sábado, 21 de febrero de 2026

ROCÍO EXPÓSITO. ASOMBRO

Asombro
Rocío Expósito
Editorial La Garúa
Colección Poesía
Barcelona, 2026

  

INDICIOS

  

   Rocío Expósito (Barcelona, 1984), Licenciada en Humanidades, Máster en Estudios Avanzados de Literatura española e Hispanoamericana, y profesora de francés en un instituto de Secundaria, comienza senda poética con la entrega Asombro, un despertar impulsado con mimo por el editor y poeta Joan de la Vega en la Colección Poesía de la Garúa.
  Asistimos pues a una epifanía literaria que traza los primeros rasgos con despojamiento y aparente sencillez.  Una cita de Santiago Alba Rico: “La literatura no es otra cosa que un delirio bajo control”, que tiene la precisión concisa del aforismo, sirve de pórtico a los poemas de Asombro, que organiza su contenido textual en tres secciones, cada una de las cuales se compone de once composiciones. Las tres partes, “La exacta belleza”, “Corazón central” y “El vuelo inmune”, emplean el mismo formato: poemas breves, de rápida resolución argumental, que comunican sensaciones e indicios sensoriales, un inventario de vivencias, más que enunciados conceptuales. El yo poético abre los ojos para dar identidad a un entorno en mutación constante, casi en una actitud cercana al zen y al abanico de creencias del pensamiento budista, que convierte el paisaje en latitud interior.
  Al cabo, la belleza, no es sino el cumplimiento del ideal, su percepción tangible. Por lo mismo, recuerda el vuelo leve de una libélula en el aire, o el descanso en silencio de un verso sobre el papel. Rocío Expósito renuncia a la poesía enunciativa, que se apoya en un pretexto anecdótico. Abre la pupila de la introspección para retener, con la escueta convicción del haiku, el instante que define el ahora: “Descansa sobre el suelo árido / como aquel verso antiguo / de Wang Wei”. Resulta clarificador que el primer nombre que aparece en el libro, como referencia cultural, tras el de Emily Dickinson, sea el del poeta clásico chino, Wang Wei. El maestro alternó su pulsión escritural con la pintura, eligiendo como tema central de sus dibujos la naturaleza. Su legado creador ejerció una intensa influencia en la tradición pictórica china, a pesar de que sus realizaciones plásticas no han sobrevivido a la erosión del tiempo.
  La realidad cercana se vacía para mostrar un espacio sin formas. Quien mira con atención descubre que en el lugar que ocupa no hay nadie, sino la ausencia. El espacio habitable es, al mismo tiempo, refugio e intemperie, un apagado discurrir que convierte al trayecto temporal en meditación y conocimiento, en viaje interior. Y en ese recorrido en soledad apenas late el pulso del recuerdo, una arritmia fuerte que sirve a la poeta para constatar un explícito homenaje al padre, dibujado con una intensa emotividad.
  La naturaleza cobra protagonismo en el poema, pero lejos de esa poesía bucólica que hace acto de presencia por la acumulación de elementos visuales yuxtapuestos; las formas se convierten en simples trazos, en una caligrafía de omisiones. En su quietud, apenas dejan la sensación de vida. Protagonizan ciclos de amanecida y crepúsculo, como si alentaran un discurrir pactado, casi ajeno a lo contingente. Solo mantienen la sobriedad de estar bajo el epitelio de la luz.
   La contemplación deja al testigo al borde. Como si esperase en su contemplación una posibilidad, un misterio que anima entre las manos la fragilidad contenida en el estar. El apartado “Corazón central” no cambia el paso de Asombro. Persiste esa comunión despojada entre paisaje y observador. El latido exterior y sus imprecisas dimensiones buscan su comunión con la mirada para asentarse como una realidad complementaria e hipnótica, a la que nadie puede ser indiferente. Tampoco lo hace "El vuelo inmune" como apartado de cierre. La escritura nombra y da forma; concede permanencia a la poblada estela de lo que se pierde cuando las horas gimen y se desbordan, rompiendo las costuras de los calendarios, para recordarnos la belleza, el lugar de lo insólito, lo escondido.
   Con una tangible economía expresiva, Rocío Expósito deja en Asombro una escritura impregnada de riqueza espiritual y contemplación. Las composiciones nacen al hilo de lo vivido para mostrar una sensibilidad cómplice. Para encerrar el callado estar de la belleza en el cuerpo efímero de las palabras. Poesía limpia, que salva de la intemperie; que confía en la elusión y el silencio como puntos de fuga.



viernes, 20 de febrero de 2026

FLORACIONES

Quinta de los Molinos, Madrid
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
 
FLORACIONES
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
                                                                                                
Todo es siempre menos
 
JRJ
 
 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.



jueves, 19 de febrero de 2026

PASAR DENTRO SIN LLAVE

Clausura
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

PASAR DENTRO SIN LLAVE

 En la lectura habitual, una y otra vez compruebo que los indicios biográficos, impregnan la escritura. Parece que lo personal nunca encuentra una reclusión perfecta. No puede vencer su impulso por mostrarse.

