jueves, 12 de febrero de 2026

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

Interiores
Pueblos del Japón interior
(Mayo-Junio de 2025
Fotografia 
del
álbum ersonal


 

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

 Me ha causado estupor su alineamiento con los profesionales del insulto y la palabra hiriente. Creía que era una persona agradable y formada, dispuesta a celebrar generosidad y gratitud con  la gente y el territorio de acogida. No acostumbro a encender polémicas digitales, pero sus cotilleos y críticas, por inesperados, me impulsaron a responder. Escupir en la mano que ofrece pan es una mezquindad inaguantable.

 Detrás del pensamiento, la madurez cobija el sentir. Su frialdad es  solo apariencia.

 En la travesía hacia el olvido, la amistad escribe listas renqueantes, que se completan por omisión.

 Todos los géneros literarios despliegan en su recorrido la sensibilidad del yo; son espacios reflexivos de una mirada indagatoria que explora los matices de fondo, los ángulos dispares de su relación con el mundo.

La intrahistoria personal convive con las asimetrías colectivas en un tiempo marcado por una realidad paradójica: el que piensa distinto no es un adversario sino un enemigo, alguien que solo merece desprecio y odio. Y así no hay forma de hilvanar un proyecto colectivo.

Es  febrero y las aceras congregan un contagio de prisas. Como si yo caminase a trasmano, pongo lentitud en la mirada y en los zapatos. Tengo la cabeza y el corazón a pájaros.

 Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Sólo yo permanezco fuera de cobertura. Quité el sonido al móvil y cuando lo enciendo me he perdido llamadas y mensajes me recuerda los asuntos literarios que hay que programar. Debería ayudarme más a mí mismo; solo, no puedo.

Pido un café con leche y abro un libro. Apenas leo unas líneas. Junto a ella, elijo un ventanal que testifica el tránsito incesante. Frente a mí un asiento vacío y esa caligrafía de la ausencia que escribe en lluvia oblicua. Personifico un desamparo que no ocupa sitio y que mira en silencio, mientras bracea con las dudas del superviviente. No debo escribir un diario; me mana la tristeza y hay que ser optimista, aunque no sepamos cómo.


miércoles, 11 de febrero de 2026

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

BLAS DE OTERO
(1916, Bilbao-1979, Majadahonda, madrid)

 

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

 
Compromisos y palabras bajo el franquismo
Recordando a Blas de Otero (1979-2009)
Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre (eds)
Renacimiento, Sevilla, 2010
 
   Una cronología, el trigésimo aniversario del fallecimiento de Blas de Otero, proporcionó el motivo para la convocatoria en Granada, entre el 27 y el 29 de enero de 2010, de un foro internacional. En torno al paradigmático poeta coincidieron más de veinte estudiosos de la lírica contemporánea. El volumen Compromisos y palabras bajo el franquismo, editado por Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre, compila las actas del congreso y permite profundizar en el legado intelectual y en los claroscuros biográficos.
   Sabina de la Cruz, compañera sentimental del poeta desde 1971 y albacea testamentaria, aporta el trabajo liminar; centra su intervención en un paréntesis temporal (1943-1944) que coincide con la crisis que condujo a su primer internamiento psiquiátrico, y la penuria económica de posguerra que se convirtió durante años en un mal endémico y colectivo y fomentó la búsqueda de canales alternativos de supervivencia. Como privilegiada conocedora de entresijos coyunturales, nos descubre siete cartas inéditas dirigidas a un amigo cercano, Antonio Elías Martinena.
   La necesidad de integrar el material literario en el discurrir colectivo fue tratada con singular acierto por Jean Paul Sartre en su ensayo ¿Qué es la literatura? Aquel texto de 1948 se asentó de inmediato como bibliografía básica sobre la eficacia del valor estético. Fomentó un debate que todavía no ha periclitado y ahora se recupera al abordar la relación contextual de la poesía de Otero. A él se dedica el cuerpo central de Compromisos y palabras bajo el franquismo.
   Lo social como clave temática crea escuela, se convierte en elocuente epígrafe, sintetiza un recorrido en la que abren senda Blas de Otero y Gabriel Celaya. Sin embargo, la exigencia ética transciende ese periodo de humanismo utópico y deviene coordenada referencial en el quehacer de las promociones siguientes. El legado reitera vínculos con la Escuela de Barcelona, aquel subgrupo mediosecular que aglutina a Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, también con Ángel González en cuya poesía abundan los ecos sociales, los ingredientes de denuncia y el empleo de una ironía crítica distanciadora.
    Esta filiación languidece en los años setenta, cuando se impone como tendencia dominante el formalismo esteticista, y vuelve a aflorar en el comienzo de los ochenta debido al impulso de “la otra sentimentalidad”. La estela de la poesía cívica no se apaga con Javier Egea, Álvaro Salvador y Luis García Montero, yuxtapone matices y crea enunciaciones que difunden la utilidad ideológica en el cambio de siglo.
   La posguerra, el franquismo consolidado y la postrera etapa de la dictadura fueron estrictos vigilantes de la libertad expresiva. En ese marco agónico los valores oterianos mantienen su vigencia; la escritura preserva su vocación transformadora y se hace portavoz de afanes colectivos. El entramado lírico difunde una actitud crítica ante la realidad circundante y propicia el ensanche de la conciencia individual. Su coherencia y unidad sigue pidiendo al tiempo la paz y la palabra.   
                                          

