martes, 4 de febrero de 2025

PISOS TURÍSTICOS

Jornada Laboral
(Rivas Vaciamadrid, enero, 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 GENTE DE PASO

No sé nada de la inteligencia artificial, ese inquilino ruidoso que alquila los pisos turísticos del futuro.

Habla a menudo en voz muy alta, no para tener audiencia, sino para escuchar mejor las distorsiones de mi propia voz.

Lo peor de los oportunistas en su voluntad de escalada es que consiguen llegar a la meta.

El diván aconseja disimular las quejas con una sonrisa de entretiempo, encerrarse en una habitación acolchada para no despertar entusiasmos caritativos.

Esas presencias que estuvieron alguna vez a nuestro lado y todavía no sabemos por qué.

La libertad individual es solo una reiteración de fugas malogradas.

¿Aquiles o Ulises? Ulises, claro; para caminar a la estación final no se necesitan los pies ligeros sino la prudencia de quien navega con los prejuicios atados a un mástil.

(Aforismos inéditos)
  

lunes, 3 de febrero de 2025

ANTONIO MACHADO. LIGERO DE EQUIPAJE

Antonio Machado
(Sevilla, 1875-Colliure, 1939)

 
ANTONIO MACHADO EN LA POSGUERRA
 
El poeta rescatado.
Antonio Machado y la poesía del “grupo de Escorial”
Araceli Iravedra
Biblioteca Nueva, 2001
 
   La contienda cainita de 1936 dividió la península literaria en vencedores y vencidos y condenó a los últimos a un solapamiento forzoso que no cesaría hasta el arranque de la década siguiente. Lo sufrieron Federico García Lorca, Miguel Hernández y también Antonio Machado. Pero la tradición es un continuo y desde muy temprano existen tentativas de rescate que en su mejor versión corresponden  a la dispersa poesía del exilio y en el interior a la que se denominaría “estética de la rehumanización”. Pocos meses después de la implantación del régimen franquista, existió un claro intento manipulatorio de la herencia de Antonio Machado por parte de la cultura nacionalcatólica. Lo personifican los poetas aglutinados en torno a la publicación Escorial, Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Leopoldo Panero y Luis Felipe Vivanco. Araceli Iravedra investiga este episodio en El poeta rescatado y analiza cómo se conforma su estética al canon oficialista en el prólogo que el director de la revista, Dionisio Ridruejo, escribe para la edición auspiciada por Espasa-Calpe en 1941. Empeñada en reconstruir la actividad creadora bajo postulados falangistas la revista Escorial deviene plataforma aglutinadora en el desolado clima de posguerra; se impone la perspectiva clásica, la vuelta de Garcilaso y los poetas del Siglo de Oro, el rigor formal y una suerte de intimismo transcendido que rechaza la deshumanización del arte. En ese contexto se produce la captación de Antonio Machado a través del artículo “El poeta rescatado” que firma Ridruejo y aparece en noviembre de 1940; el sesgado retrato borra cualquier reflexión ideológica o la enmascara bajo la hojarasca de lo sentimental.
  El magisterio de A. Machado en el discurrir de la década se consolida, junto al de otros nombres de la generación del 98, como Miguel de Unamuno. Alcanza su apogeo en el homenaje de Cuadernos Hispanoamericanos, una iniciativa de Luis Rosales que conmemora el décimo aniversario de la muerte con un número doble. Todas las colaboraciones inciden en un enfoque similar al del grupo escorialense, salvo la de Eugenio de Nora, quien reivindica al sujeto verbal machadiano como portavoz de afanes colectivos.
   La indagación aporta también cómo se concreta en el proceso evolutivo de cada trayectoria la recepción de influencias y concluye que, junto a los abundantes rasgos textuales (dedicatorias, citas, niveles léxicos e intertextualidad), Machado ejerce como modelo idóneo para el desarrollo de una lírica intimista y confesional que hace patente la dimensión existencial del lenguaje; cada verso es eco de un latido. También comparten con el maestro noventayochista la querencia por el verso que mana de lo popular, con ecos del romancero y de la tradición oral y un similar repertorio temático, sobre todo referido al tratamiento del paisaje.
  En el acontecer de la autarquía se buscan raíces y el aire de familia de los predecesores. La maniobra requiere la suma de herencias desgajadas por la guerra civil; con esa voluntad se gesta el episodio de Escorial. El ensayo de Araceli Iravedra proporciona un amplio cuadro contextual de ´la anexión del grupo a un magisterio, cuya voz es palabra en el tiempo, aguja de navegar para voces futuras.
 
                                                                  JOSÉ LUIS MORANTE

domingo, 2 de febrero de 2025

ALCANTARILLAS

Hedor
fotografía
del archivo Istockphoto

 

ALCANTARILLAS

 Hábitat de la noche.

 En la sombra dos puntos luminosos;
una rata furtiva
que no aparta su miedo
del  resplandor lineal de las linternas.
Cerca suena un golpeo monocorde
en el que cada gota
parece dejar sitio a la siguiente.
Igual que pulsaciones
de una sístole histérica.
Su percusión restalla y contagia humedad
al manchón de los muros.
 
Aquí está boca abajo la belleza;
su destello cansado
es una pausa,
provisional y torpe.
 
Llagas ocres ascienden
hasta el negro vacío
de otro túnel.
Más cables, tuberías,
excrementos...
Un denso  chapoteo
sobre el limo que engulle las pisadas.
En el hedor, continuas advertencias
de  un terco desaliño.
 
Pero nada socava
el afán de seguir;
camino a tientas.
Todavía hay un miedo
más oscuro y más hondo,
y sé dónde comienza.

    (Variaciones del libro Nadar en seco, 2022)




sábado, 1 de febrero de 2025

RUIDO DE FONDO

Desobediencia
Fotografía
del
Archivo pex els photo

 

RUIDO DE FONDO
 
   Por alguna compleja ecuación cerebral, los pensamientos le hacían cosquillas. Ver tanto desconcierto, hecho de contorsiones, muecas extrañas y risas mientras hablaba, era un espectáculo de asombro. El ruido de fondo de aquel proceder calamitoso convulsionaba también al nomadismo urbano. Era capaz de paralizar alguna arteria de la ciudad por la congregación de curiosos. Fue multado reiteradas veces por aquellas incomprensibles alteraciones de orden público.
   Incapaz de resolver la patología optó por convertir su pensamiento en un andén desierto. Su existencia enfermó entonces de nadería expresiva y fueron muchos los que lamentaron el soplo fraternal de aquel acantilado ante el vacío.
   Una tarde ocasional, satinada de lluvia, descubrieron mis ojos su mirar cansado. Él nada advirtió, como esas monedas que guardan un oscuro brillo entre la arena. Había anidado en su retina un alfiler frío, un punto ciego que llevaba su nombre.

