domingo, 29 de octubre de 2023

OXIGENACIONES (Notas del diario)

Hablar a solas y sin voz
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

OXIGENACIONES
 
Con quien no esté un poco cansado de todo
no vale la pena dialogar
 
NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA
 
Imagen interior que no se desvanece: las pupilas de mi padre guardaban dentro un sol apagado, una noche en continuo titubeo.
 
Hace unos años escribí este aforismo: “No están fuera ni dentro. No están”. Y estos días lo recordé por su precisa manera de definir esas presencias que guardan detrás de su sonrisa una extraña distancia. Nunca sé si son cercanía o lugar lejano, periferia o centro.
 
La revista ha crecido mucho y extrema ahora, según su director, el criterio selectivo de los colaboradores: solo Premios Cervantes o Premio Nobel. Las campoamorianas lo tienen duro. Yo, también.
 
Hay fotografías que no concuerdan con la realidad; ocultan seres deshabitados.
 
Escenarios visuales de Madrid donde pueblan aceras los zapatos gastados de mi soledad:: la cuesta de Claudio Moyano, el palacio de cristal del Retiro, la calle Toledo, el patio interior del Reina Sofía, El templo de Debod y el parque del Oeste… Son marcos urbanos que comparten la melancolía del paseante. Son sitios que hay que merecer; y son muchos los pasos transitorios que carecen de entidad para perdurar; aunque yo sea un optimista y vea espejismos en los encuentros.
 
No se requiere una especial clarividencia para saber que la madurez reblandece cualquier tipo de avidez sexual, pero concede máxima solidez a la ternura.
 
Esa disparidad en la percepción del otro es una escuela abierta. Hoy aprendí que hay gente que percibe en una pregunta inocua un golpe que deja en coma. Insólito y clarificador para mañana: no hay más preguntas.
 
Empleó muchos años en ser un manuscrito antiguo de la estupidez. Ahora personifica un dato empírico: no todos tenemos el cerebro en la cabeza.
 
Fauna doméstica; esa gente que entiende la amistad como echar  migas de pan a las carpas y barbos del Retiro.

(Apuntes del diario)



miércoles, 25 de octubre de 2023

JUAN JOSÉ MARTÍN RAMOS. SI NO VEO MI ROSTRO.

Si no veo mi rostro
Juan José Martín Ramos
Prólogo de José Ángel Cilleruelo
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2023 

 

EN LA CALLE DEL TIEMPO

 

