domingo, 3 de marzo de 2024

LAS MANOS SUCIAS

Pausa

 

QUEJAS

Son quejas rutinarias que se enquistan,
proyectiles
que nos hieren el ánimo
y transforman los postres
de un banquete festivo
en insípido hojaldre.

Mana la herida y anuncia su presencia gota a gota,
junto a la claridad dudosa
de una esquina
donde mudas se cruzan
convicciones.

La queja sigue ahí;
perdura imperativa
en la tensa vigilia.

      (De Ninguna parte, 2013)


sábado, 2 de marzo de 2024

ELOGIO DE LA SOMBRA

En compañía
Fotografía
de
Alex linch
(Archivo digital IStockphoto)

 

ELOGIO DE LA SOMBRA

 

   La cómplice intimidad con mi sombra creció tanto que siempre caminaba detrás de mí. Poco a poco, el convivir diario borró las difusas fronteras que nos separaban. Ahora desplazamos pasos comunes. Yo soy ese hueco visible que va delante.

 

(De Cuentos diminutos)   

 

 

viernes, 1 de marzo de 2024

Y MAÑANA MEJOR

Tareas pendientes

 

Y MAÑANA MEJOR

A diario mantengo el cívico disfraz de la esperanza. Han sido meses de mucho trabajo y este mes, donde el libro es elemento esencial, dejará sitio a dos nuevas entregas personales y a dos estudios con otros autores. Una excelente cosecha que merece celebración amistosa con los amigos. Cada libro no es más que una actitud de asombro frente a lo contingente.
 
Permanecen los garabatos del encuentro.
 
Si ves un resplandor descarta el endiosamiento. Una vela no es una estrella.
 
Signos de alegría frente al ordenador. Tras días en casa, vencido y desarmado por la neurótica saturación de lo doméstico, otra vez la buhardilla adquiere su apariencia natural. Ya están los libros en su sitio, he colocado en otros estantes los que nunca releo y he reciclado la poesía que ha envejecido mal y que ahora me mira con ojos de extrañeza.
 
Ojos de vuelta; la vida es un reguero de ceniza pero hay que preservar el sentimiento de positivismo con esas amistades que duran mientras somos útiles.
 
(Apuntes del diario)
 
 

 

jueves, 29 de febrero de 2024

EMILIO LÓPEZ MEDINA. LUEGO SERÁS MEJOR QUE JOVEN

Luego serás mejor que joven
99 pensamientos sobre la vejez
Emilio López Medina
Apeadero de Aforistas
Sevilla, 2024

 

