia de lo establecido, rompiendo las normas del estar diario. Sirven de umbral al libro dos incisiones mínimas seleccionadas del aporte textual de Eugenio Montejo –“Ama que se va el día”- y de José Luis Morante –“Con letras de lluvia escribía otro sueño”-. Las dos se integran en la estela del aforismo lírico, cultivado por escritores referenciales como Juan Ramón Jiménez o Rafael Cadenas.
   El decir breve de Gabriela Rosas constata una fértil veta existencial que emana directamente de su mundo poético. Conviene recordar que la escritora cultiva un intimismo humanista, claro espejo del yo interior, en el que se vislumbran obsesiones básicas como el amor y el desamor, un territorio pasional siempre convulsionado por el deseo y el oscuro vuelo de la pérdida, la disgregación en el tiempo o la zozobra de encontrar sentido a la propia existencia. Las hebras lacónicas alientan un trayecto reflexivo donde los estados vivenciales resuenan con fuerza: “Para amarte me inicié en el fuego”, “Ser el poema o el rayo, la misma intensidad, la misma quemadura”, “Cada uno con su derecho al incendio”, “Para decir amor, primero digo cuerpo”, “Que tu boca sea el lugar donde nos encontramos”, “Llueve y es contigo”, “Pensar en la llama me consumió”. Son textos que se desmarcan de una contemplación distante y objetiva del trasiego afectivo y se nutren de un activismo cercano que apenas encuentra calma.
   También la palabra es cuerpo que renace en cada amanecida con músculos y huesos, abrazo y calidez. Los interrogantes del quehacer poético desvelan, como si recorrieran la oscuridad tanteante de un espacio interior, dilatados enigmas. Abren ventanas de comprensión, enlazan el legado de la experiencia biográfica y los trazos del quehacer escritural: “La poesía nos hace mejores amantes”, ”Escribo para que el cuerpo sea poema”, “Sin dolor no hay placer”, “La poesía es como el amor, te pasa o no te pasa”. El personaje definido en los textos de Gabriela Rosas mantiene un compromiso con la lucidez; postula en su mirada una realidad insuficiente, alejada del temblor estival y la calidez celebratoria de los cuerpos al sol. Quien habla es una incisión vulnerable de nostalgia. Desde la evocación, la ausencia encuentra sentido y permanencia.
  Resalta en esta levedad la perfección semántica de algunos aforismos, cuajados de belleza: “Desamparo es no tener quien te desnude”; o la excelente reflexión paradójica: “Yo estaré de pie cada vez que me olvides”.
  El recorrido argumental de Descarrilada nos deja entre las manos una actitud en guardia, donde el repliegue en los laberintos interiores es el camino franco para la memoria. La experiencia vital se erosiona por el discurrir del tiempo, ha perdido certezas para agostarse en los espejismos de un estar carente de ideales. Es el tiempo de negociar coherencia y dejar sitio a las sensaciones que testimonian la derrota.
   En esa intemperie, las presencias familiares se convierten en refugio donde germina lo vivido; nace así la brisa del retorno, la necesidad de convertir en permanente patrimonio la fuerza terapéutica del aforismo. Los recuerdos se hacen voz contra el estar a solas. Con dicción despojada, en la mirada fragmentaria de Descarrilada Gabriela Rosas armoniza pensamiento y lirismo existencial. En los dardos conviven la voz sosegada de lo coloquial y una percepción que guarda el misterio de la intensidad y el tanteo fecundo de lo  imaginativo. La voz expande nervaduras con sinceridad emotiva, con esa austeridad de ojos abiertos que escribe un desenlace a la esperanza.
 
JOSÉ LUIS MORANTE




 
 
 
 
 

 

viernes, 6 de mayo de 2022

COMPENSACIONES (AFORISMOS POLÍTICOS)

Leones en el Congreso (Madrid)
Fotografía
de
Europa Press

 

COMPENSACIONES
 
A la ministra Margarita Robles,
con mi gratitud incondicional
 
 
Las calumnias son palabras con pus.
 
Hay socios nefastos en el ejercicio laboral de su función, pero magníficos vendedores de periódicos.
 
Los que carecen de causas inventan efectos.
 
Padecía un radicalismo sin frenada. Al detenerse se quedaba más allá.
 
Nada infunde más coraje al delincuente que perseguir a la policía.
 