   El volumen Si no veo mi rostro añade al entorno literario de Juan José Martín Ramos (Madrid, 1961) los relieves de una nueva panorámica expresiva: el aforismo. Filólogo, profesor de talleres, editor y persistente gestor cultural, ha publicado el poemario Negar la luz (2007) y las ficciones La curiosidad del espía (2006), reconocida con el Premio Sur de Novela Corta, La noche calma mi ansiedad (2008) y Légamo del amor y de los libros (2016). Es impulsor y responsable de las seis colecciones que tiene Editorial Polibea: «El Levitador» -poesía-, «La espada en el ágata» –prosa-, «Orlando Versiones» –traducción– «Toda la noche se oyeron…» -voces nuevas de la poesía latinoamericana más reciente, «Pasión de lo breve» -haikus, aforismos y escritura fragmentaria «Fuera de lugar», un intento de buscar sitio a publicaciones heterodoxas y misceláneas.
  Si no veo mi rostro presenta un escogido muestrario de aforismos en un momento en el que las teselas verbales sentenciosas se han convertido en sólida plenitud expresiva. El prólogo de José Ángel Cilleruelo comienza con un emotivo recorrido biográfico y concluye con una lúcido análisis del minimalismo verbal de Juan José Martín Ramos, a juicio del prologuista, integrado y coherente con “esta poética de lo huidizo en la que se percibe “un claro sentido de lo gnómico” que apunta hacia el anonimato del yo y la despersonalización expuesta en el propio título.
    Poco a poco, como sucede en casi todos los libros de aforismos, los escuetos motivos van hilvanando un caótico perfil argumental, desde la actitud introspectiva del pensamiento. Las citas iniciales eligen una tradición plural y canónica de voces fuertes: Miguel de Cervantes, Francis Scott Fitzgerald, Josep Conrad y Francisco Brines. Puntos cardinales clásicos, como si fuera necesario refrendar que la propia literatura nace como raíz crecida bajo el suelo de un tronco centenario.
  El escritor elige una dicción directa, sin hojarasca, que integra las ideas con un deje de fatalismo aceptado: “La vida transcurre sin mí”; y que transforma en paradoja la nostalgia crepuscular de lo no vivido: “A mí me ha tocado ser yo”. El aforismo es una propuesta de reflexión y autoconocimiento, una forma de sentir, un estar afectivo que comparte recuerdos y melancolías y que hace de la rutina un aula abierta: “Bien mirado, entre las fechas de nacimiento y muerte de una persona, el pequeño guión que las separa es toda una vida”.
   El recorrido argumental muestra un trasfondo crítico con nuestro tiempo porque la convivencia diaria es siempre propicia a la decepción y al caminar sobre las arenas movedizas de certezas transitorias. El balance experiencial amalgama la intimidad del yo concreto y las huellas y reflejos de la voz colectiva: “La desesperación y la soledad y la conciencia del fin son las condiciones de lo verdaderamente humano. La salvación eterna: una mera añagaza de quienes no se atreven a saltar sin red”.   La escritura moldea el personaje verbal también desde la literatura. Las refutaciones a pensamientos de escritores célebres son frecuentes: Freud, Virginia Woolf, Joseph Conrad, Kafka… aportan reflexiones que sirven a Juan José Martín Ramos para la reformulación verbal, como si los espacios de la palabra necesitaran siempre componer muros nuevos, subrayados subjetivos y autobiográfico. La sobria reflexión sobre el perfil del hablante lo ratifica: “Condición de poeta: al papel no le interesa tu historia personal, solo la profundidad del surco de la escritura y algún giro inesperado del trazo”, “Depositamos en la escritura nuestra vana ilusión de supervivencia”, “Literatura, edificio de la palabra para el silencio”, “Nada es un destino”.
  En la aforística de Juan José Martín Ramos la materia física tiene una manifiesta connotación de fragilidad: “Vivimos como si fuéramos a acabar con un inútil fardo por cuerpo”, “No queremos un cuerpo, apreciamos su dibujo”, “De lo superfluo en el cuerpo: Sólo somos desgraciados de garganta hacia arriba”, “Al final nuestro cuerpo decide por nosotros”, “El que se queda quieto ya ha llegado”.
  Como escribe el autor “Ordenar los aforismos para un libro es querer ordenar el pensamiento. Imposible “. Las frases concisas van naciendo en los ángulos muertos de la vida cotidiana. Dejan la estela luminosa del chispazo, su potencia verbal y los significados abiertos en la conciencia, ese lugar apelativo donde se reflejan los trazos diluidos de alguien que no es: “Si no veo mi rostro, ¿cómo sé que soy yo?".
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 

 

martes, 24 de octubre de 2023

NADAR EN SECO

Otoño
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

NADAR EN SECO

El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
los acordes secretos de la profundidad.
De cuando en cuando
rasgan la superficie huecos húmedos
de cuyo fondo emergen
estelas de luciérnagas.
Mas un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa cercanía
hacia el contorno exacto del trascielo.

No dejo que el cansancio me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay jirones de mí..

       (Del libro Nadar en seco, 2023)




lunes, 23 de octubre de 2023

DEMETRIO FERNÁNDEZ MUÑOZ. PUNTALES DE LA BREVEDAD

Puntales de la brevedad
Aforistas en construcción
Demetrio Fernández Muñoz
Ediciones Cypress Cultura
Colección Délfica
Sevilla, 2023

BALANCE

 

