domingo, 6 de mayo de 2018

ANCIANOS EN EL PARQUE...

Las voces del recuerdo
Archivo general
 de
Pixabay



LOS QUE ESPERAN

A
Mariano y Nati,
que esta tarde dormían

   Llegan temprano al parque desde algún itinerario común y repetido. Caminan lentos, con un rumor de brisa en los zapatos y los ojos clavados en el suelo. De vez en cuando relatan vidas improbables, hechos que ahora parecen tangenciales y oscuros. Cuando están en el banco nada ocurre, pero son más ellos, con la vista fija en ese oficio que tan bien conocen: esperar. Solo el presente está de pie.

(De Cuentos diminutos)



jueves, 3 de mayo de 2018

JORNADA LABORAL

Jornada Laboral
(Daytona, Florida)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana




EL AHOGADO


                                   Hablaron del suceso
                                   en los telediarios
con el tono didáctico
de una voz tutelar que  nos reitera
consejos conocidos:
el mar respira fuerte.
Arterias submarinas
empujan hacia el fondo al inconsciente
que bracea feliz,
atento sólo al sabor de la sal.
Los bañistas mencionan
raros gestos, describen hendiduras
y elogian el valor del socorrista,
figura necesaria
para que la tranquilidad  ocupe sitio;
nada se pudo hacer
salvo dejar el cuerpo
como centro de un círculo de pasmo.
En el rostro madura
un color tumefacto.
Desvalidas sombrillas
como extrañas zancudas.
Hoy nadie aprovechó
los últimos rescoldos del ocaso.
También la muerte cumple
jornada laboral
en vacaciones.

              (De  Pulsaciones, 2017)





lunes, 30 de abril de 2018

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. AFORISMOS E IDEAS LÍRICAS

Aforismos e ideas líricas
de
Juan Ramón Jiménez
Edición de José Luis Morante
La Isla de Siltolá, Aforismos
Sevilla, 2018


Los aforismos de Juan Ramón Jiménez


  Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- Puerto Rico, 1958) es una figura clave de la literatura española contemporánea. Sobre este autor tutelar se han prodigado estudios sistemáticos, casi siempre nucleados en torno a la poesía y, en ocasiones, sobre las complejas dimensiones biográficas que no acaban de alejar algunas sombras: el desafío permanente a la vida social desde un aislamiento casi huraño, la independencia estética, el incansable afán perfeccionista  y esa imagen de escritor aséptico, poco enlazado con el convulso paréntesis histórico que le tocó vivir. Pero lo concerniente a su producción aforística parece ocupar un segundo plano, aunque sea una pared básica del edificio alzado en el discurrir, a pesar del ejemplar rescate realizado por Antonio Sánchez Romeralo. Tras veinte años de esfuerzo investigador, el hispanista solventó algunos obstáculos básicos como la dispersión, la multiplicidad de versiones o la temática heterogénea para dejarnos una versión canónica de la aforística  de Juan Ramón. El libro Ideolojía, volumen cuarto del corpus completo Metamórfosis, explora un territorio esencial y sirve de introducción a otras antologías como las preparadas por Andrés Trapiello y Juan Varo que alumbran visiones parciales, ya que el escritor estuvo activo durante más de medio siglo haciendo de sus aforismos un elemento de continuidad entrelazado con su obra poética.
   Aforismos e ideas líricas selecciona entre el voluminoso despliegue lapidario –el mismo escritor cifraba en más de cincuenta mil sus textos breves- una muestra  fuerte, de más de ochocientos aforismos, una selección suficiente y capaz de recuperar una competente guía de argumentos repleta de inteligencia y sensibilidad creativa. Esa maduración coherente del trabajo aforístico se distribuye en seis tramos que aglutinan un fértil quehacer extendido en el tiempo entre 1897 y 1954. En él se perciben algunas influencias de base, desde los magisterios más tempranos de Kempis, Nietzsche, Marco Aurelio, Pascal o Chamfort hasta los derivados de su formación en la Institución Libre de Enseñanza, o de los ecos de contemporáneos como Antonio Machado y Miguel de Unamuno.
   La exploración argumental es ecléctica. La perspectiva creadora evoluciona o rehabilita intereses, pero siempre se caracteriza por una relación intensa entre existencia y labor literaria. Concede a su enfoque una fuerte dimensión ética impregnada de pensamiento filosófico.
   Para Juan Ramón Jiménez la perfección no es un concepto abstracto sino un camino que recorre con fervor interminable hacia la plenitud: “Pensemos más con las manos”, escribió en uno de sus aforismos, como si en él la provisionalidad no tuviese sosiego y necesitase estar sometida a la inquietud y a la perenne revisión. Hechizado por la perfección, buscaba el equilibrio total de la obra, el anhelo de lo completo.





    

domingo, 29 de abril de 2018

VENTANAS PARA SER O ESTAR

Omisiones, ventanas
Fotografía de archivo




HETERÓNOMOS

                     A León Molina


Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.


                      (Antología Pulsaciones, Sevilla, 2017)                                        

viernes, 27 de abril de 2018

CON ÁNIMO INESTABLE (Una entrevista de Dolores Leis)

Primavera en Rivas
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia

CON ÁNIMO INESTABLE


Por DOLORES LEIS PARRA
novelista y artesana
Talagante
Región Metropolitana de Santiago, Chile

   Con un camino creativo que suma poesía, crítica y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) pone en el blog el ánimo inestable de la creación, reseñas, poemas, microrrelatos… El resultado es una propuesta que varía casi a diario, llena de fuerza.

Tanta actividad… ¿No cansa?

