domingo, 4 de mayo de 2014

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ.

Memoria de mis putas tristes
Gabriel García Márquez
Mondadori, Barcelona, 2004
 
RESISTIR AL TIEMPO
 
    Hay escrituras que tiene el rigor modélico de la madurez. Constituyen una garantía de talento porque protagonizan un itinerario creativo singular e irrepetible. A partir de un determinado título se les concede la categoría de clásicas y únicamente deben fidelidad a la propia estética para que no abandonen sus parcelas temáticas y cobijen bajo el abrigo de obsesiones y recursos de una cosmovisión definitoria. Gabriel García Márquez (Aracataca, 1928-2014), mucho antes de que recibiera el refrendo de la Academia Sueca, había publicado, en 1967, Cien años de soledad en la editorial Sudamericana de Buenos Aires y se convirtió, en un breve paréntesis, en icono literario mundial aunque, las entregas posteriores nunca sobrepasaron la relevancia de aquella novela que narraba la saga de los Buendía en la intemperie de Macondo, por más que acumularan reediciones con insólita precisión.
   Tras diez años de silencio –atemperados por la aparición de Cómo se cuenta un cuento, un libro didáctico sobre las posibilidades narrativas del guión cinematográfico, y Vivir para contarla, su literatura autobiográfica- aparca en los escaparates Memoria de mis putas tristes con una tirada inicial de un millón de ejemplares para la geografía hispanohablante y con el anticipo de ediciones piratas en su país natal que han propiciado la teoría de algunos reajustes en prosa de última hora.
   La nueva obra apenas sobrepasa el centenar de páginas  y se ciñe a un montaje sencillo. Revela la historia personal de un hombre que da salida al deseo para celebrar su noventa cumpleaños. Contrata a una joven prostituta. Pero el episodio erótico es sustituido por una evocación memorística de lo vivido. Más que una colección de peripecias amorosas se recrea la aprehensión del marco externo a partir de los sentidos y el arduo aprendizaje de lo sentimental.
    La platónica relación con la adolescente se inspira en La casa de las bellas durmientes, de Yasunari Kawabata (1899-1972), cuyo magisterio ya utilizó en 1982  para el cuento “El avión de la bella durmiente”.
   Este relato dilatado, referido con voz crepuscular, entrelaza visiones del pasado con una  sensibilidad fruto de la no aceptación del destino y de una rebelión interior: el anciano no se repliega en las grietas de la edad sino que difunde la devoción que le inspira la famélica prostituta cuyo sosiego parece adquirir un significado simbólico.  
   La introspección es una forma de resistencia; un desafío que enarbola una cronología en presente, un estar que nos fortalece y anula los síntomas de deterioro, como si un inesperado alter ego habitara en nosotros y conservara los signos de lo vivido.
   La transparente prosa de Gabriel García Márquez sobrepasa, con mucho, la mera función informativa y la capacidad del mensaje; es un instrumento de indagación y desvelamiento de una identidad que promueve lo sensorial y descubre estímulos cromáticos. Abraza con fuerza la sensibilidad del lector: la realidad trascendida se convierte en un centro irreal que disloca el tiempo y el espacio. La fabulación muestra pretensiones fantásticas y acoge el humorismo, la desmesura y lo imprevisible.
   Se ha escrito que la literatura del colombiano es omnívora y deglute cualquier nimio rastro en su testimonio de lo existencial. El lenguaje cifrado de los sueños y la óptica de lo cotidiano se confunden y adquieren el mismo peso. Ese es el carácter mágico de su realismo, capaz de vencer despedidas y ausencias, hecho para permanecer inalterable y vivo.
                                                                                 
 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

  

2 comentarios:

  1. Jose Luis, hace bien poco leí esta novela corta, al principio estuve reticente ha leerla pues no me enganchó en la primera pagina, pero te diré que me encantó leerla, me pasó igual en la Sonrisa Etrusca, cuando terminas de leerla quieres más. Ahora estoy leyendo -acabo de empezar- el Amor en tiempos del Cólera, la tenía en casa pero no la he leído según Gabo es su mejor novela y no quiero perdérmela. Un fuerte abrazo y qué bien nos descubres los libros, sólo por tu presentación merece la pena leerlos.

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    1. Hola Paco, la muerte del escritor ha colcado su literatura en todas las portadas del mundo; es un buen motivo para acercarse otra vez a un universo literario singular y lleno de encanto. Los libros desdicen la muerte del escritor; su palabra sigue plena y llena de sugerencias. Feliz domingo.

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