Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel Real. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Ángel Real. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2026

JOSÉ LUIS TRULLO. UN MONSTRUO INCOMPRENSIBLE.

Un monstruo incomprensible
Retablo de moralistas franceses 1600-1850
José Luis Trullo (editor)
Traducción de José Luis Trullo y Miguel Ángel Real
Editorial Renacimiento
(Colección A la mínima)
Sevilla, 2025

 

RETABLO CON FIGURAS

 
   En el aleatorio recorrido de la brevedad por la calzada de la Historia advertimos que, con frecuencia, la concreción enunciativa del aforismo está marcada por el carácter didáctico. Es una estrategia con dimensión colectiva; pretende transmitir una normativa ética, un conjunto de principios de validez común. De este empeño reglado de socialización se nutre parte del legado aforístico clásico. Desde Grecia y Roma la escritura hiperbreve expande, sobre la mesa del lenguaje, indagación cognitiva y conciencia moral. El espíritu renacentista supone un cambio de rumbo al introducir la perspectiva humanista. Se revaloriza el logos en el análisis de la moral cívica y la conducta humana.
  La indagación en la textura existencial del hombre común consolida la voz confidencial con las aportaciones de Francesco Guicciardini y Baltasar Gracián. Este será el principio necesario que hará de los moralistas franceses, durante los siglos XVII, XVIII y mediados del XIX,  un episodio central de la consolidación normativa del género.
  El aserto “Moralistas franceses” merece un breve análisis del editor. El término es de origen latino, “More” (costumbre) y define el propósito de orientar actitudes mediante principios estables. Los moralistas juzgan la conducta humana, constatan sus disonancias y apuestan por enaltecer una dimensión colectiva en la que prevalezcan vectores como el bien, la belleza y la verdad. Ese sería el hilo conductor del grupo de pensadores, florecido en territorio francés, seleccionado por el antólogo, y traducido al castellano en común por José Luis Trullo y Miguel Ángel Real, profesor, aforista y traductor con amplia experiencia en el legado cultural francés.
  Presencia imprescindible en la consolidación del decir conciso actual, José Luis Trullo (Barcelona, 1967) es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Y realizó estudios de Doctorado en Filología Románica. Su activismo creador impulsa un taller plural que engloba poesía, traducción, aforismos y análisis críticos. Es editor de la revista Humanistas, director del apartado de aforismo de la revista Culturamas y colaborador de otras cabeceras digitales.
  El espacio lacónico estudiado incluye a Madeleine de Souvré (1599-1678), La Rochefoucauld (1613-1680), Blaise Pascal (1623-1662), La Bruyère (1645-1696), Vauvernagues (1715-1747), Malesherbes (1721-1794), Chamfort (1741-1794), Rivarol (1753-1801), Jouvert (1754-1824) y Chateaubriand (1768-1848). Son rutas consolidadas con fuerte repercusión posterior. El antólogo, tras el mínimo apunte biográfico, se centra en la pulsión de cada autor para dar breves trazos del discurrir vital. Todos rastrean nuestra condición transitoria y el sentido existencial del ser. En la remansada superficie del discurrir critican la convivencia social, empeñada en anteponer el interés individual a la relación colectiva. Cada legado toma conciencia y se hace registro en la introspección. condiciona, en mayor o menor medida, la lucidez estética y la perspectiva escritural.
   La escasez de voces femeninas de la tradición aforística convierte casi en un gesto subversivo la apertura de la selección con Madeleine de Souvré, marquesa de Sablé. La aristócrata alentó el más celebrado salón literario de su tiempo y escribió máximas o sentencias morales con aliento irónico. Puede considerarse, por tanto, precursora de grupo. Su quehacer conciso parte de la reflexión interior, del conócete a ti mismo, para, de ese modo, ser capaz de asomarse a los demás. Pretende clarificar la grandeza del entendimiento indagando defectos y virtudes de cada conciencia.
  La escritura de La Rochefoucauld se define como “Máximas de un hombre desengañado”. Su breve libro Reflexiones o sentencias y máximas morales explora con ironía y honestidad ese entorno de fingimiento y desolación de la plaza pública que disimula escombros, inmundicias y sinuosidades, detrás del escenario de las apariencias. El amor propio mitiga esas cicatrices de la experiencia vital que desazonan. Su mordacidad descubre que la verdad está lejos del ideal y la mentira coloniza campos enteros de la vida social y afecta a los trazos del propio sujeto que habita nuestros espejos.
  El genio humanista de Blaise Pascal, quien tuvo una esmerada formación intelectual, se aplicó indistintamente a ciencia y religión.  Las convicciones se acogen en “Los pensamientos de un alma en vilo”. Pese a su temprana muerte, dejó una heterogénea herencia como físico, matemático, inventor, teólogo y filósofo. El desasosiego religioso impulsa su cercanía al debate teológico de la Abadía de Port-Royal. Como caña pensante, el hombre personifica una amalgama de creencias y afectos; la conciencia personal con frecuencia se ve contaminada por las sombras. La nada parece ser el destino final de la existencia. El libro Pensamientos enaltece la necesidad de Dios y la fuerza salvadora de la religión. Solo la búsqueda sincera de la verdad concede reposo al desaliento.
