martes, 31 de enero de 2023

CHARCOS

Ascensión
Imagen
de
Internet

 

CHARCOS
 
   Mientras caminaba, despacio bajo el paraguas, recordó que de niña buscaba charcos para saltar sobre su transparencia. En su cara se dibujó una sonrisa. Siguió caminando y vislumbró un círculo de agua en medio de la calle. No dudó. Plegó el paraguas, lo dejó dormir unos minutos sobre la acera y ensayó un primer salto. Después otro y otro, antes de que le faltara el aliento… Entre las punzadas del pecho, se sintió renacida.
  Recogió el paraguas y ya no lo abrió. En la tarea del regreso, pensaba cómo justificaría ante el personal del geriátrico el desaliño de los zapatos mojados. Daba igual si no hallaba una excusa. De niña, también creía en el final feliz.  

(De Cuentos diminutos)


lunes, 30 de enero de 2023

142 REVISTA CULTURAL (nº 16, Enero-Febrero-Marzo 2023)

142
Revista Cultural
Nº 16
Publicación Trimestral: Enero-Febrero-Marzo 2023
Dirección: Paco González Fuentes Ferran González
Coordinación: Esther Paredes y Raquel García 
Web: www.142revistacultural.com

 

SOL DE INVIERNO


 
   Paso a paso, en cada nueva entrega, 142 Revista Cultural afianza altura hasta proponer a los lectores en una cálida indagación de belleza y verdad. En papel y con formato digital, la revista da vuelo a su número de invierno. Esta salida deja un llamativo sumario en el que sobresalen las cuidadas entrevistas al cantautor Amancio Prada y al académico y humanista Carlos García Gual. La charla con Amancio Prada es singularmente emotiva porque el músico y compositor aborda con deje melancólico los paisajes interiores del discurrir existencial; las sensaciones que guardan la infancia, la vida rural en la Galicia interior, los viajes, la lectura de poetas como San Juan de la Cruz, Lorca o Agustín García Calvo, y los encuentros con personajes inolvidables, como María Zambrano.
   El desmantelamiento de las Humanidades y de la Cultura Clásica del griego y latín dicta el pensar del escritor, filólogo, crítico, traductor y miembro de la Real Academia Carlos García Gual, con excelentes fotografías del humanista. El triste y desolador panorama del saber clásico en nuestra universidad propicia la nostalgia del sabio, desempolva recuerdos personales y una mirada crítica sobre un presente que hace de la banalidad sus cimientos.
   La charla con Mauricio Bach, periodista y crítico literario, enfoca la vida y la obra de un autor clásico, Franz Kafka, cuya personalidad lastran con frecuencia los estereotipos. Kafka es ahora un magisterio sólido; una de las cimas de la literatura universal como terco constructor de espacios imaginarios que son símbolos persistentes del laberinto existencial y de la complejidad del entorno. Era un autor judío que escribía en alemán y vivía en Praga, con un ambiente habitual y lingüístico donde el checo prevalecía.
   Otra entrevista memorable es la realizada a David Toscana (Monterrey, México, 1961). El novelista mexicano enlaza en su narrativa filosofía y creación, construyendo personajes que buscan la libertad esencial del ser humano. El autor tiene predilección por los protagonistas a contracorriente, enajenados por el sistema, asidos a la condición de náufragos perpetuos.
   La conversación con Jesús Ferrero recuerda sus orígenes literarios, tras la rompedora salida de Bélver Yin en 1981. La obra del ensayista, poeta, crítico y narrador está en constante evolución, aunque siempre muestra una profunda admiración por el mudo clásico, la cultura francesa y la sensibilidad oriental.
   Es evidente que 142 Revista cultural prefiere la entrevista sobre cualquier otro género; identifica esa conversación con el otro como un espejo que oferta de forma completa actitudes, posibilidades y personalidad. A las ya mencionadas entrevistas, de añaden otras dos, una autoentrevista del narrador, biógrafo y editor Juan Carlos Chirinos y otra a Nuccio Ordine sobre el cultivo de las humanidades y los saberes clásicos.   
   La escritura creativa propicia relatos de la escritoras cubanas Dayanet Polo Mayosel y Maykel Sofiel Ramírez Cruz, junto a otro cuento del escritor venezolano Slavko Zupcic. Además se recoge un espacio poético que integran poemas de Cristóbal Polo, recomendaciones literarias y una entrevista a Mateo Lefèvre, que deja como cierre un par de textos en versión bilingüe.
   Junto a las habituales propuestas de lectura, se integran artículos de interés, como el firmado por Josep Campas sobre Bob Dylan y su evolución musical.
  Las colaboraciones acogidas apuestan por la diversidad. Exploran campos de realización personal mediante estrategias que iluminan el lado humano. Las exploraciones reflexivas de 142 Revista cultural son bifurcaciones que se leen con el máximo interés; hacen de la experiencia del conocimiento un ejercicio de plena actualidad.

JOSÉ LUIS MORANTE


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domingo, 29 de enero de 2023

EL TIEMPO DETENIDO

José Luis Morante
Retrato del poeta, 2022
Carlos D'Ors
 

 

Aforismos de noche

Un grano de poesía sazona un siglo
” (José Martí)
 
. Bajo la noche fría, el trazado del sueño se diluyó. Rumbo incierto.
 
. Me gustan las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.
 
. Esa manía de la memoria de convertirme en opositor para revisar apuntes atrasados.
 
