miércoles, 28 de mayo de 2014

SUSANA BENET. LA DURMIENTE.

La durmiente
Susana Benet
Pre-Textos, Poesía
Valencia,2013
 


DESTELLOS
 
   La dedicación de Susana Benet (Valencia, 1950) a la escritura de haikus y su práctica de la acuarela fortalecen una sensibilidad creadora impresionista y sensorial, atenta a los matices y al respirar pausado de un entorno repleto de sugerencias cromáticas. Autora de los poemarios Faro del bosque, Lluvia menuda, Huellas de escarabajo y Jardín, la lírica de Susana Benet, por su coherencia, ejerce un incansable impulso renovador de la estrofa japonesa, ya aclimatada a nuestra tradición; en efecto, nadie niega la potencia expresiva del haiku porque su mínimo formato se ha liberado de ser una poesía de estaciones y  aborda cualquier asunto.
  Emily Dikinson y Juan Ramón Jiménez, dos solitarios paradigmáticos en la entrega íntima y total a la propia obra, sirven de apoyatura inicial a su última salida, La durmiente, donde la autora se libera, por primera vez, del esquema formal japonés para firmar composiciones cortas, escritas siempre en verso libre. 
  La  apertura, “Como el vuelo” reflexiona sobre el ser germinal de la palabra. Llega inadvertida, como un impulso fuerte que requiere salida, y poco a poco adquiere la intensidad del canto. Los poemas nacen al paso, porque el entorno está colmado de estímulos. En “Quietud” los versos se asoman a esos enlaces que relacionan elementos dispares, por ejemplo un gato y un árbol, dos presencias cercanas compartiendo el silencio y la calma del acontecer.
  Los textos sugieren ventanas entreabiertas que hacen posible la contemplación; ante la mirada emerge un paisaje cambiante y encendido, cuya estela fugaz se desvanece; la palabra captura ese resplandor transitorio, intuye el vuelo de lo que acontece y en el pensamiento encuentran resguardo las humildes certezas del existir.
   El ideario estético de La durmiente recuerda al lector lugares de encuentro con itinerarios poéticos cercanos, como los protagonizados por Eloy Sánchez Rosillo, Antonio Cabrera o Antonio Moreno. Todos comparten con Susana Benet la tangible presencia del paisaje natural y la vinculación con una tradición meditativa de la que también formarían parte Francisco Brines y César Simón. La naturaleza crea una corriente anímica de aceptación; el silencio descubre el asombro feliz de quien percibe. Las cosas aparecen cercanas y entrañables, como señales que van jalonando el discurrir de la travesía vital.
   Luminosa y transparente, la poesía de Susana Benet desprende un aire de naturalidad abierta. En ella cabe intacto un boceto emotivo de lo real, un dibujo de lo cotidiano que trasciende la mera apariencia. Su voz ahonda en el conocimiento de la propia identidad a través de elementos referenciales que nos dejan en el umbral de su significado, en la cumplida víspera del canto.  

8 comentarios:

  1. ¡Cuánto me alegro de que nos hables de esta poetisa del haiku! Yo la conocí en un foro donde la literatura japonesa es el centro de atención. Sus haikus me gustan mucho; dignos de ser leídos por tanta gente que hoy día se inicia, a ciegas, en esta composición diminuta pero profunda.

    Gracias, José Luis, por poner a nuestro alcance la posibilidad de profundizar en la esencia del haiku.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo, querida Fanny, que Susana Benet es una de las voces actuales que cultivan el haiku con más acierto. En el libro que comento explora otras formas expresivas, sin el corsé de la estrofa japonesa. Su palabra, limpia y precisa, está siempre llena de emoción. Abrazos.

      Eliminar
  2. Con tu permiso José Luis, comparto en Google. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eres muy amable, querida María José, gracias por tu continuo apoyo al trabajo literario de tantos años. Besos.

      Eliminar
  3. No he leído a Susana benet, que recomiendas y subrayas, pero sí a poetas con la relacionas, tanto Eloy como los Antonios -Cabrera y Moreno- a los que suelo leer. Lo que pasa es que a veces esa poesía contemplativa, celebrativa y meditativa de la Naturaleza, que comparto a veces, tiene el riesgo de convertirse en un cliché ayudo de sorpresas y de riesgo. No conozco a Susana, lo intentaré.
    Gracias, José Luis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Paco, cualquier tradición literaria corre el riego del cliché y de la falta de asombro; la epigonía es severa poda de cualquier etiqueta. Pero me ha gustado el libro de Susana, como el fruto de poetas celebratorios al estilo de Eloy Sánchez Rosillo, o Antonio cabrera. Un abrazo, poeta, a ver si hay suerte y nos vemos pronto.

      Eliminar
  4. Es un estupendo libro que he tenido la gran oportunidad de poder leer. Resalto en él su claridad y delicadeza sin perder en ningún momento el sentido poético. Es una poeta que se merece mucha más difusión y conocimiento del público.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido amigo, muchas gracias por tu presencia; la poesía es siempre minoritaria y restringida; aquí no hay gradas repletas; pero está la emoción del poema y el trabajo bien hecho, como es muestra evidente en este libro de Susana Benet. Delicadeza e intimismo, como en una acuarela. Saludos desde Rivas.

      Eliminar