martes, 17 de marzo de 2015

Entrevista a FERNANDO PÉREZ FERNÁNDEZ

Cargas familiares  
Entrevista a FERNANDO PÉREZ FERNÁNDEZ


En el cauce de novedades, la crítica de urgencia tiene poco tiempo para actualizaciones. Hay que reiniciar el discurso lector y percibir las últimas amanecidas. Entre ellas está la poesía de Fernando Pérez Fernández, autor del poemario Cargas familiares (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015).


JLM.- Las cubiertas de la colección Tierra son uniformes y sugerentes. Sin embargo llamó mi atención la mínima nota biográfica. Acaba así: “En años más recientes ha intentado dedicarse a la docencia. Y a veces lo consigue, pero hay pocas plazas.”. ¿Sigues en el empeño?

FPF.- Bueno, estos meses más que docente soy "opositor", que suena a instrumento quirúrgico y conjunta con el fórceps, sí. Cuando alguien me pregunta qué tal me va, contesto que intentando estudiar todo lo que puedo para las oposiciones (a profesor de inglés en institutos), y casi todas las noches me siento culpable porque no han sido muchas horas ese día. Tengo que aparcar la curiosidad, centrarme en las memorizaciones, dejar de preocuparme por si pierdo vida o agilidad en castellano y ¡contestarte con prisa, lo siento!          

JLM.- ¿De qué modo afecta el tiempo histórico- esta perpetua situación de crisis- a la poesía?

FPF.- Sobre "nuestro" tiempo como crisis perpetua (o no), hay un libro muy interesante, Normalidad de la crisis, crisis de la normalidad (Katz). En uno o varios artículos (no lo tengo reciente), se cita a Koselleck, su idea de que los momentos históricos no son homogéneos. Para hablar de la poesía o de la economía o de la moral, me parece relevante partir de ahí, de que si hacemos un muestreo de lo que piensa y vive la gente hoy, encontraremos muestras de ordalía medieval, de revolución industrial en marcha, de "corrosión del carácter" por la flexibilización del trabajo y su transformación en algo precario, de hipertrofia narcisista por la necesidad de publicitarse, etc. Y para no terminar parloteando en posmoderno, sigo en la pregunta siguiente.            

JLM.-  ¿Preocupado por el estado de indiferencia del público ante el discurso lírico?

FPF.- No. Creo que internet, con el fomento de la brevedad y la construcción de la propia imagen, hace que se escriba mucho y se lea mucho, aunque lo ahormen los parámetros de las redes sociales y los blogs. Hay un montón de veinteañeros compartiendo memes ingeniosos, pergeñando poemas, leyendo poesía. El problema lo tiene más cierta prosa, me parece, o los clásicos, pero si muchos se pierden a Ovidio, no lo vamos a solucionar con jeremiadas, sino compartiendo citas de las Tristes y las Pónticas en los mails, y a lo mejor transformando la pedagogía, y la distribución en general de los tiempos dentro de la "jornada". En mi caso, me pesa no saber nada de griego y a la vez haber perdido matemáticas. Hice el bachillerato de ciencias y ya no recuerdo la ley de Ohm, y eso que disfrutaba mucho sacando el rango de las matrices.

JLM.-  ¿Cómo surge tu primer libro cargas familiares?

FPF.- Podría darte muchas versiones, una está al final del libro. Otra, que cuenta para el baremo de méritos de las oposiciones; creo, espero. Otra, que hace algunos años atravesé una etapa mala, de desorden vital (hábitos del cuerpo y sus consciencias, todo va junto), y quería hacer una "memoria" (como en las memoir americanas) de ese proceso, la obra como cicatrización y tal. Otra, que llevo muchos años escribiendo y no sabría decirte cómo surge, por dónde empezar. Por eso puedo darte muchas versiones, el asunto está en todas esas versiones y en cómo se contradicen y entraman.  

JLM.- El aserto es contundente: Cargas familiares deja claro que el poeta tiene puesta la camisa de las obligaciones. ¿Ya no se alquilan torres líricas?

FPF.- ¿La camisa de fuerza? Ja, ja. Por suerte ya no se usan tanto. Entre otras cosas, el título "recicla" ese concepto todavía operativo en la legislación de la seguridad social, un término que mantiene connotaciones del "plus por cargas familiares" del régimen franquista, junto con muchas otras (cargas policiales, explosivas, fardos...). Hay un libro, Las cargas familiares. El régimen económico de las familias en crisis, en el que se hace una descripción muy curiosa sobre cómo se relacionan obligaciones, gastos y solidaridad en la familia como grupo social; aunque sólo hice una lectura fragmentaria y superficial a la hora de montar el libro, esa forma de tratar los afectos y las relaciones humanas en un marco jurídico tuvo su función. También la experiencia de ir a pedir un subsidio por desempleo, claro, y darme cuenta de lo importantes que son los días cotizados.