. Siempre que concluyo un libro, firmo con la escritura discreta del aprendizaje.
 
. La verdad y la belleza son nómadas; no son áreas reservadas para oledades ariscas.
 
. Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.
 
. Piso escarcha. Consumo la relación incierta del autista y su temporada en el invierno.
 
 . Serie negra: los espejos espían. 
 
. Metáfora: sismología del corazón”.
 
. Mis erratas son propagandistas de la impericia.


sábado, 28 de enero de 2023

MIGUEL VEYRAT. LA ORA AZUL

La ora azul
Miguel Veyrat
Ediciones de la Isla de Siltolá
Colección Poesía
Sevilla, 2023

 

PUNTOS DE FUGA

 
   Constantemente repito que la escritura rompe cualquier lugar establecido, para asentarse, sólida y emotiva, en el taller de autor, sin más requerimiento que despertar un lenguaje propio, un punto de fuga. Miguel Veyrat (Valencia, 1938) periodista en prensa, radio y televisión y autor polivalente, escribe poesía desde la adolescencia y ha dejado en el camino medio centenar de entregas. Explora fórmulas como el ensayo metaliterario y filosófico, la poesía y la narración ficcional, con un concepto abierto de los géneros literarios como estrategias transversales y de fusión. Como advirtiera Ezra Pound, con habilidad y convicción, “cada escritor repite, diluye y modifica” ya que la mejor aspiración de la página escrita es dar vuelo a significados aurorales del idioma, ampliar posibilidades, ir más allá, constatar que la realidad es solo un enigma en sombras.
    Con La ora azul –publicado en Ediciones de la Isla de Siltolá, el sello sevillano donde han aparecido varias entregas del autor: El hacha de plata (2016), Diluvio (2018), Furor & Fulgor (2020) y Fuga desnuda (2021) –Miguel Veyrat suelta hilo de nuevo a su sensibilidad lírica. La dedicatoria reivindica la memoria de una presencia casi desvanecida, Leopoldo de Luis, y se amplía a los llamados poetas mayores, imprescindibles, cuyo trayecto es magisterio y armonía expresiva, como se manifiesta también en la amplia nómina de autores que sirven de pórtico a cada apartado.
   La compilación  La ora azul opta por reagrupar el material lírico en diez tramos definidos por sustantivos conceptuales: aire, palabra, niebla, tiempo, lengua, piedra, herida, ora, materia. En su desnudez, cada palabra apunta rincones de la inteligencia cuyo recorrido conmueve y ayuda a comprender. Tiende el poeta a lo esencial y emplea el poema breve, con versos cortos que practican el fraccionamiento de la oración y el encabalgamiento. De este modo, el texto deja la sensación de un cálido acorde musical, aunque su semántica sea muy densa en ocasiones, como si abocara a un cierto hermetismo simbólico y la marea verbal se apoyara en los márgenes del surrealismo. La palabra poética convierte al sujeto hablante en un observador que mira el entorno y se mira a sí mismo, como campos del pensamientos que esquivan un único sentido existencial y velan enunciados biográficos o sombras contingentes de la temporalidad.
 La poesía es un estar en la palabra, y de esa percepción metaliteraria se nutre el segundo apartado, dedicado a la poeta Mery Sananes. La facultad pensante, necesita el vivo don del idioma, la fuerza aclaradora de las palabras. En ellas debe moverse el mensaje y su fuerza sensitiva y musical. Es la poética y su energía emotiva una búsqueda y un intento de adquirir un movimiento armónico, una definición entre la niebla gris de la sintaxis.
   Se trata de ahuyentar lo oscuro y poner claridad en el fluir del pensamiento, siempre sometido a la precaria naturaleza del tiempo, como si la escritura, con sus manos de tinta, fuese capaz de modelar otro espacio real en el que sea posible la convivencia entre materia y espíritu, la tarea de ser en otro tiempo: “Ahora que navega y / Vuela mi envoltura vacía / Por su cósmico tapiz yo seré yo / La tinta que late en / Todo  texto y creeré ser mi / Propio tiempo individuo inmortal”.
   El apartado “Herida”, dedicado al poeta y aforista Javier Sánchez Menéndez manifiesta un fuerte sentido crítico. La voz poética zarandea ese culto a los ídolos que exige el desmantelamiento de la inocencia y la sumisión al dogmatismo; nada queda de la prístina mirada de la infancia, tras la herida. Es tarea entonces del poema cicatrizar la herida y mantener en el aire la hora azul, el vuelo del libre pensamiento que expande en el aire claridad y belleza.
   El poeta cierra La ora azul con un nutrido cuaderno de notas  deudas. Con una intensa crecida cultural se desvela la razón del título, que proviene de Ora marítima, obra de un poeta clásico del siglo IV Rufo Festo Avieno, protagonista de un mágico periplo por la costa mediterránea, y se hace una intensa cosecha de referentes personales que integra, entre otros, los nombres de Sem Tob de Carrión, Leopoldo de Luis, Jorge Urrutia, Mery Sananes, Efi Cubero y Ali Portinari, un apócrifo del propio autor.
   Como recuerda la breve nota final de Óscar González, Miguel Veyrat es un poeta insular, una voluntad literaria a contracorriente que vive la poesía como un don misterioso e inexplicable, como un ejercicio de revelación; una mirada diagonal capaz de avanzar hacia dentro desde las palabras. Así nace su peculiar poética del lenguaje, su propensión al hallazgo entre las sombras y su capacidad para abarcar campos semánticos de distintos legados culturales. Así nace también la ora azul, un libro que establece vínculos entre materia y palabras, que deja la herencia indeleble de muchas lecturas y oye, en el confín del aire, “el latir luminoso de los astros”.