                                                                                             JOSÉ LUIS MORANTE  

martes, 10 de febrero de 2026

DIÁLOGOS INCONCLUSOS (NOTAS DEL DIARIO)

Lejanías
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana
f

DIÁLOGOS INCONCLUSOS

Salgo a comprar el pan el supermercado y ya me siento un explorador ártico.

En la infancia, sintió pronto una clara inclinación hacia las letras, que prosigue en su periplo laboral. Trabaja en el departamento de Hipotecas de una entidad bancaria.

Me recuerda, con gesto solemne, que su altura intelectual considera a la ortografía un detalle formal prescindible.

Cuántos empeños creativos mudan de inmediato en papelería dispersa.

Con los años, he aprendido a considerar las labores domésticas de nuestra casa como trabajos de escritorio.

Los bostezos son síntomas declarativos. Sustituyen al grito de rebeldía.

Los mensajes ideológicos tienden a la estridencia verbal.

  (Anotaciones)



lunes, 9 de febrero de 2026

GABRIELA KIZER. EN FALSO

En falso
(2005-2017)
Gabriela Kizer
Prólogo de Luisa Castro
Visor Libros
Fundación para la Cultura Urbana
Madrid, 2022

 

CARTOGRAFÍAS

 

   El ovillo poético de Gabriela Kizer (Caracas, Venezuela, 1964), poeta y profesora universitaria, deja suelto su primer hilo en el umbral de siglo, cuando se publica Amagos (Monte Ávila Editores, 2000). Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela, y magister en Literatura Latinoamericana Contemporánea de la Universidad Simón Bolívar, no tardaría en publicar su segunda entrega, Guayabo (2002). Adviene después un largo silencio, roto por la concesión del Premio Internacional de Poesía José Barroeta a su obra Tribu, que saldría de imprenta en 2011. El libro Pavesa, ya en 2019, prosigue el viaje lírico hasta En falso, que se edita, con el apoyo de la Fundación para la Cultura Urbana, en la prestigiosa Colección Poesía de Editorial Visor.
   En el prólogo “Gabriela Kizer en verdad”, escrito por la poeta Luisa Castro, la autora gallega sostiene que la mejor poesía solo puede explicarse desde dentro. Los versos son una forma de compartir el misterio. Proponen un viaje, una progresión que intenta reflejar “la dimensión sagrada de lo corriente”, desde la interioridad de una singladura iniciática y evocativa. Con esa voluntad, En falso abre riberas entre el conocimiento y la incertidumbre, nos acerca los trazos orgánicos de una compilación de poemas que es también dolencia de país, genealogía e identidad. Gabriela Kizer añade una nota preliminar que versa, en su hondura reflexiva, en la percepción del yo lírico y en su empeño por captar la esencia del tiempo y su forma de modelar la conciencia.
  El itinerario de En falso, que contiene poemas escritos entre 2005 y 2017, se fragmenta en cinco tramos, de los cuales el último solo contiene un poema, donde se integran siete momentos. Todos muestran una clara diversidad argumental y un registro cultural con sensibilidad abierta, que se ajusta al intimismo confidencial de la evocación y se engarza con los pasos del transitar biográfico.
  El comienzo sugiere un desandar hacia el pasado para reactivar vivencias dormidas. La presencia de rostros difuminados por el tiempo, o los días de infancia están presentes en composiciones como “Gregorio”, “Caída”, “Filiación “, y “Cuarto oscuro”. También busca sitio en el texto el espacio onírico del sueño, ese lugar sin coordenadas donde conviven monstruos del inframundo, dioses y héroes; personajes dispuestos a una representación pictórica, que captan la mirada del arte, o la tela del tapiz que borda fábulas.
  En esta primera parte, la muerte adquiere una dimensión expandida. Es el andén que culmina cualquier existencia. Un aullido despacioso y lejano en la infancia que se hace de pronto vecindad, cuando alguien próximo se ausenta para siempre, dejando la hendidura del dolor, la indescifrable escritura de los cuerpos cuando no están.
  Una de las cualidades de En falso, como se ha dicho, es la amplitud de tramas que admite en su desarrollo; el segundo apartado cobija una interpretación lírica del despertar sentimental. El poema se hace marco reflexivo de una época con muchachas, que trepaban los árboles del despertar emotivo, lejos de la niñez, cuestionando las dubitaciones del propio estar frente a la incertidumbre.
