martes, 9 de abril de 2024

LUIS MIGUEL MALO MACAYA. EN PAPEL

En papel
Luis Miguel Malo Macaya
Prólogo de Pedro López Lara
Ediciones Mahalta
Ciudad Real, 2024

RAZÓN DE TINTA

   En el mecano digital hay piezas que encajan de inmediato y adquieren a diario una presencia con elementos referenciales. Así sucede con Luis Miguel Malo Macaya (Santander, 1953), Licenciado en Medicina, poeta, aforista e incansable difusor de contenidos culturales en la red.
   Su empeño literario comienza muy pronto. Fue en los primeros momentos de la transición, aquella esperanza colectiva que llenó la memoria generacional de amanecidas y porvenir, cuando encuentra las librerías Solo de amor (1979). Muy pronto aquel letraherido, recién llegado, opta por la foto de compañía y se integra en las convocatorias del grupo Cuévano. Pero su ritmo de escritura prefiere el paso lento y no vuelve a publicar hasta 1993 cuando deja en la cartografía del presente Nominación a tientas (1993), en ese tiempo en el que la lírica figurativa y la poesía de la experiencia se convertían en moda. Por entonces, Luis Miguel Malo Macaya dirigía la colección La sirena del Pisueña e impulsaba el despertar de voces nuevas, mientras sus poemas iban buscando sitio en algunas muestras antológicas. Tras un largo silencio, en el que no se apaga la lumbre del verso, reúne las nuevas composiciones en el libro A mi indebido tiempo (2017), ya con el timbre fuerte de la madurez; el poeta se reconoce en la línea clara del intimismo figurativo y en una expresión comunicativa sin el vaho en los cristales de la grandilocuencia.
   El camino de vuelta al poema se completa con el volumen En papel (2024) en el catálogo de Ediciones Mahalta, una marca castellano manchega que dirige el poeta Francisco Caro con plenitud y acierto y en la que se asientan nombres inolvidables como José Luis Morales, Nicolás del Hierro o Efi Cubero. La entrega En papel tiene un proemio de Pedro Lara López. Se titula "La trama" y está articulado, con morosa ironía, como un informe judicial en torno a la traición en la que incurren todos aquellos Bartleby, el inolvidable escribiente del cuento de Herman Melville, que preferirían no hacerlo, pero lo hacen. De este modo, editor, poeta y prologuista depositan en la voluntad a media distancia del lector las composiciones del paisaje lírico de Luis Miguel Malo Macaya. Así, En papel se hace evidencia argumentativa, abandona el cajón de los manuscritos y da sonido a una voz que abre la puerta al día, entre los rosados dedos de la aurora digital.
   Quien se viste con ropas de poeta fija posiciones de inmediato. Mira la realidad con los manchones de la contradicción, hace papel mojado al miedo de mostrarse en la tinta sombría de la página escrita. Las palabras escogen el camino buscando en sus laderas el verso que se salva, el instante de luz que hace de la poesía un único momento que ocupa plaza fija en las evocaciones, según dicta al olvido la sentencia del tiempo.
   Hay mucha metaliteratura en las páginas de En papel, pero más allá del horario que suscribe el taller  en la solemnidad erudita de buscar la razón del poema, o la fertilidad de espuma y dátil de la imaginación, Luis Miguel Malo Macaya se anuda en la camisa de poeta la sabiduría del escepticismo y la tela de entretiempo de la ironía. Son estrategias siempre compatibles con la textura emotiva de muchas composiciones que acogen las sombras de la noche, el aire fresco de los sentimientos y los pasos interiores que tanto saben de soledad y melancolía. En ellos, el poema se transforma en refugio habitable, donde el yo escribe a tientas y habla con su propia sombra en el desvelo.  
   Los hilos argumentales nunca olvidan el homenaje a la biblioteca; quedan los ecos de Neruda, Vallejo, Salinas, Ángel González y Karmelo C. Iribarren, nombres propios que velaron las noches de insomnio y mostraron la hondura del pasillo formal . En él caben las estrofas cerradas y el verso libre, el apunte emotivo y el romance, esa mirada que hace de las páginas en papel "la convicción de un sueño que pasea / en busca de respuestas redentoras / por los silencios puros de la noche".  Alguien te está leyendo, Luis Miguel, aunque tú ignores quién y presupongas nadie, y te da las gracias por tu poesía y por tu amistad, por compartir el verso necesario.

JOSÉ LUIS MORANTE


domingo, 7 de abril de 2024

MUDANZA

Playa de Morro de Gos
Oropesa del Mar, Castellón, Abril 2024
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana



MUDANZA

Cambio de casa.
Asuntos personales:
el mar y yo.