José Luis Morante



jueves, 26 de enero de 2023

CARÁMBANOS

Paisaje de invierno
Imagen
de internet

 

EN TORNO AL POEMA

 

Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo
 
CÉSAR VALLEJO
 
 
El poema, esa moneda que se lanza al aire y permanece flotando en órbitas perennes.
 
La voz dubitativa del fracaso suena a invierno; escarcha la piel.
 
Si te miro, la pupila es incisión, herida.
 
Persuasión pedagógica de la paciencia; espero, solo atento al temblor sigiloso de  los astros.
 
Siempre en la mano, la pequeña magia del final.
 
Hay versos que consiguen poner la noche en claro.
 
Esa escritura dispuesta a compensar la inoperancia cromática del día laborable.
 
El vaivén tranquilo del tiempo intenta desmentir que soy un náufrago.
 
Mientras escribo,  el misterio de la insinuación, el no sé qué que queda balbuciendo.
 
                                                                                                 

(Celebración )
 
 

miércoles, 25 de enero de 2023

JOSÉ GUADALAJARA (Entrevista sobre NADAR EN SECO)

 


 JOSÉ GUADALAJARA es Doctor en Filología Hispánica. Ha publicado libros de investigación como Las profecías del Anticristo en la Edad Media, además de numerosos artículos en revistas. Es autor de novela histórica y contemporánea: La luz que oculta la niebla, Testamentvm, La reina de las tres muertes, La maldición del rey Sabio, El alquimista del tiempo y Fado por un rey, entre otras.  También del libro de microrrelatos Cien microhistorias de la Historia. En el próximo mes de febrero saldrá Una voz interior desafinada, escrita con Candela Arevalillo.

 www.joseguadalajara.com

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE SOBRE EL LIBRO NADAR EN SECO

 1.- Nadar en seco es un esfuerzo inútil que produce rasguños, heridas y una desazón enorme; nadar en seco, como el título de tu último libro, es un oficio de locura. ¿Qué se esconde detrás de ese sentido figurado?

La voluntad tenaz del superviviente, la conciencia de que vivimos en un tiempo extraño, que ha perdido su cimentación y multiplica arquitecturas en el aire. Por eso, hay que adaptarse a las circunstancias del presente y ajustar la musculatura mental a sus chalecos de fuerza. Nadar en seco es la aceptación de un compromiso con el yo concreto para que siga cumpliendo su papel existencial.

 2.-En uno de tus versos afirmas con desgarro: «En los brazos maltrechos hay jirones de mí». La imagen es desoladora: denota lucha, esfuerzo, amargura. ¿Qué herramienta cortante es la que secciona ese hilo tuyo «en el ovillo de los sueños»?

 El corte proviene del filo angosto de la realidad, ese espacio que impide el cumplimiento de nuestros sueños y lima nuestras aspiraciones más hermosas. El discurrir existencial es una larga historia de erosiones y pérdidas, un caminar inevitable hacia la última costa.

 3.-Los que te conocemos y gozamos de tu amistad, sabemos que eres un hombre afable, cariñoso y entusiasta; sin embargo, cuando leemos tus poemas nos encontramos muchas veces con un poso pesimista que no encaja en esta imagen personal. ¿Cómo explicas esta contradicción?

 Es una cuestión básica en toda la historia de la literatura que conviene aclarar de inmediato y en la que han participado los más grandes poetas del siglo XX, desde Antonio Machado, Fernando Pessoa, o Jaime Gil de Biedma. No hay que identificar el sujeto biográfico y el protagonista verbal; son identidades distintas, por mucho que se parezcan. El poeta es un fingidor, una máscara, un yo ficcional que convierte el poema en un espacio de representación. Se puede escribir novela negra sin ser un detective, un policía o un habitual del hampa. La imaginación y la capacidad creadora lo permiten. Y la felicidad doméstica, también.

4.-En relación con esto, creo que una hija tuya te llamó la atención sobre ese pesimismo que fluye en tu poesía. Si no es rebasar el ámbito de lo privado, ¿se puede saber qué le contestaste?

Que procuraré en nuevos libros dar voz a la alegría y la convivencia sosegada con los demás. No me gustaría encasillar mi trabajo en el nihilismo y en lo sombrío; como todos, tengo la obligación de ser feliz y dejar en las ventanas de lo diario un cristal transparente, sin máculas ni desajustes. A ver si lo consigo.

5.-La poesía, según mi modelo estético, debe conseguir establecer una asociación de palabras «inasociables». Los formalistas rusos, como Viktor Shklovsky, hablan de desautomatización para crear la literariedad en el uso del lenguaje. En Nadar en seco esta operación de camuflaje es constante. ¿Cómo haces, cuando te encuentras en pleno esfuerzo creativo, para conseguir esa «nueva amistad» entre palabras habitualmente poco afines?

La poesía es un telescopio del lenguaje; su función básica es evitar los lugares comunes y conseguir que afloren nuevos matices, galaxias de imágenes, ritmos lectores y sentidos semánticos que añadan otros itinerarios. Hablamos de originalidad expresiva, de ver cada amanecida sin gregarismos ni rutinas visuales: con otra mirada.