   El anhelo de verdad está muy presente en la filosofía de La Bruyère, cuya obra, un conjunto de piezas literarias breves, ajusta sus trazos al retrato de sociedad, hecho con cercanía e indulgencia. Miembro de la Real Academia desde 1673, su exitoso balance literario justifica la consideración de ser una voz fuerte, capaz de reflejar el carácter moral de los contemporáneos. Su libro es el espejo de una época. Incansable observador, La Bruyère descarga en el sujeto la capacidad de ser testigo sensible de la realidad. Así se fortalece una visión crítica que depura lo que ve y multiplica interrogantes existenciales.
  El aporte intelectual de Vauvenargues, persistente lector de Plutarco, se estudia en Introducción al conocimiento del espíritu humano, seguida de algunas máximas y reflexiones. Las anotaciones objetivan, con sencillez y profundidad, el conocimiento del ser y del mundo, buscando un equilibrio de moderación entre luces y sombras, entre visión candorosa y nihilismo. Considera que la razón necesita el pulso sentimental para no ser áspera y fría. Las capacidades cognitivas alumbran claridad. Dado que nuestro entendimiento es insuficiente, hay que cultivar la voluntad y poner luz a la incertidumbre con espíritu reflexivo y tolerante.
   Jurista, político y consejero real, Malesherbes tuvo una participación social muy notable en el ambiente cultural de la época. Polemista y defensor de la libertad de prensa, murió guillotinado en el negro periodo de terror de la Revolución francesa. Con sensibilidad clásica, sus máximas convierten razón y justicia en asideros intelectivos. Al cabo, “las mayores verdades son en general las más sencillas”. En ese camino singular del entendimiento los textos sapienciales conforman un discurso de prudencia y espíritu tolerante.  
  El apartado dedicado a Chamfort recuerda el temprano reconocimiento por sus poemas y piezas teatrales. La mala salud condicionó una persistente melancolía y un ánimo pesimista. El instructivo moralista percibió en primera fila el desvarío jacobino de la Revolución francesa y su empeño en  hacer del precipicio un andén de llegada. Las máximas y reflexiones difunden una gélida desolación. Su pensamiento expande una incontinente tormenta de sombras. La voluntad de las palabras es estéril, no cura los más doloridos sentimientos. Las máximas y pensamientos de Chamfort son la estela de un hombre vencido; la amargura de un enfoque pesimista, como si la presencia de alguna esperanza no fuera sino un espejismo que se obstina en mentir a cada instante.
   La vida de Rivarol fue una continua búsqueda de fortuna. Ensayista y panfletista, sus máximas se leen como “los pensamientos de un espíritu inquieto”. Fue un enemigo declarado de la revolución francesa, lo que impulsó su persecución y exilio, hasta el definitivo asentamiento en Berlín. Su brevedad está marcada por la claridad y el rigor. Deja patente su ingenio, y una inconfundible mezcla de ironía y humor. La filosofía de Rivarol entiende la vida como una floración de frustraciones, un cúmulo de estaciones de paso que espera ese tren que no lleva a ninguna parte, salvo a los trampantojos de la esperanza, esas oquedades ilusorias de lo temporal.
  Joseph Jouvert personifica un incansable compilador de aforismos. Sus teselas representan el vínculo de transición entre los moralistas franceses y la naciente sensibilidad del romanticismo. Convergen en la escritura lacónica de Jouvert filosofía y poesía; el empeño de brevedad y la precisión más extrema. La sensación que deja la lectura de Jouvert es que los grandes temas de la conciencia humana necesitan el amparo reflexivo del pensamiento. Todo lo que pensamos es preciso pensarlo con el ser completo; con el alma y el cuerpo porque ser natural en el arte es ser sincero.
  El romántico Chateaubriand, personaje de exaltada biografía, firma la cosecha mínima final. El autor de Memorias de ultratumba promueve en sus fragmentos aforísticos el análisis de la vida social con resentimiento, como si el quehacer colectivo estuviese amenazado de continuo por un principio de destrucción. Entiende que las mejores quimeras de la existencia son inalcanzables porque la naturaleza humana está marcada por la miseria y no por cualidades superiores como el genio y la virtud. 
   Un monstruo incomprensible toma su título de un pensamiento de Blaise Pascal. El yo pensante es un principio generador de contradicciones e incertidumbres, por más que la razón se empeñe en ordenar el pensamiento. Con nitidez y armonía, José Luis Trullo deja un ajustado registro nominal de los moralistas franceses y de su destacada voluntad de penetrar en el fondo de la condición humana. Un itinerario de voces consolidadas que ensancha el camino lector mediante el sentimiento y el paso libre y ligero de la inteligencia.
 
