sábado, 30 de junio de 2018

JOSÉ LUIS TRULLO (Ed.) LAS COSAS QUE NO SON

Las cosas que no son
Los aforistas y Dios
José Luis Trullo (Edi.)
Libros al Albur
Sevilla, 2018


SER Y ESTAR DE DIOS


   Hace unos meses, el editor y coordinador de la revista digital El Aforista me hizo partícipe de su proyecto de impulsar una selección monográfica de aforismos cuyo asunto cohesionador fuese Dios. Ya entonces, el empeño me pareció complejo por ser un tema atemporal y laberíntico cuyo protagonista principal tiende a desdibujarse en la polarización entre nihilismo y creencia. Suponía yo que el proyecto originaría una disparidad de planteamientos no exenta de polémica, en el ambiente de escepticismo radical que define nuestro tiempo, tan necesitado de dogmas sólidos. El libro requeriría variantes interpretativas y un amplio nivel de tolerancia literaria que no banalizara el cauce argumental y que hiciese de su contenido un espacio de convivencia ideológica.
   El prólogo de José Luis Trullo viene precedido de una cita de José Camón Aznar que pone luz al título: “Una definición de Dios: el que conoce las cosas que no son”. El liminar hace una síntesis concisa de las razones impulsoras de la antología: la necesidad de otorgar en el tiempo histórico un sentido a nuestra existencia a partir de la idea de Dios y de la relación del hombre, como sujeto concreto y como ser colectivo, con la divinidad en todas las culturas. En esa necesidad de la condición humana han vadeado nombres clásicos del aforismo como Pascal, Joubert, Unamuno,  Nicolás Gómez Dávila, Camón Aznar y Andrés Ortiz, quien reúne en su obra Filosofía del aforismo un destacado aporte aforístico sobre Dios. El editor sospecha que el núcleo reflexivo que genera el ser y estar de Dios sigue vivo en la emoción y el pensamiento y para demostrarlo ha completado una nómina de escritores actuales que abordan con solvencia el enigma conceptual de la divinidad.
  El editor logra un representativo plantel de cultivadores del decir fragmentario, que encabeza Gabriel Insausti (San Sebastián, 1969). Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, poeta, novelista, crítico y aforista, Insausti ha conseguido abundantes reconocimientos literarios, entre ellos el Premio Internacional de Aforismos José Bergamín. Los textos acogidos aquí crean un discontinuo conjunto en el que se focaliza tanto la fachada matérica de nuestro presente  y su tendencia a desacralizar y ese papel difuso que la ontología concede a un protagonista invisible: “Dios es siempre otra cosa”, “Lo malo del ateísmo son los sucedáneos de Dios”, “Nos queda de Dios esa comezón que siente el mutilado con el miembro fantasma”.  
   El perfil literario de Gregorio Luri (Azagra, Navarra, 1955) también está marcado por una extensa práctica docente, lo que concede a sus trabajos sobre política, filosofía y pedagogía un continuo epitelio didáctico. El acercamiento de Luri al tema de Dios tiene la objetividad distante de un experimento de laboratorio: “El auténtico hombre religioso tiene más poder que Dios. Si Dios creó el mundo de la nada, él crea dioses a partir del mundo”, “En una vida solo hay espacio para un Dios”, “Decimos que algo está dejado de la mano de Dios cuando va a la deriva”.
   Jesús Cotta (Cártama, Málaga, 1967) cursó Filología Clásica. Reside en Sevilla donde trabaja como docente impartiendo filosofía en un instituto. Practica una escritura abierta que aglutina ensayo, novela poesía y aforismo. Sus textos aglutinan literatura y fe; expresa un sentir implicado que proyecta sus creencias con la naturalidad de quien no concibe las huellas efímeras de la temporalidad sin la presencia de Dios:   “Dios no creó el amor. Es el amor” ,”Cuanto menos Dios hay por las calles, más trabajo me cuesta esquivarlo”, “Dios es un poeta que, con tal de que hubiera arcoíris, consintió la tormenta”.
   Frente al chispazo ingenioso, Felix Trull opta por el pensamiento remansado, en el que adquiere vuelo con precisa pincela una idea completa. El aforista indaga en las cicatrices de un transitar tendente al laicismo y en el dios por omisión del ateísmo. La refutación de la idea de Dios en la conciencia del hombre convulsiona la armonía moral y especula con el funcionamiento de un orden natural sin jerarquía externa, que es uno de los asuntos reflexivos básicos del pensamiento de Nietzsche. Algunos textos relevantes de Trull: “Los ateos son vagabundos por vocación, pero viven en un mundo tan pequeño que se encoge con cada paso que dan”, “Cada vez que, para desembocar en el mar de Dios, tomo la barca de la teología, acabo perdiéndome en los infinitos meandros de un laberinto fluvial”, “La condena del ateo: creer que no cree. Y su imposible enmienda: querer creerlo”.