Por fin habían conseguido convertir la sala de secretos oficiales en un gabinete de curiosidades.
 
La capacidad de trabajo, el rigor conceptual, el programa común y la lealtad, esos fósiles de otro tiempo.
 
Hay partidos políticos que usan la necedad como jerarquía de mando.
 
Tenía una activa participación política; conspira de continuo.
 
La vigencia más fuerte de la minoría es su aspiración ministerial.
 
Para mejorar la economía verbal parlamentaria, en el día del libro, dejaron en la puerta del Congreso trescientos cuarenta ejemplares de las Meditaciones de Marco Aurelio. Los rechazaron por ilegibles.
 
El insulto como estrategia expresiva aleccionadora.
 
Más que multiplicar respuestas, el debate político ficcionaliza la realidad.
 
(Aforismos políticos)


 

 

jueves, 5 de mayo de 2022

MIGUEL CATALÁN. SUMA BREVE.

Suma breve
Pensamiento breve reunido (2001-2018)
Miguel Catalán
Ediciones Trea, Colección Aforismo
Somonte-Cenero, Gijón (Asturias), 2018

 

ELOGIO DE LA PARADOJA

  
   El momento cenital del aforismo como estrategia expresiva tiene en Miguel Catalán (Valencia,1958-2019) un cultivador vehemente. Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, su cosecha paremiológica abarca seis entregas dedicadas al género. Todas se compilan en el volumen Suma breve. El trayecto completo abarca desde 2001 hasta 2018, un intervalo conformado por las ediciones El sol de medianoche (2001), La nada griega (2013), La ventana invertida (2014) y el aporte inédito que añaden tres conjuntos que anticiparon textos en revistas, Así es imposible, El altar del olvido y Paréntesis vacío.
  El conjunto permite definir con lúcida solvencia el carácter ontológico del aforismo y su evolución en el discurrir. El término siempre está vinculado a un territorio de intersección entre literatura y filosofía que es base común de todas las entregas. Así lo recuerda el texto de apertura de José Montoya Sáez, quien también examina de cerca el concepto de paradoja como implosión del lugar común. A través de la paradoja se puede expresar la constante fluctuación del entorno social y humano; de esta forma adquiere un notable potencial subversivo en la contundente concisión de sus reflexiones.
  El aforismo postula la complejidad de su contenido, emprende en su decir una interpretación del sujeto y de la realidad externa, en la que sondea una continua búsqueda de sentido. Su exigencia estética se asoma a los estantes de la verdad, con lo que adquiere en su definición una cierta claridad metafísica al intentar captar la significación de la experiencia. El texto se llena de matices, de este modo dentro del material común del género cada libro presenta rasgos específicos, aunque estos a veces sean contradictorios o definan estados de ánimo dispares, como si en su amanecida la escritura plegara pasos a la condición de ser.
   Ya se ha comentado que el primer paso aforístico de Miguel Catalán es El Sol de medianoche. El fenómeno natural observable en las proximidades de las geografías polares ejemplifica bien la antítesis y los contrastes. Esa visión de lo claro en la noche que prolonga el día entre la sombra. Desde el inicio, Miguel catalán asume el desvelo incansable del observador. Sabe que el comportamiento del yo es reflejo de las actitudes aleatorias del otro; por tanto es necesario sondear su sentido para que el aprendizaje surta efectos interiores. Nada de lo humano resulta ajeno; de ahí que la ética sea siempre un relevante proceso reconstructivo. Pero hay que evitar los juicios sumarios, revestir las opiniones de calidez y argumentar con el tacto sosegado de quien sabe, como Marcel Proust, que “cualquier idea clara tiene el mismo grado de confusión que las nuestras”.
  El corpus textual, tras la entrega epifánica, abre un largo tiempo de silencio de más de doce años, pero ese acantilado temporal no varía el paisaje y su cartografía meditativa. Como si quien escribe apostara por una senda coherente, los aforismos caminan de un asunto a otro, con un paso constante. De cuando en cuando varían los ingredientes para que nunca pierdan fuerza meditativa. O hacen del humor una ventana para que salga al día la carcajada: ”ANUNCIO POR PALABRAS. Se pintan casas a domicilio”.
    Como un regalo lector se recibe el material inédito de Suma breve, cuya voz siempre en guardia otea el paisaje frente a la opinión recibida y común. Los textos, breves y lapidarios, aunque a veces con un tallo argumental que los aproxima al microrrelato, marcan linden a la experiencia en su etapa de madurez. Más allá del contraste y del juego de palabras, apuntan una unidad vertebradora que confirma la permanencia del ser frente a una realidad mudable, propicia al desmontaje. La lógica interna del yo resiste la extrañeza, abre el paraguas frente a la intemperie de la contradicción y defiende la razón como brújula para buscar el norte del sentido.
   Suma breve descubre el excelente volumen conceptual del decir fragmentario de Miguel Catalán. Apunta que la lógica no es un logro en sí sino una aspiración que se aplica en solventar las contradicciones de la existencia. sobrelleva el discurrir bajo un cielo informe de nubes y claros, que obliga a caminar bajo el paraguas desplegado de la introspección. Así nace un quehacer continuo, atomizado, fresco, que tiene la claridad del manantial, esa sensibilidad que aleja la sed y empuja a sumar sin cansancio pasos nuevos. 