LLEGAR A SER LO QUE ERES


   El lento desplazarse de los días adquiere con el paso de los años un ritmo insólito, como si la conciencia del yo percibiera en la esquina la cercanía de la meta. Esta sensación no debe, en ningún caso, poner sombras en nuestra percepción de las cosas. La conciencia vigilante debe habitar lo diario vestida con una perenne disposición al asombro. Emilio López Medina está, como yo mismo, en ese caminar indeciso que se acerca a la mano del invierno y reúne en la entrega Luego serás mejor que joven el balance reflexivo de noventa y nueve pensamientos sobre la vejez, etapa crepuscular que nos lleva hacia la última costa.
    Siempre atento a los ejes meditativos de la vida, el filósofo y aforista se busca a sí mismo en el espacio quebradizo del discurrir. A la luz del pensamiento, explora efectos y trata de comprender o asumir las consecuencias con el mirador abierto de la razón. La sensibilidad de los textos elige el enunciado filosófico de cuño existencial, más que el aforismo normativo que busca el destello efectista en su formulación lacónica. Como si fuese el reflejo invertido de la juventud, la vejez sustituye la lozanía fisiológica por la introspección mental. EL escritor contrapone ambas etapas del existir, no desde la estridencia de la confrontación sino desde la armonía de lo complementario. Juventud y vejez dialogan y argumentan; incardinan un diálogo que hace de cada etapa un puente a transitar, un recorrido al paso de claridad y conocimiento que nunca pierde su textura emotiva. El árbol se busca en la raíz y el entusiasmo juvenil emprende un largo viaje con destino desconocido. La inquietud del periplo va cambiando de manera sutil la forma de mirar el entorno: la prisa se sosiega y el afán de acaparar se mitiga y tiende al despojamiento. Como asevera el filósofo: “Llega un momento en que la comprensión-que sube- y el interés- que baja- se encuentran. Es el momento de inflexión a partir del cual comienza a comprenderse todo y a no interesar nada”.
   Asumir la nueva realidad libera de dos infecciones frecuentes en esta edad: la decepción y el nihilismo: la primera nace de la negación del ideal, de la tendencia a sobredimensionar las esperanzas y posibilidades de lo real; el nihilismo es una proyección del ánimo pesimista. Condensa sombras. De los garabatos de ambas actitudes emanan daguerrotipos de tinta negra que alimentan el ensimismamiento y la huida interior. Para la supervivencia del ánimo, hay que desterrar cualquier compasión y fortalecer los músculos de la conciencia. El nuevo amanecer vital sugiere que para existir hay que seleccionar aspiraciones, ahondar en lo que permanece, profundizar en experiencia y sabiduría y en el conocimiento de la naturaleza humana. Los años reclaman sus hipotecas y carencias; susurran al oído que “La vida en ellos ya no está montada sobre el entusiasmo (…) sino sobre la supervivencia”.
  Con una dicción confidencial y cercana, los textos de Luego serás mejor que joven de Emilio López Medina conforman una recapitulación sobre la individualidad, cuajada de paradojas e inflexiones. No es posible el regreso, pero sí la alianza feliz con el pasado que ofrece la memoria. Tras el difuso territorio de la evocación todavía somos otros. Y son otros también hechos y sentimientos, libres de la arqueología cansada de la inmediatez. En el entrelazado entre pretérito, ahora y porvenir es un afán complejo llegar a ser lo que somos. Con la fidelidad de la coherencia, acumular años es una reivindicación del camino como aprendizaje. También del empeño de preservar ese niño interior al que le blanquea el cabello. Son hermosas ocupaciones para nuestros recursos filosóficos. Emilio López Medina conoce bien esa luz misteriosa que alumbra el intimismo de las ideas y su voluntad de búsqueda. Tal vez por ello, sus esquejes mentales tienden poco a la queja. Prefieren poner distancias y calmar la persecución incesante de fines inaccesibles. Quedan los recuerdos. Regresan y convulsionan la sensibilidad, alojan sus indicios en el cauce ensimismado del presente con la caricia del sol a mediodía. Perduran con la voz introspectiva de la memoria en pie. Mientras, con franqueza sutil y pensativa, el tiempo nos descubre que la música de fondo es olvido y silencio, y que es deseable no desafinar en la partitura del presente, ese canto del gallo que se empeña en prolongar a solas el último concierto.
 

 JOSÉ LUIS MORANTE




miércoles, 28 de febrero de 2024

ENTUSIASMOS

Escaparate de novedades
Imagen
de
Digital Trends Español


 ENTUSIASMOS

Habla de su libro con el entusiasmo de quien tiene un móvil de última generación.

Por un resquicio desapercibido de la mesa de trabajo asoma la tibia de un aforismo.

Era un insurrecto irredimible: pensaba.

Odia cordialmente las sombras ajenas; sospecha que quitan sitio a la sombra propia.

Supone que la fuerza de sus argumentos anula la ley de la gravedad.

Mucha gente dentro; también la decepción.