6.-Un ejemplo de esta literariedad son versos como estos: «Goteo con trasiego de sístole», «sed ferrosa», «nubes ocres del gimnasio» o «latido de lluvia me interrumpe», entre otros muchos. ¿Cómo debe enfrentarse el lector a estas asociaciones? ¿Es necesario que entienda el mensaje al completo?

El lector habitual no es un cazador de metáforas, no tiene esa formación literaria que demuestran el profesor universitario, el filólogo o el investigador; por tanto sus niveles de lectura serán más básicos. Pero el creador no debe condicionar su taller a un primer piso expresivo; los rascacielos verbales están ahí, alzan sus estructuras con la fuerza pujante del arquitecto. Y eso crea un urbanismo desarrollado, habitable, distinto. Recuerdo aquella definición de clásico que argumentaba Italo Calvino: un libro clásico es aquel que nunca se agota en una primera lectura. 

 7.-Tus versos, muy precisos y sintéticos, portan una potente carga intelectual que puede quizá producir una sensación de distanciamiento; sin embargo, no es así. «Esa geometría estética» de tu poesía reviste una sentimentalidad y reflexión muy profundas. ¿Cómo conviven ambas?

 Siempre he pensado que el corazón del poema es la emoción; nunca me ha gustado el tacto de escarcha del hermetismo o de la poesía intelectual; mi poesía busca una estela de reflexión humanista y aporte sentimental; de su convivencia depende la razón del libro, su propuesta argumental; en los poemas debe habitar un abanico de sensaciones colectivas que no se dan en un solo sujeto sino en alguien que podría ser cualquiera.

 8.-Hay un verso, «El tiempo que no tuve, nada en seco», en el que el uso de una coma resulta un hallazgo artístico esencial. Me parece un modelo de ese rigor y precisión que, como he apuntado en la anterior pregunta, caracteriza tu poesía. Es curioso que el empleo de una simple coma potencie la plurisignificación y la sugerencia de todo un verso. Esto es solo un comentario, pero, si lo deseas, puedes añadir algún renglón.

 El traje formal del poema convoca una vigilia continua en el taller literario; las correcciones se multiplican; crear es borrar, repetir, cambiar, romper, seguir, operaciones de relojería que aseguran la precisión final. A veces tanto trabajo se disfraza de sencillez o se cierra de modo intuitivo, casi por un acierto casual. Así que sigo dedicando –ya lo sabes, mi querido amigo,- toda la mañana a la coma, para seguir dudando por la tarde si no hubiera sido mejor borrar su rastro. No sé, a veces los aciertos no dependen del autor sino del lector.

 9.-Tienes una gran facilidad de palabra y tus intervenciones públicas están siempre repletas de asociaciones léxicas y conceptuales referidas a la realidad. ¿Cómo lo consigues? 

Pertenezco a esa generación de maestros y profesores que hicieron de la palabra su método de trabajo; he llegado tarde a la mirilla digital y a los artilugios conceptuales del lenguaje binario. Amo profundamente la palabra y lo paso francamente mal con la pésima utilización de nuestra lengua por los medios de comunicación y por la banalización de las redes sociales. Yo busco siempre en cualquier medio la máxima exigencia. Tenemos una herramienta hecha de verdad y de belleza, que no admite ninguna pereza mental.

 10.-¿Qué es para ti un «ordinal necesario», tal como escribes en el primer poema de Nadar en seco? ¿Qué te conduce a la metapoesía? 

Que me niego a ser un simple número en la fila común de lo diario. Que busco una identidad sólida mediante las palabras, que amo la lectura como ejercicio esencial para el conocimiento y la razón estética. Que hablar de libros, voces, magisterios y autores abre cualquier lejanía. En el diccionario caben todos los mundos.

 11.- «Un soneto me manda hacer Violante / que en mi vida me he visto en tanto aprieto…». Eres historiador y, como sabes, yo soy escritor de novela histórica. Como conclusión y regalo, me gustaría que me compusieras dos o tres versos de «poesía históricas”:

“España ya no existe como tema poético;  / es solo un sustantivo que dormita / en el viejo jergón del poeta social”. Somos afortunados, querido José, los primeros poemas de la literatura occidental son la Iliada y La Odisea; y desde Homero se han multiplicado las conexiones entre poesía e historia, no como verdad irrefutable, sino como relato de un tiempo concreto; piensa por ejemplo en cómo afectó nuestra guerra civil por la censura y el exilio a la poesía de la posguerra. Pero, me temo, que eso es otra historia; y ahora solo corresponde darte las gracias por  este apasionante capítulo de preguntas.

