domingo, 1 de marzo de 2020

PILAR SASTRE TARDUCHY. TACTO INVIDENTE

Tacto invidente
Pilar Sastre Tarduchy
Prólogo de Ángeles Mora
Plaquette Poesía nº 8
Ediciones Búho Búcaro
San Sebastián de los Reyes
Madrid, 2018


AFÁN DE LUZ


   El proyecto editorial Búho Búcaro Poesía está ligado desde su amanecida a dos nombres propios, Óskar Rodrigañez Flores y Pilar Sastre Tarduchy. Ambos han puesto en marcha una colección poética que se singulariza por mantener en su maquetación el humilde formato de la plaquette y por el aspecto artesanal del diseño. La directora editorial desde 2007, Pilar Sastre Tarduchy hace compatible la gestión de contenidos y un trayecto creador que ya tiene sitio en diversas revistas digitales y en papel y en compilaciones y antologías de España, Uruguay e Italia. Los poemas de amanecida se integraron en la XXV selección de Voces Nuevas (Torremozas, 2012). Y han reforzado la vocación literaria reconocimientos como la Mención de Honor en el Concurso Internacional de Poesía Revista Letra Nueva-Ediciones Botella al Mar (Uruguay, 2014) y la distinción “Justino Zabala Muñiz” (Punta del Este, Uruguay). Entre sus estaciones poéticas están Doctora del Alma (2008), Aman-ecer vs Atar-decer, en colaboración con Óskar Rodrigáñez (2013) y Elementos para un Pensamiento Homogéneo (2015).
    Tras el periplo biobibliográfico de la escritora, Tacto invidente integra como pórtico un texto de la poeta Ángeles Mora, uno de los nombres esenciales del ahora poético, que define con lúcida precisión la atmósfera escritural: “Tacto invidente nos ofrece una metáfora de la soledad, la ceguera, la miseria de un mundo por donde a tientas intentamos abrirnos camino, comprenderlo, para al mismo tiempo comprendernos a nosotros mismos y saber por qué y para qué estamos aquí. Por qué vivimos entre sombras intentando encontrar la luz. Saber y sabernos, nada menos”. En ese enclave conceptual donde el afán de luz es esperanza y norte se dibujan los poemas de Pilar Sastre Tarduchy. Avanzan precedimos de un expresivo paratexto: el proverbio árabe “Los ojos no sirven para nada a un cerebro ciego” y un aserto del genio renacentista Leonardo Da Vinci: “La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega”.
   La voz del yo poético habla en primera persona, como si necesitase clarificar de inmediato las afinidades del yo biográfico y su empeño en habitar las rutas expresivas de los enunciados. Como herramienta esencial para conocer el entorno el bastón blanco se convierte en un apéndice necesario del existir. Se personifica como un intermediario básico para dialogar con la realidad cercana y conocer sus coordenadas desde un tacto ciego que oferta en cada amanecida la claridad entrevista y la estela borrosa de un pasado que habita en la memoria con los ojos de la infancia.
  La sabiduría existencial crea una sensibilidad nueva. En ella se integra en la esencia de ser las cicatrices del dolor, siempre presente con su abrazo de lluvia, y la certeza de una identidad que hace balance de la carencia. Las palabras buscan su lugar en un estar contradictorio, entre la sombra y la luz, entre la oscura ciudad de la ceguera y la plenitud solar de lo diáfano. Así van germinando los versos, zarandeados a cada instante por la realidad que deja en las manos un paisaje desvanecido, el presente encallado en la tristeza, mientras hace balance del discurrir del tiempo, o sueña con un renacer que busque el verdadero rostro de las cosas, que conozca sus códigos y que preserve en ese tantear de quien camina superando las frustraciones y oquedades ilusorias de lo temporal.
    También en un entorno físico de sombras, con los vislumbres de la esperanza, en la poesía de Pilar Sastre Tarduchy convergen la naturalidad expresiva y un caminar marcado por lo simbólico. El movimiento y la búsqueda, los pasos de un yo que activa, desde el sentir elegíaco y la emoción, estrategias de supervivencia, mientras entre sus párpados callados resuena inalterable el gotear del tiempo.



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