  La cercanía del otro se hace odisea. Obliga a repetir el sueño cumplido de aquellas presencias de la literatura que inventaron Homero, Dante y los que acercaron a la belleza del mundo para dar voz natural a los sentimientos. Las emociones afloran, sin imposturas metafísicas, con la mera intención de ir dejando las migas sueltas de un trayecto autobiográfico. El lenguaje testifica los pasos perdidos. Se hace crónica de lo transitorio. Refleja las siete vidas que tiene el amor para seguir latiendo, después de erosiones y pérdidas, en la cartografía de lo cotidiano.
   La tercera parte cambia el diseño formal para alojar al poema en prosa, cuya lectura remite a la proximidad de un magisterio, el de la escritora venezolana Elisa Lerner, quien escribiera Así que pasen cien años. Crónicas reunidas (2016). Los poemas enunciativos fluctúan entre lo personal y lo colectivo, entre el repliegue anecdótico y la necesidad de que la experiencia sea un nítido testimonio del yo colectivo. La crónica social de unas vivencias históricas, nunca homogéneas, que se alzan entre el espejismo y la representación objetiva, que sirven para repensar la verdad y su significación en el seno del tiempo.
  En esta sección aparece un recurso expresivo poco utilizado hasta ahora: la ironía; desde un elemento de la cosmética se juega con el doble sentido de la máscara y su ambigüedad semántica. También se perciben reflexiones metaliterarias, tendentes a liberar al poema del argumento y de los moldes estables de lo convencional, de los que construyen el poema desde la idea. La palabra desvela, como un guisante bajo el colchón; pero el logos no sabe cómo explicar su misterio, su significado subterráneo.
  Otra sensación fuerte que deja este tramo del libro es que la obra creativa de Gabriela Kizer se aleja del perfil unitario para explorar vetas sin aparente conexión entre sí. Un ejemplo de lo dicho se percibe en la cercanía de poemas como “Abolengo”, que narra una contingencia de las revistas del corazón, y “Filosofía de la composición”, donde el eco de Poe da vida a una larga meditación sobre las razones del hecho creativo.  
  Otra seña de identidad es la cercanía a nombres del canon y la convincente selección de citas relevantes, que crean en el lector animosas afinidades. El apartado cuarto arranca con una cita de Vicente Gerbasi, incluida en el poema “Cuota mil” y, de nuevo, en las composiciones hay un trasiego de referencias culturales que orientan sobre gustos musicales, indicios de lecturas, o acordes que sostienen la experiencia vital. Los textos dan la mano a trámites personales que dan fe de vida y muestran los costurones opacos de una realidad esquinada, que necesita filtrar en su epitelio unos rayos de sol. Así se constata, de forma sobrecogedora, en el poema “Crónica, 204”, que denuncia, con mirada crítica y fuerte compromiso, los graves acontecimientos derivados de la protesta social contra un régimen totalitario, que abocó al país a una pobreza extrema y a una feroz represión. Esa relación de crisis entre sujeto poético y entorno genera también otras composiciones como “La última diosa” y “Tierra de Gracia”, donde la percepción de las cosas anula cualquier esperanza y pone fin a la utopía, en un entorno cotidiano cenagoso y oscuro.
   El poema homónimo “En falso”, friso de siete teselas, conforma la parte final del poemario. La evocación recupera figuras domésticas. Abre la conciencia al recuerdo. Suscribe que la memoria es un vacío dilatado, una paradoja con remansos existenciales, contaminados por la decepción y el rastreo de falsas amanecidas. Sobre el entorno habita una nube de amargura, un mundo que no es, y exige una interpretación trágica. El lugar propios se hace arquetipo de la carencia: “desolación / procacidad, desasosiego / humareda/ demencia / ruindad. Una ciudad asolada por el derrumbe. Dentro de los ojos del testigo solo hay huecos, arenas movedizas, la inhabitable sombra de la nada.
  En los poemas de En falso Gabriela Kizer da voz a una mirada que serpentea por las avenidas de la conciencia para seguir el rastro de la evocación. También del compromiso solidario con la inseguridad de la existencia y sus dolorosas grietas abiertas. Existir es tratar de comprender. Convertir las preguntas en las últimas brazadas del náufrago.


