jueves, 14 de febrero de 2019

RICARDO VIRTANEN. EL FUNAMBULISTA CIEGO

El funambulista ciego
Ricardo Virtanen
Amargord Ediciones
Madrid, 2019



VIAJAR HACIA DENTRO

   Muy pocos meses después de conseguir el Premio José Luis Hidalgo de Poesía, Ricardo Virtanen sigue diversificando trayecto creador para alojar sus aforismos iniciales, fechados entre 2001 y 2005, en El funambulista ciego. Es un dato de interés  porque convierte al profesor y músico madrileño en uno de los practicantes pioneros de la intensa crecida aforística contemporánea, en la que ha dejado las entregas Pompas y circunstancias (2008), y Laberinto de efectos (2014), libros a los que no tardará en sumarse el volumen Bazar de esquirlas. 
   Luis Martínez de Velasco, pensador y ensayista, firma un prólogo donde emprenden vuelo algunas consideraciones que recuerdo aquí. Sistematiza el quehacer fragmentario de Virtanen en la orilla del esqueje verbal filosófico, en los entrelazados de un sistema de pensamiento que nunca se aleja del quehacer existencial y sus contingencias. El sujeto se ubica ante el espejo del lenguaje para acometer un denso proceso introspectivo. Viaja hacia dentro. De ese percibirse interior emerge un impulso que pretende captar los estratos aleatorios de la conciencia. Su conocimiento no siempre suma; cosecha espejismos y autoengaños, y otras veces deja en la voz que enuncia un estado de desencanto y desolación; la vida es una invitación a la incertidumbre.
  No sorprende, por tanto, que Ricardo Virtanen emprenda senda con una cita de G. C. Lichtenberg: “Y, sin embargo, el hombre es lo que piensa y no lo que dice”; con ese norte arranca su particular metafísica de los sentidos, sin otra pretensión que mantener un paso de humildad y coherencia, que confunda sus ecos con la pisada inadvertida del hombre de la calle: “Hay pocas vidas interesantes. La mía no es una excepción”; “No hay mucho que decir. Pero digámoslo”, “Mi biografía está escrita. No hace falta más que vivirla”.
   Sin un orden prefijado, los aforismos crecen por acumulación, como si ensancharan límites de un espacio mudable en el que se cobijan las luces y sombras de la conciencia. En ellas, el tiempo se convierte en enigma abierto en el que la identidad del sujeto se diluye. Es esplendor y nada, porque el trayecto vital va erosionando la existencia, en un inadvertido presente continuo.
  Una y otra vez el pensamiento regresa a las grietas conocidas, abre puertas, deambula, moldea las claves de una realidad fungible que alcanza en la muerte cumplimiento y destino: “Al pensar en la muerte se me nubla la vista”, “Me siento rodeado de muerte. Soy apenas isla”, “Mi muerte está escrita con residuos de mi conciencia”. De esa sensibilidad en vela nacen los estados de vigilia.  Muestra en la aurora una difusa sombra de esperanza en la que lo diario adquiere sentido, como lejanos astros que marcan en el cielo su estar solo, el largo itinerario desde el sueño a la realidad.
  El carácter orgánico del libro construye vértices argumentales de diversa extensión, aunque nunca con moldes cerrados. Resulta así una entrega en capítulos, que aglutina desacuerdos y paradigmas, experiencias vitales y paradojas: “Para creer en algo debemos tener la razón desactivada”, “En el sentimiento de culpa hay cierto ánimo de venganza contra uno mismo”, “Que el hombre sea la medida de todas las cosas no es un asunto del todo tranquilizador para las especies”, “Todo lo que ocupa un espacio no es pensamiento”,“Una certeza siempre se contempla desde la duda razonable. Por lo que ya no es tal certeza”.
   El apartado “Ars  Artis” traza circunvoluciones en torno a la perspectiva teórica de “El arte por el arte” que tanta controversia animó en los idearios estéticos del pasado siglo”; Virtanen se aleja de los postulados teóricos para dejar precisos trazos en torno al utilitarismo, la belleza, el papel del creador y la vigencia de las cualidades artísticas, con un evidente espíritu racionalista que observa los parámetros artísticos como actividades esenciales del ser. Como Nietzsche, admite que no existen hechos sino interpretaciones y por tanto descree de los dogmas siempre superados por el devenir. Casi complementario a esta indagación resulta el apartado “La linterna del creador” que alude a gestos, actitudes, cualidades y ese empeño en aceptar, borrar, reescribir la página en pos de airear la esencia creadora que oculta una poética.
 Como grato homenaje a los predecesores, la coda aforística “El talón  del sastre” aglutina una paleta de pinceladas literarias. En ellas aglutina humor, conocimiento biográfico, afán didáctico y ese fulgor de los momentos álgidos del trayecto creador. Así da vida a un teatrillo de sombras en el que se mueven las sombras del libro que el tiempo no ha oscurecido, que dan solidez a “la idea en el  hecho” mostrando vínculos estéticos y la perseverancia de las palabras: “Pedro Salinas se pensó futurista y acabó enamorado”, “No deja de sorprenderme nunca ese clasicismo vestido de vanguardia tan celebrado por Gerardo Diego”, “A Cernuda le espantaban los espejos de la conciencia”, “Borges pasó demasiado rápido de las metáforas inusuales al adjetivo apocalíptico”.
  En un breve lapso temporal de poca más de una década el aforismo ha multiplicado títulos y enfoques. Se ha cimentado el género con una codificación esencial que exige al decir breve síntesis, claridad, transparencia y sentido, más allá de lo obvio. Enlaza poesía y pensamiento y en su leve apariencia encierra la capacidad de asombro. Así se manifiesta en los repechos argumentales de El funambulista ciego. Ricardo Virtanen construye una reflexión reposada, que aborda los merodeos del pensamiento en torno al tiempo, y al proceso de despojamiento que nos hace dueños de una habitación casi vacía, una memoria en la que no faltan los territorios perdidos, la sensación de que cualquier paso es provisional, como esas luces y sombras de la conciencia que parecen sombras chinescas; el aleatorio resplandor de una vela que busca en el pensamiento un poco de luz.

JOSÉ LUIS MORANTE   

Revista digital elaforista.com




3 comentarios:

  1. La reseña salió por primera vez en las páginas digitales de elaforista.com, la revista que dirige y coordina José Luis Trullo. La recuerdo hoy para invitar a los amigos a la presentación del libro en Rivas-Vaciamadrid, a las 19, 30 horas, en el ciclo que impulsa el Mirador Literario de Covibar. Un fuerte abrazo.

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  2. Me interesa mucho José Luis. Gracias por traérnoslo!

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    1. un saludo, Sandra, la presentación de hoy ha sido muy grata, llego ahora mismo a casa, así que apagaré este chisme ya que estoy muerto, antes un abrazo fuerte.

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