jueves, 8 de diciembre de 2022

DAVID GONZÁLEZ LOBO. FRÁGILES

Frágiles
David González Lobo
Eolas Ediciones
León, 2022

 

ENSOÑACIONES

 

   En el territorio creativo personal de David González Lobo (Barinitas, Barinas, Venezuela, 1965), que impulsa también proyectos de gratísimo recuerdo como la revista de literatura Tinta china, con Agustín María García López, el afán lírico ha sumado hasta la fecha las entregas No hay casa fuerte (1991), Casa de fuego (2005), Fragmentos de vigilia (2005) y el balance Dulcamara y otros poemas, que abarca la poesía reunida entre 1984 y 2011. Es  un amplio tramo donde la senda verbal encuentra su razón de ser en la lírica meditativa, en ese caminar por la hondura que refresca y revive y nos ubica frente nosotros mismos, para transformar el entorno en la cercana periferia del yo.
  La nueva entrega Frágiles, con cálida dedicatoria sentimentaldespliega sus recodos verbales con citas de Luis Rogelio Nogueras y Rafael Cadenas y una mínima admonición a la voluntad, escogida de Proverbios, 3: “La piedad y la lealtad no te abandonen”. La breve receta intimista parece definir la disposición ante la la senda por hollar del sujeto existencial. Establece un afán exploratorio para indagar ámbitos de la conciencia. Habitamos un páramo, un entorno de escuetos horizontes en el que anidan zonas de penumbra, donde el protagonista interior, percibe limitaciones y flaquezas, avistadas desde las capacidades significativas del lenguaje.
  Con esta percepción sale a superficie un libro denso, organizado en cinco tramos de conocimiento, que comparten un hondo cauce existencial y una estela de citas, reforzando el peso trascendido de las instantáneas vitales. El tramo auroral aporta un paratexto de Miguel Florián, Igor Barreto y Claudio Rodríguez. Da paso a la inercia pensativa que sondea los estratos frágiles de lo transitorio en la contemplación: “Arquitecto”: “Tú estás viendo la piedra, el vientre desnudo. / No te imaginas la casa, ni a las personas. / se pierde la argamasa, el llanto, el hambre”. El devenir arrastra los pasos de otro tiempo. Son vestigios y posibilidades, una conjunción de reflejos, un quizás que marca en el epitelio del hablante lírico su propio rostro entrañable y lejano, surgido en las manos del tiempo.
  En varias composiciones, David González Lobo emplea el tú apelativo para crear un diálogo intimista con un yo desdoblado. Como sucede en algunos momentos de la poesía de Rafael Cadenas, uno de los magisterios del poeta, emplea una cadencia expresiva reiterativa, con son de letanía, donde la repetición genera la sensación de un viaje cíclico, de un recomenzar que crea un clima de cercanía y acogida. En esta propuesta de escritura los poemas son fragmentos autónomos, dispuestos a componer un único monólogo intimista que condensa en sus moldes el trascurso de la evocación y el aleatorio fluir de la conciencia, frente a las manecillas tercas del presente.
  En el imaginario poético la onda expansiva de César Vallejo ha sido una constante. También en los ángulos expresivos de David González Lobo se perciben afinidades con su magisterio en la fertilidad de sus imágenes, y en la construcción de  los itinerarios de una realidad transcendida. Entre la tierra fértil del pensamiento se hace fuerte la semilla de otra percepción que sostiene la voluntad de ser, esa necesidad de buscar sentido e inocencia.  
  La claridad cómplice de la esperanza, también en el estiaje, encuentra sitio en el apartado “La raíz se queda en los pájaros”. La construcción existencial va forjando, poco a poco, las dimensiones del vacío, esas olas de sombras de la pérdida y el desamparo. En el estar callado de la memoria proclaman su presencia los ausentes. Recordar es desbrozar señales; contraponer esos paisajes que deja la corriente de la temporalidad y propician mudas y transformaciones. La percepción anota cómo lo vivido se va desintegrando: “Había una vez una casa grande en el piedemonte andino. / La madre, el padre, tres niñas, dos niños y una tía soltera. / Al lado de aquella vivienda estaba la carpintería…”. Lo rutinario cobija otras vivencias, pero siempre perdura aquel quehacer de redes y raíces donde se cobijaba la ternura. Con lacónica precisión aforística, lo recalca  el verso final del poema “Abedul”: “Escribo hacia la raíz, cuando oscurece”.
   Hay en el apartado “En tu boca y en el río” sitio para el pálpito confidencial del deseo; el amor aguarda el canto celebratorio del cuerpo. Aflora fuerte para borrar el cansancio, para invitar al mediodía y sembrar el paisaje con “la flor de tu cuerpo”. Los poemas de Frágiles conectan la experiencia biográfica, sin la estridencia declamatoria de una realidad prosaica y descriptiva. Muestran el latido interno del pensamiento contraído en la duda. El hablante verbal desteje una poética; asume la existencia como fragilidad; desde el día inicial, la vida es un lugar de tránsito con andamios de aire, propicio a la orfandad y al lento desvanecerse crepuscular. Sumar pasos es seguir, llegar al otro lado del surco, hacer posible que la leve senda de una nube encuentre su raíz.
 