                    (Inédito) 






 

viernes, 5 de abril de 2024

BUSCAR SITIO A UN LIBRO

Habitar el caos
Rivas Vaciamadrid, abril, 2024

 

BUSCAR SITIO A UN LIBRO

 

Nada se sabe, todo se imagina

 

FERNANDO PESSOA

 

   Este tiempo digital ha emplazado en sitio visible a la necesidad de valores que buscan un lugar propio. Hay que reivindicar cada vez más fuerte, sin quiebras ni estridencias, que hay una abrumadora crisis moral que afecta a todos los estamentos sociales. Se percibe a diario en la estridencia alborotada de los medios y en la disolución de los referentes políticos y sociales. Una sociedad sin valores es un organismo al que le han extirpado su arteria principal; la crónica de una muerte anunciada.

    Íntima cartografía del sujeto verbal y sus desplegadas conexiones con el entorno. Se acumulan los libros en estantes provisionales, cajas, maletas, mesas de trabajo y se agrieta la discusión perpetua: hay que seleccionar libros y desprenderse de los que desbordan las habitaciones. Pero ¿qué libros sobran? 

  Los etiquetados imprevistos en el muro, hechos casi siempre con la mejor voluntad, no pocas veces me crean un problema: si he pasado una sema haciendo una reseña y anuncio en el Facebook la nueva entrada del blog, no hay sitio para promocionar mis propios poemas, los éxitos literarios de desconocidos o los eventos digitales del día; así que borro la etiqueta y sé que borro también un poco de la amistad del otro. Pero la razón es meridiana y es bueno que el otro también perciba claridad y amanecida; el despertar en un libro leído por intensa dedicación.

  La caligrafía insomne de su mensaje me recordó: “no tengo aspiraciones trascendentes. Solo quiero ser feliz”.

  Cuando viajamos y veo algún puesto de libros o alguna librería de viejo suelo comprar un puñado de títulos que ya tengo. Ella me mira con sempiterno gesto de fastidio y me pregunta: "César Vallejo, Oscar Wilde, Raymond Carver... ¿Por qué compras libros que ya están en casa?". Nunca sé qué decir; yo también me lo pregunto con frecuencia. No sé, acaso porque ese gesto crea el espejismo de que la biblioteca personal no me abandona y se desplaza conmigo en cada viaje

 (Apuntes del diario)

 


jueves, 4 de abril de 2024

DIONISIA GARCÍA. EL PENSAMIENTO ESCONDIDO

El pensamiento escondido
Aforística completa
Dionisia García
Prólogo de Carmen Canet
Editorial Renacimiento
Colección A la Mínima, Serie Mayor
Sevilla, 2022

 