JLM.- Jaime Gil de Biedma escribió que la vida iba en serio. ¿El argumento único de tu poesía es también el devenir existencial?

FPF.- Su afirmación de que un poema debía ser tan claro como una carta comercial me parece muy importante. A la hora de corregir, intenté quitar todo lo que enfangaba los textos, pero igual han quedado un poco farragosos porque las "aventuras" que cuento transcurren en gran parte en una ciénaga. Corregirlas sobre suelo algo más firme espero que les haya dado algo más de legibilidad y aligerado un poco el melodramatismo.
 
JLM.- Frente al mimetismo gregario de lo real las lindes diluidas de la imaginación. ¿Quedan espacios compartidos?

FPF.- Sí, ¿no? Espacios físicos en los que nos encontramos con amigos, y espacios virtuales como este en los que hablar de cosas. Intento no encerrarme en casa, dar abrazos y tocar a los demás, decirles aquí estamos, aunque a veces resulte difícil, mirar a los ojos y transmitir cariño, sin "sobreanalizar".

JLM.- En el cierre de Cargas familiares incluyes una lista de complicidades: Marcel Duchamp, Charles Simic, Ana Blandiana, Martín López-Vega… ¿Qué bifurcaciones de la tradición literaria enunciarías también…? De la poblada tribuna general de la lírica más joven, con qué compañeros de viaje te sientes más ligado?

FPF.- Estos dos últimos años sobre todo he leído en inglés, para dominarlo en las oposiciones, y cada vez leo menos poesía, me temo, aunque las últimas semanas estuve bastante con Louise Glück, Sharon Olds, Ariana Reines, Simic, Charles Olson, xtx, Robert Hass, Mary Oliver, Claudia Rankine...
   Entre los escritores españoles nacidos en los 60 y 70 de los que me gustaría haber aprendido, me vienen a la cabeza y pongo rápido por orden alfabético: Jesús Aguado, Mercedes Cebrián, González Iglesias, Abraham Gragera, López-Vega, Luis Muñoz, Elvira Navarro, Carlos Pardo, Javier y Julián Rodríguez Marcos, Miguel Ángel Velasco... Pero entonces dejo fuera a mucha gente importante de latinoamérica, escritores fundamentales en castellano como Mario Bellatin, Juan Cárdenas, Sergio Chejfec, Yuri Herrera, Pablo Katchadjian, Samanta Schweblin... Autores de los ochenta conozco menos, pero, por ejemplo, leer la obra de Fruela Fernández, lo nuevo de Berta García Faet o ciertos poemas de Erika Martínez me apetece mucho más que escribir yo cualquier cosa.    

JLM.- Por último, y con mi gratitud por este diálogo, ¿ya preparas una segunda salida?

FPF.- Preparo las oposiciones, ja. Luego, con suerte, intentaré terminar un bicho en prosa que comparte algunos órganos con Cargas familiares, el hermano siamés por salir. Espero que con el retraso no me surja muerto, ya veremos.

Muchas gracias a ti por el diálogo, José Luis, es la primera vez que me hacen estas preguntas y quedan por escrito. A ver si no se nota que no me las sabía. 


Fernando Pérez Fernández, 2015

4 comentarios:

  1. Gracias a los dos por este diálogo que para mí ha sido muy enriquecedor.Sabes, José Luis, que mis lecturas preferidas son de poesía y, cada vez que tratas de autores y poemas en tus entradas, me doy cuenta de que tengo mucho por conocer y me animas a descubrir, en este caso, jóvenes autores.

    Gracias.
    Un abrazo.

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    1. Querida Fanny, tengo un proyecto entre las manos que justifica tanta lectura de poesía joven. Es verdad que la poesía está en plena floración, con hornadas que tienen mucho que decir y es una fortuna que editores como Javier Sánchez Menéndez confíen más en la calidad literaria que en los criterios del mercado. Un fuerte abrazo.

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  2. Llegar a tu blog y sentarme a su sombra un ratito siempre es gratificante y enriquecedor, en esta ocasión ha sido una nueva voz la que me llevo. Gracias a los dos por compartir este diálogo a dos voces. Un abrazo

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  3. La poesía joven tiene como ventaja principal la inyección de aliento fresco y sabia nueva. Y Fernando Pérez Fernández llega con solvencia y un notable registro lector. Busca el libro. Te gustará. Abrazos

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