José Luis Morante




domingo, 8 de febrero de 2026

OJO SIN FONDO

Resquicios
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

OJO SIN FONDO

 

Todo se precipita en un ojo sin fondo

 

OCTAVIO PAZ

 

Se desplegó la luz entre la noche inmóvil y me desperté. La inocua claridad mostró un espacio todavía sin nadie. Indeciso, comencé el día buscándome.

 

(De Cuentos diminutos)

viernes, 6 de febrero de 2026

AFORISMOS CON REFLEJO

Transparencia
Fotografía
Archivo Freepick

 

AFORISMOS CON REFLEJO 

 

A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.

Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.

Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.

La realidad tiene signos secretos.

Bajo la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.

Amo las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.

Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.

 Siempre que concluyo un libro, firma la escritura discreta del aprendizaje.

 La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.

 Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.

 Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.

 Un porte sólido. De fantasma.

 Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta.

 La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas.

 Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… palabras con reputación asentada.

 Los malos poemas tosen; tienen respiración errática.

 Una página: conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.

 Ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.

                                                      


                                                 

 

 

jueves, 5 de febrero de 2026

UN SILENCIO QUE FLOTA SOBRE EL AGUA

Huida
Oropesa del Mar, febrero de 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana 

 

FINAL
 
 
Callo mucho conmigo,
cuando  no necesito el hilo medular de las palabras.
Me gusta compartir el despliegue del frío
o calcular la usura de mis rasgos tras el velo de sombras.
Nunca veo el círculo de luz
que migra ensimismado
dentro de la absorbente pupila de las cosas.
Tengo mirada líquida.
No despejo mis nubes;
quiero verter la lluvia
en el hondo misterio de las desolaciones,
como si fuera un  signo que despliega
la masa fibrilar de los significados.
 
Todo reconfigura un linaje vacío.
He buscado refugio en ese hueco
del que ya, sin fisuras, formo parte.
La nada es otro modo de empezar.

   (Del libro Nadar en seco, 2022)

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

CUOTA COMPLETA

Páginas en espera
Archivo de Internet

 

 

CUOTA COMPLETA

 

   Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las profundidades del bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y madera. Alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso un provechoso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia.   


Del libro de microrrelatos Fuera de guion



 

martes, 3 de febrero de 2026

PIEDRA SOBRE PIEDRA

Poblado vetón de las Cogotas
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana

 

FUERA DE LUGAR

  Tras el regreso, después del largo viaje, hay un tiempo propenso al desconcierto. En él me siento fuera de lugar, con las manos extendidas,  mostrando documentos invisibles a alguien que nos detiene en la frontera.

 Piedra sobre piedra, cada existencia oculta sus ángulos muertos, sus muros de niebla.

 El cinismo requiere un semblante plural.

 Habita el cupo estable de amistades con ánimo de lucro.

 Rompen la tregua del sueño los dedos de la aurora. El día es una posibilidad; todavía está lejos.

 Ahí delante no hay nada salvo una biografía por escribir, una zona de sombras y alquitrán.

 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

EN EL BORDE DEL TARRO

Colibrí en vuelo
Archivo Naturaleza

 

EN EL BORDE DEL TARRO

 

  Desenrosca con mano inquieta la tapa del tarro. Sospecha que del interior de aquel recipiente saldrá un dragón contraído. Titubea un largo instante. Cierra los ojos, desecha el miedo y tiene suerte. En el borde del frasco roza sus dedos el vistoso arcoiris de un colibrí.

(Del libro Fuera de guion. Casi cien microrrelatos)



domingo, 1 de febrero de 2026

LA VOZ EN CALMA

La playa en calma
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


 Final del día.
Atardece despacio.
La luz se calla.


sábado, 31 de enero de 2026

LUGARES DE PASO (AFORISMOS EN ITALIANO)

Puntos de fuga
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

AFORISMOS  DE  JOSÉ LUIS MORANTE

Traducción al italiano de GIULIANA CALABRESE

 

 Minucia interna; no encuentro en mi interior nadie en quien confiar.

Minuzia interna: dentro di me non trovo nessuno di cui fidarmi.

 Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie.

Se osservi con attenzione il posto che occupi, dove sei tu non c’è nessuno.

 En el apagado discurrir del tiempo, adanes primigenios que aguardan todavía una manzana.

Nel placido scorrere del tempo, adami primigeni che attendono ancora una mela.

 En la madeja de la gratitud se apelmazan los hilos sueltos.

Nella matassa della gratitudine si addensano i fili sciolti.

