jueves, 7 de enero de 2016

XAIME MARTÍNEZ. FUEGO CRUZADO

Fuego cruzado
Xaime Martínez
XII Premio de poesía joven "Antonio Carvajal"
Hiperión, Madrid, 2014

FUEGO CRUZADO


   Junto a la música – es letrista y toca en  “La bande du Poulet Fou” – la poesía es quehacer principal de Xaime Martínez (Oviedo, 1993), cuya segunda salida, Fuego cruzado, se incorpora al sello editorial de Hiperión, tras ganar el XVII Premio de Poesía Joven “Antonio Carvajal” en 2014.
   El libro se encabeza con “El cuchillo”, un soneto que sirve como oportuno prólogo reflexivo; la estrofa hace recuento de los recorridos entrelazados en el mapa vivencial y deja constancia de evidencias que anulan cualquier dogmatismo desde el enfoque irónico. Así comienza un libro estructurado en dos apartados de título contrapuesto, “Dedos de luz” y “El lado oscuro”. En el inicial una claridad propicia va dibujando el exacto perfil del entorno próximo, una percepción que busca ofrecer una realidad paralela y cercana que se dilucida con palabras precisas. El lenguaje se ajusta al cauce meditativo con objetivo enfoque. Así nos lo recrea el primer tanka, “Flatus vocis”: “El monte oscuro. / La luna de plata / incendia el bosque. / El silencio es el nombre / exacto de las cosas”.
   La escritura transmite sensaciones y estados de ánimo, expone un pensamiento que se acerca a la condición transitoria de la existencia y a las expectativas de un sujeto que mide la textura de las relaciones humanas, sometidas a una convivencia variable. El poema se convierte en un gesto firme contra el olvido, un símbolo perdurable que acoge a la dinámica vital y la transforma en una construcción de la memoria.  En ese ejercicio de introspección, el monólogo dramático permite recuperar otros estados de conciencia y escuchar el rumor de identidades asentadas en el discurso literario.
   Del diálogo entre las dos disciplinas artísticas mencionadas, música y poesía, surgen canciones como “Catfish blues (The seed shop)”, un texto dedicado a Muddy Waters; la composición es un buen ejemplo de como la voz poética recurre al préstamo literario para elaborar un discurso enunciativo que suena original y remozado: “Ya suenan, ya truenan las graves guitarras: / ya se oye el aullido del rock”. De esta forma, el poema amplia su límites para configurar un espacio libre donde caben los itinerarios de la imaginación y la soledad del viajero, o los aires frescos del homenaje a nombres propios de los escenarios como Bob Dylan o Billy Collins, que conviven con magisterios poéticos y referentes cinematográficos.
   Los aficionados al cine lo saben bien; la gran pantalla es un incansable artesano que modela personajes y secuencias perdurables. Del cine toma Xaime Martínez el sustrato argumental del apartado de cierre, “El lado oscuro”. Un apunte explicativo, concebido como un juego metaliterario, indaga las posibles fechas de composición de los poemas y su origen anónimo. Los autores rehacen antiguas canciones con rasgos propios de la épica e inspiran las viñetas de Batman, el cómic creado por Bárbara Gordon que abrió la exitosa saga cinematográfica.
    En los breves poemas madura el conflicto como detonante de conductas y valores asumidos por voluntades contradictorias. Son viñetas de una geografía que acoge al sinsentido y que obliga al sondeo y la búsqueda de alternativas. Es el precio a pagar por vivir entre la realidad y el sueño. En un lapso de tiempo muy corto, Xaime Martínez se ha convertido en uno de los nombres destacados de la última hornada. En su escritura comparecen el cuidado formal, la naturalidad expresiva  que busca la cercanía del lector, los cambios de perspectiva entre la primera y segunda persona y un textura rítmica de variada polimetría que se lee con fluidez y deleite.



1 comentario:

  1. Siempre es un placer José Luis leer, y releer tus reseñas.
    Ahí dejas tu magisterio. Gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

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