   Las dos colecciones aforísticas de Ander Mayora, La clemencia del tiempo y El páramo  clarifican el deambular de un escritor que emplea los recursos expresivos de la brevedad con un nítido sustrato emotivo. En la geografía textual de Mayora el pensamiento camina en sintonía con los extravíos del cauce sentimental. Su aporte al tema de Dios es muy brillante: “Los pueblos pueden no tener grandes hazañas, grandes hombres o grandes obras, pero no pueden no tener dioses. Aunque los nieguen, esa misma negación será su dios”, “Uno debe decidir entre sus garabatos mentales y la caligrafía de Dios”, “Vivimos en la certeza del tiempo y en la sospecha de la eternidad”, “Detestar las palabras, por anhelo de la Palabra”, “Cada vez pronuncio más la palabra Dios, para poder decir algo con sentido”.
   El nutrido quehacer literario de Juan Kruz Igerabide difunde un esceptismo que funciona como cordón sanitario del texto frente a lo trascendente: “Tu dios es tan poderoso que no le hace falta que creas en él”, “Dios fue un hermoso juego de niñez que me gustaría seguir practicando con aquella inocencia”. Su empleo en algunos textos de la ironía añade al aforismo una estela de claridad cómplice: “Si Dios no hubiera hecho la vista gorda, Adán y Eva no hubiesen podido hacerse con la manzana”.
   José Manuel Camacho Vázquez (Huelva, 1983) es Licenciado en Filosofía y su senda creadora suma poesía, traducción, artículos filosóficos y la obra Excursos, primera inmersión en el decir lapidario. Su colaboración en esta antología monotemática es muy breve. Opta por el destello: “Una amplitud sin mesuras: eso es Dios o el amor”, “Tan solo amorosamente puede entenderse la nada”; “Soledad es el abrazo de Dios”.
   Cierra la nómina Enrique García-Máiquez, quien hace unos meses editaba un conjunto de aforismos poéticos extraídos del legado literario de Luis Rosales. La amplia experiencia del sevillano le concede una voz firme, no exenta de cierto dogmatismo, que no duda en emplear el humor como estilete de la inteligencia. Siempre sugerente en sus propuestas verbales, el poeta sondea con tino en la propuesta de Dios: “Cuando la poesía habla de Dios, juega en casa. Si habla de la muerte, de visitante”, “Quisiera no hablar tanto de Dios, pero decidme algo mejor”, “El tiempo es la paciencia de Dios”.
   Más allá del pensar teológico que pondere la relevancia del concepto de Dios y la verticalidad indagatoria en lo divino, Las cosas que no son da continuidad reflexiva a un centro de gravedad del pensamiento en el que han dejado huellas clásicos y contemporáneos con enfoques y perspectivas diversos. Dostoiesvski, siempre enfermo de un pesaroso nihilismo existencial, justificaba esta continuidad divagatoria recordando que “el hombre no puede vivir sin arrodillarse”; más clarificadora y diáfana, la idea base que justifica la existencia de Dios es la dimensión espiritual del ser, la aceptación de una naturaleza liberada de lo contingente que expresa su confianza en el sentido último del recorrido vital. Los aforistas aquí reunidos marcan sus aportes sobre el tema; expanden resonancias sugeridoras que explican ese incansable movimiento del lenguaje entre el ser y el no ser. A veces conviene soñar, aunque sea con la idea de Dios.

JOSÉ LUIS MORANTE



      
 

6 comentarios:

  1. A todos los que hicisteis que no abrace lo injusto,
    que la crueldad me angustie,
    que hacer daño me dañe,
    que golpear me golpee,
    que me humille humillar,

    donde quiera que estéis y seáis quienes seáis,

    yo os declaro mis únicos,
    mis verdaderos Dioses.

    ( http://zumo-de-poesia.blogspot.com/2018/05/seais-quienes-seais-por-saiz-de-marco.html?m=1 )

    SANDRA SUÁREZ

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola buenos días, hay temas que requieren un recorrido intenso, una experiencia reflexiva incansable, y ahí andamos. Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  2. Curiosamente en el Padrenuestro a Dios se le llama de tú ("dánosle hoy..."), pero en el Señor Mío Jesucristo se le llama de vls ("por ser Vos quien sois... "). ¿Por qué?

    PABLO M.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, a ver si hay suerte y algunas opiniones nos sacan de dudas.

      Eliminar