lunes, 11 de enero de 2016

ELVIRA SASTRE. YA NADIE BAILA

Ya nadie baila
Elvira Sastre
Prólogo de Fernando Valverde
Valparaíso Ediciones
Granada, 2015
 

PAN RECIÉN HECHO


   La poesía de Elvira Sastre (Segovia, 1992) se aloja casi a primera hora en el espacio lírico actual. Comienza a escribir apenas sale de la adolescencia y de forma constante ha ido completando un itinerario creador que compagina música y poesía y que ofrece una panorámica textual en la antología Ya nadie baila, con introito del poeta Fernando Valverde. En esta compilación se acogen composiciones del libro de salida, 43 maneras de soltarse el pelo, una amplia representación de Baluarte, auténtico hito desde su publicación, y trece poemas inéditos de un libro en preparación que abre la puerta del quehacer actual de la autora, también presente en las páginas digitales del blog. 
   La palabra crítica de Fernando Valverde, poeta y profesor universitario, traza con acierto algunos caracteres singulares de este trayecto continuo, personal fresco y celebratorio:”Elvira Sastre es una poeta de su tiempo que ha encontrado una voz con la que poder comunicarse con los otros. Y es precisamente en la existencia del otro, en la posibilidad de conmover donde se encuentra el verdadero sentido de su poesía y de la poesía que merece la pena”.
   Ecos similares encontramos en el prólogo firmado por Benjamín Prado en la amanecida de 43 maneras de soltarse el pelo. El poemario aporta un vitalismo juvenil que habla de aprendizaje y ser biográfico. En él encontramos versos como éste que deja con un puñetazo sobre la mesa una poética vital: “A la mierda / el conformismo; yo no quiero  / ser recuerdo. / Quiero ser tu amor imposible, / tu dolor no correspondido, / tu musa más puta, / el nombre que escribas en todas las camas…”. El lector debe saber además que en los poemas de Elvira Sastre la tipografía versal juega con los espacios blancos y las asimetrías para dar ante los ojos del lector un aire de libertad y una impresión de línea expandida, como si fuese una escritura impulsiva que acoge movimientos aleatorios. En esta poesía resalta la cercanía de la voz verbal, ese empeño en creer que las palabras certifican el estado emocional de un personaje que despliega confidencias y emociones, que hace del camino hacia el otro un impulso vital, una brújula firme para guiar los pasos del ahora.
   Con la tinta confidencial de un diario íntimo, Baluarte entrelaza su urdimbre versal como un autorretrato. En los poemas se define un yo que abraza incertidumbres y certezas, que busca indicios de su paso en los espejos: “y así con todo / que soy tan minúscula como el punto de una i / y prescindible como una exclamación de apertura, que te quiero más pero siempre después de ti”. Los ámbitos domésticos se amplían en otros lugares de paso en los que la ciudad –una ciudad arquetípica, hecha de laberintos y ausencias- obliga a buscar nuevos refugios: “Cuando uno se marcha / y regresa / se encuentra con un lugar maquillado y extraño, / una ciudad puesta de gala para otros, / como esa chica a la que rechazamos / y se vuelve de repente, / un ser precioso y no apto para nosotros “. En el silencio de la soledad la mirada percibe un paisaje menos nítido, en el que cobran voz las disonancias y los espejismos. El yo se va poblando de fantasmas que encuentran en la escritura una puerta de salida: “Y escribo, escribo, escribo, / escribo para  que mis ruidos no me cieguen. / Escribo, escribo, escribo, / escribo para dar al silencio una excusa / Escribo, escribo, escribo, escribo para repetirme que todo está vivo “.
   El anticipo de inéditos que cierra la antología Ya nadie baila nos permite percibir la voz continua y el regreso a motivos centrales como el amor y el intimismo que transmite esa capacidad transformadora del yo en el otro en la que convergen reflexiones y sentimientos. La poesía de Elvira Sastre huele a pan reciente; se palpa el pecho para encontrar los latidos del corazón, verbaliza motivos que alejen la desolación para iluminar la casa y el silencio con la delgada luz de las palabras.   




2 comentarios:

  1. Gracias por el descubrimiento, no estoy muy puesto.

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    1. Pues es un libro de lo más apropiado para ponerse, querido Miguel Ángel. Elvira Sastre es una voz diáfana que inicia trayecto con una poesía coloquial y fuerte, llena de emoción, inserta en un contexto temporal reconocible. Así que esta edición de su obra poética es una oportunidad que hay que aprovechar. Muchas gracias por tu interés.

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