sábado, 18 de febrero de 2017

AUTOESTIMA (EL OTRO YO)

El yo crepuscular
Fotografía de
Pixelbay

EL OTRO YO


   Cinceló una autoestima menesterosa. Cada vez que se contemplaba en el espejo cerraba los ojos, abrumado. Solidario después, se daba una limosna.


12 comentarios:

  1. La limosna de un día más de convivencia.

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    1. Así es; la aceptación de que cada yo tiene ángulos nuevos que afloran en la incertidumbre. Un abrazo y muy agradecido por el comentario.

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  2. Jajajajajaja
    ¡Qué bueno!
    Me lo apunto por si acaso.

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    1. Te lo regalo, Tracy, que es un cuentecillo diminuto que se puede guardar en cualquier sitio. Un gran abrazo y siempre feliz por tu compañía.

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  3. Esa limosna diaria para seguir subsistiendo. Un abrazo.

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    1. Un abrazo, María José, y la ternura de la complicidad para que la existencia sea mediodía. Abrazos.

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  4. Me encanta eso de darse limosna a uno mismo. Si no nos queremos nosotros, quién nos va a querer...

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    1. La emoción es parte frágil y rugosa; requiere una voluntad de permanencia que sobrevive a base de ternura. Me alegra que te guste el cuentecillo, Isabel, y es una alegría renovada encontrar de nuevo tu palabra en estos puentes de papel. Feliz noche, querida poeta.

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  5. No hay lismosma en el abrazo qie te dejo.
    Feliz jornada!

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    1. La autoestima suele empañar el espejo porque anula cualquier idealización, querida poeta; por fortuna la literatura permite construir identidades supletorias. Y es hermoso contribuir a crear mundos que inspiren ternura. Un fuerte abrazo.

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  6. Y la ternura es un poder.
    Gracias poeta, por tu universo.
    Abrazo doble

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    1. Quien vive a diario en las calles de la literatura, como es tu caso, querida Gabriela, sabe que la escritura deambula entre la realidad y el sueño, entre la esperanza y el fracaso, lo que obliga a buscar en cada texto una identidad nueva. un gran abrazo.

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