JOSÉ LUIS MORANTE




 

miércoles, 4 de mayo de 2022

LA LUZ ENCENDIDA

Elogio de la luz

LUCES
 
 
   Desde hace cuatro días en la casa no hay nadie, salvo yo. Al bajar la escalera una luz interior del dormitorio se enciende sola. No recuerdo cómo accioné el interruptor. Apago y tanteo hacia la escalera. Otra vez sombras. Un instante después está encendida la lámpara del baño principal. En la casa no hay nadie salvo yo, me repito mientras veo en el espejo a un tipo asustado que se mira a sí mismo y que hace una hora consumía un tiempo en soledad, monótono y previsible.

(De Cuentos diminutos)


 
  

martes, 3 de mayo de 2022

DON CELLINI (Traducción al inglés del poema "En clave autobiográfica")

Don Cellini


 Profesor, poeta, traductor y fotógrafo norteamericano. Es autor de Approximations / Aproximaciones e Inkblots, colecciones de poemas bilingües publicados por March Street Press. Su libro de poemas prosas, Translate into English, la colección de poemas bilingües (con Fer de la Cruz) Candidates for Sainthood and Other Sinners / Aprendices de santo y otros pecadores, y su traducción El silencio de las horas / The Silence of the Hours se publican Mayapple Press.  Recientemente, su poemario Stone Poems fue traducido y publicado en México por Carmen Ávila como Poema piedras.

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA 

 
Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
 
Como soplo de aire
que aventara las ramas
con una floración de duermevelas,
devanaron los años
 una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
 
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de vuelo corto
y ahora lo vivido es una polvareda
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
 
Sigo al borde de mí;
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.

 
ON AN AUTOBIOGRAPHICAL NOTE
 
 
I was born (forgive me)
with black and white television.
The diminished reality,
gained fictitious luster among the viscera
of the blissful gadget.
Retracted astonishment,
the picturesque ballet of the first astronaut
soon after treading the moon.
The Vietnam War sowed the red
fear of the monsoon;
sadness stretched out its measuring tape
with unforgettable signs,
and the child I was crossed the street
to fade away.
 
Like a breath of air
that winnows the branches
with a flowering of slumber,
the years reeled by
a drowsy stillness,
full of burdens.
Nothing is left over to oblivion.
 
The dubious truth of a short flight
aged with me
and now what I have lived is dust
that hides behind.
Nothingness returns.
 
I am still on the edge of me.
I am a dwindling map
nestled in waiting.
There are no peremptory questions left.
The future belongs to others.
 

        Traducción de DON CELLINI


lunes, 2 de mayo de 2022

DIEGO MEDINA POVEDA. EN VECINDAD, NO EN COMPAÑÍA.

