domingo, 14 de junio de 2020

LUIS FELIPE COMENDADOR. LAS AFUERAS

LAS AFUERAS
Luis Felipe Comendador
Ediciones A Fortiori / Poesía
Bilbao, 2020

POBREZA


   Se me permitirá un necesario apunte previo sobre la cartografía social y económica de los Cerros, un enclave marginal en los alrededores de Trujillo, al norte de Perú. En él, la ONG El Sornabique, creada en 2006 por Luis Felipe Comendador bajo el lema “El humanismo pequeñito”, lleva a cabo numerosos proyectos de cooperación internacional. Financia iniciativas de desarrollo como los carritos polleros, las depuradoras portátiles, los repartos de juguetes y mantas o campañas de ayuda sanitaria. Aunque la pobreza en Latinoamérica es un fenómeno rural y ligado a las minorías indígenas, también afecta a periferias urbanas que carecen de fuentes de subsistencia.  En ellas son los niños los que soportan una desnutrición crónica y unas pésimas condiciones de habitabilidad. Del conocimiento directo del lugar y de una implicación solidaria que cumple décadas han nacido los estremecedores textos de LAS AFUERAS, nuevo poemario del poeta, editor, aforista y gestor cultural Luis Felipe Comendador, autor de una intensa trayectoria literaria. diversificada entre la poesía, la novela, el aforismo, el ensayo breve y la escritura en prensa, casi siempre enfocada al análisis de la sociedad civil. Es verdad que el título evoca de inmediato a Jaime Gil de Biedma, magisterio esencial de la generación del 50, o al poeta cordobés Pablo García Casado, que usó este título para su primera entrega; pero cuando se leen los poemas, uno adivina de inmediato que las afueras definen la insaciable sed de la pobreza y la mácula imborrable de la marginalidad.
   Las composiciones de LAS AFUERAS cobijan una intensa preocupación social. Lo hacen desde la pupila abierta de un cronista implicado que se desdobla como protagonista y testigo. No hay distancia con los desajustes del marco accional, un poblado marginal peruano, en Trujillo. Es una geografía áspera, violenta, marcada por la miseria, pero nunca exenta de una ternura desnuda, una catarsis emocional que sirve de redención y fachada en la indeclinable derrota. La realidad se impone vinculada con la carencia y con un sentido trágico de lo existencial que no permite disidencias. Los que nacen en aquella herida están marcados. No pueden transformar las coordenadas de espacio y tiempo; esa desolación apenas logra disfrazar lo cotidiano con algunos hilos de esperanza. Solo la mirada infantil espera el milagro o hace de la pérdida de la inocencia una demora.
  Dura, ajustada, empática con el drama, la voz poética de Luis Felipe Comendador crea una densa contaminación emocional. Sin concesiones, enfoca el yermo territorio del cerro, la periferia de un vertedero de tristeza carente de aura, donde no hay nada, salvo la inmediatez de seguir viviendo.
   La escritura cruza ante los ojos del lector como una profunda meditación ética que convulsiona el laberinto interior y zarandea la responsabilidad moral del protagonista poético. Los poemas plasmas sensaciones y pensamientos. Fotografían las profundas grietas de una representación desapacible, mientras aíslan al yo como un frágil náufrago de la impotencia. Las palabras gimen; ponen puentes entre el ser humano y la intemperie para dejar también en la derrota un mínimo mensaje de esperanza. Cuando no queda nada, quedan tus manos, el realismo directo de tu voluntad, el techado artesano de tu abrazo.




   


8 comentarios:

  1. Miedo me da entrar. Temo esa "empatía emocional", pero tengo tantos deseos, de volver a encontrarme con LFC que mañana mismo...

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    1. Ese encuentro es necesario, por el poeta, y por la intensidad de su crónica del desamparo. Hace muchos años que el poeta bejarano es un ejemplo de coherencia. Es admirable, Almaría. Mil gracias por tu comentario.

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  2. Grande como escritor y admirable como persona es Luis Felipe Comendador.

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    1. Así es, Marisol, y por eso no he querido ni quiero a nadie como a Luis, es lo mejor que me ha dejado la literatura entre las manos; lo sabes muy bien; nadie como él. Y reitero la alegría enorme de sentir tu apoyo y tu amistad a cada paso, poeta, cuánta vida, qué ganas de vernos y charlar un siglo.

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  3. Todo agradecimiento. Sabes que eres mi hermano mayor.

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    1. Pero no tan mayor, poeta, que nací unos meses antes y parezco mucho más pequeño... Fuerte abrazo y siempre, Luis Felipe, es genial comprobar que eres lo mejor que me ha dado la literatura. Feliz día.

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    2. Vaya dos viejunos, colega. Abrazo enorme.

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    3. Pero dos críos, querido poeta en ilusiones, voluntad y ganas de seguir en ruta; eres entrañable; ningún juguete roto tiene tanta cuerda, tantas cosas que decir y que hacer...

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