martes, 31 de agosto de 2021

MIGUEL CATALÁN. LA MENTIRA NOCIVA

La mentira nociva
Seudología XI
Miguel Catalán
Editorial Verbum
Madrid, 2020
 

 FALSEDAD MORAL

 
 
   Resulta significativo que la desaparición física del escritor no anule el caminar paciente de la obra en marcha. Ese persistir solo es posible si la editorial es rigurosa en el cumplimiento de los compromisos adquiridos, y si el legado creador se fortalece con la complicidad del responsable implicado. Así que es obligatorio comenzar mi lectura de La mentira nociva, décimo primera entrega del tratado Seudología, sobre las prácticas engañosas, felicitando al equipo impulsor de Verbum por dar salida editorial sin fracturas a esta inmersión teórica de la mentira, y a María Picazo, compañera sentimental de Miguel Catalán (Valencia, 1958-2019), cuyo vitalismo en el rescate, reajuste y corrección del material inédito responde a la voluntad común de continuar fielmente el plan trazado por el escritor, tanto en su faceta filosófica como en el apartado creador del pensamiento lacónico.
  Miguel Catalán siempre entendió la escritura como una exploración ramificada de las posibilidades del lenguaje y de su emancipación en géneros; por eso diversificó su obra en estrategias expresivas complementarias como la novela, el aforismo, el análisis de la actualidad desde la columna de prensa, y el ensayo. De la vastedad de su empeño da cuenta el tratado Seudología que compone un itinerario meditativo de diez volúmenes, nucleado en torno a la falsía, con perspectivas abiertas al poder, la iglesia, la política, la creación o la ética…  
   El libro póstumo La mentira nociva trata sobre los engaños perniciosos que afectan a la moral. La estructura de los tratados de este corpus comparte un planteamiento muy bien definido. El escritor expone el concepto reflexivo desde la semántica para ir investigando su vigencia en la historia del pensamiento a partir de ejemplos concretos y de extractos teóricos aportados por una amplia bibliografía. De esta manera, se plantea la mentira moral en secuencias como el engaño, crimen y delito,  y como perversión moral generadora de hipocresía, imposturas, fraudes o timos. La ocultación del daño exige la construcción de la apariencia y el sostén de incansables pretextos. No reconocer la mentira es evitar disculpas y emprender una huida hacia adelante que pretende borrar las huellas de la infamia, como ha sido práctica en todos los regímenes totalitarios. Pero la escala de lo falso también afecta a los delitos económicos. Es frecuente la ocultación para no hacer frente a las responsabilidades penales o para generar actitudes hipócritas de fingimiento permanente, que tienen como objetivo salvar la imagen social.
   Miguel Catalán realiza una incansable investigación para conocer los resortes secretos de la infamia moral que impulsan estrategias como la calumnia. Ya no se trata solo de ocultar sus mentiras sino de enfangar la reputación del prójimo con la intención de infringir un daño moral lesivo a través del lenguaje. Por tanto, la mentira afecta también a la naturaleza misma de la lengua y a su capacidad para moldear conceptos. Un ejemplo claro de este planteamiento es el eufemismo, como palabra que modifica la percepción de la realidad. A través de empleo del uso eufemístico el lenguaje se convierte en una máquina de propaganda del poder político, económico o eclesiástico y en elemento de ocultación de la verdadera realidad tras una jerga cifrada. El uso del eufemismo genera una revisión valorativa de las relaciones sociales y de la propia vida afectiva del ser individual.
   El índice del trabajo incorpora derivaciones de la mentira nociva como la falsificación, el fraude y el timo, considerados en un sentido amplio, que se centra tanto en la actitud concreta del sujeto como en entidades colectivas o estatales. Por sintetizar las propuestas, recordamos que la falsificación afecta a elementos, objetivos e incluso a la identidad, un riesgo cada vez más evidente en los espacios digitales, donde es tan fácil asumir el papel del impostor. Así mismo, el fraude se diversifica en ámbitos tan dispares como la economía, la salud, la política o el clima. De todo ello hay notables ejemplos que Miguel Catalán deja al alcance del lector con el enfoque objetivo de que sea este quien adopte su propia certeza preventiva.
   Lejos de la orientación dogmática y moralista, el volumen La mentira nociva recorre el tortuoso discurrir de la falsedad moral en el orden cotidiano y analiza las erosiones que causa en el epitelio social. Miguel Catalán descubre los dados falsos, esas cartas marcadas que inventan escenarios para conspirar contra la ética humanista. El filósofo recuerda con voz firme y argumentos de peso que para que la ética alce vuelo se requiere un esfuerzo común de voluntad y conciencia, de perenne dignidad. Aquí no se puede ser neutral.
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 