En vecindad, no en compañía
Diego Medina Poveda
Ediciones de la Isla de Siltolá, Colección Poesía
Sevilla, 2022, 

 

INTERIOR A SOLAS

  

   Diego Medina Poveda (Málaga, 1985), doctor en estudios Hispánicos y profesor en ejercicio, impulsa un quehacer lírico de ritmo fuerte. Aglutina seis poemarios en un corto intervalo temporal, el último de los cuales Todo cuanto es verdad fue reconocido en 2021 con el Premio Andalucía de la Crítica. El itinerario añade ahora En vecindad, no en compañía, una propuesta con sentido unitario que debe su título a unos versos de Claudio Rodríguez: “He aquí lo que nos hizo / vivir en vecindad, no en compañía”.
   El poeta, recordando siempre el terreno movedizo de las etiquetas críticas, se mueve en los parámetros estéticos de un intimismo figurativo y reflexivo, que alienta en el poema un quehacer de búsqueda. La poesía sondea zonas de riesgo de la identidad, suma pasos por los recorridos de una llanura dialogal en la que se entremezclan azar y circunstancias, las abiertas incisiones del recuerdo y esa superficie de certezas que se va diluyendo en el vaivén del tiempo.
   Estas características del discurso lírico de Diego Medina Poveda son refrendadas en la nota de contracubierta por José Infante. Lo resalta, con perspectiva objetivista, integrando el itinerario lírico del malagueño en el cauce de un realismo humanista, que nace “desde una profunda formación barroca y clásica”.
   El primer tramo de esta muestra “Estancias interiores” amanece con la voz remansada de la evocación. El ahora vuelve la mirada a los trazos de resolución de la memoria; deja la puerta franca a una conciencia en tránsito que va acumulando percepciones y sensaciones en la cadencia sosegada del pensamiento. La naturaleza acumula signos explícitos, define una copiosa suma de elementos visuales cuya percepción convierte al sujeto testigo en un poblador de desasosiegos e inquietudes, tratando de resolver su propio destino. Aparece así en el poema un nuevo enfoque en el que encuentran sitio la asperezas de lo real, el acoso escolar, por ejemplo, que rompe la inocencia del niño y lo convierte en una víctima del dolor y la impotencia.
   Las grafías del paisaje se interiorizan. El cauce versal del intimismo adquiere un carácter interrogativo, un diálogo entre el ser y el estar que contrapone el alboroto social con ese instante de eternidad que resume una vida. Todo es quietud en quien hace del ámbito lector un largo viaje, una atmósfera respirable, una forma de ser: “Estoy mirando aquí un ser de nadie, / un ser que se sumerge en intelecto, / y busca en lo profundo de las cosas / esperando encontrarles su secreto, / acaso una certeza sin sentido, / una verdad inmutable, algún destello, / fúlgidas apariencias que se esconden/ en el fondo del aire y son muy dentro…”.
   Cuerpo central en la escritura de Diego Medina Poveda es el tiempo de la infancia. Lo transitorio somete a la identidad a un continuo nomadismo de sensaciones, donde persisten las sinestesias de un ayer marcado en la memoria. El hombre se hace niño y regresa a una epifanía de plenitud y asombro. Ese hilar sucesivo de amanecidas y crepúsculos regula la medida del tiempo. Todo sucede como una brisa fuerte que acunara en el hombre la conciencia de estar a la intemperie, entre signos extraños y carencias.
 En el apartado “Otro hogar” el relieve de lo doméstico, esa Ítaca tan querida por la inolvidable Paca Aguirre, se transforma en lugar habitable y simbólico. El protagonista se empeña en construir su recinto murado, entre paredes y muebles, que requiere equipación minuciosa y un ánimo dispuesto a compartir. Un yo desdoblado puebla los espejos para borrar la sensación de ser tan solo islas humanas: “Al lado de la puerta hay un perchero, / cuelga tu tiempo y siéntate conmigo, / te invito a la tiniebla de mi casa. / Si en el fondo no somos tan distintos”. Sirve de epílogo el poema “Para que se haga el mundo”, una composición dedicada al filósofo y ensayista Javier Gomá. El núcleo germinal del poema es la constatación de un tiempo en crisis, que requiere ejemplaridad y coherencia, razón frente al delirio sin retóricas baldías, moldeando sin estridencias un lenguaje capaz de hacer brotar un mundo nuevo.
  Los poemas de En vecindad, no en compañía buscar el hilo leve del estar diario, perdido en la angostura de lo contingente. Hacen del intimismo un paisaje de luz tenue donde conjugan con naturalidad sus voces la memoria y la melancolía, los pasos variables de un recorrido existencial que remansa emociones y vivencias. como si fuesen reflejos dictados por la contemplación. Lejos de la estridencia, Diego Medina Poveda convierte al yo poético en un interlocutor afectivo, en una voz confidencial que desmenuza el inevitable viento en el rostro de la fugacidad.
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 


