lunes, 6 de enero de 2014

CON CATALUÑA (APUNTES DE CLASE)


CON CATALUÑA  (APUNTES DE CLASE)
 
" Fulgor Sedano, hombre de 54 años, soltero, de oficio administrador, apto para entablar y seguir pleitos, por poder y por mi propio derecho, reclamo y alego lo siguiente..."

Pedro Páramo, pág. 50
 
    Aclaro: no soy nacionalista español –ese supuesto estigma con el que los nacionalistas de periferia pretenden anular los argumentos de la razón- pero me desasosiega que el máximo mandatario de una comunidad, garante legal de la constitución como marco convivencial, sea el más obstinado impulsor de su incumplimiento. Por eso anoto aquí estas impresiones, junto a mis apuntes de clase de Geografía e Historia, la asignatura que imparto desde hace veinte años. Nací en España, pero me hubiese encantado haber nacido en Canadá, Australia, Estados Unidos, Suecia, Italia, Gran Bretaña o Argentina… casi en cualquier sitio de ese mundo en progreso que ofrece a sus pobladores unas condiciones existenciales dignas.
   Me causa pánico que España se balcanice y que los muchos siglos de convivencia dependan de los intereses electorales del nacionalismo segregacionista. No quiero que España se quiebre, porque si la consulta independentista se celebra, sea cual sea el resultado, todos los demás territorios peninsulares e insulares también tienen derecho a esa consulta. Ser catalán no es ser más que ser castellano, andaluz, canario, murciano o extremeño. Ahora soporto a diario titulares de prensa y declaraciones que se barajan para prodigar estupideces. Hace unos años, en la Feria del libro de Madrid, tuve que soportar en una mesa victimista y quejicosa a un Jordi “algo”; rubricaba que no  leíamos la poesía de Cataluña y que se condenaba al ostracismo a sus poetas, por ser catalanes. Escuché perplejo; yo preparaba una edición crítica de Joan Margarit, leía con fervor de neófito a Jaime Gil de Biedma y anotaba datos para un largo artículo sobre Carlos Barral… además dos de mis libros se habían publicado en una edición catalana y adquiría las novedades de la editorial apenas salían al mercado; y uno de los más jóvenes poetas catalanes, Josep Maria Rodríguez, me parecía una de las perlas literarias del siglo XXI. Aquel sujeto, desaforado y pueblerino, negaba mis lecturas, mis vínculos, mis querencias y pretendía apartarme de mis poetas, alegando que eran inexistentes, como su propia obra.  Son poetas de casa, huéspedes fijos de mis estanterías; nunca fueron ni serán extranjeros para mí porque no son un territorio, una excusa bélica, un desagüe para ensuciar la convivencia con réditos electoralistas que disimulen corrupción, populismo y pésima gestión económica. 
   Que 2014 venga sosegado en el quehacer diario de todos, sin que marquen la convivencia himnos, banderas y esa historia reinventada a la medida de un ego deforme. Que sigamos juntos y en paz. Con Cataluña, claro; somos lo mismo.  


7 comentarios:

  1. Vivo en Mallorca desde hace casi 20 años, trabajo en la enseñanza pública y conozco de sobra el discurso y trato nacionalista, cuya actitud es más bien excluyente que de integración y diálogo. Pero te señalo un libro que me esperaba a mi vuelta a casa en el día de Reyes: una antología poética en edición bilingüe de Marià Manent publicada por la Fundación Ortega Muñoz en Extremadura. Se comenta por sí solo si somos nosotros los que estamos dando la espalda. Como también se hace muy cuesta arriba querer a quien aspira a que nuestra lengua no se hable y la cultura transmitida por ella se vea como ajena o invasora. Hay pueblos, o más bien políticos, que son capaces de levantar estos muros durante generaciones y generaciones a las que se alimenta con el color del cemento en los ojos. Que no sea así. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soy consciente de que no hay dogmas fijos en ninguna forma de pensar; por tanto, sé que mis razones son compatibles con otras razones. creo que la lengua es una herramienta de comunicación que integra y creo que los muros de cemento son muros de cárcel. Pero no veo a Cataluña fuera de mi país, siempre estuvo dentro. Abrazos y feliz año.

      Eliminar
  2. Suscribo tus argumentos, José Luis, y comparto el diagnóstico que desde Mallorca hace Carlos, con ese ejemplo editorial tan elocuente. Para este año, y teniendo en cuenta lo que se avecina, me he acuñado un lema que gustosamente traduciría a todos los idiomas ibéricos: «Para 2014... ni Mas ni memos». Abrazos a ambos

    ResponderEliminar
  3. Yo también suscribo el mismo lema; Alfredo; Carlos cree los argumentos de Marià Manent, yo disiento de la visión nacionalista. No hay culpas colectivas que purgar ahora; no soy responsable de ningún exterminio cultural, como no lo son los millones de españolitos de ahora; Cataluña no es Ramala. En fin, distintos enfoques y una misma cuestiín interminable, porque cualquier solución segregacionista conlleva el desmantelamiento del estado al completo. Y eso es asunto que concierne a todos.

    ResponderEliminar
  4. Me parece, José Luis, que Carlos, más que creer (o no) los argumentos de Marià Manent, lo que quiere poner de manifiesto es el hecho "normal" (y por ello significativo) de que en Extremadura se publique un libro de un poeta catalán en edición bilingüe... No creo que su enfoque sea, en esencia, diferente al tuyo: más bien lo apuntala. Al menos así interpreto su comentario.

    ResponderEliminar
  5. Ok, Alfredo, el problema surge al ideologizar los idiomas. Que hablar gallego, euskera o catalán se quiera que lleve implícito una interpretación de incompatibilidad con nuestra común lengua y su cultura y una identificación de independencia política transmitida en su enseñanza desde la escuela, es como si hablar castellano obligara a todos sus hablantes a expresarse dentro de un cauce tan cerrado como el pensamiento del Opus. Afortunadamente sabemos que no. Se intenta que el uso del catalán implique un pensamiento político único. Yo prefiero a quienes utilizan su lengua -sea la que sea- con una actitud abierta y sin fronteras. Y es lo mejor que le puedo transmitir a mi hija. Creo que los que nos hemos interesado algo por la literatura sabemos de la amplitud de nos han dado los grandes autores en absolutamente todas las lenguas. (Y respecto a las proclamas de Mas, no le doy mayor importancia. Hace 10 años ya las decía. Sin ningún menosprecio por cualquier movimiento social y diferente al mío, hace tiempo me aburren, y sospecho que quien las ha alentado no sabrá reconducir su inevitable frustración e impotencia. O terminará saliendo por peteneras cuando llegue la hora y el tan temido lobo no asuste a ninguna caperucita.¿Y entonces, qué? Salir del sueño o de la pesadilla. O continuar de la misma manera. Cada cual emplea como quiere su vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En 1978 la constitución establece unas reglas de juego y, en esos treinta y seis años, la convivencia entre idiomas ha sido total. Nadie en mi entorno se plantea que sea malo o peligroso o negativo o beligerante que en cada territorio se hable una lengua propia. Nadie. Nunca. Las mayores zafiedades, las mayores subnormalidades, las mayores barbaridades que se han comentido en estos años contra esa convivencia están en las hemerotecas y tienen nombres propios concretos, reconocibles, asociales.... Ningun tipo más listo para crispar la convivencia que algunos dirigentes de ER. Yo sigo leyendo a mis poetas, como siempre, en edición bilingüe.

      Eliminar