JOSÉ LUIS MORANTE  
 


 
  

viernes, 9 de junio de 2023

HETERÓNOMOS. TRADUCCIÓN DE MIGUEL ÁNGEL REAL


HETERÓNOMOS
 
 
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.
 
 
 
HÉTÉRONOMES
 
 
En moi cohabitent, voués
à une immense routine sédentaire,
le moi qui pense et l'autre, mon apparence.
Un pacte, qu'ils avaient signé des yeux,
les oblige
à se respirer l'un l'autre dans une certaine tolérance,
et tous les deux ont été exemptés
ne serait-ce que de mentionner
quelle fut la dernière cause
que leur a donnée la vie.
 
Chacun a déjà son enclave exacte :
le moi qui pense
habite, jour et nuit,
l'intimité de ces quatre murs.
Il ressemble à un enfant qui aurait oublié de grandir,
et pour cette raison
il nage dans la mer d'une sage ignorance.
(« C'est peut-être l'hiver...
c'est une raison suffisante pour expliquer le cosmos »)
Et il balbutie. Il rit.
Il se perd dans les miroirs. Il gesticule.
Il collectionne les souvenirs comme si c'étaient des coquillages
que l'oubli a enterrés.
 
Parfois il pleure et il porte le pull gris
de la mélancolie ;
il prend alors une feuille
oú un sentiment commence son galop
et il devient prisonnier d'une tristesse tenace,
jusqu'à ce que son regard se perde
et qu'il découvre, fatigué,
que dehors la pluie tombe
et que son profil est mouillé
par des gouttes légères de mon nuage.
 
Mon apparence
est sans cesse dans la rue.
Vous la connaissez tous
car elle partage avec vous tous ce pain et ce sel
que la vie apporte sous le bras ;
les doses quotidiennes
d'angoisse existentielle, de travail et de bruit.
Je trébuche avec elle
un après-midi quelconque,
au coin d'une rue,
et après m'être justifié, maladroit,
(« j'ai trouvé la porte ouverte
et je m'ennuyais... »)
j'en prends congé, joyeux, et je pars ensuite
-la démarche lente, les mains ensevelies
dans les larges poches de mon jean-
voir, tout simplement, le monde avec mes yeux.
  
         (De Rotonda con estatuas, 1990)



martes, 30 de mayo de 2023

MIGUEL ÁNGEL REAL. VIRTUDES DE LA INERCIA

Virtudes de la inercia
Miguel Ángel Real
Prólogo de Mónica Manrique de Lara
Lastura Editorial, Colección Alcalima de Poesía
Madrid, 2022

 