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)



viernes, 31 de enero de 2025

JOSÉ MARÍA SOUVIRÓN. OBRA POÉTICA DE VANGUARDIA

Obra poética de vanguardia
José María Souvirón
Edición de José María Barrera López
Prefacio de José María Souvirón Morenilla
Centro Cultural generación del 27, Colección Estudios del 27
Málaga, 2023


PRIMEROS LIBROS

 
     La ejemplar voluntad de rescate que protagonizan  Javier La Beira y Daniel Ramos López en torno al legado literario del malagueño José María Souvirón (1904-1973) ha hecho posible la edición de sus páginas autobiográficas en cinco volúmenes. Las anotaciones del diario abarcan desde 1953 a 1973 y permiten vislumbrar la textura humana y creadora del escritor y los distintos entornos sociales que pusieron contingencia y espacios de representación, condicionando las diversas facetas expresivas. Tras el siniestro episodio de la guerra civil,  cuando la posguerra va curando las heridas y la vida cultural poco a poco reabre itinerarios, Souviron vive en Chile, donde se había instalado, tras abandonar París en 1932. Allí consume una larga estancia, hasta su definitivo regreso a la península en 1953.
   Prepara ahora el crítico José María Barrera López la edición de Obra poética de vanguardia, un trabajo de investigación que acoge, junto al laborioso estudio introductorio, los cuatro poemarios iniciales, más composiciones dispersas en distintas publicaciones y no recogidas en libro. La compilación cuenta también con un prefacio de José María Souvirón Morenilla, sobrino del poeta, que aporta el conocimiento directo de la personalidad humana del escritor y de las persistentes vinculaciones entre discurrir existencial y los quehaceres de novelista, poeta, ensayista y estudioso.      
   A pesar de los abundantes intentos de ampliar la nómina incompleta del 27 con voces femeninas y autores olvidados por las etiquetas críticas, el núcleo central del Grupo del 27 no ha variado, casi en absoluto. En él se integran, casi de modo exclusivo, los poetas que viajaron a Sevilla para participar en el homenaje a Luis de Góngora en su tricentenario, más Vicente Aleixandre, que no asistió al reivindicativo evento del Ateneo por tu endémica mala salud. José María Souvirón es un poeta de difícil encuadre y complejo acomodo generacional. Algunos estudiosos e investigadores encuentran afinidades personales y poéticas con la generación del 36, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo y Luis Rosales, pero su alejamiento del foro literario peninsular y circunstancias políticas y personales provocan una significativa ausencia de manuales y antologías.
   Su libro auroral, Gárgola (1923), escrito cuando el poeta tenía diecinueve años,  comparte ingenuidad y una sosegada celebración del modernismo tardío como ideario estético. Las composiciones celebran un sentimiento lírico del paisaje con expresión pulida y una temática juvenil, inspirada en la tradición popular. También se perciben resonancias de la obra de Federico García Lorca y claras deudas con el molde clásico del romance y con las canciones de corro y cuna. Es un libro de iniciación y aprendizaje, con dedicatorias a coétáneos como Hinojosa, Prados y Altolaguirre, con quienes el poeta vivió afinidades amicales y el mismo empeño vocacional por la poesía.
     A los ausentes en la celebración gongorina les toca conseguir un espacio propio. Al año siguiente sale Conjunto (1928) segunda entrega del malagueño, donde irrumpe un simbolismo mitigado. La voz lírica ha madurado, tiene un evidente dominio formal y se incorporan estrofas cerradas como el soneto y la décima. No es necesaria una erudita reconstrucción de la escritura del momento, pero hay una voluntad consciente de definición personal y busca sitio en las mejores revistas del momento, como “Carmen, “Verso y prosa” y “Mediodía”.
    El viaje a Paris en 1931 pone en contacto a José María Souvirón, por mediación de Manuel Altolaguirre, con el surrealismo, y con la poesía de Baudelaire y Verlaine, pero no llega a conectar con el ambiente cultural francés. Al año siguiente viaja a Hispanoamérica, contratado como profesor de la Universidad católica de Chile, y allí se editan los dos últimos libros integrados en este volumen. Fuego a bordo (1932) es la crónica personal del viaje por mar, con la búsqueda y celebración del amor como asunto central. En esta entrega se perciben abundantes ecos de Juan Ramón Jiménez, y se evidencia también la mirada del yo sentimental, con un amplio abanico de emociones, expresadas con claridad diáfana y sensibilidad neorrromántica. El intermedio del libro acoge una evocación de paisajes dormidos en la memoria; son estampas que conectan con el temblor afectivo del enamorado y entremezclan la confidencia intimista y el verso descriptivo.
   Como si el poema fuese marcando las distintas etapas de navegación, desde la salida de puerto, hasta el avistamiento de tierra, Fuego a bordo mantiene un cauce argumental en línea con un desenlace hecho de luz: “Tierra. Pronto, la tierra, / para pisar en recio, firmemente, / Para correr entre pinares altos / hasta llegar a alguna costa brava / donde encuentre otro mar como el que dejo. “
   Para completar la entrega se incluye, junto a los poemas rescatados de revistas y cuadernos, el libro Plural belleza (1936). Es una obra fragmentada en tres partes y escrita por completo en Chile, donde se refleja la plenitud de una relación amorosa y el asentamiento en un espacio geográfico cercano y humanista.  
  La guerra civil empuja al poeta a regresar y vivir la contienda sumándose al ejército de Franco, pero pronto adviene el desencanto y el mapa de la memoria se llena con un colmado equipaje de escepticismo. El viento intempestivo y la abulia ambiental impulsan la vuelta a Chile, donde continúa un fértil taller de escritura que lleva a imprenta un inacabable goteo de novedades, hasta el definitivo regreso a Málaga.
   Sobre los años de la vanguardia histórica y sus efectos en todas las parcelas del arte y la literatura, Juan Manuel Bonet escribió un libro de indispensable consulta, Diccionario de las vanguardias (Alianza Editorial, 1995, 1999, 2007). En él se precisa el término vanguardia como impulso de cambio y renovación, como empeño literario de avanzada. En este sentido, resumir el tramo poético de José María Souviron como “Poesía de vanguardia” tiene más de fantasía que de realidad conceptual. Si bien el arranque lírico del malagueño coincide en el tiempo con la eclosión experimental de los años veinte, los cuatro títulos compilados, respetando la autonomía de cada salida, se mantienen en unos parámetros bastante marcados de clasicismo, tradición y búsqueda del tejido sentimental. Todos mantienen un cuidadoso olvido de lo experimental para centrarse en los laberintos del yo, el paisaje y el declinar del tiempo. Reiteran además itinerarios formales conocidos. El poema, lejos de cualquier estridencia, alumbra sinceridad. Muestra, con la buscada constancia del diario, la mirada interior y el tejido emotivo del hombre y sus creencias.

jueves, 30 de enero de 2025

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY. EL PRINCIPITO

Sombreros y elefantes
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
 ANTOINE DE SAINT- EXUPÉRY



Para mis hijas, Irene y Ana,
que ocupan en las páginas de El Principito
el lugar exacto donde estuve.