lunes, 30 de agosto de 2021

CON ESPACIOS EN BLANCO

Despedida
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana
 

CON ESPACIOS EN BLANCO

 
Escribía aforismos; le gustaba patinar sobre zancos.
 
Voluntad continua para especializarse en el autorretrato. Pero no encuentra modelo.
 
Escribir es vencer el miedo, ese acantilado que reclama el salto.
 
Mientras estoy en ella, la realidad es un espacio en blanco.
 
Para explicarme uso el silencio. Se entiende mejor.
 
La felicidad  es una empresa de mudanzas y demoliciones. Arqueología de lo que pudo haber sido.
 
Enfermé de ausencia. Nunca estoy. Si vuelvo, retorno amorfo e impreciso, como si solo regresaran mis fantasmas. 

Las máscaras engañan cuando mienten, y cuando dicen la verdad.
 
Sobre el dintel del aforismo alerta un dictum preventivo: aquí hablar mucho cuesta caro.

(Aforismos al paso)



domingo, 29 de agosto de 2021

NUESTRO SECRETO

Adela y el mar
(Agosto, 2021,  Oropesa del Mar)
Fotografía
de
José Luis Morante


 Nuestro secreto.
Cómo sabes guardar
el mar en ti.

                              (Inédito)


sábado, 28 de agosto de 2021

AL CLAREAR EL DÍA

Confidencias
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 

AL CLAREAR EL DÍA
 

La ausencia de A., que sigue en lo más hondo, el crecimiento diario de Asier, la crisis afgana que no alcanzo a comprender, el horrible destino de niñas y mujeres tras el burka...  Apuramos, bajo la sombrilla, el esplendor de agosto. Fuera de temporada también el mar parece frágil, cerrado por reformas.
 
A centímetros del rompiente, el poema se queda suspendido, ingrávido, sin palabras. A veces tose silencio y las hojas dormidas de sus ramas se desprenden, calladas.
 
Las olas tatuaron mis pupilas.
 
Minimalismo cromático. Todo es azul. El bullanguero desorden de los aderezos playeros ha desaparecido. No hay sombrillas, hamacas, cocodrilos neumáticos… Alguien me dice que están fosilizados en la resina sintética de los supermercados chinos para un futuro reciclaje. Allí los catalogan y etiquetan para que no se pierda el sentido de la propiedad: turista A, turista B, turista C, turista H. No usan nombres propios; a los comerciantes chinos todos los turistas europeos les parecen iguales.
 
Sigo perdiendo oído, las confidencias marinas me llegan modo avión.  
 
El mar nunca traspasa el umbral del olvido. Reconoce a quien mira. Pero establece una distancia íntima.

(Apuntes de verano)




viernes, 27 de agosto de 2021

ECUACIONES

Caligrafías
imagen
de
Adela Sánchez Santana


ECUACIONES
 
¿Por qué sostienen la nada y el vacío
fuertes vigas de carga, de lenta construcción?
¿Qué delirios distienden los músculos insomnes de mis párpados?
¿En qué mapa hallan sitio los pasos que no di?
¿Qué silencio interpela la dormida memoria del lenguaje?
¿Dónde se dan la mano los cómplices contornos de niebla y claridad?
¿Qué ausencias, vuelos, pájaros, aguantan los respaldos
                                                        de las sillas vacías?
¿Quién pregunta por mi si la mudez pronuncia el verbo decisivo?
¿Cuántos interrogantes, ecuaciones y enigmas
 caben dentro
 de la palabra
 yo?