   Los paisajes interiores de la microliteratura peninsular serían más sombríos y difusos sin la constancia del investigador alicantino Demetrio Fernández Muñoz (Villajoyosa, 1987), doctor en Filología Hispánica, profesor de instituto, ensayista, poeta y vértice impulsor del portal digital del Instituto Cervantes del Ministerio de Cultura y Deportes, dedicado íntegramente al minimalismo verbal. Su estudio, ya referencial, La lógica del fósforo: claves de la aforística española, práctica literaria elaborada como tesis doctoral, fue publicado en común entre Apeadero de Aforistas  y Cypress Cultura en 2021 y constataba la entidad creciente del decir breve y su presencia vertical. Con similar textura, aunque con un empaque teórico más liviano, Puntales de la brevedad hace balance de un momento áureo del legado lacónico, seleccionando pasos hiperbreves de veintiún practicantes del género en el tiempo digital.
  La cronología  del aforismo aporta en el momento presente un cultivo casi desaforado, que le concede una importante entidad. Ya no se trata de una estrategia expresiva secundaria sino de una poblada red de tramos cognitivos que ha propiciado colecciones, entregas, premios y eventos públicos. Este resurgir no solo sucede en España, ahí están los estudios de Hiram Barrios sobre la aforística mexicana y de Hispanoamérica, los de Víctor Guédez en Venezuela o las antologías sobre la fortaleza del aforismo contemporáneo en Italia.
   El texto de introducción aglutina cuatro apartados indagatorios que sustituyen la solemnidad del dogmatismo argumental por una saludable textura confidencial. Demetrio Fernández Muñoz se adentra en la diacronía del aforismo en el intervalo temporal del siglo XXI, una etapa de bonanza que ha consolidado la autonomía del género. El laconismo ya no es una viruta de taller. Despliega carácter y sensibilidad. Explora y propone pinceladas meditativas. Los textos mínimos son paseantes nómadas que retornan hacia dentro; germinan en la mirada interior; son cosecha que guarda las reflexiones, vivencias y emociones  al moldear la sensibilidad del hablante conciso.
   El estudioso considera “pistoletazo de salida” el año 2013, cuando aparece el Premio Internacional José Bergamín de Aforismos, impulsado por la editorial Cuadernos del Vigía, un monográfico de la revista Ínsula sobre el activismo lacónico coordinado por la profesora y poeta Erika Martínez y sobre todo la edición del estudio antología de José Ramón González Pensar por lo breve. Aforística española de entresiglos (1980-2012). Aquel análisis dibujaba una detallada cartografía de la brevedad y ponía lindes a la dimensión colectiva del periodo. Sin embargo, el estudioso advierte que, más allá de los cantos de sirena y el conformismo celebratorio, la solidez de esta estrategia expresiva y su sentido perdurable solo  se conseguirán “con una voluntad constructiva y rigurosa”.
   La sensibilidad humanista del formato breve acoge un espacio de conocimiento y búsqueda. Se manifiesta en la actualidad en una notable cantidad de colecciones y proyectos en los que participa un copioso inventario de editoriales con nítido impacto en la pantalla cultural del presente. Los singulares aportes fragmentarios, implicados en un nomadismo continuo, deambulan entre la intimidad y la experiencia; convierten las nuevas entregas en un poblado panorama de asombro que ilumina con su onda expansiva el cansado discurrir de lo diario.
   En medio de tanto mediodía no faltan los cirros y así lo subraya el prologuista recordando algunas de las máculas expuestas en su día por José Luis Trullo: la falta de crítica, la autocomplacencia y reiteración epigonal, la pésima distribución de novedades y la anorexia de un mercado con mínimas ventas. Pero la realidad está ahí, sin ningún epitelio apocalíptico, como constata la amplia selección de nombres que cierra esta entrega. Los aforistas en construcción aportan un selecto muestrario capaz de refrendar el renacimiento y garantizar un futuro con caminos francos y mensurables.
 También una biografía puede ser retórica. El ensayista reconstruye cada periplo biográfico esencializando con escueta precisión. Añade además algunas notas que particularizan cada ideario estético y suma unas decenas de aforismos de cada elegido. Se incluye a Miguel Ángel Arcas, Carmen Camacho, Carmen Canet, Jesús Cotta, Eliana Dukelsky, Ramón Eder, Aitor Francos, Gabriel Insausti, Emilio López Medina, Lorenzo Oliván, Carlos Marzal, José Mateos, Fernando Menéndez, José Luis Morante, Manuel Neila, Mario Pérez Antolín, Javier Sánchez Menéndez, Felix Trull, Juan Manuel Uría, Juan Varo Zafra y Ricardo Virtanen. Sin duda, una selección muy relevante, donde también se puede especular con algunas ausencias como Dionisia García, Ramón Andrés, Luis Felipe Comendador o León Molina.
   Demetrio Fernández Muñoz concluye su estado de cosas con una certeza diáfana: el esqueje verbal se ha hecho adulto y ratifica esta convicción con tres razones de peso: “el reconocimiento literario, la búsqueda de pertenencia a una tradición y la conformación de poéticas y trayectorias propiamente aforísticas por parte de los autores”. Son raíces de arraigo que dejan constancia de la dimensión creciente del formato, de ese temblor de verdad que convierte el aforismo en lengua natural capaz de ampliar la conciencia y reivindicar el valor absoluto de lo humilde. 
 