 
José Luis Morante









 
 
 
   
 
 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA /ON AN AUTOBIOGRAPHICAL NOTE

Evocaciones
(Archivo general INTERNET)

 
EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
 
 
Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
 
Como soplo de aire
que aventara las ramas
con una floración de duermevelas,
devanaron los años
 una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
 
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de vuelo corto
y ahora lo vivido es una polvareda
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
 
Sigo al borde de mí;
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.

 
ON AN AUTOBIOGRAPHICAL NOTE
 
 
I was born (forgive me)
with black and white television.
The diminished reality,
gained fictitious luster among the viscera
of the blissful gadget.
Retracted astonishment,
the picturesque ballet of the first astronaut
soon after treading the moon.
The Vietnam War sowed the red
fear of the monsoon;
sadness stretched out its measuring tape
with unforgettable signs,
and the child I was crossed the street
to fade away.
 
Like a breath of air
that winnows the branches
with a flowering of slumber,
the years reeled by
a drowsy stillness,
full of burdens.
Nothing is left over to oblivion.
 
The dubious truth of a short flight
aged with me
and now what I have lived is dust
that hides behind.
Nothingness returns.
 
I am still on the edge of me.
I am a dwindling map
nestled in waiting.
There are no peremptory questions left.
The future belongs to others.

Traducción: Don Cellini
 


                  (Del libro Nadar en seco)


lunes, 5 de diciembre de 2022

MIGUEL CATALÁN. DICCIONARIO LACÓNICO

Diccionario Lacónico
Miguel Catalán
Ediciones Sequitur
Madrid, 2019

 

EL LIBRO DE LAS PALABRAS

  
   Doctor en Filosofía, profesor universitario y ensayista, Miguel Catalán (Valencia, 1958) es uno de los referentes esenciales del aforismo contemporáneo. Sus textos liliputienses, compilados por la editorial Trea en 2018 en el volumen integral Suma breve, definen una geografía reflexiva repleta de rincones de interés. De ese afán sostenido por el ejercicio de síntesis parte Diccionario Lacónico, un amplio libro de palabras y definiciones que aglutina etimología, semántica, concisión poética, humorismo, greguerías y filosofía existencial.
   Las definiciones recurren al orden alfabético tradicional para elaborar conceptos que concentran acepciones diversas. De este modo, el significado de las palabras abre ventanas al asombro para explicar el contacto sensorial con el mundo y las cosas, con los ojos abiertos hacia dentro y hacia fuera. En este quehacer de sondeo terminológico la percepción remueve el granero del idioma para que se muestren magmas en formación, capaces de extender sedimentaciones frente al lugar común. Cada definición postula una identidad conceptual trascendida, un esfuerzo capaz de mostrar relieve y diferencias; abre incisiones que convulsionan la imaginación. Pero ese quehacer no solo se basa en la enunciación y en el empeño descriptivo sino también en una labor de poda. Se despoja al término de cualquier adherencia para dar forma al desnudo, a la vertebradura esencial, aun sabiendo que la definición exacta y concluyente es aspiración e ideal. Solo se constata en la página algún reflejo de la exactitud.
   Miguel Catalán sospecha que el impulso germinal de esta obra está en el pasado y en el estudio de algún tratado de lingüística, pero es difícil no encontrar afinidades con la ironía y el sarcasmo de Ambrose Bierce y con el amplio listado de lecturas de autores epigramáticos que constituyen materia habitual del atril de estudio. Su legado da origen a abundantes calas etimológicas. Además de esas fuentes primarias, el escritor ha reunido citas y pensamientos ajenos que se suman al cuerpo de la obra con la libre voluntad de la bibliografía disponible, haciendo de las voces del lenguaje una traslación semántica condensada.
  Concluye así una tarea lenta, un puente que une palabras y que mostró sus quehaceres en la novela autobiográfica Perdendosi  (Carena Books, 2016). Como recordará el lector, en ese relato autobiográfico, donde germinan recuerdos y reflexiones sobre la identidad y la pérdida, se alude al poder del lenguaje como estrategia de permanencia, capaz de salvar el devenir cronológico y la distancia.
   Dado el peculiar ritmo de lectura que requiere un diccionario, el autor ha incluido una recolección práctica de abreviaturas, complementada en el epílogo con una tabla de citas. Si es un lugar común, compartido por todos, el interés lingüístico de las enciclopedias como cartografías habitables para el lenguaje, que incorporan cada año acepciones y usos nuevos del habla comunitario, Miguel Catalán refuerza esta cualidad intrínseca con vocablos escogidos, tras un amplio diálogo con la semántica del decir fragmentario. Así nacen circunvoluciones de amanecida en torno a las palabras que acreditan perspectivas y enfoques singulares. Son pequeñas dosis de sabiduría que aluden a las mutaciones del lenguaje y a sus procesos recapitulatorios. Promueven un paciente diálogo entre el ser transitorio de la realidad, con su poblado universo de objetos y elementos, y las convenciones de la palabra para responder a lo contingente. Crean el espejismo de la permanencia, ese largo sueño que la voluntad emprende cada día.