 En la poesía bucólica, espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros y nubes…

Nella poesia bucolica, spontanea collaborazione di una corale ecologica: sassi, giunchi, uccelli e nuvole...

 Carne tranquila. Senectud.

Carne tranquilla. Vecchiaia.

 La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad.

La poesia è un io calligrafico angosciato dalla sua stessa identità.

 Punto de fuga. Nostalgia de un lugar que no existe.

Punto di fuga. Nostalgia di un luogo che non esiste.



viernes, 30 de enero de 2026

ELENA PRIETO URBANO. SÁTUR Y LOS AGUJEROS NEGROS

Sátur y los agujeros negros
Elena Prieto Urbano
Ilustraciones de Nacho Gómez
Ediciones Rojo y Negro, Colección Erizo Blanco
Valencia, 2026

 

LA MISIÓN DEL VERANO

  
   La barriada de la Elipa, en el distrito de Ciudad Lineal,  con una rica tradición histórica que se fortalece en el siglo XIX, cuando los terrenos pierden su condición de arrabal  para prolongar espacios en la periferia de la ciudad de Madrid, sirve de marco narrativo a la novela infantil  Sátur y los agujeros negros, amanecida literaria de Elena Prieto Urbano. La escritora madrileña, nacida en 1977, es maestra y Licenciada en Psicopedagogía por la Universidad Complutense y ha compartido en su itinerario personal el ejercicio de la docencia y la escritura, por lo que conoce muy bien los parámetros que definen las actitudes y valores de la infancia actual. Se percibe de inmediato en el transcurso narrativo de Sátur y los agujeros negros, un acierto editorial del sello Olélibros en su colección Erizo Blanco, ilustrado por Nacho Gómez.
   Para el lector atento no pasará inadvertida la cita del físico y cosmólogo Stephen Hawking: “Recuerda mirar arriba, a las estrellas, y no abajo, a tus pies”. El universo es un espacio infinito e inexplorado todavía y proclive al asombro. Un  laberinto dimensional que estimula la imaginación y cobija en sus agujeros negros realidades imposibles. Enriquece, por tanto, la visión más superficial, esa mirada apresurada que se llena con la realidad cotidiana y no encuentra altura.
  La escritora elige para dar verosimilitud y cercanía a la narración la primera persona. Así implica al lector como depositario de las aventuras de Inés, una niña “de diciembre” que vive con plenitud en la angostura del barrio. Hilvana un relato que mezcla instantáneas familiares y los trazos más singulares de un carácter rarito, si se compara con los éxitos sociales de Adriana, su amiga colegial, una experta sabelotodo que mira el entorno con la suficiencia de quien es rubia, guapa e inteligente, por lo que siempre está dispuesta a asomarse a la torpeza ajena con la prepotencia del agraciado por el destino.
   La voz narrativa se hace testigo y protagonista curioso de la vida sencilla de unas cuantas calles y de sus habituales moradores. El vecindario entremezcla sitios mágicos como el cine Galaxia, un lugar ligado a los primeros tiempos del ambiente vecinal y tiendas y plazas donde se mueve el tiempo laboral. Pero casi todo lo interesante discurre en el horario colegial, telón de fondo de una prolongada rutina que entremezcla un tiempo habitado por personajes reconocibles como Carlos y Adriana, en el que unen sus lindes infantiles pasado y presente.
   Todo da un estrepitoso giro cuando entra en escena el viejo Sátur, un hombre sabio fascinado por el universo, que derrama en sus palabras insólitas historias sobre los agujeros negros que, de inmediato, encienden la imaginación de los niños. Su condición de solitario dispuesto a compartir saberes concita la atención de jubilados y oyentes ocasionales. A ellos se suma de inmediato la pandilla de Inés, quien se convertirá en muy poco tiempo en ferviente admiradora de su sabiduría espacial y que transformará a la niña y sus amigos en aplicados espías, dispuestos a conocer la personalidad de Sátur en el barrio.
   La plaza del mercado es el lugar de encuentro de los amigos, cuando se liberan del ambiente de casa y de la vigilancia de los adultos. Allí inician sus tareas de espionaje y van sumando datos biográficos sobre el viejo Sátur, con la colaboración de los comentarios de otros vecinos y con sus propios descubrimientos sobre las actividades habituales del maduro científico. Poco a poco, se ganan su confianza y asumen los quehaceres de ayudantes dispuestos a colaborar en la construcción de un extraño vehículo espacial al aire libre, hecho con sillones desechados y una copiosa chatarra. Quiere construir una nave capaz de viajar al espacio y explorar algún agujero negro, donde descubrir algún planeta escondido.
   El regreso, tras el verano, depara a Inés y sus amigos desagradables sorpresas. Sátur ha desaparecido y nadie sabe la razón. Poco a poco la rutina diaria comienza a trastocarse con otras contingencias desagradables como la venta del cine Galaxia para convertir el local en centro comercial.  La realidad impone su crudeza y sus consecuencias no pasan inadvertidas para los paisanos. Poco a poco empiezan a tomar conciencia y se preparan las primeras movilizaciones. La fuerza de la razón no paraliza el desalmado progreso y el borrado de tantas vivencias comunes. Es la mano áspera de la globalización que niega cualquier utopía y enciende el compromiso vecinal.
   El quehacer creativo de Elena Prieto en Sátur y los agujeros negros tiene trazos muy claros: personajes cercanos, de carácter bondadoso, que encienden la empatía lectora, vocabulario coloquial para abordar tramas que enriquecen su trazado lineal con asuntos complementarios: la vida del barrio y sus relaciones vecinales, la importancia de la ciencia, los asuntos colegiales como la curiosidad, el estudio, pero también los abusos de algunos alumnos ante los más pequeños, y el cariño y respeto a los mayores que atesoran una gran experiencia vital. Son asuntos de cuidado perfil que apuestan por asentar en el discurso ficcional actitudes solidarias y valores éticos, como la amistad, el compromiso o el afán cultural.
   La realidad necesita un poco de asombro; el que deja Elena Prieto entre las páginas de su primer libro. Así que solo cabe celebrar la publicación y dejar un abrazo de enhorabuena.