 El pálpito de la huida. Viajo mucho para disimular mi apego excesivo a la vida sedentaria, esa quietud doméstica que tanta actitud paternalista hace crecer en los que me recomiendan programar la gimnasia en mis horarios.

Felipe González no es el enemigo; es solo un barco desanclado, a la deriva, que no supo sobrevivir a sus principios. No proceden los mensajes de odio. Hay que soportarlo a distancia, como se preservan las ruinas arqueológicas, con ironía, respeto y condescendencia.

 Aprendo a liberarme del sabotaje de los algoritmos. A no decir lo que pienso cuando me preguntan. A pensar, sin más.

Cuesta creerlo, ahora  que sufro a diario los estragos del insomnio. Hubo un tiempo en el que durante el libre discurrir de la noche también dormía.

(Apuntes del diario)


miércoles, 18 de febrero de 2026

PUNTOS DE LUZ

Interior día
Japón, largo recorrido
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

HAIKUS DEL DESPERTAR 

Puntos de luz
tus ojos. Cuando duermes
entro en la noche.
 
 
Tal vez amé.
El recuerdo ennegrece
lugar y tiempo.
 
 
Dónde mi orilla,
mi encuentro con la sombra
y  mi vacío.
 
 
Ninguna puerta
detiene el caminar
de la ceniza.
 
 
Aquel mendigo
mantuvo la mirada.
Era feliz.
  
El horizonte
se vuelve lejanía.
Punto de fuga.
 
 

martes, 17 de febrero de 2026

ANTONIO RAMÍREZ CÓRDOVA. MÁS ALLÁ DE LAS SOMBRAS

Más allá de las sombras
Antonio Ramírez Córdova
Premio Internacional de Poesía 
Vicente Rodríguez Nietzsche 2019
Ediciones Tablado
Puerto Rico, 2023 (3·ª Edición) 

 ENCERRO

  
 La obra de Antonio Ramírez Córdova (Puerto Rico, 1941) completa una identidad múltiple que aglutina poesía, teatro, narración, ensayo y artículos de prensa. Practica un quehacer complementario, marcado por la diversidad, que ha sido reconocido con abundantes premios. El perfil intelectual del catedrático universitario jubilado es trasversal; se desdobla en facetas que no crean entre sí ninguna controversia; pero la mesa de trabajo pone el acento esdrújulo en su producción lírica. Lo constata la amplia presencia de su obra poética en revistas de Hispanoamérica con autores referenciales del ahora, y el legado de poemas con sitio en importantes antologías.
  Su entrega Más allá de las sombras, ganadora del Premio Internacional de Poesía “Vicente Rodríguez Nietzsche”, es uno de los hitos centrales de su itinerario poético. En la introducción, Santiago Risso recuerda la excelente recepción de entregas anteriores, reconocidas con el Premio Internacional Mairena, el Premio Pen Club, o el José Gutiérrez Benítez. Son galardones que hablan de la solidez de un trayecto lírico que comienza en 1962 con la entrega Humo y viento y que ha tenido una sosegada cadencia hasta el presente en los títulos Para cantarle al amor (1997), Un caballo violeta para el sueño (2001), Indeclinable asombro (2006), Sobre el reloj del tiempo… Homenaje al poeta universal Miguel Hernández en su centenario (2010), Dichos de Antón (2019) y Caballito de sueños (2021). El reconocido antólogo define con mirada lírica esta compilación de poemas breves: “Es un libro de amor, de viento, de libertad, de vida, de luz, aunque el autor lo presente en sociedad a través de la noche, el cuadrado efímero, la grieta, la sombra”.
  El libro comienza con un haiku de excelente factura: “Alma del tiempo / Hay un coro de luces / en esa celda”. Es un anticipo de la claridad expositiva que hace del poema una llave de entrada. La dicción coloquial refuerza el propósito comunicativo y no borran en su diálogo la sensación de intimismo y apertura de sentido. El tiempo y su discurrir se convierten en eje argumental, en definición de un recorrido efímero, que requiere el testimonio sensorial de la palabra. Cada haiku sirve de acogida a un fragmento de lo transitorio: "En esa celda / una torre de luz / se vuelve pájaro”. Pero el poeta combina la forma cerrada de la estrofa japonesa con composiciones breves, en verso libre, que depositan en quien las conoce indicios del tránsito diario. Pero también los poemas abordan ideas conceptuales, definidas en sensaciones y sentimientos que establecen puentes relacionales entre el acontecer y las cosas.
  Los poemas de Más allá de las sombras exigen siempre lucidez, precisión verbal y ese rastro azul que convierte al verso en una estela emotiva, en una caligrafía de luz que se refleja la viva presencia de una identidad femenina: “Sobre el papel / llueve sobre mojado / el último haiku “.
  En el discurrir del libro sobresale una respiración cercana, una protagonista casi velada que encarna lo femenino, pero que carece de libertad para manifestarse con su voz directa. Es una cautiva, un pájaro que es incapaz de alzar el vuelo. El narrador poético se hace testigo de esa carencia; explora un destino marcado por los barrotes de la prisión. Es imposible ocupar el otro lado de la reja. Queda la extrañeza. Parece imposible vadear las riberas de la libertad. Están custodiadas por dioses coléricos que impiden el regreso y condenan a una larga noche de oscuridad y encierro: “En la penumbra, / tu serena inquietud / ante los golpes duros del tiempo, / pero trastocas el alba / para abrir la piedra”.
  La voz lírica de Antonio Ramírez Córdova entrelaza también una lectura simbólica que recuerda uno de los temas literarios más definidos en la tradición: la existencia como cárcel y encierro. Desde esa lectura, el poema incrementa su tejido emotivo y la necesidad de asumir la temporalidad de lo cotidiano, su sentir. encerrado en los muros de tinta del poema. 