JOSÉ LUIS MORANTE



 

 

domingo, 4 de diciembre de 2022

CARENCIAS FÍSICAS


 

CARENCIAS FÍSICAS
 
Haber nacido me arruinó la salud
 
CLARICE LISPECTOR
 
  Mi ausencia de sentido del humor se incrementa cuando aparecen algunas carencias físicas como el temblor, la afonía y la otitis; mientras me quejo, percibo que la pérdida auditiva transforma voces y ecos en veces y ocas, una alternativa verbal que no oculta la magia del relato.
 
   Hay sueños que estremecen por su voluntad de personalizarse en un cuerpo concreto. Nacen desde la urgencia y recorren la distancia con el paso eficaz de quien no teme ni la humedad ni la nieve.
 
   Cuando discuto conmigo, me cuesta refutar mis argumentaciones.
 
   La salud ignora su naturaleza de paréntesis; es una funambulista perezosa sobre un cable sin red.

  Quiero cambiar de muebles, que merezcan otro cuerpo eficiente y destinado a la alegría. El mío parece una cáscara inservible, un discurrir agostado.

(Anotaciones del diario)
 



sábado, 3 de diciembre de 2022

TERESA GÓMEZ. PLAZA DE ABASTOS

Plaza de abastos
Teresa Gómez
Prólogos de Ángeles Mora
y Juan Carlos Rodríguez
Fundación José Manuel Lara
Sevilla, 2022 

 

EL QUICIO DE LAS HORAS

 
 