Para Aarón, Asier y Luna,
en cuyas manos caben los libros grandes
de mi biblioteca.  
 
   Pasé mi infancia y adolescencia sin la rosa de los vientos de El Principito. Un asunto trágico que, seguramente, sea causa directa de tanta patología y de mi incapacidad manifiesta para distinguir sombreros y elefantes, onirismo y realidad porque, es sabido, que lo esencial es invisible a los ojos. No fue curiosidad intelectual ni elección clandestina. En las aulas juveniles del internado fue titulo recomendado por el profesor de francés; también puso como ejercicio complementario Antígona, por si queríamos conocer cuanto antes el planeta contrahecho de la tragedia, ese lugar donde no hay rosas ni girasoles porque es de noche.
  En aquel asunto de jerarquía colegial, yo me acurruqué en el líquido amniótico de Antoine de Saint-Exupéry y desde entonces, hace más de cincuenta años, me quedé a vivir en las palabras y sus ilustraciones.
   No pienso respirar el frescor desapacible de la calle. Alguien me ha susurrado que “los adultos son gente muy extraña”
 

(De Cuentos diminutos)




miércoles, 29 de enero de 2025

ROSANA DE AZA. LIBRO DE LOS PAPELES PERDIDOS DE TAMAR DE CÓRDOBA

Libro de los papeles perdidos de Tamar de Córdoba
Rosana de Aza
Mahalta Ediciones
Colección Adivinos
Ciudad Real, 2024

 

OLOR A TIEMPO

   La lectura del prólogo “Noticia del hallazgo” que Rosana de Aza (Granada, 1958), poeta, pintora y flamenca, escribe para su entrega Libro de los papeles perdidos de Tamar de Córdoba refrenda la singular fortuna que el recurso del manuscrito encontrado ha tenido en nuestra tradición literaria. Enlazando ficción e historia, el descubrimiento del texto antiguo concede al autor verosimilitud y raíces antiguas de lo posible. La recuperación de personajes y sedimentos argumentales del pasado traslada vivencias hasta el espacio cultural del presente. La escritora tiene como norte de sus investigaciones el estudio del legado árabe y andalusí en Al-Ándalus, lo que se percibe de inmediato a la hora de transmitir una sensibilidad atemporal.  
   La escueta precisión del título que define el apartado inicial “Pergaminos” define el material poético como un conjunto de enunciados líricos, que preservan rescoldos sentimentales de otro tiempo. En los itinerarios del poema conviven dos espacios temporales, el pretérito y el ahora, con amplios espacios comunes que dan valor al tejido sentimental de cada identidad. La voz poética enriquece su condición de testigo con el tono confidencial en donde el amor  alcanza vuelo libre en ese cielo que despliegan juntas razón y locura. Pero no hay un único interlocutor; Rosana de Aza despliega otras fuentes confidenciales como Nawar, la traductora, o la voz femenina que aglutina deseos y pasiones propias del enamoramiento de Tamar. En este primer apartado resalta, junto a la reactualización del lenguaje poético, la riqueza de un vocabulario epocal que crea junto al esqueleto anecdótico,  una atmósfera de realidad.
   La lírica amorosa tradicional ha estabilizado tópicos y estereotipos al describir la relación de los amantes y la fuerza de su atracción carnal. En la segunda sección “Los papeles de Xátiva” Rosana de Aza muestra un nítido dominio del registro amoroso. Confidencial y cálido el poema mantiene la delicadeza deslumbrante de la efusión sentimental: “Äbrete para mí, Nazum, / como lo hacen las granadas / a finales de octubre… / y dame, además de noticias de Zaydun, / el jugo dulce de tus entrañas rojas.” Como breves fragmentos, los poemas recuerdan misivas verbales que acercan estados sentimentales y convierten al impulso amoroso en un árbol que necesita raíces y frutos, pero también savia fresca y riego continuo para que no se seque.
  El texto de introducción enumeraba los pequeños tesoros que contenía la gaveta, entre ellos monedas. Estos elementos sirven de aporte al apartado “Monedas y epitafios” en el que se dan cita las dos caras de las monedas de oro y plata, el dinar y el dírham mantienen anversos y reversos que alientan propuestas líricas confrontadas, pobreza y riqueza, dicha y tristeza. El apartado se completa con una selección de epitafios que marcan el umbral entre la existencia y la quietud de la despedida final. En la finitud las palabras se aferran a la permanencia, postulan una última reflexión en la que se igualan la condición del juez o del enamorado, la palabra del prócer y el habla de la vida cuando intuye que se convierte en humo y nada.
   El tramo “Palimpsestos” integra imágenes de gran fuerza expresiva para enaltecer la prestancia física de la amada, o comparar las sombras nocturnas con el luminoso momento en que llega la aurora. Las vetas argumentales son más abiertas y también la dicción expresiva mezcla campos semánticos del ayer y de ahora: “…Sótano, azotea, patio, pasadizo, / acequia mineral, parking municipal de pago… / Por todos ellos trasegó mi cuerpo / anhelando olvidarte”. Se nombra a Baudelaire, pero también a Ami Winehouse, a quien la poeta dedica una sentida elegía. Y las palabras retornan sobre sí para escribir una poética que habla de algunas certidumbres personales: la libertad de quien empuja el verso, su mirada crítica para dar voz a los que están silenciados y el sentido crítico para hacer del poema un recurso efectivo y venenoso, como la mordedura de una serpiente.    
   Los poemas que contiene el apartado “Papel blanqueado con cloro” suscriben los desajustes de la realidad y la necesidad de pensar en la indulgencia para sembrar un poco de esperanza en los azarosos laberintos existenciales. La vida es un cumplido inventario de contrastes y el balance exige comprensión  para entender tantos efectos secundarios. Ya no es Tamar quien habla, calla o siente; es un yo verbal cercano y próximo que sabe de amor y desamor y deja en las palabras la estela de una vida al paso.
   Rosana de Aza escribe en los poemas de Libro de los papeles perdidos de Tamar de Córdoba un cancionero amoroso que exalta la plenitud, el gozo y el ánimo inestable de quien está enamorado y es capaz de crear un tiempo atemporal, una cronología de descubrimientos e intemperies, un aguacero que empapa y vapulea.

JOSÉ LUIS MORANTE
  

martes, 28 de enero de 2025

LUZ DE INVIERNO

En la orilla
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

DESDE LA ORILLA
 
 
 
En el trasfondo del azar dormita un orden secreto, una simetría que pauta planteamiento, nudo y desenlace.
 
 
La autobiografía convierte a otro en protagonista.
 
 
Los minimalistas dogmáticos pueden confundir un haiku con un cantar de gesta.
 