JOSÉ LUIS MORANTE




lunes, 16 de febrero de 2026

WISLAWA SZYMBORSKA. UNA VENTANA CON LUZ

Wislawa Szymborska
 (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012) 

 

WISLAWA SZYMBORSKA. ESA MANERA DE DECIR NO SÉ.

 

   La sencillez biográfica de Wislawa Szymborska (Prowent, actual Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)  solidificó el mapa literario polaco actual al conseguir en 1996 el Premio Nobel de Literatura. Toda la crítica focalizó un proceso creativo marcado por la voz lírica, el ensayo y la traducción. Desde su niñez, la escritora ligó su destino personal a la ciudad de Cracovia, donde se instaló con su familia a los ocho años de edad; allí emprendió su formación universitaria e impulsa una obra poética cuya primera entrega aparece en 1952; es un conjunto de poemas marcado por el realismo socialista y sería repudiado por la autora como perteneciente a un periodo de formación y tanteo.
   También su compromiso ideológico con el comunismo de su época juvenil, adquiere con los años un epitelio crítico que le lleva a adoptar posturas confrontadas, lejanía y gestos de comprensión con los disidentes.
   Su poesía está marcada por el pacto autobiográfico y por enunciados comunicativos que le hacen desconfiar de las disertaciones teóricas. Así lo exponía en su discurso de recepción del Premio Nobel: “El poeta contemporáneo es escéptico y desconfía incluso –o más bien principalmente- de sí mismo. Con desgano confiesa públicamente que es poeta –como si se tratara de algo vergonzoso En estos tiempos bulliciosos es más fácil que admitamos vicios propios, con tal de causar efectos fuertes; mucho más difícil es reconocer las virtudes, ya que están escondidas más profundamente, y hasta uno mismo no cree tanto en ellas “.   Su argumentación quitaba el monopolio de la inspiración a los poetas y hacía de la misma un impulso de la voluntad entendido como amor al trabajo bien hecho, al espíritu inquieto que propicia una búsqueda constante.
   La cercanía con el ideario poético de Wislawa Szymborska, me lleva a recuperar en mis estantes su libro, Aquí, un poemario traducido por Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano, en 2009, incluido en el imprescindible catálogo de poesía contemporánea de la editorial Bartleby.
   El preciso enunciado, Aquí, sugiere inmediatez y refugio próximo; son cualidades que la poeta polaca, ganadora del Premio Nobel en 1996, hace suyas desde la amanecida de su quehacer literario, porque todos los textos de Wislawa Szymborska se formulan en un tono intimista, como quien comparte una contingencia o un pormenor vivencial, como quien define pensamientos al alcance de cualquier usuario, sin el clasicismo elitista de la reflexión filosófica y sin la formulación calculada del lenguaje científico.
  El devenir concede los instrumentos necesarios para entender lo que nos rodea, ya sea un asunto doméstico o las características generales de nuestro planeta: “La vida en la tierra sale bastante barata. / Por los sueños, por ejemplo, no se paga ni un céntimo. / Por las ilusiones, sólo cuando se pierden. / Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo. “
   El sistema de ideas parece haber sido dictado para vivir sin pretensiones, como si el mensaje directo, nítido y certero sortease cualquier circunloquio y eligiera siempre la línea recta. Tan escueto aderezo nos convence de inmediato de su pertinencia y además nos asegura que lo genial pertenece a otra voz y que quien nos habla tiene las mismas limitaciones que tenemos nosotros y el mismo riesgo de que una buena razón se vaya diluyendo sin remedio por nuestra pereza.
  Los poemas de Wislawa Szymborska dejan sitio a una amplia gama de recursos expresivos, como la personificación o el desdoblamiento de la identidad. Nada es ajeno. Despierta, por ejemplo, una complicidad inmediata su incursión en el microcosmos, ese mundo invisible que pudiera tener su peculiar sociedad organizativa y que en su mínima existencia es capaz de condicionar múltiples existencias de seres superiores. Los misterios de lo cotidiano son tratados desde el coloquialismo y la sencillez; sólo así se plasman en sus versos un pensamiento firme y un verso inolvidable y transcendente
 


