sábado, 7 de marzo de 2020

JOSÉ LUIS TRULLO, MANUEL NEILA (Eds.) EL CÁNTARO A LA FUENTE

El cántaro a la fuente
Aforistas españoles para el Siglo XXI
José Luis Trullo y Manuel Neila (Eds.)
Apeadero de Aforistas/ Thémata Editorial
Sevilla, 2020

DEMOGRAFÍA DEL AFORISMO ACTUAL


  Desde el amanecer del siglo XXI, el quehacer aforístico, de forma continua y sostenida, ha logrado una pujanza insólita. Su filo lapidario y su lacónica brevedad buscan el contacto cercano de una propuesta dialogal con el lector. La inmediatez de las redes sociales y su compleja bulimia de titulares al paso han fomentado la expresión urgente del fragmento, ese discurso que emplea en su formulación la tacañería expresiva del más es menos. El aforismo además admite fuentes argumentales muy variadas, obsesiones recurrentes, chispazos lúdicos, y su razón de ser camina por una estela de descubrimientos e indagaciones. De ese aflorar incontenible da cuenta la compilación El cántaro a la fuente. Aforistas españoles para el siglo XXI, una edición preparada por dos grandes conocedores del género, José Luis Trullo, aforista, crítico y editor de Libros al Albur, y el poeta, ensayista, antólogo y aforista Manuel Neila.
  Sostiene el refranero popular que “tanto va el cántaro a la fuente…”, así que en la repleta oquedad de esta obra conviven los mejores practicantes del género en el calendario del presente. Los que han hecho posible que existan varias editoriales como Trea, Renacimiento, Cuadernos del Vigía, Libros al Albur, Cuadernos del Laberinto, o Ediciones de la Isla de Siltolá, y los que ya figuran en recuentos y panorámicas recientes como los impulsados por José Ramón González, León Molina, Aitor Francos, Carmen Camacho, José Luis Trullo o Manuel Neila, por citar solo algunas selecciones que han expuesto las coordenadas básicas del aforismo actual.
   Más allá del criterio personal, inevitable siempre en cualquier selección, los editores en el prólogo insisten en ese estado general de consolidación y añaden las notas singulares del momento; a saber, un conocimiento fehaciente de las tradiciones lapidarias y la convivencia en su desarrollo de cierta equidistancia entre filosofía y poesía, entre emoción y pensamiento cognitivo. El lector notará algunas ausencias de protagonistas usuales de esta estrategia expresiva, pero son debidas no al criterio de los editores sino a contingencias varias que no han hecho posible su inclusión. Y cierran su sondeo con una bibliografía selecta del corpus reunido que integra obras individuales, antologías, ensayos críticos de interés y publicaciones digitales monográficas, como la revista digital El Aforista, páginas en vela siempre atentas a las novedades del mercado.    
 La compilación acumula un notable inventario de escritores en el tiempo, desde Carlos Castilla  del Pino (1922-2009) y Dionisia García (1929) hasta los más jóvenes, Aitor Francos, Sihara Nuño y Azahara Alonso. La amplia demografía emplea el criterio temporal y la convivencia generacional para sondear la aportación aforística en estas dos décadas del siglo XXI. En cada aforista respira un ideario distinto, un entramado de intuiciones y experiencias que ha ido gestando una forma de escribir, un formato de anclaje. Como enunciara Carlos Castilla del Pino los buenos aforismos no concluyen, sino que sus enunciados proponen un comienzo en el que las amanecidas del significado nunca borran contornos, ni apagan los episodios emotivos que sugieren.
  En El cántaro a la fuente. Aforistas españoles para el siglo XXI se traza, con solvente sencillez “y buen uso de lo que se sabe”, la arquitectura de un paisaje abierto en el que el aforismo marca su profundidad de campo, esa geografía repleta de miniaturas inteligentes. La antología propone una síntesis de los itinerarios más conocidos, esas voces emergentes cuya escritura en tránsito se detiene ante el espejo para recordar, sin volaterías ni ocurrencias gratuitas: “Morir debe ser fácil, lo peor son los preámbulos” (Dionisia García) “Un buen aforismo es aquel que hace reír a los inocentes y deja serios a los filósofos” (Emilio López Medina); “Quédate, soledad; yo te acompaño” (Ángel Guinda); “En todo viaje interior hay un extravío” (Miguel Cobo Rosa); “Hacer de una desdicha personal una frase feliz es el privilegio de los aforistas” (Ramón Eder); “Cuando la pasión no existe suelen florecer las teorías” (Andrés Trapiello); “La muerte no está al final de una vida, está en su centro” (Ramón Andrés); “Como el pan la vida tiene su corteza y su miga” (Carmen Canet); “Dormir es la diaria obligación de esconderte de ti mismo” (Luis Felipe Comendador).



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