jueves, 2 de febrero de 2017

EL COMPROMISO CÍVICO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- San Juan, Puerto Rico, 1958)

                        EL COMPROMISO CÍVICO DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


                                                                       Si vis pacem para bellum
                                                                       (Si quieres la paz, prepara la guerra)
                                                                                             
                     Adagio Latino

Si quieres paz, prepárate
para vivir en paz con todo el mundo

                               Juan de Mairena

   En el arco temporal de la guerra civil fueron muchos los intelectuales que hicieron pública su lealtad al régimen republicano. Así se constataría en el II Congreso Internacional de Escritores, celebrado en Valencia[1], que reunió en sus debates a voces que condenaron la rebelión de Franco y su ensañamiento. Pero la fidelidad al régimen vigente se percibe de manera ejemplar en la biografía de cuatro poetas: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Miguel Hernández a quienes el hispanista Ian Gibson –bien conocido por los lectores por sus investigaciones sobre nuestra historia contemporánea- dedica su estudio Cuatro poetas en guerra[2]. Queda fuera Rafael Alberti, el poeta con más conciencia política, cuya actuación, sin duda merece un monográfico. 
  El golpe de un grupo de militares en África, en julio de 1936, contra el gobierno surgido en las elecciones de febrero que dieron el triunfo al Frente Popular, fue el principio de una bárbara contienda que cercenó la convivencia, desmanteló la sociedad civil y trajo como epílogo una inacabable dictadura. El enfrentamiento afectó a todos los sectores sociales y exigió pronunciamientos personales[3].
   El poeta de Moguer, Juan Ramón Jiménez, personificó el aislamiento y el vuelco obsesivo en una obra que exigía una dedicación completa, sin embargo fueron muchas sus manifestaciones a favor de la república, sin la estridencia del ciudadano en la calle; en el exilio continuó su apoyo moral. Es copioso el anecdotario que ratifica el complejo carácter de Juan Ramón. Es un neurasténico, abrumado por la sospecha, que evita el contacto con editores y poetas[4]. La ayuda tutelar de Zenobia le permite sortear las dificultades más inmediatas. Al margen de cualquier militancia, había apoyado a Manuel Azaña en 1934, indisponiéndose con Gil Robles y no dudó en alinearse con el Frente Popular, lo que desdice su falta de preocupación social.
   Cuando estalla el golpe militar del 18 de julio, Juan Ramón Jiménez vivía en el número 38 de la Calle Padilla, en el acomodado Barrio de Salamanca. En él firma el manifiesto de apoyo a la república que le presenta el joven escritor Arturo Serrano Plaja[5]. Asimismo explayaría su postura en los micrófonos de la radio. Su labor humanitaria se concreta en hacerse cargo en uno de sus pisos del alojamiento y manutención de un grupo de niños huérfanos. Antes de abandonar Madrid remite un texto a Rafael Alberti para que se publique en El mono azul.
   En agosto de 1936 solicita permiso para viajar con su esposa a Estados Unidos. La marcha se justifica por la firma de un compromiso editorial con el Departamento de Educación de Puerto Rico. Manuel Azaña respalda esa decisión que creará  al moguereño muchos detractores. Es nombrado Agregado Cultural de la Embajada de España en Washington. El 22 de agosto cruzan la frontera francesa y pasan unas jornadas en Paris, perciben indiferencia ante el conflicto español; cuatro días después viajan en el Aquitania hacia Nueva York, donde viven los hermanos de Zenobia. En la metrópolis organizan una suscripción a favor de la protección de niños huérfanos y buscan apoyos para la república, pero la opinión norteamericana aboga por la no intervención en asuntos europeos y la fama de Juan Ramón es mínima y no traspasa los ambientes de algunos hispanistas. El 29 de septiembre se instalan en San Juan de Puerto Rico una urbe más habitable en cuyo ámbito cultural se integra pronto. Después, reclamado como conferenciante por la Institución Hispanocubana, marchan a Cuba. En la isla continúa su proselitismo republicano y de vez en cuando tiene que justificar el autoexilio, que siembra algunas dudas sobre los principios de su existencia[6]. Esta estancia cubana cumple un ciclo de tres años, tras los cuales viaja a Estados Unidos para vivir otros tres años en Florida cuyo clima le agrada y en donde encuentra nuevas posibilidades de sustento. Allí conocerá el fallecimiento de Antonio Machado –como antes supo del asesinato de Federico García Lorca-, un hecho que le provoca un hondo desasosiego.
   El domicilio madrileño de Juan Ramón es asaltado por jóvenes falangistas que sustrajeron libros, manuscritos y documentos. Parte del robo desaparece, otra parte se recupera más tarde; el aislamiento del poeta se acentúa y su envejecimiento es evidente. Sólo algún paréntesis en Argentina o nuevas ediciones lo revitalizan; pero su neurastenia suma el cáncer de Zenobia y un estar que lo agota. El renacimiento del Premio Nobel coincide con la muerte de Zenobia. Dos años más tarde, en 1958, muere el poeta.

