lunes, 15 de junio de 2020

LLEGADA A LAS ESTATUAS

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LLEGADA A LAS ESTATUAS

Cuando no supe de qué hablar con los hombres,
descubrí una rotonda y me dispuse
a enmudecer, sin más, entre sus piedras.
Respiré con deleite la tibia arqueología
y supuse fecundo aquel silencio
por alguna sonrisa, en mármol cincelada,
y por ciertos residuos gestuales
capturados
en los periplos grises de los viernes.
Miraban recelosas las estatuas,
posando en actitud mesurada y distante,
tal precoces alumnos de liceo burgués...
Fue preciso
que tendiera mi mano
y dando tregua
a palabras, latidos, ademanes y toses
viví aquel primer día
de muerto
con recién estrenada compostura,
muy conforme.

        (De Ahora que es tarde, La Garúa Editorial, 2020)




5 comentarios:

  1. Vivir el futuro desde la quietud, hablando con las piedras modeladas, que son consuelo y ligazón. El ayer que hoy somos. Buen, buen poema, amigo.

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    1. Muchas gracias, Paco, es hermoso pensar que la memoria de nuestro pasado se preserva en el tiempo, aunque la barbarie y el analfabetismo funcional supongan que mutilando estatuas las cosas son de otra manera... De los errores se aprende, de tu amistad, también. Mil gracias, poeta.

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  2. Respuestas
    1. Mis disculpas por robarte tanto tiempo lector, José, yo creo que a estas alturas ya sabes que en casa la escritura es media vida; la otra media, también. Gran abrazo.

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  3. Me dejas sin palabras, José Luis. Extraordinario.

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