(Entusiasmos)



martes, 27 de febrero de 2024

ALBERTO GARCÍA-TERESA y DAVID TRASHUMANTE (Eds). ÚLTIMA POESÍA CRÍTICA

Última poesía crítica
Jóvenes poetas en tiempo de colapso
Alberto García-Teresa y David Trashumante
(Prólogo, selección y epílogo)
Lastura Editorial
Madrid, 2023

 

PALABRAS EN PIE

  
   Anoté en una lectura un verso de Tomás Sánchez Santiago que siempre me ha parecido una definición ejemplar sobre el compromiso ético de la poesía: “Cuando escribes te manchas de ti mismo”. En la soledad del quehacer diario lo pronuncio en voz alta para que el taller de autor sepa qué coordenadas marcan el propio laboreo. Las palabras no son inocentes. No alojan pasivos receptores. Están ahí para descubrir la intención de quienes las pronuncian, para que preserven desde el lugar del sujeto en el yo colectivo una mirada ética. Para que supuren vivas y muestren las cicatrices  del lenguaje.
   Alberto García-Teresa (Madrid, 1980), poeta, narrador, crítico literario y antólogo, y David Trashumante (Logroño, 1978) poeta, performer y agitador cultural, presentan la antología Última poesía crítica, subtitulada  Jóvenes poetas en tiempos de colapso. Completan un pentagrama de treinta y cuatro veces jóvenes, nacidas a partir de 1992. La clave común entre los seleccionados es que sus poemas nunca son ajenos al ruido de fuera. Las composiciones hacen recuento de las grietas más profundas que definen el ahora y, desde su oscuridad, sostienen la arquitectura de resistencia de las palabras.
  En el texto de presentación, los editores recuerdan que la idea de esta compilación nació en el encuentro Voces del Extremo 2023, impulsada por Raúl Castañeda, quien advirtió sobre la creciente marea de poesía crítica. Quedaba delimitar el intervalo temporal. Y fue el año 1992, de gran relevancia social por el Quinto Centenario de la conquista de América, los juegos olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, junto al declive de las mayorías socialistas, la fecha biográfica de inicio. Comenzaba, poco a poco, un nuevo ciclo social y económico que constataba el triunfo del neoliberalismo. Era ineludible la implantación de una globalización económica que convertía el mercado en máximo exponente de la realidad social. Otros hechos históricos fueron goteos constantes sobre la conciencia: el cambio climático, la sedimentación de las ideologías extremistas y los desajustes entre progreso y subdesarrollo. La entrada en el nuevo milenio ha generado otras consideraciones que no pasan inadvertidas para los sentidos del poema: la ecología, la lucha por la igualdad, las nuevas tecnologías y los incontables conflictos que han impulsado éxodos y grandes movimientos migratorios. Así nacen, en las nervaduras del poema, un colapso de asuntos en pie que requiere tratamientos singulares. 
   En las tareas de agitación de la poesía crítica abundan las travesías de amanecida, los pasos que estrenan libros en la última década. Ahí se asienta el despertar de los nacidos en 1992: Celia Bsoul, Alba G., Miki Garofalo, Yeison F. García López y Ángela Martínez Fernández. El año de nacimiento sirve como faro de orientación del libro, sin otros aditamentos generacionales que vivir en el mismo entorno con similares características contextuales. Emerge un sustrato poético comunicativo y prosaico, con tendencia a lo explícito y con hilos temáticos similares. El poema se despoja de recursos literarios para avanzar hacia un coloquialismo que fragmenta el rechazo hacia un ahora desapacible que ubica en la periferia del sistema a los más débiles, a los diferentes, a los que llegan buscando futuro desde ninguna parte.
   Los nacidos en 1993 comienzan con Joan Deusa que aporta composiciones en valenciano en las que se asienta un suelo de ceniza y melancolía, una óptica más reflexiva.  Están representados en las voces de Mayte Gómez Molina, Julio León y Alejandro Pérez-Paredes. Las perspectivas caminan sobre el feminismo, la precariedad laboral, la equidistancia de la sociedad frente a los conflictos enquistados en el tiempo o la prolongación de estereotipos en el cauce social.
   Sobre el foco encendido de 1994 están Víctor Benavides Escriba, Jesús Godofredo aka Siku, Brenda Mondelo, Francisco Javier Navarro Prieto, Ismael Ramos, David Silvestre y Daniel Martínez Bauzá. Este grupo de poetas incorpora el gallego como lenguaje poética y el poema en prosa con Ismael Ramos, uno de los nombres claves de la selección, ganador en 2022 del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hérnández con su poemario Ligero.  Los textos escogidos reiteran la sensación de intemperie social y hacen de la soledad, la ecología o el extrañamiento espacios incisivos del poema para anotar el grito y el compromiso. La apuesta por nombres inéditos incorpora a David Silvestre.
  También se integran añadas líricas de 1995, con Carlos Catena, como referente central; 1997, que aloja a Rocío Acebal, otra voz fuerte y bien conocida, y Raúl Castañeda, galvanizador de la antología. El inventario sigue hasta Ander Villacián, representante más joven de 2003.
  Tras la copiosa lluvia de poemas, el epílogo de los editores, inspirado en una cita de Enrique Falcón, poeta, miembro fundador del colectivo Alicia Bajo Cero y uno de los mejores teóricos de la poesía de la conciencia, subraya algunos aspectos conclusivos sobre el estado actual de la poesía, ya analizado con sabia pericia por Martín Rodríguez-Gaona en su ensayo Contra los influencers. Corporativización tecnológica y modernización fallida (o sobre el futuro de la ciudad letrada).
   La coyuntura digital ha multiplicado los modelos conductivos y la expansión insólita del mensaje. Ha facilitado la configuración de una praxis literaria basada en una supuesta democratización cultural. Sin embargo, para el salto generacional la realidad es mucho más sombría. El yo se ha convertido en medida de todas las cosas, con mínima fuerza de lo colectivo y sin sentido autocrítico. La homogenización es un hecho incontestable que hace de la poesía con conciencia crítica una necesidad básica porque la decepción y el descontento afloran en la coyuntura binaria con la pujanza de siempre. De este modo, la capacidad de indignación es un sentimiento que requiere una enunciación directa y singular en cada identidad literaria. Cada vez más, en el colapso, para que la palabra no se convierta en polvo la acción revolucionaria del poema, la ventana del grito a la intemperie buscando una respuesta.      