       

domingo, 1 de mayo de 2022

UNA CONVERSACIÓN CON ÁLVARO HERNANDO

Álvaro Hernando
Fotografía
de
Javier Jimeno Maté


Una conversación con Álvaro Hernando

Sobre el I Festival internacional de Poesía (Im)PRESCINDIBLES
 
Los días 23 y 24 de abril se celebró en Madrid el I Festival internacional de Poesía (Im)PRESCINDIBLES, con sede central en Moralzarzal, un municipio de la sierra norte madrileña. El evento, con más de cincuenta escritores, ha sido dirigido y coordinado por Álvaro Hernando (Madrid, 1971), licenciado en Antropología social y cultural, especializado en Lingüística evolutiva, periodista en diferentes medios, docente y gestor cultural. Es autor de Mantras para bailar (2016), ExClavo (2018), Chicago Express (2019) y Mar de Varna (2021), así como de ensayos, artículos y cuentos, publicados tanto en España como en Estados Unidos.
  
 ¿Cómo surge el Festival Internacional de poesía (Im)PRESCINDIBLES?
 
La idea del festival surge hace tres años, unos meses antes de la fatídica pandemia. Esto lo ralentizó todo. Al poco de llegar a Madrid, desde Estados Unidos, me ofrecieron participar en un festival internacional de Poesía en Madrid, previo pago por mi parte. Esto no me gustó y decidí poner al servicio de un festival de poesía digno para Madrid todo mi conocimiento y esfuerzo. Así, en 2019 nace la idea de un festival, hermanado con el Festival internacional de Poesía de Chicago, Poesía en abril. Pero, tras la jubilación de algunos de sus organizadores, tuvimos que ir por libre.
Desde entonces hasta ahora, hemos estado construyendo la lógica interna de un evento que queríamos fuera sostenible, de calidad, consistente y perdurable.
 
 ¿Qué matices vertebran la programación y desarrollo de actividades?
 
La lógica interna del festival pasaba por dar espacio a las diferentes tendencias poéticas, y a algunas de sus voces más significativas.
Lo primero era darle cierto sentido práctico: consistencia social y función constructiva dentro de la comunidad. De ahí salió el lema de esta edición, Migrantes, con el objeto de visibilizar las voces de autores y autoras nacidos fuera de España, pero residentes entre nosotros, de una enorme calidad. Por otro lado, queríamos contar con otro perfil, local, que sirviera para representar, con la máxima calidad posible, las diferentes corrientes poéticas contemporáneas en nuestro país.
A esto le añadimos el toque, en paralelo, de las artes plásticas y escénicas, con exposiciones, actuaciones performativas y conciertos. 
 
¿Cómo ha conseguido tal dimensión de autores de tan diversa procedencia y de tantos estratos generacionales?
 
Los primeros borradores de las listas de invitados al festival sufrieron muchísimas transformaciones. Los únicos criterios que transmití a los encargados de realizar las propuestas para el festival fueron genéricos, no relacionados con nombres o logros, sino con el perfil del autor o autora que queríamos tener aquí. Por decirlo de manera metafórica, sabíamos qué categorías de poetas queríamos tener, más que poetas de categoría. El resultado, cuando uno es coherente y comprometido, no podía ser de otra manera.
Teníamos que contar con una representatividad cualitativamente legítima para poder llamar a este encuentro como lo llamamos: (im)Prescindibles.
Tres personas han sido las que más tiempo han dedicado a construir estas listas. Una vez realizadas, de manera independiente, los nombres de todos los listados se cruzaron, con el objeto de ver qué elementos comunes encontrábamos en todas las listas. Es a esos autores y autoras a quienes se hizo llegar la invitación.
Hemos tenido la enorme suerte de encontrarnos con un momento muy favorable, en el que todos deseábamos hacer algo de manera presencial, libres de las restricciones propias de los tiempos de reclusión. Esto, sin duda, ha ayudado a poder aunar en una misma programación tantas figuras notables.
 
¿Satisfecho con el respaldo institucional?
 