   La poesía contemporánea aglutina una luminosa conjunción de etiquetas que definen, con discutible precisión, los ensanches del género. Así sucede con la expresión machadiana “La otra sentimentalidad”, que nombra el grupo literario nacido en Granada a principios de los años 80, cuyos vértices referenciales más notables, en su comienzos, fueron Álvaro Salvador, Javier Egea y Luis García Montero. Pero la etiqueta adquiría solvencia con otras identidades como Ángeles Mora, Inmaculada Mengíbar y Teresa Gómez (Puebla de Don Fadrique, Granada, 1960), Licenciada en Filología Hispánica y Psicopedagogía. El trayecto personal compendia las publicaciones Subasta en mi ventana (2000), Tu silencio (2004), La espalda de la violinista (2018) y ahora, como definitivo amanecer tras una notable presencia en revistas y algunas antologías, Plaza de abastos, un libro escrito en el primer tramo de los años ochenta y presentado en 1986, aunque destinado muy poco después a soportar un largo paréntesis de silencio.
   En su acercamiento prologal, Ángeles Mora recuerda el clima cultural de la época. Aquella etapa en la que la Universidad de Granada era un hervidero de iniciativas culturales, auspiciadas por magisterios como el profesor Juan Carlos Rodríguez. La lírica de Teresa Gómez sonaba fuerte en lecturas públicas y recitales y había sido reconocida por la revista Olvidos de Granada. Pero sus poemas de viva voz solo tuvieron el apunte de una aparición fugaz, aunque contaran en aquella amanecida temporal con el refrendo presencial de Juan Carlos Rodríguez cuyas palabras sirven ahora como pórtico a esta edición. El investigador y ensayista recalcaba un aspecto clave de Plaza de abastos: la creación de una metafísica del cuerpo, exento y liberado de su condición biográfica.
   Ahora Teresa Gómez desvela el misterio de Plaza de abastos, ese modo de percibir que marca las estratagemas del solitario desde la poesía. Las palabras son intuición del espíritu; profundizan en la realidad y dan cuenta de la experiencia del conocer las fuentes esenciales del sujeto: el amor, el itinerario hacia el otro, la conciencia de la temporalidad y los claros indicios de la contemplación de lo cotidiano.
   En Plaza de abastos los poemas muestran su trabazón interna en torno a cuatro secciones. La del comienzo, “Variaciones sobre un tema inesperado” solo contiene dos composiciones, pero en ellas concurren los rasgos definidores del poemario. La voz confidencial explora de manera directa el cauce sentimental. Abre ventanas al cuerpo, percibe las huellas marcadas en la epidermis de los días que la sensibilidad lírica moldea, en una suerte de registro verbal: “Extendida la arena más allá de las costas / yo sostuve en tu cuerpo una formulación de mi pasado”. El inicio celebratorio de la pulsión amorosa establece en el segundo poema una analogía entre  los pormenores del deseo y el desplazamiento del yo existencial hacia su ineludible destino en la ceniza.
    El campo semántico del apartado “Oferta” se ajusta con destreza al acontecer del hablante en torno a su relación con el latir del cuerpo. El tiempo borra y distancia, pone niebla en las coordenadas del destino: “Son todos estos años de pie frente a la verja, / las preguntas aquellas con la luz apagada / y una explosión de ti a deshora / con un gesto en los ojos / terminantemente prohibido”. Frente a los días quedan los rastros del cansancio, el tacto áspero de un paisaje en el que languidece un callado rumor de besos.
   El conjunto de poemas “Ocasiones” incorpora en el cauce argumental la mirada social. En este tramo destacan poemas de sensibilidad oral mediante el empleo de recursos literarios como la repetición, el juego visual de las grafías y un ritmo de canción que recuerda el folklore. Junto al personaje, cercano permanece un escenario colorista que halla en la percepción de quien contempla un itinerario de retorno. En el avance de “Ocasiones” se muestra un atinado ejemplo de aliento transversal que hace propicio el tiempo para una cosecha de sentimientos diáfanos como el amor, la soledad, el desamparo de la calle –tan certero en el poema “Estado de sitio”- o las fotografías de un tiempo que buscaba esperanza tras la ominosa travesía de la dictadura.
   Se reflexiona en el apartado final “Demanda” sobre el ser de quien recorre el pálpito coral de lo cotidiano en su empeño de definir esperanzas y sacudir el tedio. La caligrafía de la intimidad siempre es el sencillo y eficaz salvavidas diario: “Y ahora llegas tú / con veinticinco mil maneras de acariciar mis dedos / aunque no estés de acuerdo con lo que yo / pensé / del precio de la piña  y la última decisión / que ha tomado el gobierno”.
  Recuerdos y experiencias son señas presenciales presenciales.  Son elementos vivificadores, símbolos plurales de cuyo existir se deducen inflexiones intimistas para animar la caligrafía aleatoria del pasado. El abrazo entre meditación y vivencias conceden al poemario textura meditativa.
  En los poemas de Plaza de abastos el tejido experiencial adquiere una importancia explícita; las evocaciones trasmiten la vigencia activa de la memoria; desde su cercanía se marcan los latidos del presente y las cualidades del entorno, ese contexto urbano marcado por las contingencias del sentir. Este singular encuadre personifica el apoyo en magisterios como Rafael Alberti y su momento creador surrealista. Teresa Gómez deja en Plaza de abastos un tramo escritural intimista, experiencial y evocador, que no olvida la preocupación formal y supera hermetismos y oscuridades para expresar la pulsión tensión de una identidad que camina hacia adentro, para reconocer sus vibraciones, los nuevos signos de la amanecida.


JOSÉ LUIS MORANTE

viernes, 2 de diciembre de 2022

FUERA DE LUGAR (AFORISMOS)

Capitulaciones
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

FUERA DE LUGAR
 
 
Tras el regreso, después del largo viaje, hay un tiempo propenso al desconcierto. En él me siento fuera de lugar. Allí extiendo las manos,  mostrando documentos invisibles a quien nos detiene en la frontera.
 
Cada existencia oculta sus ángulos muertos, sus labios de niebla.
 
El cinismo necesita un semblante plural.
 
Reserva sitio diario en el cupo estable de amistades con ánimo de lucro.
 
Apresurados, fríos, rompen la tregua del sueño los dedos de la aurora. El día todavía está lejos.
 
Ahí delante no hay nadie salvo tú, una zona de sombras y alquitrán.

Qué sedentario despilfarro en la rutina del muerto en vida.

Las mejores derrotas carecen de alegaciones.

Aforismos de otoño



 
 

jueves, 1 de diciembre de 2022

VENTANA AL CALLEJÓN

Venecia a mediodía
Archivo general de internet 

 

VENTANA AL CALLEJÓN


(A Monterroso, claro)
 
   Un día abrí los ojos y el dinosaurio ya no estaba. Mi voluntad regresó al suelo frío de los sueños. Soy de los que piensan que el olvido es un acantilado natural, dispuesto a imponer la consistencia de sus agravios. Mientras dormía, el dinosaurio añoró mi estar solo y atravesó las horas para buscarme.

(Cuentos diminutos)





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