(Una relectura)


domingo, 15 de febrero de 2026

EN VOZ BAJA

La vida dentro
Fotografía
de
Archivo Freepick

 


EN VOZ BAJA
 
La decepción enseña
a pensar en voz baja.
Por eso me levanto poco a poco,
en la calma discreta de los ojos callados.
Soy la sombra arcillosa
de palabras
que la mañana limpia
con precisión severa.
 
En silencio recibo
un patrimonio escaso;
esa pequeña parte de la nada que cabe
en una cicatriz que no se muestra.
 
Mi mudez precavida
usa ropa de invierno.
Le gusta pasear
con la cara cubierta de neblina
compartiendo con otros
una espera silente
y el alumbrado público.
 
Succionados al fondo,
mis pensamientos nadan
en bóvedas nocturnas
y muestran las escamas abisales
de esos peces
que ahuyentan los abismos
y buscan superficie y luz solar.

   (Variaciones de Nadar en seco 2023)


   

sábado, 14 de febrero de 2026

UN PLANETA A MEDIDA

Lejos, contigo
(Pueblos del agua, Japón interior, mayo-junio de 2025)

 

APRESURA EL REGRESO.
No es solo que no encuentre
planchada la sonrisa y con perfume;
impresos argumentos de futuro
en platos de cerámica celeste.
Hallar tendido sobre la mecedora,
con remozado gesto, un gris cansancio,
en su punto el maná...
No es solo que no observen
facciones luminosas las ventanas y puertas;
que los muros, se despierten opacos.
Es que sin ti mi casa
muestra alarmantes síntomas
de inminente derrumbe.

Mi casa es un planeta a tu medida.

              (Rotonda con estatuas, 1990)






viernes, 13 de febrero de 2026

EL DINOSAURIO AUSENTE

Ausencia

 

EL DINOSAURIO

 con mi gratitud, a Augusto Monterroso

  Fue un repliegue callado. Una mañana el dinosaurio se ausentó y al despertarme ya no estaba allí. Desde entonces, la tibieza de mi dormitorio ha perdido el foco de luz, ese punto exacto donde fijar la mirada. No dejo de preguntarme qué provocó su ausencia, mientras guardo un colmado reguero de palabras no dichas. El recuerdo marca huellas en mí.
  A la distancia justa, la soledad del dinosaurio busca rescoldo en otros.
 
 Del libro Fuera de guion





jueves, 12 de febrero de 2026

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

Interiores
Pueblos del Japón interior
(Mayo-Junio de 2025
Fotografia 
del
álbum ersonal


 

MANERAS DE LIMPIAR SOMBRAS

 Me ha causado estupor su alineamiento con los profesionales del insulto y la palabra hiriente. Creía que era una persona agradable y formada, dispuesta a celebrar generosidad y gratitud con  la gente y el territorio de acogida. No acostumbro a encender polémicas digitales, pero sus cotilleos y críticas, por inesperados, me impulsaron a responder. Escupir en la mano que ofrece pan es una mezquindad inaguantable.