Rivas Vaciamadrid, 24 de  enero de 2023





martes, 24 de enero de 2023

ANTONIO CRESPO MASSIEU. EL DOLOR QUE AMAMOS

El dolor que amamos
Antonio Crespo Massieu
Bartleby Editores
Madrid, 2022


 HERIDA


 
  Con la poesía como norte de sus sendas creativas, Antonio Crespo Massieu (Madrid, 1951), licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Estudios portugueses, ha impulsado un trayecto plural, con estrategias expresivas como la ficción narrativa, la investigación literaria y la crítica. Así ha construido un cuerpo verbal que plantea campos estéticos marcados por la reflexión, el compromiso y la introspección biográfica.
  El libro El dolor que amamos difunde en su título una sensación paradójica: la necesidad de la herida para que no se pierda la implicación emocional; el dolor como garante dispuesto a despertar sensaciones, derrumbes y encuentros. También este ambiente de indagación interior se difunde en el paratexto que abre el poemario, donde encontramos citas de Albert Camus, Rubén Darío y Sarah Martín.
  El poema “El ángel de la piedad  y la luz” sirve de apertura para que deje marca en los versos la necesidad de una presencia ingrávida: “Este ángel sostiene el dolor del mundo, / es balanza de la historia, equilibrio del mal”. Con fuerte enunciado descriptivo, el poema visualiza un sugerente lenguaje plástico que acentúa los aportes sensitivos del cuadro pintado por Antonello da Messina.
   Antonio Crespo Massieu codifica los poemas en dos únicos apartados. El primero, bajo el aserto “El acróbata de la noche”, simplifica las formas del cuerpo asociando su textura a la nada. La presencia del ángel unifica escenarios aparentemente inconexos, donde persisten “hilos, hebras y filamentos del tiempo / perdidos en el sumidero de la historia”; así se integra lo vivido en el estremecedor silencio del transitar. Conviven en el poema dos historias que dan pie a un desarrollo coral. “Hiroshima-Nevers” apunta la demolición completa de Hiroshima como desenlace de la barbarie atómica y la historia mínima, personal, subjetiva, de una locura femenina, la muchacha de Nevers vejada por su embarazo y humillada hasta perder la razón.
   Los hilos argumentales conforman secuencias y escenarios donde la existencia se precipita hacia el acantilado del dolor y al terrible desgaste erosivo de la enfermedad, a pesar de ese ángel invisible y etéreo que sostiene el mundo. La muerte, las ruinas y la desolación están por todas partes; en “El hilo del tiempo” el ámbito del poema se traslada a un centro hospitalario y sus pasillos de agonía, donde conviven las presencias nítidas de la enfermedad y el dolor.
   Resalta en este apartado la concepción del poema como espacio abierto a las afinidades culturales. Resaltan referentes nítidos como Marcel Proust y Claudio Rodríguez que hacen posible en ese ambiente umbrío la celebración del verbo. Son permanencia frente a la fragilidad de lo diario porque crean la sensación de percibir alrededor un entorno de brotes renovados, un poco de claridad y tiempo recobrado. Y con ese edificio de la evocación, los gestos cálidos del recuerdo en la mujer amada o en las identidades que construyen su mundo en ese equilibrio inestable en el que conviven la realidad y el sueño. Así se palpa en el poema “Puourquoy Font bruit” que hace con las teselas de la historia un friso colorista, que enlaza secuencias del pretérito “como si tuviera la historia un hilo de luz / espacio común, un sueño pequeño, / un cumplimiento, una humana redención”. Se dibuja un discurso vivo que recuerda el desamparo de los que no están, pero cuyas cicatrices permanecen abiertas para que vuelvan el latido tenaz de lo sucedido y el oprobio, el temblor que merece memoria y redención.
  Un fragmento de Milo de Angelis define la segunda parte, titulada “Y quedan interrogados e imperfectos”. Sigue el empeño en hablar a las ocultas semblanzas de los ausentes para ratificar que nada sucede en vano y que en el hilo frágil de una lejana memoria, persiste el dolor, como una barca varada en la marisma.
  Cada despedida convulsiona la quietud interior de la conciencia. Llega al poema el recuerdo del padre, tras la muerte, o el intacto homenaje a Guadalupe Grande, como una restitución de su memoria que regresa, como retornasn, como repetidos gestos las palabras que nombran lo sucedido en el prisma oblicuo del tiempo.
  Otra composición recuerda el ángel de Federico y reconstruye su presencia en el aire detenido del piano, la música, el flamenco y la imagen viva de Granada.
   En la mínima nota de contracubierta escribe Manuel Rico que la poesía mantiene una función catártica y que su lenguaje preciso y envolvente “nos ayuda a entender las zonas más dolorosas de la conciencia y la experiencia, y a vislumbrar un mundo de luz contra la sombra”. Ese es el logro de El dolor que amamos, la conciencia de estar con los ausentes, la certeza de oír entre los pasos del silencio que la voz del dolor queda muy cerca.  

JOSÉ LUIS MORANTE



lunes, 23 de enero de 2023

CAMINOS

Arqueología
Imagen
de internet


 CAMINOS
 
   A resguardo, dormida sobre la aspereza del desierto, restos de una ciudad con habitantes mudos vive la calma estacional del tiempo. Solo los que se pierden, vestidos de ausencia y sed, ajenos al desvarío de ser ellos, unen sus pasos  para medir estáticas distancias.
  Al atardecer, todas las huellas se desintegran en el mismo azar.
 
(De Cuentos diminutos)
 
 

 

domingo, 22 de enero de 2023

CON MANO IZQUIERDA

Ociosidad
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

CON MANO IZQUIERDA
 
   Mi mano izquierda se ha enfadado conmigo, parapetada tras oscuras razones. Permanece ajena a cualquier intento de acción de mi mano derecha. Su ociosidad de ancla, como una ruina triste, desconcierta; no puedo tomar el pulso sosegado del trajín diario y las ráfagas urgentes de la vida doméstica.
  Es un mal ejemplo para otras partes de mi cuerpo; sospecho que ya imitan su actitud contemplativa y cuartean el mapa inútil de mi voluntad. Por conjura fraterna, bajo la monotonía de la tarde, algunas comienzan a dispersarse y me dejan atrás. Ya no soy uno.
 