DESPERTAR


   En la primavera de 2023 el Festival Internacional de Poesía (Im)prescindibles, coordinado por Álvaro Hernando y con sede central en Moralzarzal (Madrid), nos daba la oportunidad de conocer en directo los poemas de Virtudes de la inercia (Lastura, 2022) de Miguel Ángel Real (Valladolid, 1965), Licenciado en Filología Francesa, traductor, poeta y catedrático de español con destino desde 1991 en el Lycée de Cornouaille de Quimper, en la Bretaña francesa.
  En su recorrido poético están las entregas Zoologías, libro de amanecida impulsado por Ediciones En Huida, Como dados redondos, aparecido en la editorial mexicana Cisne negro, la selección poética bilingüe Comme un dé rond y Les rébellions inútiles, una compilación de poemas en francés publicada por Ed. Douro. En los meses finales de 2022 amplía recorrido con Virtudes de la inercia, un poemario con liminar de la poeta Mónica Manrique de Lara. La introducción define esta quinta entrega como “un interno paisaje experiencial, espontáneamente reconocible y quizá, por este motivo, hipnotizador como un fuego”. Tan sugerente apunte refrenda que en la arquitectura lírica de Miguel Ángel Real habla fuerte el intimismo sentimental, definido mediante estratos vivenciales con la transparencia de lo emotivo. El sujeto interpuesto muestra una dolorosa lucidez en esos espacios gélidos que recorren la desesperanza y la soledad. La palabra entonces adquiere su propia metafísica, su refugio interior, donde la conciencia se confina.
   La introducción de Mónica Manrique de Lara es excelente. Crítica torrencial de implicación directa. No se trata de la aparición fugaz del compromiso amical sino de una lectura que percibe y expone, que intuye e interpreta la propuesta poética de Miguel Ángel Real como “despertar de un oculto letargo”.
   Desde una organización dual, se abren dos tramos líricos de similar longitud formal. El primero “Virtudes de la inercia”, tras una cita metaliteraria de César Vallejo, arranca con el poema homónimo que concede título al poemario. El hilo argumental enuncia una situación de partida que alude a soledad y desánimo, a paisaje después de la batalla:”ni me quedan fuerzas para aprender a apaciguar la pena”.
   Miguel Ángel Real comienza su andadura con una intensa reflexión vital que busca apaciguar el dolor y la incertidumbre que produce el fracaso de la convivencia. El yo poético se mira a sí mismo, empujado por la mano fría de la inercia, distante y gélida, aceptando que ella es la dormida silueta de lo incompatible. Todo es pasado en el ahora, un borboteo apariencial que disimula el tedio: “Qué hay, no sé, qué te haces, / da igual, cualquier cosa. / No tengo hambre, / dijo alguno. / Yo tampoco, fue la respuesta”. Todo alrededor se ha vestido con el esqueleto invertebrado de la espera. Todo se desdibuja en trazos desvaídos hasta crear el espejismo de que solo las palabras conceden vida y certifican alguna escapatoria de un presente que abre sus pasos a la desilusión. 
   El hilo argumental deja en su avance en este primer apartado el campo de visión de un laberinto de mentiras, de una simple historia de supervivientes que tejen la triste sombra de lo cotidiano. Los versos buscan la senda de regreso, esa sensación de estar de vuelta para encontrar refugio en las palabras y poder huir de una ciénaga gris de soledad y limo.
   El tramo final “Hacia la luz”, que arranca con una hermosa cita de Mario Benedetti que se hace reflejo de esperanza,  poco a poco se deshace la sensación de cansancio y soledad: “Poco me importa que el trébol /  tuviera tres hojas. / Lo encontré bajo la nieve. / Vivo “. La descarnada herencia del pretérito diluye formas en una prematura vejez. Hasta volverse olvido. Contra viento y marea los sentidos renacen y recobran la fe. Los espejos recobran la luz del mediodía, reaniman recuerdos y de pronto el mundo está bien hecho y se escucha su latir en otro marco, donde no hay sombras: “la palabra es germen, esencia de posible. / Sobre ella me reposo para llegar a ti levemente. / Es mi única arma para no extinguirme, y con ella sé aguardar días mejores “.
   Miguel Ángel Real en los poemas de Virtudes de la inercia lanza al aire la moneda del amor para que muestre al vuelo sus dos caras; para que asuma que en la realidad la sombra tiene sitio y persiste fuerte; para que confirme también que hay pasos en el amor para el regreso. Poesía que hace de lo emotivo una razón común, que confía en el lenguaje para conceder a los sentimientos una dimensión de conocimiento y búsqueda, una continua aspiración a la luz, o como escribe con singular acierto Mónica Manrique de Lara: “una propuesta esperanzada hacia la dicha”.
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 


domingo, 9 de enero de 2022

MIGUEL ÁNGEL REAL. COMO DADOS REDONDOS

Como dados redondos
Miguel Ángel Real
Editorial Cisnegro
Lectores de Alto riesgo
México, 2018, 2ª EDICIÓN

 

