jueves, 12 de marzo de 2015

AGUSTÍN MARÍA GARCÍA LÓPEZ. SOMBRAS CHINESCAS


Sombras chinescas
Agustín María García López
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015

PASOS Y SUEÑOS

  Licenciado en Filología Hispánica, editor de autores poco habituales en el canon, traductor, artista plástico  y codirector de una publicación digital, Agustín María García López (Villarrasa, Huelva, 1949) ha llevado a imprenta las entregas El río amarillo, Calcomanías embusteras, Ninguén, y De un manuscrito hallado en Algeciras, ahora integrado en la salida Sombras chinescas.
  El aserto que abre Sombras chinescas "De un manuscrito hallado en Algeciras" resulta clarificador al indagar indicios concretos del conjunto. Se trata de una compilación de textos breves que emplea como formato la prosa poética para alumbrar una voz neorrealista, escueta en sus referentes biográficos, que comparte interrogaciones con un posible interlocutor al exponer una larga singladura. Ese viaje usa como escenario el rostro mudable de la mar, un espacio que cerca y deja en la conciencia el afán de aventuras y la inquieta sensación del naufragio. Cada fragmento es autónomo y subraya una estela  evocadora, hecha con líneas leves; dibuja las lineas de un pretérito colmado por fragmentos vivenciales, recuerdos, pasos y sueños.
  El recorrido lírico aventura un cambio de rumbo en el segundo apartado “Habla el Corto Maltés”, donde el sujeto poético se vislumbra en el espejo para reconocerse en el sustrato emotivo. Solo en la lejanía el yo poemático adquiere algunos trazos familiares con el personaje de las historietas creado por Hugo Pratt. En los poemas se oye una voz que prosigue en “Antaño” y que recurre para la puesta en escena al legado clásico, ese que ha ido jalonando los arquetipos del amor cortés, la idealización renacentista o el aliento romántico; al cabo, el amor es siempre núcleo argumental de cualquier época, por lo que es material propicio para la variación y el añadido de sendas nuevas.
 El tramo final de Sombras chinescas  se denomina “Intermezzo”, un término musical que en su sentido literal alude a una ópera cómica, de ambiente popular y argumento realista. Aquí refuerza más bien la idea de plenitud y celebración: el enamorado sobrevuela los desajustes de lo real para asentarse en un ámbito más pleno y hospitalario, dispuesto para el gozo y la belleza, como si cualquier elemento del entorno fuese consciente de una presencia idealizada que provocara una mutación anímica y un cromatismo renovado en las cosas. El paisaje dibuja una nueva sonrisa que se convierte en signo de un tiempo verdecido.
   Sombras chinescas es un poemario en el que se conjugan las voces del amor como atributos esencial del lenguaje diario. El hablante lírico es siempre una identidad en tránsito, una distancia hecha con propósitos efímeros que esperan cumplirse en el camino. Ante el espectador, solo se mueve el cuerpo opaco que interrumpe la luz y deja en la pared la silueta de sus sentimientos, un rostro emotivo y vitalista, hecho de sombras.











2 comentarios:

  1. Hoy han coincidido varios eventos en Sevilla, uno de ellos la presentación de Sombras chinescas. Somos amigos desde hace décadas, es una persona entrañable. Estupenda reseña, José Luis, un abrazo.

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  2. Gracias María José; yo llego ahora a la poesía de Agustín María García López y me alegro mucho de que mi reseña no te decepcione. A ver si coincidimos alguna vez en sevilla. Seguro que el paseo en compañía será muy fecundo. Un fuerte abrazo.

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