(De Cuentos diminutos)
 


sábado, 21 de enero de 2023

VIVIR A SORBOS

La mano de cristal
Archivo general de internet

 

  

A SORBOS
 
                                                                                                
Todo es siempre menos
 
JRJ
 
 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.


(Con mano de cristal)



viernes, 20 de enero de 2023

ENTREVISTA A JOSÉ LUIS MORANTE ( NADAR EN SECO)

Presentación de Nadar en seco
(Lunes, 23 de enero, 19,15)
Sala Miguel Hernandez, Centro Social de Covibar
 

 Entrevista con JOSÉ LUIS MORANTE

 

   Desde la publicación de su primera entrega poética Rotonda con estatuas (1990) han transcurrido más de treinta años, casi el mismo tiempo que vive en Rivas, donde José Luis Morante es una presencia cultural imprescindible. El próximo 23 de enero regresa a la Sala Miguel Hernández, en el Centro Social Covibar, para presentar el libro de poesía Nadar en seco, editado por la editorial de Puerto Rico Isla Negra.
  
La crítica ha sido durante muchos años, la primera opción de tu itinerario creador. ¿Podrías resumirnos cómo ha sido esa larga dedicación lectora?
 
   Creo que sobre cualquier otra consideración soy poeta. Es verdad que llevo muchos años haciendo crítica literaria, pero ese quehacer no merma mi voluntad diaria de dar vuelo a la poesía, de buscar esos hilos sueltos de verdad y belleza que dejan su estela emotiva en el aire.
 
Crítica, prosa didáctica, aforismos, poesía… Sobre tu mesa de trabajo una sosegada convivencia de géneros.
 
  La escritura es un paisaje abierto, que suma muchos ángulos de visión; la biblioteca es una condensación de estrategias literarias, cada una de las cuales con sus rasgos específicos. Y desde esa práctica se conforman nuevos proyectos, como si encontraran en la diversidad su molde particular, su forma, su rostro propio.
 
 El nuevo libro Nadar en seco apuesta por un título muy expresivo. ¿Qué significado contiene?
 
   Creo que el título de un libro es muy importante porque traza la dirección exacta de la lectura. La expresión “nadar en seco” alude a nuestra condición de supervivientes; vivimos en un tiempo repleto de extrañeza y dificultades y hay que aprender a mantenerse a flote, aunque nada empuje hacia la playa. Resistir es esa obligación de encontrar a diario una razón de vida.
 
 Cada libro encierra un desarrollo argumental ¿Cómo nacen los poemas de Nadar en seco?
 
  La poesía tiene una doble fuente de inspiración, desde mi punto de vista. Por un lado, desde la experiencia existencial se van acumulando experiencias, conocimientos, decepciones, sueños, secuencias que van componiendo un trayecto muy aleatorio que aporta muchos indicios a la escritura. Y junto a esa fuente primaria está la lectura, el quehacer diario en torno al libro que nos muestra la obra de los poetas en el tiempo; la escritura tiene una génetica con muchos precedentes.  
 
 La editorial Isla Negra de Puerto Rico es, junto a la editorial valenciana Crátera, la que ha propiciado la edición de su libro. ¿Qué novedades supone editar en Latinoamérica y en El caribe?

  Que nuestros libros recorran tanta distancia supone una enorme satisfacción personal; estamos en el espacio digital y ahora es más fácil difundir el trabajo literario, pero publicar en la mejor editorial caribeña supone un reconocimiento al trabajo realizado que agradezco profundamente.
 
 La Sala Miguel Hernández es un espacio físico muy presente en tu trabajo literario. ¿Qué sensaciones deja la lectura en Covibar?
 
Mi colaboración con la Cooperativa Covibar se remonta a los primeros años de mi llegada a Rivas, en 1989, tras conseguir destino como profesor en un colegio de la localidad. Y este largo recorrido siempre ha encontrado una complicidad muy fuerte que ha multiplicado actos literarios, convocatorias como jurado de certámenes teatrales y asistencias como espectador a sus ciclos culturales. Así que estoy muy agradecido por esta relación tan fértil, que aspiro a seguir manteniendo con plena vigencia. Muchas gracias.
 
Revista Covibar, nº 312, Cultura Centro Social, pág 22  
 

jueves, 19 de enero de 2023

SUSANA BENET. ESPEJISMO (Y OTROS RELATOS)

Espejismo (y otros relatos)
Susana Benet
Editorial Renacimiento
Espuela de Plata. Narrativa
Sevilla, 2022 

 

CONTRA EL TEDIO

 

