lunes, 25 de mayo de 2015

MARISOL HUERTA NIEMBRO. POEMAS EN DIRECTO


Poemas en directo
Marisol Huerta Niembro
Prólogo de Álvaro Muñoz Robledano
Diseño de cubierta: Juan Carlos Mestre
Amargord ediciones, Madrid, 2015
 
CALIGRAFÍAS

   Docente en ejercicio con firme vocación y larga experiencia profesional y formada como escritora en los talleres creativos de Jesús Urceloy, la asturiana Marisol Huerta Niembro ha ido sembrando pasos líricos en revistas y foros digitales y cuenta en su bibliografía con las plaquettes Ellas y Las hojas junto al poemario Puedo empezar así (Renacimiento, 2010), entregas en las que ya germina la caligrafía singular de una escritura que ahora se fortalece con el XXVI Premio de Poesía Ciudad de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad, concedido a Poemas en directo.
  La voz cordial de Álvaro Muñoz Robledano abre la puerta con el liminar “Lesa tradición”, una cálida conversación  que invita a hacer de la razón del poema una pared para no percibir las grietas de estos días grises en los que la inquietud y el decaimiento forman el coro de un acontecer desnortado. Así define en su introducción el aporte verbal de Marisol Huerta Niembro: “Cada uno de estos textos es pregunta y protesta: por qué las palabras significan, y por qué su significado es el bastón de mando retorcido entre las manos del poderoso. El dolor, el erotismo, el amor, la indignación, son el presente de este libro; son perseguidor y perseguido. Son la cadencia más cercana a la música que he musitado en mucho tiempo”.
  Como un mensaje oral que nos convierte en confidentes, el aserto “Poemas en directo” refuerza el son intimista y conversacional del lenguaje. La autora  llena sus labios de vocablos que definen la piel diaria de lo cotidiano, aunque su incansable fluir no proporcione brújulas ni mapas salvadores.
  Prevalece la sensación de intemperie que obliga a cada identidad a buscar un refugio, ese camino interior en el que regresamos hacia las últimas preguntas, cuando los ojos del estar se van llenando de contingencias. Son las conocidas sensaciones de lo transitorio, que parecen discurrir ajenas a nuestra voluntad anque humedezcan el ahora con su lluvia de efectos secundarios. Nos queda la palabra, ese verso gastado que busca explicaciones con el tono didáctico de quien tiene una tiza entre los dedos: “Pueden hacerse piedras las palabras / y dejarnos pasar al otro lado, / atravesar el río, -que es lo que importa- cuando leemos. / Son piedras las palabras, cruzan el río, / llegan al otro margen, -que es lo que importa- / y nos sirven de apoyo para que cada uno / encuentre lo que busca “.
   El entorno y sus bifurcaciones dan pie a brotes argumentales que crean una notable  connivencia con el lector; al cabo, las ventanas dejan sitio a secuencias vivenciales capturadas al vuelo o a reflexiones sobre la marea urbana de lo laborable. Cercano y tangible, el sujeto verbal de Marisol Huerta Niembro comparte bienes gananciales con el yo biográfico, se mira en sus espejos y gesticula con el mismo ceño ante las asimetrías de la realidad. Pero siempre cultiva el propósito ingenuo de regar la esperanza, de hacer de su voz un eco solidario para que el reloj siga su curso y marque puntual un alba con sonrisa. 

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