JOSÉ LUIS MORANTE



 

 

 

 

 

 

  

jueves, 29 de enero de 2026

DESDE DENTRO

Renacida
(Osaka, 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 AFORISMOS DEL JARDÍN JAPONÉS

 

Hay biografías luminosas a las que una doble vida les parece poco.

 Persistencia del ojo para recorrer en la pared intacta una ranura.

 No sé fingir el paso cuando la conversación lleva al exilio.

 Pierdo palabras; pronto seré un diccionario deshabitado.

 La edad recicla la ternura en desuso.

 Existen muchas formas de soledad. En mí viven las más gregarias.

 Tras el despertar, qué eficaz la demolición de quien contradice siempre.

 La caligrafía en cursiva de la aurora imita la espontaneidad del niño que amplifica sonidos y oye la voz del mar en el caño oxidado de la fuente.

 En el callejón de lo cotidiano, en cualquier rincón, las huellas dactilares del absurdo.

 (De la antología 14 Aforistas 14, La Isla de Siltolá, 2025)




 

miércoles, 28 de enero de 2026

CHARCOS

Transparencia
Archivo Istockphoto

 

CHARCOS

 

   Mientras caminaba despacio bajo el paraguas recordó que de niña buscaba charcos para saltar sobre su transparencia. En su cara se dibujó una sonrisa. Siguió caminando y vislumbró un círculo de agua en medio de la calle. No dudó. Plegó el paraguas, lo dejó dormir unos minutos sobre la acera y ensayó un primer salto, y otro y otro, antes de que le faltara el aliento… Entre las punzadas de humedad se sintió renacida.  Recogió el paraguas y ya no lo abrió. En la tarea del regreso, pensaba en cómo justificaría ante el personal del geriátrico sus zapatos mojados. Daba igual si no hallaba una excusa. De niña, también creía en el final feliz.  

(Del libro Fuera de guion. casi cien microrrelatos)




martes, 27 de enero de 2026

EFECTOS VISUALES

Tras el cristal
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

EL LUTO DEL PARAGUAS

 

Días de lluvia; toda la semana bajo el luto del paraguas. Camino hasta empaparme y vuelvo a casa con una insolente alegría, como si las gotas borraran la inestabilidad emocional y las incertidumbres del ahora, atando el suelo a las nubes.

Percibo en su mensaje que mantiene un persiste empeño vanguardista para escribir sonetos y haikus en versión corta. A veces es conveniente guardar un indulgente silencio con la teoría.

 Me gusta cerrar el día frente al televisor, disfrutando de los estrenos de cine o de alguna serie, pero con frecuencia, me siento estafado por esas historias que caminan al mismo tiempo hacia arriba y hacia abajo y llenan la mirada de rendijas por donde llega el frío. Prodigan tomaduras de pelo, disfrazadas de finales abiertos. Son frutos de guionistas incapaces de resolver las nervaduras de peripecias y personajes. Al final cabe cualquier interpretación. Solo hay respuestas mutiladas. 