 Detrás del pensamiento, la madurez cobija el sentir. Su frialdad es  solo apariencia.

 En la travesía hacia el olvido, la amistad escribe listas renqueantes, que se completan por omisión.

 Todos los géneros literarios despliegan en su recorrido la sensibilidad del yo; son espacios reflexivos de una mirada indagatoria que explora los matices de fondo, los ángulos dispares de su relación con el mundo.

La intrahistoria personal convive con las asimetrías colectivas en un tiempo marcado por una realidad paradójica: el que piensa distinto no es un adversario sino un enemigo, alguien que solo merece desprecio y odio. Y así no hay forma de hilvanar un proyecto colectivo.

Es  febrero y las aceras congregan un contagio de prisas. Como si yo caminase a trasmano, pongo lentitud en la mirada y en los zapatos. Tengo la cabeza y el corazón a pájaros.

 Alguien habla en voz alta. Otro asiente a intervalos. Una multitud conectada con un oído atento en la distancia. Sólo yo permanezco fuera de cobertura. Quité el sonido al móvil y cuando lo enciendo me he perdido llamadas y mensajes me recuerda los asuntos literarios que hay que programar. Debería ayudarme más a mí mismo; solo, no puedo.

Pido un café con leche y abro un libro. Apenas leo unas líneas. Junto a ella, elijo un ventanal que testifica el tránsito incesante. Frente a mí un asiento vacío y esa caligrafía de la ausencia que escribe en lluvia oblicua. Personifico un desamparo que no ocupa sitio y que mira en silencio, mientras bracea con las dudas del superviviente. No debo escribir un diario; me mana la tristeza y hay que ser optimista, aunque no sepamos cómo.


miércoles, 11 de febrero de 2026

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

BLAS DE OTERO
(1916, Bilbao-1979, Majadahonda, madrid)

 

EL EJEMPLO DE BLAS DE OTERO

 
Compromisos y palabras bajo el franquismo
Recordando a Blas de Otero (1979-2009)
Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre (eds)
Renacimiento, Sevilla, 2010
 
   Una cronología, el trigésimo aniversario del fallecimiento de Blas de Otero, proporcionó el motivo para la convocatoria en Granada, entre el 27 y el 29 de enero de 2010, de un foro internacional. En torno al paradigmático poeta coincidieron más de veinte estudiosos de la lírica contemporánea. El volumen Compromisos y palabras bajo el franquismo, editado por Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre, compila las actas del congreso y permite profundizar en el legado intelectual y en los claroscuros biográficos.
   Sabina de la Cruz, compañera sentimental del poeta desde 1971 y albacea testamentaria, aporta el trabajo liminar; centra su intervención en un paréntesis temporal (1943-1944) que coincide con la crisis que condujo a su primer internamiento psiquiátrico, y la penuria económica de posguerra que se convirtió durante años en un mal endémico y colectivo y fomentó la búsqueda de canales alternativos de supervivencia. Como privilegiada conocedora de entresijos coyunturales, nos descubre siete cartas inéditas dirigidas a un amigo cercano, Antonio Elías Martinena.
   La necesidad de integrar el material literario en el discurrir colectivo fue tratada con singular acierto por Jean Paul Sartre en su ensayo ¿Qué es la literatura? Aquel texto de 1948 se asentó de inmediato como bibliografía básica sobre la eficacia del valor estético. Fomentó un debate que todavía no ha periclitado y ahora se recupera al abordar la relación contextual de la poesía de Otero. A él se dedica el cuerpo central de Compromisos y palabras bajo el franquismo.
   Lo social como clave temática crea escuela, se convierte en elocuente epígrafe, sintetiza un recorrido en la que abren senda Blas de Otero y Gabriel Celaya. Sin embargo, la exigencia ética transciende ese periodo de humanismo utópico y deviene coordenada referencial en el quehacer de las promociones siguientes. El legado reitera vínculos con la Escuela de Barcelona, aquel subgrupo mediosecular que aglutina a Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo, también con Ángel González en cuya poesía abundan los ecos sociales, los ingredientes de denuncia y el empleo de una ironía crítica distanciadora.
    Esta filiación languidece en los años setenta, cuando se impone como tendencia dominante el formalismo esteticista, y vuelve a aflorar en el comienzo de los ochenta debido al impulso de “la otra sentimentalidad”. La estela de la poesía cívica no se apaga con Javier Egea, Álvaro Salvador y Luis García Montero, yuxtapone matices y crea enunciaciones que difunden la utilidad ideológica en el cambio de siglo.
   La posguerra, el franquismo consolidado y la postrera etapa de la dictadura fueron estrictos vigilantes de la libertad expresiva. En ese marco agónico los valores oterianos mantienen su vigencia; la escritura preserva su vocación transformadora y se hace portavoz de afanes colectivos. El entramado lírico difunde una actitud crítica ante la realidad circundante y propicia el ensanche de la conciencia individual. Su coherencia y unidad sigue pidiendo al tiempo la paz y la palabra.   
                                          