 
El agónico vocacional tiene una visión cabizbaja de la realidad inmediata.
 
 
Cerca del mar todo se borra, salvo el silencio roto y el efecto emocional de la contemplación.
 
 
Contra los insectos utiliza el reproche  didáctico.
 
 
No siempre fue pasado e invisible.
 
 
La conciencia egoísta piensa que un cielo menesteroso cobija a los demás.
 
 
El insomnio acumula ruidos con cautelosa paciencia.
 
 
Las falsas verdades dejan ruinas que se veneran largo tiempo.
 
 
Cuando despierto regreso de un oasis que no existe; entre las manos tengo un puñado de arena.
 
 
A diario la realidad comparece con la piel sucia y agujeros en la suela de los zapatos.
 
 
Se desplaza con disciplina de trazado ferroviario.
 
 
Tinta botánica: libros de hoja caduca y libros de hoja perenne.


(DESDE EL INVIERNO; SELECCIÓN PERSONAL)





lunes, 27 de enero de 2025

ALERGIA ("Fuera de guion", Lastura, 2024 )

A vista de pájaro
Fotografía
Adela Sánchez Santana


 ALERGIA
 
   La serpiente padece alergia a la manzana. Mantiene su guarida en un distante rincón del Paraíso, a conveniente lejanía de mordeduras a los frutos del árbol del bien y del mal. De cuando en cuando se cruza ante sus ojos el desnudo resplandor de Eva, un límpido horizonte de belleza.
   El inquieto reptil aprovecha el encuentro para elogiar la buena calidad de aperitivo que tienen las raíces, los pequeños roedores y algunos gusanos de las hendiduras. El perfil de la muchacha asiente, pero sus hábitos alimenticios se han emancipado y dan la espalda a los consejos.
  La soberbia solitaria de dios aprieta los puños, sin rendirse. No entiende el absentismo laboral de la serpiente y además, acostumbrado a estar solo, tampoco soporta el sedentarismo nudista de Adán y Eva. Cada jornada tiene un mismo ocaso. La renuncia al pecado y la expulsión suspendida no encienden ninguna hoguera; son leña mojada, una pavesa inmóvil.

(Del libro "Fuera de guion", Lastura, 2024)




domingo, 26 de enero de 2025

ANTONIO JIMÉNEZ MILLÁN. DESPEDIDA

Antonio Jiménez Millán
(Granada, 1954-2025)

 

SOL PONIENTE

 
Biología, historia
Antonio Jiménez Millán
Visor Poesía, Colección Palabra de Honor
Madrid, 2018
 
  Por su capacidad sugeridora, qué atinado parece el aserto Biología, historia que el poeta y profesor universitario Antonio Jiménez Millán (Granada, 1954) utiliza para reunir los poemas más recientes. El logrado título aglutina espacios cognitivos complementarios: la biología es la ciencia que estudia los seres vivos, los procesos vitales y su evolución en el tiempo; en cambio, la historia alude al conjunto de acontecimientos vividos como individuo y colectividad. Ambas disciplinas, en última instancia, constituyen una mirada al sujeto en el tiempo y un desvelamiento del periodo histórico en el que se gesta su identidad.
  El poeta deja en el pórtico del libro otros referentes culturales de interés: la dedicatoria a Luis García Montero, director de la colección Palabra de Honor, amigo con quien ha recorrido un completo itinerario repleto de complicidad estética, y estudioso que ha firmado reflexiones críticas del máximo interés sobre el quehacer creador, como el prólogo “Antonio Jiménez Millán: la conciencia y el tiempo”, que sirve de umbral a Ciudades (Antología 1980-2015). También son balizas necesarias los dos aportes paratextuales: la conocidísima cita de Fernando Pessoa que alude al poeta como fingidor, y el párrafo de James Joyce, extraído de Retrato del artista adolescente. No son gestos gratuitos sino indicios que subrayan una sensibilidad que conexiona el carácter autobiográfico de la escritura y el continuo aporte de la experiencia vital.
   La lírica de Antonio Jiménez Millán elige el recuerdo para recuperar elementos enunciativos. La infancia se muestra como trazado de sentido único. En su gestación, la voz verbal convierte a la memoria en refugio. En ella, amanece renovado y repleto de matices colaterales el intimismo. El sentimiento se empeña en clarificar códigos cifrados, como si las partituras del escaparate de una tienda de música contuviesen esa felicidad introspectiva que da sentido a lo temporal. La evocación recorre la ciudad, Granada, dibujo arquetípico que alza su laberinto urbano repleto de experiencias en el entorno de lo real y hace posible la mirada amable y esperanzada del yo en otro tiempo. Desde esa indagación, el sujeto se contempla a sí mismo como una ficción que se perfila a través de unas pocas imágenes. Recordar es alzar un territorio erosionado que trae consigo el tacto y la memoria del pretérito.
   Ya hemos comentado que buena parte de la voz lírica de Antonio Jiménez Millán tiene como sustrato territorial la evocación. El pasado se aquieta, no se distancia y construye un discurso de permanencia que comparte intersecciones con el presente. A veces trasporta al litoral de la melancolía, cuyo patrimonio es un trasfondo de imágenes que tiene la textura de lo emotivo. En el poema “Doce de septiembre” el yo personaje celebra su cumpleaños. Sesenta velas. Alrededor rozan la piel los desajustes de la realidad, como un lastre que cuarteara la esperanza y que subraya la situación de fugacidad, la ineludible cita con la nada. Desde ese estado de aceptación del ser transitorio nacen otras composiciones que confirman el fragmentario cauce de la conciencia y el empeño del lenguaje de dar luz a las disoluciones. Al cabo, el recuerdo contiene lejanos espejismos que ya no están al alcance, que parecen traviesas resistentes, a flote, bajo la tibia luz de un sol poniente.
   Una cita de Oscar Wilde recuerda que el nombre que solemos dar a los errores cometidos en el oficio de vivir se llama experiencia. Y es diáfana esa mirada a contingencias personales que aguantan en el discurrir, con una piel ajada, adusta y seca. En el apartado “Disolución” vuelven a formularse los pasos en el tiempo de magisterios hechos de incertidumbre y piel ausente. El afán colectivo es un legado en el que se cuestionan grandes conceptos, proclives a componer una épica falsa. Es el caso de la guerra civil y de aquellos interminables bombardeos que propiciaron muertes y exilios, hoy tan lejanos que apenas pueden despertar interés en las aulas de alumnos que consultan el móvil o tienen recorridos personales en los que no caben las páginas de la historia. El dolor y el frío de la posguerra se transforman en indiferencia. Todo se apaga y traza su negación sin ruido, su asiento en los rincones de la memoria como una estela mínima destinada a borrarse.
   El tramo final es una reflexión sobre la pérdida. Contiene también una mirada crítica a esas ideologías totalitarias que han erosionado la convivencia hasta convertir al otro en un enemigo. Bajo el dictado del fundamentalismo se ha creado una historia a la medida, una trinchera entre nosotros y ellos, que llena las calles de patriotas, himnos y banderas: “Muy pronto descreí de las banderas / y me alejé de aquellos / que imponían su idioma a los demás / en nombre de  espejismos imperiales / y de siniestras águilas fascistas. / Pero también  me fueron muy ajenas / las leyendas del pueblo y de la tierra, / la búsqueda de los orígenes, de la pureza intacta”.
 Aunque en los diferentes apartados los argumentos son autónomos y van jalonando tramos de asuntos, todos coinciden en buscar las ventanas de la memoria a partir de una sensibilidad que atiende a los pautados movimientos del pensar, la voz se torna elegía, compromiso con la coherencia cívica y homenaje con magisterios que han puesto los cimientos de la propia pared creadora. En ese aprendizaje nace la gratitud a Jaime Gil de Biedma,  Franz Kafka, Miguel Hernández o Antonio Machado…
   El escritor incorpora a su poblado itinerario creador la prosa poética en la sección “Carnets”. Nos deja composiciones que sustentan una notable veta reflexiva sobre la música como voz callada que pone fondo al silencio, o sobre el resentimiento, una muesca en el ánimo que tanto clarifica el complejo entramado de causas y efectos de los prestigios literarios. Vivir es andar a tientas, sumar imágenes que después se resguardan en el viejo cajón de la memoria como carnets que exigen fotos nuevas; deja sitio a abandonos y encuentros; toma el pulso a sueños vanos que nunca se cumplieron.
   El vértigo del tiempo y sus vibraciones sísmicas impulsan los poemas de “Rehabilitación”. Los pasos de la edad conllevan síntomas y terapias, guardan en los espejos un ser desconocido cuyos trazos muestran debilidad y torpeza; un ser otro que registra en sus pulsaciones el desajuste de la enfermedad. Es esa biología indeclinable que toma sitio en lo diario con descarada impunidad, que lentamente acaba erosionando las esquinas del cuerpo o convierte el dolor en alevosa rutina.
   Las etiquetas críticas establecen líneas de demarcación; exploran los momentos escriturales en el transcurrir. La voz poética de Antonio Jiménez Millán nació ligada a “La Otra sentimentalidad” y más tarde a la “poesía de la experiencia” para desembocar en un intimismo reflexivo y realista. Sus versos piensan y leen históricamente el patrimonio de un sujeto anclado en la intrahistoria. Son pautas de un ideario que clarificó con solvencia el profesor y ensayista Juan Carlos Rodríguez, a quien se dedica la composición final. El poema entrelaza afecto y filosofía vital, gratitud y voluntad de seguir, sin hacer mucho caso a las leyes del tiempo, buscando caminar, ligero de equipaje, un paso más allá.