Muy satisfecho. El Ayuntamiento de Moralzarzal decidió apostar fuerte por la realización de este evento cultural. La poesía, habitualmente, puede considerarse como algo minoritario. Era arriesgado. Hemos tenido todo su apoyo y respaldo. Por supuesto, hay cosas mejorables, pero lo que ha sido inmejorable es su disposición de apoyo y compromiso. Era necesario abrir el espacio y generar lo oportuno para que la poesía llegue a sectores de la ciudadanía que no siempre tienen acceso sencillo a estos contenidos.
Además, las 20 sedes colaboradoras, han respondido maravillosamente, responsabilizándose de sus propias programaciones, y llevando a cabo actos y eventos de una calidad enorme.
 
Suele aceptarse como un inevitable lugar común la inutilidad de la poesía, su condición elitista y minoritaria, incapaz de conectar con los intereses del público. ¿Es así? ¿Cómo ha sido la respuesta social?
 
Es evidente que aquello que escribió Juan Ramón Jiménez es una máxima que hoy sigue cumpliéndose cuando hablamos de poesía: a la inmensa minoría. Hay mucho camino por recorrer y, seguramente, sea un camino poco transitado.
Esto no quiere decir que haya que renunciar a abrir espacios accesibles, asequibles y de calidad para los ciudadanos.
Para que te hagas una idea, los eventos han ido teniendo más público presencial, según avanzaba la programación.
En la sede del teatro, el público no ha sido demasiado numeroso, pero el cierre del festival, en el local escénico de SORCAS, fue espectacular. No cabía un alfiler.
Espero que en años venideros esta sea la tónica.
Además de esto, he de expresar mi admiración por las personas que han llevado las actividades en los hogares de mayores y en los centros educativos, logrando la implicación del público, mucha participación y mucha expectación (recuerdo aquí a Tirso Priscilo Vallecillos y a Javier Lorenzo Candel).
Ante la belleza, la respuesta del colectivo siempre será positiva. 
 
¿Las redes sociales y los medios de comunicación han contribuido a dinamizar el regreso de la cultura, tras el tiempo de pandemia y el paréntesis de estos dos años?
 
Las redes sociales han permitido que no hayamos caído en una parálisis aterradora.
Han sido una respuesta emocional normalmente eficaz ante la desubicación.
Aunque, con contradicciones, pues no siempre han construido o han contribuido desde la serenidad, sino desde el ruido y desde la confusión.
Por otro lado, no nos podemos quejar.
Creo que es de justicia agradecerles a algunas cadenas nacionales de televisión que se hayan hecho eco del festival en sus noticiarios, incluso en los canales internacionales y de 24 horas.
 
 El tronco central del evento ha sido el homenaje a tres poetas de amplia trayectoria creadora: Miguel Veyrat, Efi Cubero y Rafael Soler. ¿Por qué estos nombres?
 
Podrían, efectivamente, haber sido otros nombres, por supuesto. Pero, desde la convicción más profunda, decidimos homenajear a estos tres autores. Son tres voces extrañas, en el mejor sentido de la palabra, que han resistido modas, presiones, mareas y dificultades, conservando una autonomía, identidad y una calidad, a lo largo de las décadas, que no puede por menos que ser reconocida en cada una de sus voces. Son testimonio vivo de la poesía española contemporánea. Calidad, trabajo y continuidad. Aprovecho para comentar que otra de las personas que iban a haber sido homenajeadas en este espacio falleció durante la preparación inicial del evento, siendo imposible llegar a realizar la invitación como era debido. Se trata de García Marquina. Para él mi homenaje aquí, hoy, y mi recuerdo.
 
Otro de los grandes aciertos del festival, a mi modo de ver, en un tiempo global ha sido la convivencia de autores de distintos ámbitos geográficos y lingüísticos… Qué corta se hizo la mesa redonda coordinada por Margarita Todorova  ¿Qué conclusiones resalta del debate en torno a la convivencia lingüística?  
 