                                                                                             JOSÉ LUIS MORANTE  

martes, 10 de febrero de 2026

DIÁLOGOS INCONCLUSOS (NOTAS DEL DIARIO)

Lejanías
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana
f

DIÁLOGOS INCONCLUSOS

Salgo a comprar el pan el supermercado y ya me siento un explorador ártico.

En la infancia, sintió pronto una clara inclinación hacia las letras, que prosigue en su periplo laboral. Trabaja en el departamento de Hipotecas de una entidad bancaria.

Me recuerda, con gesto solemne, que su altura intelectual considera a la ortografía un detalle formal prescindible.

Cuántos empeños creativos mudan de inmediato en papelería dispersa.

Con los años, he aprendido a considerar las labores domésticas de nuestra casa como trabajos de escritorio.

Los bostezos son síntomas declarativos. Sustituyen al grito de rebeldía.

Los mensajes ideológicos tienden a la estridencia verbal.

  (Anotaciones)



lunes, 9 de febrero de 2026

GABRIELA KIZER. EN FALSO

En falso
(2005-2017)
Gabriela Kizer
Prólogo de Luisa Castro
Visor Libros
Fundación para la Cultura Urbana
Madrid, 2022

 

CARTOGRAFÍAS

 

   El ovillo poético de Gabriela Kizer (Caracas, Venezuela, 1964), poeta y profesora universitaria, deja suelto su primer hilo en el umbral de siglo, cuando se publica Amagos (Monte Ávila Editores, 2000). Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela, y magister en Literatura Latinoamericana Contemporánea de la Universidad Simón Bolívar, no tardaría en publicar su segunda entrega, Guayabo (2002). Adviene después un largo silencio, roto por la concesión del Premio Internacional de Poesía José Barroeta a su obra Tribu, que saldría de imprenta en 2011. El libro Pavesa, ya en 2019, prosigue el viaje lírico hasta En falso, que se edita, con el apoyo de la Fundación para la Cultura Urbana, en la prestigiosa Colección Poesía de Editorial Visor.
   En el prólogo “Gabriela Kizer en verdad”, escrito por la poeta Luisa Castro, la autora gallega sostiene que la mejor poesía solo puede explicarse desde dentro. Los versos son una forma de compartir el misterio. Proponen un viaje, una progresión que intenta reflejar “la dimensión sagrada de lo corriente”, desde la interioridad de una singladura iniciática y evocativa. Con esa voluntad, En falso abre riberas entre el conocimiento y la incertidumbre, nos acerca los trazos orgánicos de una compilación de poemas que es también dolencia de país, genealogía e identidad. Gabriela Kizer añade una nota preliminar que versa, en su hondura reflexiva, en la percepción del yo lírico y en su empeño por captar la esencia del tiempo y su forma de modelar la conciencia.
  El itinerario de En falso, que contiene poemas escritos entre 2005 y 2017, se fragmenta en cinco tramos, de los cuales el último solo contiene un poema, donde se integran siete momentos. Todos muestran una clara diversidad argumental y un registro cultural con sensibilidad abierta, que se ajusta al intimismo confidencial de la evocación y se engarza con los pasos del transitar biográfico.
  El comienzo sugiere un desandar hacia el pasado para reactivar vivencias dormidas. La presencia de rostros difuminados por el tiempo, o los días de infancia están presentes en composiciones como “Gregorio”, “Caída”, “Filiación “, y “Cuarto oscuro”. También busca sitio en el texto el espacio onírico del sueño, ese lugar sin coordenadas donde conviven monstruos del inframundo, dioses y héroes; personajes dispuestos a una representación pictórica, que captan la mirada del arte, o la tela del tapiz que borda fábulas.
  En esta primera parte, la muerte adquiere una dimensión expandida. Es el andén que culmina cualquier existencia. Un aullido despacioso y lejano en la infancia que se hace de pronto vecindad, cuando alguien próximo se ausenta para siempre, dejando la hendidura del dolor, la indescifrable escritura de los cuerpos cuando no están.
  Una de las cualidades de En falso, como se ha dicho, es la amplitud de tramas que admite en su desarrollo; el segundo apartado cobija una interpretación lírica del despertar sentimental. El poema se hace marco reflexivo de una época con muchachas, que trepaban los árboles del despertar emotivo, lejos de la niñez, cuestionando las dubitaciones del propio estar frente a la incertidumbre.