JOSÉ LUIS MORANTE



 
                                                                                       

sábado, 25 de enero de 2025

CIGÜEÑAS EN INVIERNO

Parque Natural del Soto
Rivas Vaciamadrid (Madrid) 

 

AFORISMOS INÉDITOS
 
 
El pesimismo predice esos trayectos que acaban sin pasos.
 
*
 
Empeñado en sostener la realidad diaria, sus palabras acogen la pretendida solidez del humo.
 
*
 
Se hizo sindicalista, el oficio natural de una inteligencia en huelga.
 
*
 
Ser lo que uno es, sin fecha de caducidad.
 
*
 
Como eriales de sombra, las noches permanecen intactas tras el despertar.
 
*
 
El desconcierto es un optimismo que guarda luto.
 
*
 
Existir supone confianza en la racionalidad cartesiana del  caos.
 
*
 
La mano fértil de los escritores que pintan casas a domicilio.
 
*
 
En la prudencia de la poda, los huesos y cartílagos del crecimiento.
 
*
 
La pandemia calcina relojes; el encierro contiene sus propios husos horarios.
 
*
 
Los errores abren paso a una épica de flechas ciegas.
 
*
 
A diario el estruendo de una identidad ficticia en un ámbito de ficción. La vida es un sueño crecido entre la bruma.
 
*
 
Soy un prófugo obsesivo; me gusta huir conmigo.
 
*
 
En el núcleo germinal del poema todo lo que está fuera de plano.
 
*
 
Dentro de aquella tertulia literaria se hablaba el mismo idioma, el de un bosque de cactus.
 
*
 
Prisa por vivir. Quería llegar a tiempo a la inexistencia.
 
*
 
Biografías completas obstinadas en hacer del yo un lugar único.
 
*
 
También la sed se queda huérfana.
 
*
 
Me gusta oír esos silencios rotos, desgarrados por más silencios.
 
*
 
Nunca enmascaro mi experiencia bélica; está llena de batallas perdidas.
 
 
José Luis Morante
 
Aforismos para la revista ELIPSE
 
Madrid, enero-febrero de 2021
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 23 de enero de 2025

ERNESTO CARDENAL. MEMORIA Y VIDA

Ernesto Cardenal
(Granada, Nicaragua, 1925-Managua, Nicaragua, 2020)

 
EL POETA CÍVICO
 
Antología poética. Ernesto Cardenal
Edición, selección y prólogo de Daniel Rodríguez Moya
Valparaíso Ediciones, Granada, 2012
 
   El nítido perfil de Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) desacraliza la figura del poeta ensimismado en el cielo azul y recrea un proceder ético en las antípodas del esteticismo: el  escritor se compromete con la Historia, ajusta plenamente itinerario biográfico y labor creadora para hacer causa común con aspiraciones colectivas. Así lo manifiesta en la atinada introducción el poeta Daniel Rodríguez Moya, el mejor conocedor del varillaje cultural nicaraguense, donde por su magisterio en las generaciones más jóvenes sobresalen dos voces: Claribel Alegría y Ernesto Cardenal, tras el fallecimiento en 1998 de Carlos Martínez Rivas.
    Esta compilación, en la que ha participado de forma manifiesta el propio autor recomendando textos de su preferencia, selecciona composiciones de una decena de libros, a los que se incorpora un inédito, “El celular”. El volumen da cuenta de la uniformidad de tono y del discurrir coherente de una veta ética, reconocida con hitos significativos como el reciente Premio Reina Sofía de Poesía iberoamericana, en 2012.
  La voz de Ernesto Cardenal es heredera directa de la poética de José Coronel Urtecho. Entronca con el verbo realista de Bertolt Brecht, César Vallejo y Pablo Neruda; asimismo tiene amplias afinidades con la denominada “antipoesía”,  etiqueta que integra, de forma amplia y con una textura verbal diferenciada, el trabajo de Jaime Sabines, Mario Benedetti, Roberto Fernández Retamar, Juan Gelman o Nicanor Parra. Es una lírica enfrentada a la verdad oficial y a los discursos del poder, que cree en la utilidad del arte y rechaza la mirada contemplativa; se define por su acento testimonial y por su inmersión en las singularidades de cada momento histórico. Su afán expansivo practica el arte de la escucha e incorpora al verso el debate, la controversia y la crítica.
   Lo confesional concreto, como expresión de un latido individual, alcanza su plenitud en el discurrir solidario de lo colectivo. De este modo, el yo verbal se torna transmisor de un canto común.  La carnalidad de las palabras acrecienta su voluntad descriptiva para poner lindes al expresionismo de lo real, sin ningún tipo de idealización. De ahí el empeño comunicativo, la confianza en la intuición, la depuración estilística y el propósito firme de despojarse de recursos expresivos secundarios. El maquillaje erudito se limita al máximo para que el mensaje llegue directo, claro, conciso para testimoniar una situación que transciende el mero destino individual.
  Los mayores riesgos de esta poesía son el prosaísmo y el aire con fervor de consigna. A veces los versos se convierten en un documento de una denuncia, exento de vuelo poético; en el poema no cabe la pureza sino una relación práctica con las convicciones. La poesía afianza su utilidad social y no precisa otras revelaciones que una manifiesta rebeldía.
   Y ese es el mayor mérito para muchos de la  poética de Ernesto Cardenal; las palabras pretenden liberarse de la opresión introspectiva del yo, su escritura hace habitable un territorio en el que se reafirma la intensidad de lo vivido, ese pan necesario cuyo molde precisa de igualdad y justicia.

