sábado, 30 de enero de 2016

RAFAEL SOLER. ÁCIDO ALMÍBAR.

Ácido almíbar
Rafael Soler
Ediciones Vitruvio
Madrid, 2014


ÁCIDO ALMÍBAR
  
La biografía entre líneas de Rafael Soler (Valencia, 1947), afán activo que integra en su trabajo novela, relato y ensayística breve, busca en la expresión poética su altura cimera. Lo saben bien los visitantes de las librerías que, en 2009, convirtieron en logro editorial el volumen de poesía Maneras de volver. La entrega más reciente del escritor valenciano emplea como título el oxímoron, Ácido almíbar, acaso para dejar constancia de que deambulamos a diario entre paradojas porque la existencia despliega su cronología entre solanas y umbrías, un acontecer pendular que nos nutre con la pulpa agraz de lo diario.
Este nuevo paso estructura su recorrido en seis tramos, a los que se añade, como callejón final, una postdata. El enfoque de la voz verbal no desdeña la ironía, ese mirador distanciado que quita la pajarita a lo solemne. Así nos lo recuerda el aserto del apartado inicial “Quédate a los títulos de crédito”, pero la implicación reflexiva de los versos es continua. Desde que la persiana filtra los hilos de la amanecida, el estar del sujeto deja su voluntad en los senderos de la incertidumbre, en la perspectiva de “esa epifanía de lo amargo por venir y lo nacido”, como dicta con tino certero el poema “Parto a término”. La intemperie aguarda para cubrir la piel con el relente, sea cual sea el ámbito existencial que ocupemos; niño, joven, sedentaria madurez o declinante tiempo de senectud oirán en el silencio una única respuesta: “ y siempre será el silencio la única respuesta / cuando proclames exigente / que el aire que respiras / las manos con que amas y el cielo que te cubre / son tu manera de estar alzado entre las cosas / que sólo para ti / futuro perdedor de cuanto tienes / fue trazada la dimensión del agua / y el espanto azul de las estrellas”
En todas las secciones de Ácido almíbar resaltan los códigos formales del autor. Nada es gratuito. Los títulos poemáticos sirven como destellos aclaratorios y adquieren el peso de un pensamiento conciso. Veamos algunas muestras: “Solo el viaje importa”, “Metabolismo basal de un edificio adolescente”, “Una derrota compartida es siempre la mitad de una victoria”, “Hábitos estables para alcanzar el día”, “Escorzo de anciano a la intemperie”. Desde ese umbral, las palabras trazan una estela expresiva que sustituye el intimismo coloquial por una dicción moldeada, densa, vestida de sugerencias que añade onirismo, rupturas de lugares comunes y comparaciones sorprendentes. El resultado es una invitación al asombro: “ Pides al Dios de Todos los Pucheros / un golpe de claxon en tu historia / que no tenga sabor a nicotina”; o versos como estos: “ pero tenía una mosca de fresa en el escote / y exacto el entresijo”, cuyo significado desconcierta. De esa falta de confesiones al decir prosaico nace una lírica nunca previsible. Poesía  donde conviven los trazos memorísticos de un yo diseminado en el tiempo y canto existencial, esos bocetos que buscan en  el lenguaje catarsis y expresividad emotiva, un espejo fiel en el que encuentre cobijo una conciencia en vela. 




9 comentarios:

  1. Un aviso para el lector. El taller creador de Rafael Soler dejó a finales de los años setenta, en plena transición democrática, "El grito", una novela experimental escrita con singular trazo poético. El libro se ha reeditado en el catálogo de Servilibro (Asunción, Paraguay). Un acontecimiento literario que deja renacida la ópera prima de Rafael Soler y sus caracteres más relevantes.

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  2. Rafael Soler, amigo José Luis, es poeta grande y sorprendente. Alejado de las sendas de lo previsible, abunda en ahondar los entresijos del existir. Mira, pregunta y no se conforma. Anádele su enorme capacidad para acomodar el lenguaje a su voluntad de sugerencia y notarás una poesía permeable, incisiva, culta, golpeadora, inconforme, sagaz y nueva. Siempre nueva. Me alegra que lo conozcas, tu reflexión lo revela. Un gran saludo, amigo.

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    1. Querido Paco, fue una visión entrañable encontraros a los dos en la librería Alberti. Rafael es muy generoso y me ha enviado sus dos últimos libros. Es verdad, es un poeta ajeno al conformismo y con una ambición expresiva poco frecuente. A ver si hay suerte y mi lectura no le decepciona. Un gran abrazo y muchas gracias por tu comentario

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  3. Conocí a Rafael Soler en abril de 2011, hizo una lectura en Sevilla. Me gusta su poesía y cómo la lee. Tengo su libro Maneras de volver. Acertada reseña, José Luis, estoy segura que le gustará.Un gran abrazo desde la cima de enero.

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    1. Hola María José, coincido contigoen la impresión sobre el autor. No siempre el libro deja la misma sensación que la persona. A veces la asimetría es máxima. Rafael Soler transmite cercanía y calidez. Su poesía también. Gracias por acercarte a estos puentes.

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  4. Un magnífico personaje. Un poeta mayor que sabe distorsionar la frase para que tenga más significado, aunque esté escondido. Pero él nunca se esconde. Siempre está.
    Abrazos
    Eduardo

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    1. El afán de búsqueda es una característica significativa en la dicción poética de Rafael Soler. Es una cualidad también presente en sus relatos y novelas. Un abrazo cordial y muchas gracias por el comentario.

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  5. Te felicito por la reseña José Luis. He coincidido con Rafael Soler varias veces en Valencia, una de ellas precisamente en la entrega de los Premios de la Crítica del pasado año en el que fue uno de los ganadores.Me gustó su lectura. Abrazos

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    1. Coincido en la impresión, Carmela; creo que su lenguaje inconformista busca en el desvelo otro rumor distinto al lugar común. un fuerte abrazo.

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