No comentaré nunca en mis opiniones a los amigos las erratas de sus libros. No quiero causar desazón. Están ahí, evidentes, tangibles, con la gabardina abierta del exhibicionista.

(Apuntes del diario)





 

lunes, 26 de enero de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

Caligrafías
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             
 
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
 
                      JOSÉ LUIS MORANTE
                      (De Población activa, 1994)



domingo, 25 de enero de 2026

EL RUMOR DE LA LUZ

Escalera de niebla
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana





                       Un poema no existe  si no se oye
                       antes de su palabra su silencio

                                JOSÉ ÁNGEL VALENTE


Alza sus brazos
la palidez del día.
Es cuanto queda.

   (Viajeros sedentarios, La Garúa, 2025)




sábado, 24 de enero de 2026

14 AFORISTAS 14 (ANTOLOGÍA)

14 Aforistas 14
Antología de aforismos inéditos
VV.AA
Javier Sánchez Menéndez (Selección y edición)
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2025

 
 AFORISMOS DE JOSÉ LUIS MORANTE
 
El aspirante a personaje concede al ombligo un interés escénico.
 
Discreto, en la mirilla de la mañana pide asilo el esqueleto de un dinosaurio.
 
Mientras se aquieta la bruma, el sol es una lámpara minúscula, de segunda mano.
 
Los insectos sobre la tierra fría del sendero.  Soledad camuflada de vida.
 
La trastienda mental de quien sustituye amigos por animales domésticos.
 
Como gesto de autoprotección, espío los versos sueltos de mi vecindario.
 
La rutina carboniza el asombro.
 
Aquel vegano mantenía un oficio rentable con sus contradicciones; practicaba la ganadería extensiva.
 
Guarecidas en la laringe, las fibras del hambre se digieren mal.

Aforismos inéditos
 
 

viernes, 23 de enero de 2026

CASA VACÍA

Japón interior
(Mayo-Junio, 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

CASA VACÍA

 

   En esta casa ya no vive nadie pero están todos los moradores que ocuparon sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía. Ellos me reconfortan y justifican mi presencia: “alguien debe soñarlos”.


Fuera de guion. Casi cien microrrelatos

Editorial Lastura, Madrid, 2024



jueves, 22 de enero de 2026

HETERÓNOMOS

Desdoblamientos
Fotografía publicitaria
de
Internet

 
 
 
HETERÓNOMOS
 
 
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.
 
                                          
                               JOSÉ LUIS MORANTE
                        Rotonda con estatuas, 1990





miércoles, 21 de enero de 2026

CON ÁNIMO INESTABLE (Entrevista)

Vivir en Rivas
Fotografia
de
Adela Sánchez Santana

 

CON ÁNIMO INESTABLE

 (Entrevista a JOSÉ LUIS MORANTE)

 

Por LE PETIT COMITÉ

 

   Con un itinerario plural que suma poesía, crítica y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) entrelaza en las entradas de su blog el ánimo inestable de la creación, reseñas, poemas, microrrelatos…El resultado es una propuesta rica en matices que varía casi a diario y que dura más de una década.

 Tanta actividad… ¿No se cansa?

 JLM.- Sí, mucho; la literatura es un espacio tan amplio que recorrer sus sendas a diario aboca en el cansancio; me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad. Madrugo, empiezo la tarea y, de nuevo, al despedirse el día, siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.

 En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…

 Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.

 ¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?

 La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística… Y siempre hay lugar para el descubrimiento de nuevos territorios poéticos: Miguel Martínez, Julio Trujillo, Josefina Aguilar, Gerardo Rodríguez Salas, Gabriela Kizer... 

 En un ambiente tan pasajero como las vacaciones navideñas o el tiempo de playa, ¿puede seguir con sus hábitos literarios?

  La playa es la verificación melancólica de que soy un “animal de costumbres”. Mis hábitos no son estacionales, sino energía en préstamo que renuevo a diario. Soy una especie de monotonía existencial. Una verificación melancólica de lo previsible y la costumbre. Así que en mi maleta siempre hay sitio para el cuaderno de notas y el ordenador. Son el cepillo de dientes y la ropa interior del pensamiento.

 En sus lecturas, ¿algunos títulos en especial?

   No soy de los lectores que buscan el panorama insólito. El tiempo ha cimentado en mí una tradición literaria en el que reinciden voces de todas las épocas. Me gustan los regresos de la relectura, volver a leer las mismas “palabras de familia tibiamente gastadas” capaces de dar a lo conocido un matiz nuevo, una formulación original. Pero la actualidad también impone lo inmediato: así que ando y desando los capítulos de La península de las casas vacías de David Uclés, vuelvo a los aforistas franceses de Un monstruo incomprensible, una edición preparada por José Luis Trullo, o disfruto con la poesía de Rosabetty Muñoz. La gastronomía literaria tiene una variedad incontestable.