JOSÉ LUIS MORANTE






domingo, 22 de octubre de 2023

PUDOR

Eros a solas
Archivo de internet

 

PUDOR

Por su lisura repta,
como un rastro de voz enmohecida,
el hábito tedioso de la resignación.

Opaco y protector
transita por los bordes.
En su tenue deslumbre
declina el pensamiento,
cruje la endeble rama
con el ir y venir de mi avidez;
se hace fuerte el veneno de esperar.
Mansas estrías borran vuelo y canto,
pero el pudor no sabe
que en su exacto trazado
alumbra cada sueño una hendidura
y se cobija en ella
el intacto verano del deseo.

En su abierto costado
hila espejos la noche.

       (Del libro Nadar en seco, 2022)




 
 

sábado, 21 de octubre de 2023

JESÚS CÁRDENAS. DESVESTIR EL CUERPO.

Desvestir el cuerpo
Jesús Cárdenas
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
Epílogo de Luis Ramos
Editorial Lastura
Colección Alcalima de Poesía
Madrid, 2023

 

DESNUDEZ

 

   Sin líneas divisorias, con evidente fortaleza creadora, Jesús Cárdenas (Alcalá de Guadaira, 1973), Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y profesor de Lengua Castellana y Literatura, impulsa un recinto de luz que aglutina poesía, investigación literaria y reseñas críticas, siendo además en la actualidad redactor jefe de la revista Culturamas. Destila en el tiempo un cumplido itinerario poético que ve su amanecida con la entrega La luz de entre los cipreses (2012). Tras el paso inicial, su dinamismo ha ido forjando una estética figurativa que profundiza en el mensaje comunicativo, la propuesta dialogal del lenguaje y la concentración de significados. Jesús Cárdenas, además, se siente próximo al acontecer de la tradición y descubre su brújula en la conformación de moldes expresivos. La didáctica del poema temporaliza desarrollos y explora afinidades con voces fuertes, sondeando autores del canon como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre o Ramón Gómez de la Serna.
  El verso “Brazos intangibles como abismos”, de excelente textura metafórica, sirve a José Antonio Olmedo López-Amor como pórtico de interpretación y núcleo reflexivo de Desvestir el cuerpo. El fluir de la escritura resalta la estela emotiva, la amanecida auroral de sinceridad que abre un tiempo donde se sustentan esperanza y memoria: “Así, desvisto muy despacio el cuerpo / hasta dejarlo en el acorde / donde acaba la tarde y el abismo comienza”. La progresión del fluir lírico, que entrelaza sensaciones, vivencias e inestables certezas, se vuelve hacia sí mismo para reflexionar sobre la razón del poema. Lo metaliterario aparece atestiguando la voluntad de las palabras, esos “hilos de incertidumbre entre los sueños y la verdad”. Pero la piedra angular de esta exploración crítica es el amor “como razón de ser y de escribir”, como introspección profunda en el camino de la contingencia.
   El amanecer del poemario aporta destellos de Raymond Carver, César Vallejo y Alfonsina Storni, cuyas citas contienen una tenue encrucijada de incógnitas sobre la que sedimenta el discurrir ficcional. Jesús Cárdenas distribuye el conjunto en tres secciones: “Todos los espejos”, “Cristal ahumado” y “Callada ceniza”. En el poema inicial la voz apelativa pone distancia, se hace distorsión y sombra, muestra las huellas de un viaje interior, un recorrido ya transitado en el que la memoria asienta su conciencia. Y, con esa inquietud de seguir, la fuerza de quien busca moldear nuevos sueños y hacer que las palabras construyan un refugio a la esperanza. La dicción pensativa se expande como espacio germinal, abre las manos del poeta para convertir el páramo del espejo en campo de siembra y sementera. Pero apenas es posible reencontrar lo perdido, “la liviana escritura de la carne” cuyo tránsito jamás podrá librarse del vacío.