 
 
 
 
 
 

martes, 21 de enero de 2025

CHARCOS (Microrrelato del libro "Fuera de guion")

Antes de la tormenta
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



 CHARCOS 
 
   Mientras camina con despaciosa torpeza, bajo el paraguas recordó. De niña buscaba charcos para saltar sobre su transparencia. Una sonrisa se dibuja en la cara. Sigue caminando. Vislumbra un círculo de agua en medio de la calle. No duda,  pliega el paraguas y lo deja dormir unos minutos sobre la acera.
   Ensaya un primer salto; después otro, y otro y otro, antes de que le falte el aliento… Entre las punzadas de humedad se siente renacida con sus ochenta y cinco.
   Exhausta y temblorosa, recoge el paraguas y ya no lo abre. En la tarea del regreso, piensa cómo justificará ante el personal del geriátrico el aspecto desastroso de la ropa y los zapatos mojados. Da igual si no aparece la excusa. De niña creía siempre en el final feliz.

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)




domingo, 19 de enero de 2025

ELIZABETH ROSNER. GRAVEDAD

Gravedad
Elizabeth Rosner
Traducción de Laura Miñano Mañero
BajAmar Editores
Colección Mar de Babel, Edición Bilingüe
Gijón, Asturias, 2024

 

CRÓNICA DEL ABISMO

 
   El lector habitual de poesía coincidirá conmigo que, en los últimos años y hasta la fecha, el más completo acercamiento poético abierto a la conciencia de la barbarie nazi es In nomine Auschwitz, una propuesta literaria, alentada por el poeta, traductor y editor Carlos Morales del Coso (Tarancón, Cuenca, 1959), que ocupó los estantes de bibliotecas y librerías en 2022. Las vértebras de aquella compilación poética, que atraviesa con fuerza el sufrimiento y los estragos de millones de víctimas, alzan intacta la memoria del apocalipsis auspiciado por el III Reich, en la Alemania de Adolf Hitler, durante la II Guerra Mundial. Con enfoque mucho más subjetivo y concreto, pero con ejemplar conciencia moral, la novelista, ensayista y poeta estadounidense Elizabeth Rosner sondea su identidad y reconstruye la condición de hija de supervivientes del genocidio, máxima degradación del poder totalitario, en la compleja convivencia familiar.
   Gravedad, publicado por primera vez en inglés, en 2014, se abre con una atinada aproximación de la traductora Laura Miñano Manero a las circunstancias biográficas de la escritora, nacida en Nueva York a principios de los años sesenta, y al intenso rastreo de un intervalo temporal que es memoria del abismo, oscuridad repleta de orfandad y terror. No hay olvido. Es imposible vislumbrar un paisaje de quietud que dormite bajo el sol de mediodía. El padre de Elizabeth Rosner estuvo confinado en el inmenso campo de concentración de Buchenwald, en el noroeste de Weimar, y la madre, de origen polaco, huyó del gueto y sobrevivió en el sótano de unos campesinos que la ocultaron durante mucho tiempo. Ya liberados, se encontrarían en Suecia y allí comenzarían una existencia común que hizo del pasado silencio por la necesidad de superar la condición de fugitivos y una indeclinable sensación de culpa.
   La conciencia de ser es rehén de una herida abierta también en la segunda generación; los hijos sienten en carne propia el impacto de la ignominia, la cercanía de esos miles de rostros borrosos que se fueron diluyendo entre las tinieblas de los campos de concentración. El traumático ayer es un lastre que obliga a formularse de continuo la cortante reflexión del filósofo T. Adorno: “¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz?”. La pregunta cuestionaba de forma total la exploración estética como sondeo en el lenguaje y la existencia del género poético, tras el exterminio. La duda y su exigencia histórica anunciaban, con esa concisa densidad semántica, que, desde la subjetividad racional, solo es posible la máxima “Que Auschwitz no se repita”. Era la conclusión explícita con la que el pensador reflejaba la esencia de la moral en el sujeto libre y su solidaridad con las víctimas. Pero Adorno no supo medir el profundo impacto de la cicatriz, la magra ración de dolor esparciendo migas sobre el mantel manchado de lo cotidiano. Adentrarse en la herida abierta da continuidad a la voz de los ausentes. Se rompe la idea del ser individual hecho estancia cerrada, incapaz de concebir al otro en su latir autónomo.
   El propósito nuclear de Rosner se formula con convicción; la historia no termina allí, serpentea hasta hacerse visible en el presente: “Exponer / sacar a la luz, revelar / cada lugar roto, fisura, grieta”. Quien mira detrás descubre que los años de entonces se filtran y están ahí. Condicionan, siembran indicios, provocan itinerarios complejos y fragmentarios que el pensamiento de los descendientes recorre, anudado a la percepción del dolor existencial y, acaso, también a la búsqueda de equilibrio en la reconciliación.
   El ejercicio introspectivo de Gravedad ubica juntas dos estrategias expresivas, poesía y prosa. El poema se despoja de hermetismos para exponer con fluidez las reflexiones de una voz narrativa que profundiza en la memoria heredada. La discontinuidad del recuerdo obliga a reconstruir. Enlaza la secreta arquitectura de la imaginación con la verdad emocional de quien escribe. Pero el yo poético , aunque convulsionado, es solo un testigo indirecto cuya palabra difiere de la oquedad profunda de los padres, de los que sufrieron en cada instante la presencia de la muerte, y el azar de un destino, hecho de incertidumbres, donde encontraron una grieta de luz, la fuerza de seguir, superando la adversidad más absoluta.
   La publicación de Gravedad en los dos idiomas, inglés y castellano, permite convertir la lectura en íntimo acercamiento a la voz original y añadir los matices del español convertido en ejercicio de reanimación de los recuerdos y la posmemoria. La versión es de Laura Miñano Mañero, doctora en Lenguas, Literaturas y Culturas, en el departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Valencia. Allí centra sus investigaciones en la interacción entre campos idiomáticos sobre entornos complejos de la memoria histórica intergeneracional, en familiares directos y supervivientes.
   El volumen incorpora grabados y dibujos de la artista hispanoamericana Lola Fraknoi, artista peruana que también tiene una relación directa con el Holocausto como hija de supervivientes rumanos, por lo que sus trazos visuales añaden un nuevo enfoque a la interpretación del legado afectivo.   
   Gravedad es una crónica profunda y emotiva, una perspectiva ética, que trasmite el vulnerado persistir de la memoria. Recuerda, como vivencia propia, el tenebroso legado nazi y hace de la palabra una terapia, una posibilidad de esperanza balsámica. Una forma de resistencia ante la extrema deshumanización empeñada en convertir cada identidad en un cadáver viviente. Poesía y prosa que buscan el sentido transcendente del lenguaje para abordar la palabra como evocación. Escritura que alza muros firmes frente a la muerte, capaces de borrar la sensación de desvalimiento y fragilidad. Los textos reunidos despliegan una biografía ficcional; son antídoto y fuerza para seguir preservando las vivencias de todos los ausentes, la descarnada  envergadura de un pasado que sobrecoge y anula cualquier olvido.
 