EL MAR A SOLAS


   En un trayecto creador, cada título añade trazos nuevos a una identidad de construcción fragmentaria, que acumula en su voluntad expresiva circunvoluciones, avances y retazos. Pero, sin duda, es el libro auroral de un poeta su incisión más fuerte; dibuja una cicatriz de piel abierta que tarda en suturar en el tiempo. Así sucedió con Zoologías la carta de amanecida de Miguel Ángel Real (Valladolid, 1965), Licenciado en Filología Francesa, catedrático de español en el Lycée de Cornouaille de Quimper, en Bretaña, donde reside desde hace más de treinta años, e incansable traductor al francés de poetas españoles contemporáneos. Zoologías, obra impulsada por Ediciones en Huida, en 2019,  dejaba en el espejo del poema una mirada limpia sobre lo diario que descubría desajustes y disonancias en el discurrir y emparentaba las actitudes sociales del sujeto colectivo con la imaginería zoológica, dando pie al sentido crítico y la ironía. La irracionalidad y el instinto, no pocas veces, impulsan mutaciones en nuestra identidad que nos transforman en fauna selvática.    
   Llega ahora a los lectores peninsulares, aunque fue publicado en México en 2018, el volumen Como dados redondos cuyos poemas, tanto en castellano como en francés, han transitado por diferentes revistas, digitales y en papel, en Francia, España, Venezuela y México. La cosecha consolida una propuesta personal, seleccionada en antologías como la que publicara la editorial vallisoletana Páramo.
  El poemario ubica en el umbral un aforismo lapidario como título: “El naufragio es destino”. La expresión muestra el paso natural de una estela reflexiva que busca en la hondura de la introspección las razones de nuestra existencia. El poema se hace incisión; sus versos se asoman al devenir vital para encontrar sosiego y acogida, para despojarse de la condición de náufragos que llena la singladura de escollos y oleaje.
   Quien escribe enlaza el periplo individual por la senda del tiempo con una azarosa travesía marina. De esa analogía nace una cartografía de imágenes que multiplica las posibilidades expresivas, como una toma de conciencia de la fragilidad humana y su necesidad de encontrar puerto: “Porque no eres más / que el penúltimo intruso / y bien sabes / que sea cual sea tu esperanza / no haces sino preparar el último salto / sobre la cima sin fondo / a la que conducen / todos los caminos de la tierra”.
  Esta trayectoria está impregnada de afán transcendente; más que un elemento físico de impecable belleza, el mar es ausencia. Así se percibe en el segundo apartado que acompasada su sensibilidad a la interpretación plástica de la contemplación. El mar está ahí, en movimiento continuo, es silencio y confidencia, espacio de belleza y horizonte en el que se reflejan las variaciones del ánimo, la certeza de una lejana paz que invita al regreso.
   Sobre el perfil de la soledad fluye el pensamiento para asumir el después. Los recodos del ámbito laboral están deshabitados. La casa es un sitio de soledad y ausencia; tiene el tacto del frío. Así se van acumulando los breves tramos del poemario, como si quien abre senda en los poemas fuera acumulando secuencias que transmiten un tono íntimo, casi un diario existencial en fragmentos. En “Como dados redondos” se ahonda en esa sensación de azar de lo diario; habitar los días es sentirse un dado sin aristas que se arroja sobre el tapiz del tiempo. Los estratos del afuera cercano convierten los gestos tediosos en rutina e indolencia.
  El contenido verbal de las secciones finales se convierta en una disposición afectiva y testimonial sobre la terquedad insomne de lo cotidiano. En el transitar se instalan también el desamor, la impaciencia y la incertidumbre, como plantas agostadas, crecidas a destiempo; luces y estridencias en el ánimo que también ocupa el hueco doloroso de la ausencia, como en el apartado “Mirador sobre el páramo”, dedicado al padre del poeta.
   La meditación de Como dados redondos sobre las secuencias diarias transforma su significado y las convierte en sueños recurrentes; el trayecto vital ofrece un mapa de gestos que sobrevive frente a la indolencia. Quien lo protagoniza es portador de un colmado equipaje hecho de sensaciones que poco a poco va perdiendo sus límites frente a un horizonte lejano, cuyos vértices son incertidumbre y espera, esa endeble temporalidad que tiene en cada destino su lugar exacto.

JOSÉ LUIS MORANTE






 
                    

miércoles, 19 de mayo de 2021

MIGUEL ÁNGEL REAL. MIGAS DE VOZ (TRADUCCIÓN AL FRANCÉS)

Miguel Ángel Real
Poeta, ensayista y traductor
RevistaMoonMagazine

  

Aphorismes extraits de Migas de Voz
 
1-  De Mejores días (Editorial de La Luna Libros, 2009)
 
Traduction par Miguel Ángel Real 
 
 
El pesimista es tan clarividente que anticipa el fracaso.
 
 Le pessimiste est si clairvoyant qu'il anticipe l'échec.
 
 **
 
Utiliza argumentos que recuerdan carnavales de pólvora.
 
Utilise des arguments qui rappellent des carnavals de poudre.
 
**

Tiene una memoria prodigiosa, capaz de hacer real una mentira.
 
Il a une mémoire prodigieuse, capable de rendre réel un mensonge.
 
**

Los minimalistas dogmáticos pueden confundir el haiku con un cantar de gesta.
 
Les minimalistes dogmatiques peuvent confondre l'haïku avec une chanson de geste.
 
