jueves, 10 de octubre de 2019

OTOÑO. VOCES Y ÁMBITOS

La brisa de la tarde
(Ávila, 2019)
Imagen
de
Adela Sánchez Santana



OTOÑO, VOCES Y ÁMBITOS

Si la brisa de la tarde
serenó luego los ánimos

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

   Concluyen dos semanas de insólita intensidad social y arranca otra forma de medir el tiempo con la mirada abierta al estar solo. Un discurrir propicio a descubrir voces y ámbitos en la callada quietud de la lectura, como enunciaba aquella primera novela de un jovencísimo Truman Capote.
   Abro fechas de entrega a trabajos pendientes y selecciono los libros finalistas de un concurso literario; trazo otros caminos que irán tomado asiento en este blog, cuando desplieguen sus ángulos ante los sentidos curiosos de quien busca conocer.
   Todo espacio vital se amplía en otros y nadie queda fuera de esa sensación de vecindad que impulsa a descubrir. Para enaltecer lo propio con conocimiento de causa es necesario frecuentar lo ajeno. Cada viaje por el conocimiento permite contrastar detalles y ambientes, deja que lo percibido muestre afinidades y diferencias. Un cambio de horizonte aloja elementos nuevos con los que la realidad se completa a sí misma. La posibilidad del encuentro busca una implicación directa. No quiero ser el testigo que mira acontecimientos a la distancia justa para que las emociones no se sobresalten. Pienso, como defendieron los románticos en su literatura, que cada paisaje no es más que la apariencia exacta de un estado de ánimo.
  Como en el entreacto del teatro, no acaba aquí la historia; recupero aliento y vuelvo a casa, a la mesa repleta de libros por leer, al silencio auroral de la poesía, a las cosas de siempre.

(Páginas del diario)

  

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