 JOSÉ LUIS MORANTE




sábado, 18 de enero de 2025

VENTANA CON CARÁMBANOS

Iglesia de San Pedro
Mercado Grande, Ávila
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

AFORISMOS  DE FRÍO
 
Nosotros; un techo a dos aguas.
 
Cuando asciende, el humo se descubre sólido y permanente.
 
En la decepción, letras sin voz hacen legible el tiempo.
 
Perturba la caricia una lisura fría, de cristal.
 
La buena literatura necesita el románico; los atributos de la tradición: raíces, autoridad, pasado.
 
Escribir cada línea con la morosidad del aprendiz

(Días a solas)


 
 
 

viernes, 17 de enero de 2025

Entrevista a SILVIA BARDELÁS

Silvia Bardelás
Archivo personal de la autora

 

Entrevista a SILVIA BARDELÁS

 

Gallega, nacida en Vigo en 1967, Silvia Bardelás alumbra un perfil poliédrico que aglutina narraciones, ensayos, traducción y docencia, como profesora de creación literaria en la UNED. Además, es directora de publicaciones de la editorial De Conatus e impulsora del blog literario “El lector perdido”.

 ¿Qué circunstancias despiertan una práctica literaria tan fértil, capaz de recorrer tantas facetas expresivas?

Siempre me ha encantado pensar y leer o escuchar historias. En mi familia había esas dos ramas: los que pensaban y lo que contaban muy bien. Era natural quedarnos horas de sobremesa. En seguida me hice muy lectora y estudié Filosofía para escribir Literatura. Ahora, por ejemplo, creo que mi voz es más de pensamiento que también cuenta historias. No tenemos que ponernos límites. Todo es una búsqueda constante.

 El afianzamiento de las bitácoras permite impulsar un espacio personal de reflexión y debate, de privilegiado testigo de la actualidad cultural. ¿Qué coordenadas ubican su blog “El lector perdido”?

Creo que lo más interesante de un blog es la libertad a la hora de escribir. Escribes lo que crees necesario en ese momento. Si alguien lo lee y conecta es estupendo. Como abrí el blog hace años, ha ido evolucionando a la vez que ha evolucionado mi punto de vista. Acabé integrándolo en la web de la editorial porque mi labor de editora se convirtió en muy importante para mí.

 ¿Queda espacio para el pensamiento crítico, para enlazar compromiso intelectual y debate público?

Es muy difícil la crítica ahora mismo. El sistema es capaz de engullir cualquier crítica. Creo que empezamos una nueva era donde va a tener más importancia la experiencia, el pensamiento en positivo, la invención de nuevos puntos de vista sobre las formas de vida. La potencia del nuevo pensamiento saltará por encima del racionalismo autónomo que nos consume.

 De Conatus es una editorial muy joven, con un nítido empuje vanguardista. ¿Cómo nace y qué objetivos persigue su catálogo?

Nació de una amistad. Beatriz González y yo somos amigas de la playa desde los nueve años. Echábamos de menos lecturas de voces nuevas y decidimos buscarlas y publicarlas. Nuestro objetivo siempre ha sido ser independientes de verdad, publicar al margen del mercado, pensar en el lector como artista, enfocarnos sobre todo en los textos.

 El sello editorial ya tiene un andén incontestable: Jon Fosse, cuya obra ha sido reconocida con el Premio Nobel de Literatura 2023. ¿Qué ha supuesto para la editorial este espaldarazo?

Jon Fosse es uno de nuestros primeros autores. Publicarlo ha sido muy difícil porque nadie quería venderlo ni reseñarlo. La Septología, su gran obra, teníamos que sacarla en tomos año tras año. Así que el premio fue muy emocionante por todo el trabajo que habíamos hecho. Lo que nos ha dado es visibilidad, que es lo que necesita una editorial nueva.

 Sin duda, el Nobel subraya también su excelente criterio lector.  ¿Cuándo comienza a leer al escritor noruego y qué zonas prefiere de su taller literario? ¿Existe un sustrato integrador en su amplia producción?

Lo leí antes de fundar la editorial. Me encantó su estilo, aunque la obra no me pareció redonda. Cuando pregunté por sus derechos había escrito Trilogía. Me di cuenta de que ya dominaba aquel estilo. Después escribió Septología. Ahí está todo Fosse. No me cansaré de recomendarla. Está ese personaje oscuro que busca la luz, dispuesto a verse en su incapacidad de relación. Está el amor, el miedo, el arte, la infancia, la juventud. Es una obra de arte.

   ¿Hay otros autores de la editorial capaces de generar expectativas tan altas?

Sí. Ahora mismo Percival Everett es un autor aclamado en Estados Unidos. Tiene un estilo opuesto a Fosse. Utiliza el humor inteligente para llegar a una profundidad enorme. Es muy humano y también tiene mucha obra. Su estilo es único. Ha ganado el National Book Award este año con James. Hay gente que cree que también puede ser Nobel. En cualquier caso, a la gente le encanta. Es genial encontrarnos con lectores que parece que se inflan cuando hablan de Everett.