**
 
Los cementerios de coches abusan del retorcimiento manierista.
 
Les cimetières de voitures abusent de la torsion maniériste.
 
**
 
La amnesia aporta tranquilidad a la respiración de los recuerdos.
 
L'amnésie apporte de la tranquillité aux souvenirs.
 
**
 
Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.
 
Près de la mer tout s'efface, sauf le silence brisé et l'effet émotionnel de la contemplation.
 
**
 
Las falsas verdades dejan ruinas que se veneran largo tiempo.
 
Les fausses vérités laissent des ruines que l'on vénère longtemps.
 
**
 
El insomnio acumula ruidos con cautelosa paciencia.
 
L'insomnie cumule des bruits avec une patience prudente.
 
**
 
La edad permite ser testigo del itinerario del deseo: arte, memoria y estado carencial.

L'âge permet d'être le témoin de l'itinéraire du désir: art, mémoire et état de manque.
 
**
 
Sedimentos de niebla en la amanecida. Frente al dormitorio, el jardín exige una mirada simbólica.
 
Sédiments de brouillard à l'aube. Devant la chambre, le jardin exige un regard symbolique.
 
**
 
La imaginación enseña a desconfiar de lo real.
 
L'imagination nous apprend à nous méfier du réel.
 
**
 
El vaho en el espejo borra la línea clara de tu desnudo.
 
La buée sur le miroir efface la ligne claire de ta nudité.
 
**
 
Las existencias ejemplares también son borradores.
 
Les existences exemplaires sont aussi des brouillons.
 
**
 
Los actos mezquinos necesitan coartadas grandilocuentes.
 
Les actes mesquins ont besoin d'alibis grandiloquents.
 
**
 
Aforismo; un zumbido de avispas.
 
Aphorisme: un bourdonnement de guêpes.
 
 
**
 
Alza planos del caos.
 
Dresse des plans du chaos.
 
**
 
Escucho. Habla la lluvia con excepcional elocuencia.
 
J'écoute. La pluie parle avec une éloquence exceptionnelle.

(Migas de voz, Universidad Autónoma Nacional de México, 2021)



sábado, 9 de enero de 2021

CARMEN CANET y ELÍAS MORO (Eds.) ESPIGAS EN LA ERA

Espigas en la era
Micropedia de aforistas españoles vivos
Carmen Canet  y Elías Moro
Apeadero de Aforistas
Sevilla, 2020
 
 

AFORISTAS EN ACTIVO

 

   Es evidente la buena salud del aforismo contemporáneo. Los primeros pasos del siglo XXI, en el espacio idiomático del castellano, pero también en otros entornos como Italia, Alemania, Francia o Gran Bretaña, han integrado en su discurrir una eclosión abrumadora del decir fragmentario, gracias a factores muy diversos. La insólita fluencia de colecciones, títulos, antologías, artículos monográficos, análisis y autores –resaltada por estudiosos como José Ramón González, Manuel Neila, Erika Martínez, Javier Recas Bayón, Demetrio Fernández Muñoz o Paulo Gatica- concede una solidez perdurable al esquema constructivo del aforismo y a su laconismo verbal, dispuesto a capturar la esencia del pensamiento con humildes elementos de uso. Es perceptible la vitalidad de vuelos en la variedad de estilos, puntos de vista, tendencias y sustratos argumentales. Así lo entienden también Carmen Canet y Elías Moro, dos autores con amplio trayecto en el género que coordinan juntos la edición de Espigas en la era, un despliegue nominal de más de cien aforistas españoles vivos.
  Este tiempo áureo no es flor de un día. Conviene recordar que la literatura fragmentaria es un producto histórico. Sus aleatorias codificaciones han estado presentes en los legados de todas las civilizaciones. Sus raíces fortalecen el carácter híbrido y un dinamismo trasversal que engarza pensamiento filosófico, tradiciones populares, enunciados éticos y literatura. Los textos paremiológicos constituyen una amalgama heterogénea que ha encontrado en el presente digital un cultivo insistente; de ahí la pertinencia de un proyecto didáctico como el propuesto por Carmen Canet y Elías Moro, que puede entenderse como una primera mirada a los poblados escaparates textuales del aforismo actual.
   En Espigas en la era firma el breve prólogo José Luis Trullo, persistente cultivador de la síntesis. El director y coordinador de la colección Libros al Albur y de la revista monográfica Elaforista.es ha impulsado abundantes proyectos de definición de la arquitectura lacónica que han contribuido al afán expansivo de títulos y autores. Pero todavía no exista un refrendo fuerte en el mercado; José Luis Trullo subraya que el acercamiento al libro de aforismos requiere una postura crítica y cuestionadora de lo subjetivo, en suma, un lector formado y selectivo que no busca rellenar tiempos de ocio.
   La pujanza del género enaltece el intenso trabajo de compilación que llevan a cabo Carmen Canet y Elías Moro, quienes recurren al orden alfabético para dar a los aforistas un trayecto orgánico. Cada autor aporta una mínima mochila textual, solo dos aforismos, lo que hace imposible el retrato estético de los seleccionados; o mejor, ubica estas espigas como selecta prueba de una mayor cosecha que necesita lecturas complementarias posteriores. Al tratarse de una cata de campos creadores activos, quedan fuera practicantes de nuestro tiempo como Miguel Catalán, Antonio Cabrera o  Eduardo García, que nos dejaron hace muy poco y cuya presencia sigue fuerte en los textos.
 En cualquier caso, se agradece este registro de urgencia que compone una información precisa del texto mínimo que tiene como objetivo complementario difundir el listado, desde la traducción, en otras cartografía creadoras. Hoy constatamos que ya llega a las librerías la versión al francés de Espigas en la era a cargo de la traductora Florence Real y del poeta y profesor Miguel Ángel Real. Con esta versión, que abre la puerta a otras como el inglés o el italiano, se hace evidente que el libro preparado por Carmen Canet y Elías Moro es una herramienta que ajusta el punto de mira. Propicia el disparo preciso y sugiere indagaciones posteriores del decir breve, ya dispuesto a asentarse por derecho en la plaza central del espacio creador contemporáneo.