JLM.- Sí, mucho; la literatura es un espacio tan amplio que recorrer sus sendas a diario aboca en el cansancio; me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad, madrugo, empiezo la tarea y de nuevo al despedirse el día siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.

En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…

Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.

¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?

La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística…

Hay también en ti una  clara disposición a los viajes

 He ejercido muchos años como profesor de Geografía e Historia; y siento los viajes como un aula natural, desplegado y abierto, dispuesto aa mostrar espacio y tiempo... Conocer otras formas de vida te hace ser más objetivo con lo que tenemos, y mucho más tolerante con la diversidad... me encanta viajar; pero no soy de los que se entristecen en el regreso; volver a casa es reencontrarme con mis hábitos, con mis espacios domésticos llenos de libros.

Tu último trabajo es Aforismos e ideas líricas, una edición sobre los aforismos de Juan ramón Jiménez. ¿Cómo surge ese proyecto?

Preparaba una visión global sobre el aforismo contemporáneo y me capturó el legado aforístico de Juan Ramón que no solo es poeta sino una de las voces fuertes del aforismo español; y así fue creciendo esta selección que recoge un estudio contextual del poeta y una amplia muestra de más de ochocientos textos.

¿Y para cuándo la novela?

  No existe en mí la menor intención de explorar ese género; estoy tan condicionado por las lecturas que no sabría renunciar al tiempo lector y a la poesía. Así que seguiré leyendo, con el placer de siempre la obra de novelistas como tú, querida Dolores.

¿Se conoce el trabajo de autores latinoamericanos entre los poetas españoles?

 Internet ha engrandecido casi al infinito la biblioteca personal de cada autor, así que uno tiene la sensación de seguir itinerarios muy lejanos, como si fuesen calles de la propia ciudad. creo además que Latinoamérica es un ámbito literario de primera magnitud que a cada instante engrandece nuestro idioma.Y al espacio del continuo fluir pertenece también esta conversación digital. muchas gracias querida amiga. 


Dolores Leis Parra
Autora de las novelas El último Bernal
(Ed. Círculo Rojo, 2013)
 y El pasado en cada esquina
(Nostrum, 2015)

jueves, 26 de abril de 2018

PIDO UN DESEO...

Espera
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia



PIDO UN DESEO

Mira que todo es muy poco
LUIS ROSALES 


Y cada día
que un sol limpio prodigue
luz habitable.







miércoles, 25 de abril de 2018

ANTONIO MORENO. MÁS DE MIL VIDAS

Más de mil vidas
Antonio Moreno
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2018


IMPRESIONES


   Si hubiese que definir al vuelo el arte poética del tiempo digital, sería insoslayable comentar la eclosión de las formas breves. El cultivo del aforismo en los últimos años muestra un vitalismo inusual, y lo mismo sucede con la estrategia expresiva del haiku, una estrofa activa que se ha liberado en su empleo de los caracteres canónicos del origen foráneo. La actual etapa creativa de Antonio Moreno (Alicante, 1964) ha optado por esta forma de versificación y entregó en 2016 el libro Unos días de invierno, un poemario escrito en un estado perceptivo insólito, según manifiesta el escritor en nota epilogal.
   Más de mil vidas incrementa la multiplicación de panes y peces en torno al haiku, La sensibilidad se despliega ecléctica y esencial y da vida a un haiku que es sutileza, un mirador que usa el lenguaje con rigor extremo. En él todo es depuración y voluntad de forma. El sujeto elimina distancias entre ámbito reflexivo y espacio entornal y ambos aportan fragmentos que se suman en un todo orgánico. Se logra así una pautada interpretación de lo diverso.
   Es sabido que Antonio Moreno tiene en su amplio recorrido literario un nítido sello meditativo en el que la naturaleza ocupa un núcleo vinculante con su palabra. Así mismo, la existencia deviene círculo paradójico donde marcar esas huellas propias que constituyen ensamblajes de asombro y rutina: “Más de mil vidas / las de quien anda y lleva / su afecto al alba”
   En los puntos de luz de la contemplación se hacen presentes, como señales de lo transitorio, elementos naturales que de pronto adquieren un perfil relevante, que anula el palpitar ensimismado del sujeto: “Entre mis dedos / a punto de soltarlo, / el saltamontes”, “Lo inescrutable: / las agujas de pino / que el pie contempla.”, “Pasa una mosca / junto al perro que muerde / de golpe el aire”.  La percepción abre un proceso cognitivo que humaniza el entorno; nada resulta ajeno. El yo se integra en el decurso de un ciclo vital que remoza los límites de lo real porque suscita respuestas sensoriales y estímulos del pensamiento.
   Salir al día es dejar que emprenda senda la conciencia y que experimente en sus incertidumbres que lo transitorio es un don que da voz y sentido al estar: “Todas las formas / -oh  flor, fruto, semillas- / donde está mi alma”, “Feliz quien ve / la ondulación del trigo / y da las gracias”, “Cómo enraíza / saber que cada piedra / también me escucha”.
   Como sucede en magisterios vertebradores como Francisco Brines o Eloy Sánchez Rosillo, Antonio Moreno es un poeta del tiempo. Sus haikus capturan secuencias marcadas por lo sucesivo: “Después de todo / quedará el mismo mar / para otros ojos”. Dejan impresiones de un trayecto que parece a punto de desvanecerse, pero cuyas brasas calientan a diario el fervor existencial. Son humildes briznas, relieves que moldean una perspectiva moral. Invitan a cantan el valor de lo humilde, ese legado inadvertido, complejo y simple, que rebrota a diario para el canto: “Por la rendija / el mar, la luz del mundo, / alguien que pasa”.