  La cercanía del otro se hace odisea. Obliga a repetir el sueño cumplido de aquellas presencias de la literatura que inventaron Homero, Dante y los que acercaron a la belleza del mundo para dar voz natural a los sentimientos. Las emociones afloran, sin imposturas metafísicas, con la mera intención de ir dejando las migas sueltas de un trayecto autobiográfico. El lenguaje testifica los pasos perdidos. Se hace crónica de lo transitorio. Refleja las siete vidas que tiene el amor para seguir latiendo, después de erosiones y pérdidas, en la cartografía de lo cotidiano.
   La tercera parte cambia el diseño formal para alojar al poema en prosa, cuya lectura remite a la proximidad de un magisterio, el de la escritora venezolana Elisa Lerner, quien escribiera Así que pasen cien años. Crónicas reunidas (2016). Los poemas enunciativos fluctúan entre lo personal y lo colectivo, entre el repliegue anecdótico y la necesidad de que la experiencia sea un nítido testimonio del yo colectivo. La crónica social de unas vivencias históricas, nunca homogéneas, que se alzan entre el espejismo y la representación objetiva, que sirven para repensar la verdad y su significación en el seno del tiempo.
  En esta sección aparece un recurso expresivo poco utilizado hasta ahora: la ironía; desde un elemento de la cosmética se juega con el doble sentido de la máscara y su ambigüedad semántica. También se perciben reflexiones metaliterarias, tendentes a liberar al poema del argumento y de los moldes estables de lo convencional, de los que construyen el poema desde la idea. La palabra desvela, como un guisante bajo el colchón; pero el logos no sabe cómo explicar su misterio, su significado subterráneo.
  Otra sensación fuerte que deja este tramo del libro es que la obra creativa de Gabriela Kizer se aleja del perfil unitario para explorar vetas sin aparente conexión entre sí. Un ejemplo de lo dicho se percibe en la cercanía de poemas como “Abolengo”, que narra una contingencia de las revistas del corazón, y “Filosofía de la composición”, donde el eco de Poe da vida a una larga meditación sobre las razones del hecho creativo.  
  Otra seña de identidad es la cercanía a nombres del canon y la convincente selección de citas relevantes, que crean en el lector animosas afinidades. El apartado cuarto arranca con una cita de Vicente Gerbasi, incluida en el poema “Cuota mil” y, de nuevo, en las composiciones hay un trasiego de referencias culturales que orientan sobre gustos musicales, indicios de lecturas, o acordes que sostienen la experiencia vital. Los textos dan la mano a trámites personales que dan fe de vida y muestran los costurones opacos de una realidad esquinada, que necesita filtrar en su epitelio unos rayos de sol. Así se constata, de forma sobrecogedora, en el poema “Crónica, 204”, que denuncia, con mirada crítica y fuerte compromiso, los graves acontecimientos derivados de la protesta social contra un régimen totalitario, que abocó al país a una pobreza extrema y a una feroz represión. Esa relación de crisis entre sujeto poético y entorno genera también otras composiciones como “La última diosa” y “Tierra de Gracia”, donde la percepción de las cosas anula cualquier esperanza y pone fin a la utopía, en un entorno cotidiano cenagoso y oscuro.
   El poema homónimo “En falso”, friso de siete teselas, conforma la parte final del poemario. La evocación recupera figuras domésticas. Abre la conciencia al recuerdo. Suscribe que la memoria es un vacío dilatado, una paradoja con remansos existenciales, contaminados por la decepción y el rastreo de falsas amanecidas. Sobre el entorno habita una nube de amargura, un mundo que no es, y exige una interpretación trágica. El lugar propios se hace arquetipo de la carencia: “desolación / procacidad, desasosiego / humareda/ demencia / ruindad. Una ciudad asolada por el derrumbe. Dentro de los ojos del testigo solo hay huecos, arenas movedizas, la inhabitable sombra de la nada.
  En los poemas de En falso Gabriela Kizer da voz a una mirada que serpentea por las avenidas de la conciencia para seguir el rastro de la evocación. También del compromiso solidario con la inseguridad de la existencia y sus dolorosas grietas abiertas. Existir es tratar de comprender. Convertir las preguntas en las últimas brazadas del náufrago.