 El mar como escenario, ¿qué sugiere?

  Las imágenes del mar dibujan el panorama insólito, el encanto ideal de lo lejano, Los colores impregnan la retina, proponen un largo viaje hacia la belleza. En el litoral abundan los instantes de una realidad significativa donde el paisaje deviene experiencia estética. Su continuo vaivén nos define: somos un peso leve en un espacio de continuo fluir. Pero hay también un mar interior, un páramos ocre que recorre las ciudades castellanas y que alarga itinerarios históricos. A él retorno con frecuencia. Ávila está en el corazón.

Gracias por esta visita a la biblioteca y por los libros de regalo. Asusta un poco la cantidad de lecturas pendientes...

Gracias a vosotros y mucha suerte en esas oposiciones. La enseñanza es una tarea muy hermosa. Y sí, abruman mucho las lecturas pendientes. Así que hay que volver a la tarea.




 

martes, 20 de enero de 2026

FANTASMAS

contraluz
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

FANTASMAS
 
   Sin saber el motivo, guardo desde niño todos mis fantasmas. Mi precaria economía de certezas sugiere que tal vez perduran, ajenos a cualquier variación, porque nacieron en un tiempo de asombro y atestiguan la configuración exacta de lo perecedero.
   Sus pasos huelen a caserón deshabitado. Mientras leo, ocultan entre las páginas del libro el cobijo de voces donde se traspapela la nostalgia. Juntos percibimos el repliegue del día en el crepúsculo y la arisca llegada de la noche. Nada codician, salvo la larga deuda de seguir conmigo. Son el tazón de caldo que bebe mi alegría.


 Cuentos diminutos



lunes, 19 de enero de 2026

TACHADURAS ( NOTAS DEL DIARIO)

Andar a solas
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
TACHADURAS
 
Soy un diletante a quien da pereza emprender la tarea de rehabilitar algunas amistades convertidas en pedregal.
 
El escepticismo siembra artrosis en el pensamiento.
 
El crítico hace apología de la ambigüedad con un lugar común: “estilo peculiar”. Cuando nos cae encima no sabemos si acudir al servicio de urgencias del centro de salud, o al confesionario de una iglesia, para que nos den la absolución.
 
A diario en las redes sociales, el botón del pánico. Alguien enciende un mechero para quemar una identidad y de inmediato un voluntariado entusiasta muestra su disposición a ser verdugos. Es gente en apariencia normal, que guarda dentro el más oscuro de los ascos.
 
Aprendo a abrir el paraguas en el orvallo de la adversidad.

(Apuntes del diario)




 

domingo, 18 de enero de 2026

TENSAR EL ARCO

Pulso firme
Imagen de
Malheatre.fr




Tensar el arco.
Que viajen en la flecha
certeros ojos

                                      (Viajeros sedentarios)

 


sábado, 17 de enero de 2026

LA SEMILLA

Barbecho
Archivo Freepick

 
LA SEMILLA
 
En la fragilidad de la semilla
hay un rumor en curso
donde pliega sus alas el prodigio.
En él escarban
futuro las raíces
y vislumbran los troncos
tercas ramas
que buscan en el aire
el golpe sostenido de la luz.
 
Somos en la semilla
reflujo de estaciones
y sombras anegando
un tragaluz con pájaros.
 
A resguardo, consigo,
suelo adentro,
en la semilla insiste
el pulso cardinal de otra semilla.

                              (Inédito)




viernes, 16 de enero de 2026

PLANOS CORTOS

Paseo con Woody Allen
Oviedo con lluvia
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

PLANOS CORTOS
 
Hay traslaciones existenciales coherentes, que no amortiguan nunca su compromiso con la mentira, esa verdad distinta.
 
*
 
En Jerry Lewis y otros cómicos ocurrentes son gemelos el sentido del humor y el sentido del ridículo.
 
*
 
La incertidumbre del final abierto ilumina este pensamiento de Hegel: “Pensar el límite es traspasarlo”. Concluir es principio, sembrar una semilla, una raíz aérea.
 

Hecha de nada, esa lesiva imperfección del crimen perfecto.
 
*
 
Palabrería visual con tendencia al hacinamiento.
 
*
 
Mientras veo cine histórico, como topo cava dentro el “no fue así”.
 
*
 
Hay guiones tan empinados que mueren en el comienzo del pasamanos.
 
*
 
Un temperamento ecuánime; despoja la ficción de lo imaginario. 

(Del libro de aforismos PLANOS CORTOS)