  Toda su actividad diaria define la lectura como un microcosmos autónomo y con una incansable capacidad expansiva. Y sin embargo, la defensa de la lectura requiere una reivindicación permanente. ¿Cómo explicar esta paradoja?

Creo que a la gente le falta sentir la lectura. Es un momento de conexión tan íntima con uno mismo y con el mundo a la vez que el que lo prueba no lo deja. Pero eso sólo sucede con libros capaces de provocarlo, es decir, libros de voces auténticas que no buscan el entretenimiento. Y la gente tiene pudor o miedo hacia libros que le puede descolocar. Sería genial que entendiéramos que se aprende a leer. Es una actividad creativa como tocar un instrumento, por ejemplo. Y si el comienzo de un libro cuesta posiblemente es que estemos ante un buen libro. 

Desde hace muchos años, su labor investigadora mantiene un fuerte compromiso con la lengua materna. Qué relación de convivencia percibe entre ambas lenguas, castellano y gallego, en este momento.

En los últimos años la literatura gallega ha ganado muchos premios nacionales y gracias a eso ha sido muy traducida al castellano. Está genial que un libro surja de la sensibilidad que crea la lengua gallega y que después se pueda traducir. Es una forma estupenda de que las distintas culturas de este país se conozcan, a través de sus literaturas.

Todo itinerario creador es una invitación al viaje. ¿Qué nuevos andenes están sobre la mesa de su creación?

 Acabo de terminar un ensayo sobre inteligencia estética, nuestra capacidad de relacionarnos buscando belleza, aumentando nuestra energía, convirtiéndonos en sujetos en lugar de individuos. Me ha encantado escribirlo. También estoy escribiendo una novela y un libreto de ópera. A ver qué sale de ahí.

 No me gustaría cerrar esta conversación sin conocer un poco mejor tu taller literario: ¿Qué lecturas prefieres y qué autores son los que más valoras?

 Mis lecturas son muy variadas. Últimamente estoy leyendo Filosofía y nuevas formas de pensamiento que no conocía. En Literatura también leo autores que no están publicados en español, claro, buscando nuevas voces. Este año pasado me gustó mucho leer a Labatut y un autor alemán que no está traducido todavía. Pero justo ha sido un año más centrado en el pensamiento. He descubierto algunas editoriales muy interesantes como Caja Negra.

 Alguna orientación sobre tus trabajos actuales y sobre tus nuevos proyectos…

Como ya he dicho, el ensayo que acabo de terminar me ha abierto un mundo. Hay muchos temas dentro que tengo que seguir pensando y me encantaría que desde esa teoría, esa observación que hago sobre una nueva conciencia sensible pudieran surgir proyectos relacionados con la cultura y la educación.


José Luis Morante

Enero, 2025




jueves, 16 de enero de 2025

LOS CAÑOS DEL PUEBLO


 

 

LOS CAÑOS

 
    Como ayer, todavía
se zambulle en los caños
la frágil convicción
de dar molde a las piedras.
Despereza muy cerca
el lejano revuelo
de  la casa sin nadie,
las nubes, sus azares,
el frontón, las esquilas,
el rastrojal con bozo
y los pinares…
 
Son auroras del viaje
que completa
el pautado cumplir de los regresos;
el escenario intacto
del niño que no sabe
que a cada cual su cielo y su repliegue.
 
Hoy me nombra de nuevo
la clara voz del agua
dormida en su angostura.
Sobre la sed ferrosa pongo el labio,
sorbo zumo en el borde
y es un cuenco repleto de nostalgia.
Si arracimo las gotas
y su vuelo de pájaros,
un niño en soledad
bebe conmigo.
 
 
    (Del libro Nadar en seco, 2022)



 

miércoles, 15 de enero de 2025

LECTURA PERSONAL DE PULSACIONES

Pulsaciones
(Antología poética 1990 -2017)
José Luis Morante
Prólogo de Rosario Troncoso
Takara Editorial
Colección Wasabi
Sevilla, 2017 

CARTOGRAFÍA DE LA MADUREZ

  

Envejecí de golpe y cayeron las piedras

                    OSWALDO FLORES

 
   El poeta de Aguilar de la Frontera Vicente Núñez, tan aficionado al sofisma, escribió: “Cualquier lectura de un texto es válida. Excepto la de su autor”. Es una afirmación contundente que en mi caso invita al desconcierto. Defiendo exactamente la postura contraria: “El poeta es el primer lector de su poesía. Conoce la raíz de cada verso y las observaciones particulares de su contingencia”. Como admiro la obra del cordobés, mi disentimiento busca de inmediato entre ambas opiniones polares un ecuador conceptual, un eje de simetría en el centro: “Cada lectura es válida en sí misma; aporta una respuesta más, un reflejo, una certidumbre”
   Quien recorra los poemas de Pulsaciones percibirá que esta recopilación, respetuosa con la cronología editorial de mis libros, se apoya en unos pocos núcleos de fuerza. Recalca, con acierto, esta opción el prólogo de Rosario Troncoso, poeta y editora de la antología. La concepción existencial del sujeto poético muestra vínculos con el discurso de viva voz del tipo humano que protagoniza el andar biográfico. No hay despersonalización de la trayectoria vital; cultivo la dinámica continua de un aprendizaje que ha superado esa confrontación romántica entre escritura y vida. La identidad no es una aleación momentánea. Tampoco es un sendero lineal la expansión hacia el otro.
   Desde el título, las composiciones de Enemigo leal cobijan una ironía sutil que desaloja afirmaciones serias y literales; escribí ese libro en un momento de desencanto. En ese marco buscó sitio una relación social apelmazada que, poco a poco, fue encontrando su estación final. Quité sentimentalismo de aquella fractura afectiva y acepté que la amistad tiene una naturaleza efímera y tiende a diluirse en el tiempo.
   Me gusta pensar que el tipo humano que habita mis poemas se inserta en un paisaje cultural; forma parte de una tradición de valores que debe perdurar en la degradación. Abundan las composiciones que sondean la cualidad ética de la escritura. El poeta está inserto en un marco histórico y sus enunciados definen un paréntesis cronológico; adquieren, por ello, el carácter de una representación.
   Toda antología personal supone un deslizamiento de onda variable. En esta superficie de abarcable diversidad el motivo amoroso constituye un núcleo central. El amor es un cristal- transparente o con niebla- que deja a descubierto el lenguaje contradictorio de la realidad. Entre la plenitud y la ausencia han ido escribiéndose  los poemas de la noche en blanco y Ninguna parte.
   Los poemas finales acogen una poesía de madurez que tiene un carácter más intimista y simbólico. Ellos ponen materia a un ideario estético que no es sino un puñado de certezas con límites difusos. Mis poemas hablan de mí; son textos domésticos, si los dejo en la calle vuelven solos a casa. Buscan sitio en el lugar de siempre, ese rincón llamado yo.
 
(Palabras ante el espejo)