   Susana Benet (Valencia, 1950) abre nueva senda en su pulsión literaria con Espejismo (y otros relatos), una panorámica de doce cuentos breves. Todos sus libros anteriores, Faro del Bosque, Lluvia menuda, Huellas de escarabajo, La Durmiente, La enredadera, Grillos y luna y Don de la noche, impulsaban una perseverante dedicación a la poesía como único género. En ese esfuerzo creador, el haiku se define como estrategia expresiva esencial; ratifica una delicada sensibilidad, capaz de recrear las relaciones dialécticas entre sujeto y entorno natural mediante una escritura concisa, emotiva y abierta al propósito comunicativo. El acento de Susana Benet ahonda en la mirada introspectiva y la percepción, y aloja en sus hilos argumentales el singular misterio de lo cotidiano.  
   El volumen Espejismo (y otros relatos) arranca con un breve liminar donde la autora reflexiona sobre la perspectiva personal como vocación sostenida en el tiempo. El taller fue forjándose desde el minimalismo discreto de la estrofa japonesa, para volar más lejos con el poema más extenso y, finalmente, buscar sitio también en la ficción en prosa. Así han nacido estos cuentos, escritos entre 2004 y 2020, que amanecieron en revistas y antologías, o que permanecieron inéditos hasta la concepción del presente balance narrativo. Las historias breves apuntan una variada gama de situaciones vitales. En su diversidad, conviven el desconcierto diario, la inquietud existencial y la incertidumbre generada por el entrelazado relacional donde discurre la convivencia con los demás. Desde esta disposición de ánimo nacen los textos de Espejismo (y otros relatos) que apuntan afinidades lectoras con Patricia Higsmith, Raymon Carver, Roal Dalhl, Anna Kavan, Natalia Ginzburg, Dorothy Parker y F. Kafka. Son lecturas de cabecera que zarandean la imaginación y se unen a las sensaciones que aporta a diario el oficio de vivir, esos itinerarios de memoria y olvido, de propósitos y recuerdos que diseñan la caligrafía de cada conciencia.
  La percepción autobiográfica alumbra las páginas del primer cuento, del que toma su nombre todo el libro. Casi biógrafo de sí mismo, quien escribe fusiona la voz omnisciente del narrador y la reflexión interior del testigo.  El marco de la casa deja una situación ambiental habitable y próxima, donde se confunden realidad e imaginación, como si ambos espacios estuviesen compartiendo cosas humildes y cercanas que expanden en su contemplación la seguridad de lo conocido, una multiplicidad de recuerdos fragmentados.
  Susana Benet apoya muchos de sus textos en las contradicciones de lo laborable. El sujeto no cambia su predisposición a percibir el entorno como una rutina donde se camufla la extrañeza. El presente es un patrimonio sensitivo que nunca deja sitio a la idealización. Las ataduras de lo corriente ofrecen vivencias casi a precio de saldo, como se explora en los relatos “Oportunidades”, “Resistencia” o “El plan”, donde nítido e intacto, se incorpora el humor con envidiable resultado final.
   Las historias de Susana Benet tienden a la introspección y al monólogo. Se hilvanan en el decurso temporal del ahora, casi siempre envueltas en una nube de normalidad. Todo está en calma. Alrededor aflora un estar sólido y consistente, roto de pronto por algún hecho insólito: un desconocido que regresa del pasado, una imagen visual en el parque que muestra una secuencia incomprensible de ausencias y desapariciones, o una visita al dentista que se convierte en un forzado encuentro carnal que deja en el aire si fue real, o simple efecto de la anestesia.    
   La soledad de cada personaje parece abocada a desempeñar pequeñas tareas anodinas, con dedicación precisa, como si en su empeño encontrara sentido el sinsentido de vivir. En ese borrador de aspiraciones, como una terca intrusa, la nada mantiene su trasfondo. Solo la cercanía de los elementos del paisaje, ese oscuro olor de la tierra, parece proclive a la autorreflexión y el y pensamiento. Lo mínimo es evocación y sugerencia, pasaje iluminador dispuesto a la propuesta interpretativa.
   La nómina ficcional de Espejismo (y otros relatos) apila hojas sueltas, escenas de un universo narrativo que busca amparo a historias personales y cotidianas, a través de un lenguaje confidencial, introspectivo, familiarizado con esos esos enlaces entre lo previsible y lo extraordinario, como sucede en el cuento “El árbol”, penúltimo texto del libro. También la mirada crítica, frente a la burocracia deshumanizada de algunos trabajos, se hace núcleo del relato final “El director es una lata”, donde, en palabras de la escritora, “el resentimiento se transforma en un relato burlesco”, aunque siempre desde el despojamiento y la contención.
   Susana Benet estrena género, pero su escritura preserva aspectos esenciales. Las palabras desvelan el misterio de esa verdad sencilla que impulsa lo diario. La naturalidad expresiva cultiva una estética de la mirada, una forma de ver y sentir, un acceso pactado con una realidad que esconde en su apariencia otra luz y otro cielo.


JOSÉ LUIS MORANTE



miércoles, 18 de enero de 2023

RUIDO DE FONDO

Escrito en la pared 
(Imagen de internet)

 

RUIDO DE FONDO
 
   Por alguna compleja ecuación cerebral, los pensamientos le hacían cosquillas. Ver tanto desconcierto, hecho de contorsiones, muecas extrañas y risas mientras hablaba, era un espectáculo de asombro. El ruido de fondo de aquel proceder calamitoso convulsionaba también al nomadismo urbano. Era capaz de paralizar alguna arteria de la ciudad por la congregación de curiosos. Fue multado reiteradas veces por aquellas incomprensibles alteraciones de orden público.
   Incapaz de resolver la patología optó por convertir su pensamiento en un andén desierto. Su existencia enfermó entonces de nadería expresiva y fueron muchos los que lamentaron el soplo de aquel acantilado ante el vacío.
  Una tarde ocasional, satinada de lluvia, descubrieron mis ojos su mirar cansado. Él nada advirtió, como esas monedas que guardan un oscuro brillo entre la arena. Había anidado en su retina un alfiler frío, un punto ciego, una pared oscura que llevaba su nombre.