UNA GRIETA DE LUZ

  
    En el tramo final de siglo, Dionisia García (Fuente-Álamo, Albacete, 1929) estrenaba género al publicar en 1987 Ideario de otoño. Era la más temprana cosecha aforística; un surco abierto que concedía a la autora relevancia especial como iniciadora de esta estrategia expresiva ante la carencia de voces femeninas anteriores. El decir mínimo habría de adquirir en el trayecto literario de la escritora amplio desarrollo, como se vislumbra en El pensamiento escondido, recopilatorio de las tres entregas dedicadas al aforismo.
  La travesía es analizada en el proemio “Confidencias” por Carmen Canet, quien personifica la más persistente indagación del taller conciso de Dionisia García. La resonancia escritural perfila, en un juego de transparencias, la luz directa de la intimidad. Dentro del texto, la palabra confidencial es dueña de un enfoque comunicativo y compartido; aglutina situaciones sencillas y cercanas y abre senda a un horizonte reflexivo expuesto desde la hondura de la introspección. Como dicta la obertura de Carmen Canet: “Deja discretamente sobre el papel que sus palabras fluyan vitales, emotivas, profundas e imparables”.
   La acumulación de registros en Dionisia García es geografía integradora y prolífica. Aglutina caminos entre la poesía, la narración, el ensayo y los aforismos. En todos ellos, la existencia sirve para comprender escenarios y procesos de la realidad desnuda; el discurrir es trasunto de un espacio real paradigmático que tiene asienta localizaciones en ámbitos desperdigados por el mapa de lo laborable. La palabra nunca pierde su calidez doméstica para dar voz a protagonistas que congregan cercanía y sencillez, estar machadiano.
  La senda completa incluye, junto al ya citado comienzo Ideario de otoño, con nueva reedición ampliada en 1994, los libros Voces detenidas (2004) y El caracol dorado (2011). Sobre este contenido, Carmen Canet preparó la selección El hilo de la cometa. Antología esencial (1987-2011), editada por Libros al Albur en 2019. Todos constatan en su desnudez expresiva que “El aforismo no es un juego para decir algo. Puede llegar a quien escribe por vía intuitiva, o ser expresión de un pensamiento previo hasta considerar que el resultado puede ser válido. En su proceso viene a ser semejante al poema: hay que estar alerta.”
   Los pensamientos mínimos tienen preferencia por la forma directa; los enunciados son pasos cercanos a la biografía personal y exponen los efectos colindantes de las circunstancias. Los núcleos argumentales huyen de la estridencia; muestran contraluces y contrastes frente a las interrogaciones de la razón. Estas señales son percibidas por el proemio de Carlos García Gual a Ideario de otoño. El prologuista recuerda la tradición de un género con sus nombres esenciales a los que se añade el decir sentencioso de Dionisia García, desde la observación sutil, suave, irónica, como si las ideas se hubiesen instalado en los bajorrelieves del matiz. El transcurrir invita a la contemplación, al camino que enlaza el paisaje interior y las respiraciones de los elementos del entorno, siempre sometidos a las continuas metamorfosis de procesos naturales.
   El tumulto semántico acoge también referencias frecuentes al sentido y razón del hecho literario: “Las palabras nos ordenan, nos sitúan y alojan. Mal tratadas se vuelven contra nosotras”; “El estilo un poco gris –decía Baroja-  para que destaquen los matices tenues”. Placidez al visualizar la idea”. Este último texto pude muy bien definir los límites austeros de esta práctica minimalista y su complicidad, al asomarse al mundo, con la levedad de la  menudencia y sus grietas de asombro.
   Como ratifica la introducción de Voces detenidas la introspección se hace mirada interior. Pauta interrogaciones a través de la ironía, el desencanto y la esperanza, en torno a la condición humana. La escritura traza los rasgos de un autorretrato que intercala zonas oscuras y claridades. El yo percibe las voces detenidas del silencio, interpreta tras su indefinición genérica, esa parquedad narrativa, coloquial y directa que solemos hallar en el andamiaje del relato existencial. Los textos desandan el camino, cuestionan un pensamiento acomodaticio para dilucidar el sentido existencial; hablan de seres que deambulan buscando certezas y perciben el vivir despacio con sus asimetrías y relieves.
   La entrega El caracol dorado sirve de cierre a la compilación, tras un breve apunte de la autora donde comenta que el título nace de una impresión visual, cuando se despliega la amanecida. Se hace la luz y el aforismo ilumina los rincones del pensamiento para indagar sobre una realidad en vilo. La tarea impone una mirada insistente que se empeña en percibir el rastro de las cosas, los estratos de sus posibilidades y esos efectos secundarios que generan emoción y reflexión, la calidez de las palabras cortas y sus irisaciones.  
  Los aforismos de Dionisia García nunca son indiferentes a la historia menor, al poso anecdótico de apariencia insignificante. Saben que el lenguaje los dignifica y los convierte en compañías apacibles, en esos interlocutores de la inteligencia que fluyen con textura transparente, como un cauce incontenido de verdad y belleza. Tras su fragilidad evocadora, cada aforismo guarda la consistencia de un comienzo.

 
                                                                       JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
 

miércoles, 3 de abril de 2024

UN PAÍS EXTRANJERO

Amanecida 
(Bangkok, Tailandia, 2017)

 UN PAÍS EXTRANJERO


En sueños imagino
un país extranjero.
Aventuro curiosas vestimentas,
la piel oscura de sus moradores,
los gobiernos, las rancias dinastías,
los complejos oficios
que erosionan los brazos de sus gentes,
el borbotón sonoro de los zocos,
las ruinas semiocultas,
las viejas e imborrables tradiciones
-ascuas que encienden calles y avenidas-
y el singular acervo
que un tiempo codicioso colecciona
en los estantes de sus bibliotecas.
En sueños me reclama un paso fronterizo.
Diligentes guardianes a mi paso levantan
las últimas balizas de un yo contradictorio
que no tiene pasado ni futuro.
Enfermo de impaciencia,
en duermevela insomne,
con la mirada limpia de los niños,
me dispongo a sellar el pasaporte.

   (De la antología Apuntes de supervivencia, 1997)



martes, 2 de abril de 2024

BAJO EL PARAGUAS


 

BAJO EL PARAGUAS

 
En el minúsculo círculo negro del paraguas, el llanto trágico de las cofradías y la felicidad visual de una tormenta de granizo.
 
Todos somos heridas, aunque no sé si incisiones o cicatrices.
 
Pierdo fuelle, ahora tengo una inteligencia en versión abreviada.
 
Mis mejores certezas mantienen un realce de niebla.
 
En ella la ternura es un culto de catacumbas.
 
Hay libros que destilan un sopor insomne incluso cerrados.
 
Descifro caracteres como párrafos.
 
En las páginas del atardecer, la luna, esa fotografía  ajada por el manoseo.
 
Soy arqueología; mi  ciudad biográfica es un compendio de ruinas circulares.
 

 (Tras la tormenta)


 

lunes, 1 de abril de 2024

ELLOS, CONMIGO

Ellos, conmigo

 

APARICIONES

 

   Como si necesitase propagar las nociones del miedo, la desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad cuando está cerca. Hay en su gesto ausente un estar apocado. Acaso conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)