   En los poemas centrales de “Cristal ahumado” persiste una atmósfera de desolación y formas imprecisas.  El yo verbal busca una voz que parece sólo un oscuro soplo de sombras. El amor es cicatriz; pavesas volátiles que conforman un sedimento de olvido. Queda así en la mirada de quien recorre el itinerario existencial una sensación de penumbra y carencia, una aletargada sucesión de interrogantes dormidos en el mapa del tiempo. Nacen así un conjunto de poemas crepusculares que no tiene otro afán que buscar al otro, que intentar unir de nuevo las dos mitades que se disgregan entre la ceniza.
   Todo parece la estela erosionada de un mal sueño. En el estar de paso persiste la “Callada ceniza”, como subraya el título de la sección final. Lo vivido ha dejado en la mirada interior un largo aprendizaje de soledad e invierno. Una imagen congelada en el espejo, una sucesión sin voz de historias apagadas y versos mudos, sobre los que se agosta la esperanza. En el sombrío espacio de la casa, la soledad toma cuerpo, mientras los recuerdos envejecen y sus bordes amarillean asumiendo el estar transitorio de los sentimientos, su carácter efímero y mudable que contagia también a la tinta emotiva del poema: “A pesar de todo, nos reafirmamos / en la luz de nuestro refugio, / el  silencio de la casa. Encendimos / el fuego con las manos; amor erguido en llamas. / Con esta firmeza combatiremos / esta y todas las noches invernales”.
   El poeta y cantautor Luis Ramos de la Torre incorpora el texto epilogal “Huesos que quieren ser poemas” donde reflexiona sobre la naturaleza ontológica del espejo y su paciencia contemplativa. Cuerpo y tiempo aspiran a crear un itinerario de belleza y conocimiento, una indagación en los muros firmes del lenguaje para que habiten juntos el olvido y la luz, el paso emocional de la belleza.
   Desvestir el cuerpo ilumina la conciencia de una voz a solas. Fusiona intimidad y desamparo en las expectativas de la costumbre. Los poemas taponan las grietas de un paisaje afectivo que percibe la aurora del amor como consoladora evidencia. La realidad emerge y nos desnuda, mientras la mirada se posa en los espejos para ratificar que en su lisura acecha siempre el fondo sin contornos del vacío. Lejos del abandono y la carencia, sólo el amor nos salva.
 
JOSÉ LUIS MORANTE






 
 

viernes, 20 de octubre de 2023

AFORISMOS AL PASO

La ciudad conmigo
Archivo de internet 

 

 

AFORISMOS AL PASO

 
Si escribir significa una escapatoria, ¿de quién huyo?
 
Dejó el domingo una sola línea de prosa.
 
Ramas quebradizas, astilladas antes de que fueran árbol.
 
Cuido la fisiología maltrecha de la vejez, su continua agitación mental, las palabras entumecidas de un tiempo sin alegaciones
 
Hoy me desperté con un verso entre los dedos. Era la avanzadilla de un poema.
 
El gesto teatral de tantos ideales de solidez gaseosa.
 
Es tonto. (Siempre que puedo evito los superlativos).
 
(AFORISMOS AL PASO)