(De Cuentos diminutos)

martes, 17 de enero de 2023

JUAN ANTONIO MORA. LAS FLORES ME LLAMAN

Las flores me llaman
Juan Antonio Mora
Prólogo de Juan Vicente Córcoles de la Vega
Ilustraciones de cubierta e interiores: José Ramón Navarro
Editorial Corona del Sur
Colección Almud Literario
Málaga, 2022

 

RESTAURAR SILENCIOS

 
   A lo largo de las cuatro últimas décadas, el material poético de Juan Antonio Mora (Andújar, 1950) sigue una senda realista. Muestra en su desarrollo una expresión lacónica; simplifica el lenguaje con enunciados narrativos que dotan al suelo del poema de un claro sentido existencial. En el molde versal siempre encuentran sitio el entorno de lo cotidiano y las experiencias del poeta. Su travesía de madurez alienta una envidiable fertilidad creadora. Las entregas en los últimos años aportan a la bibliografía personal la compilación La alegría del aire (2019), selección de un largo tramo creador prologada por el poeta, narrador y ensayista Alberto García-Teresa, el poemario, Nubes, que cuenta con un prólogo del artista y excelente poeta Juan Carlos Mestre, y La silla vacía, obra editada en 2022, donde encontramos a Juan Antonio Mora vadeando asuntos propios, revisando preocupaciones vitales, buscando la realidad inasible de su propia verdad, doliéndose siempre ante la extrañeza del mundo desde una conciencia latente.
  Juan  Vicente Córcoles de la Vega firma el umbral de Las flores me llaman, cuya hermosa cubierta e ilustraciones interiores pertenecen al artista José Ramón Navarro. El cálido prólogo recuerda que en los estratos poéticos de Juan Antonio Mora hay resquicios sentimentales, toma de conciencia frente a lo colectivo, interioridad que manifiesta el sentir más hondo y esa sensación que aporta el complejo del superviviente, la radical soledad del hombre frente a la intemperie, entre un clamor de voces reales reales e imaginarias.
   Algunos poetas están íntimamente unidos al recorrido humanista porque han sido escritores en cuya obra están entrelazados el discurrir vital y la pulsión del lenguaje para transcender lo perecedero. Así lo escribe Fernando Pessoa: “Me despierto para saber que existo”. Esta gran cita es la primera de un largo inventario paratextual, integrado por Juan Carlos Mestre, Trudy Mangel, Óscar Wilde, Joan Margarit, Antonio Orihuela y José Luis Morante. Juan Antonio Mora es un gran lector y no ha cambiado en absoluto los referentes, las afinidades literarias ni su forma de entender el discurso poético como un camino interior que recupera belleza, emoción y pensamiento.
  La melancolía deja el gris en la ventana abierta de lo cotidiano; pero el amor nos salva, aunque tenga la frágil cadencia intangible de los sueños. El yo poético busca en los pliegues de la memoria. Allí encuentra recuerdos y pérdidas, las presencias que se marcharon para siempre pero que dejaron en el tiempo una oquedad irremplazable, como la madre, tan presente en abundantes composiciones de Las flores me llaman.  Empeñado en entenderse a sí misma, la imaginación del hablante poético nunca se aleja de la realidad; conoce el absurdo de la vida social y los agujeros negros de la historia. El poema “Holocausto” recorre la zona umbría del terror nazi para pronunciar estremecido la inquietante pregunta de T. Adorno: “¿Hay poesía después de Auschwitz?; y de nuevo la inclemencia de la historia tiñe de rojo el espacio callado del poema en Ucrania, para buscar esas víctimas inocentes de los niños y la población civil, masacrados por la barbarie del dictador ruso. Como escribiera, con lacónica fuerza expresiva E. Cioran: “Todos los dolores tienen nombres”. “Poema contra la guerra” alza la voz e intenta dejar la vela encendida de la denuncia para desenmascarar a los culpables que causan dolor y llenan los días de sangre.
  El poema es una senda de conocimiento e iluminación, una manera de descubrir las voces entre la niebla, donde nos llaman flores, pájaros, árboles y hombres dormidos en el arcón de la memoria para volver a la evocación y la elegía, a aquel hermoso sueño de lo humano  que cobija el patrimonio intacto del recuerdo. Las flores me llaman es también un puente entre vida y sueño, un estremecimiento despojado que invita al silencio para seguir buscando en un mundo de sombras una incertidumbre encendida, un resquicio de luz.
 

JOSÉ LUIS MORANTE

lunes, 16 de enero de 2023

LA MECEDORA

Ausencia
(Archivo de internet)

 

LA MECEDORA

   Otra vez, frente a ella, el cielo en llamas del atardecer y las pequeñas sombras de los pájaros, en fila india hacia el vertedero. Mira abstraída, con cara de porcelana antigua, inalterable al gotear del tiempo. La mecedora es un barco fantasma; ignora que no está. Acalla su vaivén aplastando hojarasca mientras sueña su vida inexplorada. Sospechamos aquí que duerme cerca, sobre alguna nube del crepúsculo.

(De Cuentos diminutos)




domingo, 15 de enero de 2023

ENTRE LA NIEBLA

Identidad
(Archivo general de internet)

 

 HETERÓNOMOS

 
 
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

                        De Rotonda con estatuas (1990)