Efectivamente, este asunto da para un festival o congreso de una semana. Aquí volvemos a otra de esas contradicciones maravillosas que nos plantea la poesía. Los traductores son tan necesarios como inútiles; tan leales y necesarios como traidores al lenguaje original. Y, lo fundamental, tan transmisores de la creación literaria como creadores de literatura. Como ocurre en otros campos de expresión y conocimiento, como pueden ser la filosofía, la antropología, o incluso la sociología, los traductores se convierten en piezas fundamentales para la transmisión cultural y el intercambio de valores. Por otro lado, debido a cómo se conforman los sistemas lingüísticos, simbólicos, y de construcción del pensamiento grupal, a veces es una tarea imposible lograr la traducción adecuada de un texto, especialmente en poesía. Así pues, como ocurre en otros ámbitos de las lenguas en contacto, los terrenos comunes no son de batalla, de defensa y de ataque, sino de transmisión, casi de ósmosis, o como tú lo has llamado, de convivencia lingüística entre unas formas y otras del lenguaje que están separadas por una frontera líquida. Evidentemente, era un tema que daba mucho más que el tiempo que le asignamos, pero hemos de tener en cuenta que es un evento con hora de inicio y final, y que, lamentablemente, había que ponerle límites temporales. 
 
También me gustaría resaltar el diálogo continuo entre poetas, rompiendo ese cerco de soledad y aislamiento del creador a solas. ¿La convivencia entre escritores ha sido fácil?
 
Es de lo que más orgullosos estamos.
El formato de organización del festival ha exigido que los poetas compartieran algunos momentos previos, más extensos de los propios de un festival, con el objeto de que conocieran la obra, la poética y los compromisos y experiencias de los compañeros con quienes iban a compartir escenario y micrófonos.
De aquí, esperamos que surjan nuevas cosechas, al margen de nuestra organización y del festival. Sí, ha sido una convivencia sencilla. Los autores y autoras han demostrado una falta de miedo total a la hora de conocer nuevos planteamientos. Estamos muy contentos con esto. Lo más complejo es contribuir a generar o fortalecer tejido social y cultural. Esperamos haber favorecido esto o, al menos, haber posibilitado la creación de las condiciones idóneas para que esta convivencia se diera de manera relajada y auténtica.
También es cierto que se han retirado dos invitaciones a sendos poetas que no estaban por la labor de convivir, si no era desde un enfrentamiento inexplicablemente irrespetuoso y casi desde la cúpula de una casta. Esto ha sido lo más difícil de llevar a cabo, comentar con alguien a quien en principio admiras que, lamentablemente, este espacio no es compatible con la falta de respeto y rigor. 
 
Tu quehacer laboral te ha permitido un conocimiento amplio del ámbito poético norteamericano. ¿Qué contrastes percibe respecto a nuestra propia realidad?   
 
La mayor diferencia es que en el entorno norteamericano, en el que he desarrollado la mayor parte de mi carrera literaria, no he encontrado tribus. También es cierto que forma parte del carácter del ciudadano norteamericano y se puso aventurero, solitario e individualista. Esto de ser individualista tiene cosas malas, por supuesto, y otras maravillosas. Por ejemplo, es difícil ver cómo se conforma una tribu, y más difícil es ver una confrontación entre tribus. Y, sí, justo uso el término tribu, por toda la implicación primitiva y emocional que creo que condensa tensión y rivalidad, a veces irracionales, política, en la historia de la literatura española.
No es algo que comente como un defecto, sino como una característica de este entorno, sin más. Tengo la sensación de que, en nuestro territorio, es más complicado acceder al reconocimiento y al respeto unánime que en Estados unidos.
Quizá sea una percepción muy subjetiva e inexacta, puesto que la realidad me ha demostrado que la colaboración entre distintas corrientes e instituciones ha sido muy sencilla a la hora de conformar este festival (im)Prescindibles.
Pero sí, es un contraste, aunque sea propio de mi subjetiva percepción.
Por otro lado, en cuanto a la gestión cultural, hay mayor apoyo económico por parte de instituciones privadas. Todo es más sencillo en lo referente a la gestión y administración documental.
Este tema da para mucho y en muchos aspectos: en lo relativo a la creación literaria, las editoriales, los movimientos de difusión y promoción, los premios… Hay muchísimas diferencias y contrastes. 
 
El abrazo es el género literario que más me gusta; así que lo practico con alevosía para agradecerte un evento tan afectivo e iluminador. ¿Tendrá continuidad?
 
Por supuesto. Parece que desde el Ayuntamiento de Moralzarzal seguirán apostando por mantener la sede central de este festival internacional, en el que yo seguiré colaborando encantado, y que las otras entidades que han colaborado como sedes satélite han quedado muy satisfechas.
Seguiremos en esta dinámica de abrazo y de creación de espacios por y para la poesía. Solo queda elegir el lema de la segunda edición.




                   JOSÉ LUIS MORANTE