jueves, 10 de diciembre de 2020

LUIS RAMOS DE LA TORRE. EL DILEMA DEL AIRE

El dilema del aire
Luis Ramos de la Torre
XXIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca
Reino de Cordelia
Salamanca, 2020
 

AL TEMPLE DEL SOL

  

   El deletreo de los días ha cimentado, con solidez, una tarea creadora plural y bifurcada entre el ensayo crítico, la música y la poesía. Luis Ramos de la Torre (Zamora, 1956) es cantautor, analista y estudioso del universo poético de Claudio Rodríguez, y poeta con casi dos décadas de recorrido, cuya última entrega, Lo lento (Lastura, 2019), integrada en la colección Alcalima que dirige Isabel Miguel, tuve el placer de prologar. Con la editora de Lastura, Lidia López Miguel, asistí a la presentación del poemario, constatando el enorme apoyo del paisanaje y la complicidad con su trayecto biográfico. Aforo lleno y libros agotados.
  La consecución del XXIII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca a su libro El dilema del aire añade al recorrido una justa repercusión mediática y la posibilidad de fijar en su ideario círculos concéntricos de nuevos lectores, nuevas miradas sobre una sensibilidad cercana y abierta a la interpretación. Por tanto, si en el discurso lírico del zamorano el magisterio de Claudio Rodríguez ha sido cimentación profunda, tanto en la incisión teórica de signos y símbolos como en la selección divulgativa en ámbitos educativos, no extrañará que el umbral de El dilema del aire ratifique la certera y cálida voz del homenaje con los mínimos versos del comienzo. Aseveran ese deambular contradictorio que aventura la calma inquieta de la singladura existencial: “Cuánta renuncia que es renacimiento, / y es renuncia, y es ancla / del piadoso naufragio / de mi ilusión de libertad, mi vuelo…”.
  Desde el gesto sencillo de borrar la pereza de las sombras, se alza la claridad de la materia, el fruto germinal de la cosecha; el don nos llama para aventar sus límites, pero también para hacerse símbolo del manso laborar del pensamiento. Las palabras sondean su dimensión intacta, ese vuelo de flecha entre la forma y los significados como un viaje incansable hacia la transparencia. Comparten el canto silencioso de las cosas cercanas que conforma un paisaje de recepción y conocimiento.
   En esta persistente indagación hecha memoria y canto, el tejido afectivo es piel y abrigo. Salva de la soledad y sus cenizas y recupera el latido de lo vivencial que sigue en la memoria, como aquellos recuerdos del pretérito que iluminan con sus filamentos, junto a la insistente rememoración de las pérdidas: “Lo perdido o velado, ardiente de silencio, / los truébanos del alma, /     lo sencillo, / sugieren cautos que los recordemos hoy, / entregados, dispuestos, / eficientes siempre / al amor de la lumbre”. Son ascuas que propagan, con insistencia, su calor en el tiempo y constituyen los hilos y asideros de nuestra condición temporal.
  De cuando en cuando el andar en la sombra, recuerda los límites de cada identidad y su nomadismo por la vertiente oscura; ese patrimonio de incertidumbres y desajustes que mustia la esperanza o desvanece en los dedos del olvido la fuerza del deseo, desde ese aprendizaje del dolor nace la fuerza y se hace senda el largo oficio del vivir: “Y pese a todo, / verter la rabia, los abalorios ingratos / del aire. / después, en silencio / respirar profundo y limar lo oculto.
  Se asume que el nervio de lo próximo se contrae o distiende en un continuo ejercicio tensional que transforma el decurso temporal en un dilema. Sin interrupción, las impresiones aportan la serena quietud de lo cercano, pero también el fondo en sombras del vacío; desde ese contraluz aventan los poemas su mensaje: “Todas las pérdidas / requieren un alivio. / Todas las sombras / reclaman una luz. / Ama la claridad. / Busca en ti mismo / lo que sosiega y alza: / tu tres implícito”.  
   Con poemas muy breves, cuajados de intensidad expresiva y selecta dicción, Luis Ramos de la Torre hace fermentar en El dilema del aire la fuerza sosegada del canto, un concierto de afinidad entre hablante y entorno. Desde el poema llega expectante, el silencio y la voz de lo encendido para poblar retina y pensamiento con sus alas de luz, pero también para mostrar lo umbrío y la zozobra, las sensaciones que trazan laberintos. La aurora renacida de lo que está detrás y permanece en los pliegues del aire.
 
 José Luis Morante



2 comentarios:

  1. Gracias y abrazos José Luis, una alegría enorme volver a estar en estos estupendos Puentes de papel. Salud, poeta!

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    1. Mi gratitud siempre por tu calidez lectora, Luis Ramos, y por la fuerza emotiva de "El dilema del aire"; un gran libro que merece la pena leer y comentar, aquí queda tu escritura en estos puentes de papel. Feliz jornada.

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