José Luis Morante




domingo, 8 de febrero de 2026

OJO SIN FONDO

Resquicios
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

OJO SIN FONDO

 

Todo se precipita en un ojo sin fondo

 

OCTAVIO PAZ

 

Se desplegó la luz entre la noche inmóvil y me desperté. La inocua claridad mostró un espacio todavía sin nadie. Indeciso, comencé el día buscándome.

 

(De Cuentos diminutos)

viernes, 6 de febrero de 2026

AFORISMOS CON REFLEJO

Transparencia
Fotografía
Archivo Freepick

 

AFORISMOS CON REFLEJO 

 

A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.

Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.

Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.

La realidad tiene signos secretos.

Bajo la gota fría, el trazado del sendero se diluyó. Rumbo incierto.

Amo las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.

Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.

 Siempre que concluyo un libro, firma la escritura discreta del aprendizaje.

 La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.

 Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.

 Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.

 Un porte sólido. De fantasma.

 Cuando tenía veinte años, Jaime Gil de Biedma no era un poeta cualquiera. Era el poeta.

 La biblioteca, ese amplio gremio de deudas contraídas.

 Crepúsculo, aleteo, sopor, engarce, azul… palabras con reputación asentada.

 Los malos poemas tosen; tienen respiración errática.

 Una página: conspiración entre sustantivos comunes, verbos fríos y adjetivos ecuánimes.

 Ya no recuerdo; el final de una biografía deja sitio para mucho olvido.

                                                      


                                                 

 

 

jueves, 5 de febrero de 2026

UN SILENCIO QUE FLOTA SOBRE EL AGUA

Huida
Oropesa del Mar, febrero de 2026
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana 

 

FINAL
 
 
Callo mucho conmigo,
cuando  no necesito el hilo medular de las palabras.
Me gusta compartir el despliegue del frío
o calcular la usura de mis rasgos tras el velo de sombras.
Nunca veo el círculo de luz
que migra ensimismado
dentro de la absorbente pupila de las cosas.
Tengo mirada líquida.
No despejo mis nubes;
quiero verter la lluvia
en el hondo misterio de las desolaciones,
como si fuera un  signo que despliega
la masa fibrilar de los significados.
 
Todo reconfigura un linaje vacío.
He buscado refugio en ese hueco
del que ya, sin fisuras, formo parte.
La nada es otro modo de empezar.

   (Del libro Nadar en seco, 2022)

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

CUOTA COMPLETA

Páginas en espera
Archivo de Internet

 

 

CUOTA COMPLETA

 

   Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las profundidades del bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y madera. Alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso un provechoso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia.   


Del libro de microrrelatos Fuera de guion



 

martes, 3 de febrero de 2026

PIEDRA SOBRE PIEDRA

Poblado vetón de las Cogotas
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana

 

FUERA DE LUGAR

  Tras el regreso, después del largo viaje, hay un tiempo propenso al desconcierto. En él me siento fuera de lugar, con las manos extendidas,  mostrando documentos invisibles a alguien que nos detiene en la frontera.

 Piedra sobre piedra, cada existencia oculta sus ángulos muertos, sus muros de niebla.

 El cinismo requiere un semblante plural.

 Habita el cupo estable de amistades con ánimo de lucro.

 Rompen la tregua del sueño los dedos de la aurora. El día es una posibilidad; todavía está lejos.

 Ahí delante no hay nada salvo una biografía por escribir, una zona de sombras y alquitrán.

 

 

lunes, 2 de febrero de 2026

EN EL BORDE DEL TARRO

Colibrí en vuelo
Archivo Naturaleza

 

EN EL BORDE DEL TARRO

 

  Desenrosca con mano inquieta la tapa del tarro. Sospecha que del interior de aquel recipiente saldrá un dragón contraído. Titubea un largo instante. Cierra los ojos, desecha el miedo y tiene suerte. En el borde del frasco roza sus dedos el vistoso arcoiris de un colibrí.

(Del libro Fuera de guion. Casi cien microrrelatos)



domingo, 1 de febrero de 2026

LA VOZ EN CALMA

La playa en calma
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


 Final del día.
Atardece despacio.
La luz se calla.