JOSÉ LUIS MORANTE




lunes, 26 de febrero de 2024

UN TROMPO QUE GIRA

Recorridos
Archivo digital
Flickr

 

UN TROMPO QUE GIRA

 
La escritura de Anne Carson trasciende sus propios bordes. Muchos significados quedan fuera de alcance. Están llenos de puntos ciegos, pero mis interpretaciones fallidas no me dejan la sensación de fracaso. Es un material sin género, duro, obsesivo, singular, que rechaza el ojo frío de la disección. Hay que leer sin más, contemplar un trompo que gira.
 
La esperanza de entender también afecta al pie quebrado de lo diario, cuyos componentes nunca resuelven la contradicción, esa simultaneidad de amargo y dulce, de sensaciones de frío y de la color que pueblan el mapa de las emociones.
 
Sobre la mesa Microlitos, y esta definción complementaria: “Microlitos. Mínimos guijarros arrastrados por el cauce existencial que erosiona y disgrega”. Así define el poeta rumano Paul Celan (Chernivstsi, 1920-París, 1970) sus aforismos y breves en prosa, una miscelánea que hace de la fragmentación y lo disperso una reflexión verbal. Es conocido el copioso diálogo que el quehacer intelectual de Paul Celan mantuvo con la filosofía, el psicoanálisis, la tradición religiosa judeocristiana y su acercamiento a distintos ámbitos lingüísticos centroeuropeos. Así forjó una obra singular en la que tiene un largo recorrido la angustia existencial, el incansable absurdo del devenir diario, la preocupación metalingüística y las paradojas de la comunicación entre el ser y la nada.
   Buena parte de los aforismos recogidos en esta obra son pálidas virutas de taller, frases sueltas que fuera del contexto adquieren un sentido difuso. Aunque de cuando en cuando salte el destello capaz de iluminar un pensamiento.
 
Los afectos llenan la casa a diario; son esos sonidos claros que se abre a la realidad o dan voz a los sueños. Secreta música donde habitan las horas en los hilos del tiempo.
 
(Apuntes del diario)