José Luis Morante




martes, 27 de octubre de 2020

ELOGIO DE LA POESÍA / ELOGE DE LA POESIE

Color de amanecida

 

  

ELOGIO DE LA POESÍA

              Yo que en la vida solo he conocido
             la rosa de presencia fugitiva

                 
ANA ENRIQUETA TERÁN


El poema, contra todo pronóstico,
burló el feroz asedio de la noche.
perdió en la fuga varias metonimias,
una excelsa metáfora,
fragmentos de una elipsis
y dos comparaciones ajadas por el uso.
Pero salvó, sin mácula, el misterio,
el latido tonal de la emoción
y un argumento breve, necesario,
para no aparecer como un asunto
nebuloso y hermético.
Después se tendió al sol de la mañana
y tomó nueva fuerza para el viaje
campo a través de la caligrafía.
Del futuro destino hallamos rastros
en cierta librería anticuaria,
o en los ojos de un joven que sospecha
que acaso pueda repetir la huida.

 

 Traducción al francés de MIGUEL ÁNGEL REAL

 
ELOGE DE LA POESIE
 
            Moi qui dans la vie je n’ai connu
            que la rose à la présence fugitive.
 
                        ANA ENRIQUETA TERÁN
 
Le poème, contre tout pronostic,
déjoua le siège féroce de la nuit.
Il perdit dans sa fuite plusieurs métonymies,
une métaphore admirable,
des fragments d’une ellipse
et deux comparaisons flétries par l’usage.
Mais il sauva, sans tache, le mystère,
le battement tonal de l’émotion
et un argument bref, nécessaire,
pour ne pas paraître une affaire
nébuleuse et hermétique.
Après, il s’allongea sous le soleil du matin
et il reprit des forces pour le voyage
à travers le champ de la calligraphie.
Nous retrouvâmes des traces du destin à venir
chez un certain bouquiniste,
ou dans les yeux d’un jeune homme qui présume 
qu’il pourra peut-être répéter la fuite.
 
                                (De  Causas y efectos, 1997)



jueves, 22 de octubre de 2020

POÉTICA EN DOS LENGUAS

Ahora que es tarde
Poesía 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial / Poesía
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2020

 

E-MAIL

 

               Bajo la noche solos,

               usando las palabras

               como inconscientes varas

               para tocar lo otro

 

                                IDA VITALE

 

El mensaje conciso,

sin tallo emocional,

sin hojarasca;

sólo el misterio

de la transparencia

y el hilo concesivo

del discurso coherente.

Que el teclado perciba

desnudez, eficacia,

y la respuesta fiel

del mensajero.

 

 

 

Traducción al francés de MIGUEL ÁNGEL REAL


E-MAIL

            Sous la nuit seuls,
            utilisant les paroles
            comme des bâtons inconscients
            pour toucher autre chose
 
                        IDA VITALE
 
Le message concis
sans tige émotionnelle,
sans feuillage ;
rien que le mystère
de la transparence
et le fil concessif
du discours cohérent.
Que le clavier aperçoive
la nudité, l’efficience
et la réponse fidèle
du messager.
 