                                                                                                     José Luis Morante



[1] Los sublevados conquistan el centro peninsular casi sin oposición y, tras la toma de Toledo, y se impone la opinión de que la caída de Madrid es inevitable. El 4 de noviembre de 1936 se gesta un poder ejecutivo de urgencia, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero quien para preservar la autonomía política decide el traslado a Valencia. Se oponen a la propuesta los cuatro ministros cenetistas y los dos comunistas, pero la decisión se impone. De ese modo Valencia se convierte en capital política de la II República. 
[2] Ian Gibson hace un análisis muy documentado sobre la lealtad a la causa republicana de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Miguel Hernández en  Cuatro poetas en guerra, Planeta, Barcelona, 2007.
[3] La defensa de Madrid se encomienda a una Junta de Defensa en la que participan todas las formaciones ideológicas con representación en el Consejo de Ministros. La preside el general José Miaja.
[4]  Sólo Juan Guerrero Ruiz, que Juan Ramón motejó como “Cónsul general de la Poesía” goza de su confianza como editor; en algún momento, pensando que sufría engaño en las liquidaciones por derechos de autor llegó a plantearse la creación de una editorial propia.
Conocemos su admiración por la lírica de Antonio Machado. Reseñó en el diario El Sol la cuarta edición de Poesías completas.
[5] Esta declaración se publicaría el 31 de agosto de 1936 en las páginas de Abc. Entre los firmantes también figuran Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala.
[6]  El devenir de Zenobia y Juan Ramón puede documentarse en los minuciosos diarios de Zenobia Camprubí –edición de Graciela Palau de Nimes, Alianza Editorial, Madrid, 2006-, páginas evocativas que relatan las diferentes etapas del exilio.


9 comentarios:

  1. Preparo una edición crítica sobre la literatura española del siglo XX y consulto materiales. Vuelvo a leer un artículo publicado en su día en la revista "La Luna de Mérida", sobre el compromiso cívico de Juan Ramón Jiménez con la causa republicana. No fue un poeta ensimismado sino un activo valor del gobierno legal.

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  2. A mí el caso que me resulta más impresionante es el de Miguel Hernández. Pudo salir de España tras la derrota de la República, pero eligió regresar a Orihuela con su mujer y su hijo (se creyó aquella mentira franquista de que "quienes no tuvieran las manos manchadas de sangre no tenían nada que temer"). Allí fue detenido, juzgado en consejo de guerra y condenado, inicialmente a muerte y luego conmutada su pena por 30 años de cárcel. Fue llevado a la prisión de Alicante donde, debido a la pésima alimentación, la humedad y el frío, contrajo la tuberculosis. En esa tesitura se le abrió la posibilidad de traicionar sus ideales y firmar escritos laudatorios hacia Franco y su régimen (lo que probablemente le habría salvado la vida y le habría permitido volver con su familia -que pasaba penurias económicas-) o bien morir dignamente sin abjurar de sus ideas políticas y sociales. Eligió esto último y por ello murió en 1942.

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    1. Hay cuatro nombres propios de la poesía más esencial del siglo XX que tienen una intensa biografía ligada a la incivil contienda de 1936: Miguel Hernández, Federico García Lorca, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez... Pero afectó a todo el cuerpo intelectual como afectó a la convivencia cívica que quedó marcada por el horror. Un fuerte abrazo y muchas gracias por tu magnífico comentario.

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  3. Ya aguardamos con interés esa Edición crítica sobre la literatura española del siglo XX. Seguro que nos acercas sorpresas y matices en torno a autores y sus circunstancias. El aperitivo que precede a estos comentarios así lo sugiere. Un fuerte abrazo, José Luis.

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    1. Querido Antonio, es un trabajo que requiere un tiempo dilatado para su realización, así que hay que caminar poco a poco, como exige la distancia larga. La entrada de hoy pretende romper el tópico que borra media biografía de Juan ramón. No sé si servirá de algo, al menos, es bueno no dar la razón a los que no la tienen. Abrazos.

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    2. Cada tarea tiene su tiempo de trabajo y más cuando se trata de una labor crítica y de investigación; el hecho del interés que apunto por conocerla, por supuesto, no conlleva ninguna exigencia en cuanto a plazos. ¡Faltaría!

      Por otra parte, es cierto que Juan Ramón es un poeta poco conocido, hacia el que muchos tienen cierta prevención. Lo tachan de elistista, por lo de "Mi obra", sin saber que más allá de ésta, o formando en el fondo parte de la misma, está toda una labor de compromiso político y solidaridad. Es como si el hecho de haberle concedido el Nobel durante la dictadura de Franco lo hiciese parte de ella, cuanto desde su salida de España vivió un exilio en toda regla.

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    3. Suscribo una por una cada una de tus ideas, querido poeta; el escritor es un universo plural que engloba contradicciones como sucede en cada uno de nuestros itinerarios; pero su escritura es un continente repleto de sitios de interés. Abrazos y muchas gracias por tus palabras sobre la edición crítica.

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  4. Hola José Luis, no sé si habrás visto la última entrada de mi blog,sino es así te comentaré que Pedro Ojeda y yo estaremos hoy, a las 7 de la tarde, en la calle Fuencarral, 18, 3º Izquierda en Sexpol. Pedro va a presentar su libro" piel" y yo mi último libro que es una novela histórica y que la titulo " La Fuente de los pájaros", te lo dejo por aquí porque quizás te apetezca ver a Pedro y darle una sorpresa, porque sé que es más difícil verle.
    Perdona que te haya dejado la invitación en el blog, pero no suelo pasar por facebook.
    Y qué decirte de Juan Ramón Jiménez si es mi guía. Con 16 años ya había leído toda su poesía y después nunca he dejado de leerlo, incluidas su biografías.

    Besos

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    1. Hola Luz, he pasado la mañana en Morata y vuelvo ahora por lo que debo realizar un trabajo pendiente e inmediato; esta vez no puedo disfrutar de vuestra compañía, pero creo que ahora será más fácil coincidir porque me he jubilado y solo es necesario programar con tiempo. Da un gran abrazo a Pedro y otro para ti. Enhorabuena por el nuevo libro.

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