 
        (De AHORA QUE ES TARDE, La Garúa Editorial, 2020)


viernes, 16 de octubre de 2020

ACERCA DEL SUEÑO (TRADUCCIÓN DE MIGUEL ÁNGEL REAL)

Niñas en el mar
Joaquín Sorolla
(Óleo, playa de Valencia, 1909)

            

ACERCA DEL SUEÑO
                            
                      A Irene

 

Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 

 AUTOUR DU REVE

A Irene

 

Qu’est-ce que le rêve, me demandes-tu,
avec la naïveté accablante
de celle qui présuppose ma réponse.
Et j’évite l’écueil
en modulant une phrase convulsée
dans la rhétorique des désarrois.
Je te dis : le don généreux
que la fatigue obtient de la nuit,
un brin de lumière qui gravit l’ombre,
l'envers d’une histoire
quotidienne et absurde ;
toi-même, ma fille,
chacun de tes mots, chaque geste.
Je ne sais pas si le rêve
est l’apanage de l’homme
ou si les animaux et les choses partagent les rêves.
De même, j’ignore quel fil tisse
leur texture de soie,
quelle hauteur trame
leur présence hermétique
ou quelle boussole guide
le sillage de leurs voyages.
Je sais qu’il y a des rêves tristes et joyeux,
sombres et diaphanes,
occasionnels et obsédants ;
je sais aussi qu’il y a des rêves si beaux
que le temps les gracie et ils persévèrent,
et jamais ils ne vieillissent.
 
II

 

    Para Ana


Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.
 
 
 
II
     Pour Ana
 
Il y a des rêves qui, une nuit,
consument leur existence
et d’autres qui se prolongent avec les jours.
Les premiers ressemblent
à une espèce commune de lépidoptères
et ils finissent par être la proie
du débarras et de la poussière,
comme une expérience avant-gardiste.
Les autres éclairent de très légères planètes
comme des étoiles filantes qui convoquent
des traversées multiples et hasardeuses.
Devant notre regard leurs figures composent
un paysage céleste,
matière intangible au repos serein,
où habite la lune du désir.
 
 
                                          (De Causas y efectos, 1997)

Traducción al francés de Miguel Ángel Real

 

miércoles, 22 de abril de 2020

HÉTÉRONOMES / HETERÓNOMOS (Traducción al francés de MIGUEL ÁNGEL REAL)

Desdoblamientos
Fotografías PEXELS

HÉTÉRONOMES

Par José Luis Morante

Traduction par Miguel Ángel Real


En moi cohabitent, voués
à une immense routine sédentaire,
le moi qui pense et l'autre, mon apparence.
Un pacte, qu'ils avaient signé des yeux,
les oblige
à se respirer l'un l'autre dans une certaine tolérance,
et tous les deux ont été exemptés
ne serait-ce que de mentionner
quelle fut la dernière cause
que leur a donnée la vie.

Chacun a déjà son enclave exacte :
le moi qui pense
habite, jour et nuit,
l'intimité de ces quatre murs.
Il ressemble à un enfant qui aurait oublié de grandir,
et pour cette raison
il nage dans la mer d'une sage ignorance.
(« C'est peut-être l'hiver...
c'est une raison suffisante pour expliquer le cosmos »)
Et il balbutie. Il rit.
Il se perd dans les miroirs. Il gesticule.
Il collectionne les souvenirs comme si c'étaient des coquillages
que l'oubli a enterrés.

Parfois il pleure et il porte le pull gris
de la mélancolie ;
il prend alors une feuille
où un sentiment commence son galop
et il devient prisonnier d'une tristesse tenace,
jusqu'à ce que son regard se perde
et qu'il découvre, fatigué,
que dehors la pluie tombe
et que son profil est mouillé
par des gouttes légères de mon nuage.

Mon apparence
est sans cesse dans la rue.
Vous la connaissez tous
car elle partage avec vous tous ce pain et ce sel
que la vie apporte sous le bras ;
les doses quotidiennes
d'angoisse existentielle, de travail et de bruit.
Je trébuche avec elle
un après-midi quelconque,
au coin d'une rue,
et après m'être justifié, maladroit,
(« j'ai trouvé la porte ouverte
et je m'ennuyais... »)
j'en prends congé, joyeux, et je pars ensuite
-la démarche lente, les mains ensevelies
dans les larges poches de mon jean-
voir, tout simplement, le monde avec mes yeux.


 HETERÓNOMOS
  
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.


                     (De Rotonda con estatuas, 1990)