                                    (De Nadar en seco)


 

jueves, 26 de agosto de 2021

CRITERIO PROPIO

Joan Margarit
ARQUITECTURAS DE LA MEMORIA
Edición, selección y prólogo
de
José Luis Morante
Letras Hispánicas, Cátedra
Madrid, 2020, tercera edición 

CRITERIO PROPIO
 
Hay itinerarios poéticos que parecen dunas de luz. Como el de Joan Margarit, al que regreso de nuevo al abordar un ensayo para la revista Turia. En la edición crítica Arquitecturas de la memoria (Cátedra, tercera edición 2020) empleamos como cubierta una fotografía del poeta arquitecto junto a las obras de la Sagrada familia de Barcelona. A algún editor no le gusta la fotografía; a mí me parece maravillosa porque define todo el ideario estético: buscar la máxima expresión con los mínimos materiales de uso. Hay gente que hace de la cubierta de sus libros elementos florales, añadidos estéticos, bonituras perfectamente prescindibles. Yo sigo con mi criterio, la cubierta del libro es tejido esencial; compás y cartabón para sentar el trazo de la propia convicción. Sin más.
 
No hay que ser imprudentes con la prudencia. Firme propósito de no intervenir nunca más en una polémica digital. Los efectos secundarios son desproporcionados: cualquier analfabeto funcional mira por encima del hombro y nos nombra de golpe “ministros del ramo”  Más solo. La gente entiende siempre lo que no quiero decir.
 
La pandemia ha reivindicado a Poncio Pilatos en la forma de impartir justicia. Ahora lavarse las manos es una estrategia judicial que prioriza los derechos individuales a la borrachera y la meada en la calle antes que la seguridad colectiva y las medidas contra la propagación del virus. No me extraña que la justicia siga con la venda en los ojos, para no ver la ineptitud de quien la imparte.
 
Los hábitos y la educación son hijos legítimos de la perseverancia. Las atrocidades físicas que presenciamos estos días no nacen solas. Para ese grado de salvajismo hace falta una ausencia completa de valores morales; una educación a contrapié donde el respeto, la tolerancia, el pacifismo o la total ausencia de odios son carencias familiares, materiales que ya son parte de una fosa común.
 
Ayer cumplí 65. Durante algunos años fui joven. Después envejecí. Ahora paseo poco a poco una voluntad juvenil, una amanecida de asombros que me acerca al niño. La edad es un escenario cambiante, un marco de representación donde sobrevuela algo de magia.
 
                                                                                             
                                                                                Apuntes de verano, agosto, 2021  

miércoles, 25 de agosto de 2021

DIECISIETE AÑOS

Diecisiete años
(Ávila, 1973)
 

 DIECISIETE

 
                   (1973)
 
Si digo amanecida,
cambia de sol el tiempo,
y ocurre pleno y claro,
desprovisto de lastres.
Nada apremia
el andén de lo diario;
un ritmo natural
borra la escarcha
en las ramas desnudas.
Se despereza el júbilo
-agosto interminable-
y  cumplo diecisiete.
En mis palmas convive
la lentitud del brote
pues no tengo cosecha 
salvo en ti
que compartes conmigo
el primer paso
del impulso y la espera,
la pulcritud del largo itinerario,
el junco fuerte
donde se posa el gesto de libélula
que cimbrea el futuro.

        (Inédito de Nadar en seco)




 
 

 

martes, 24 de agosto de 2021

SOBRE LA FELICIDAD

Equilibrios
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia 

 

AFORISMOS SOBRE LA FELICIDAD

  

Toda felicidad oculta las patologías previas.

En la lejanía, la línea de costa de la felicidad se muestra al alcance de la mano.
 
De una relación personal se sale por atajos.
 
Los padres suelen resguardarse bajo la felicidad de hijos y nietos.
 
El mayor inconveniente para los acuerdos con la felicidad es su carácter nómada.
 
Intuición práctica de mis inviernos: la felicidad me desconoce.
 
La esperanza apacigua las horas de sombra del trayecto, el mientras tanto.
 
Precaria e insegura, la felicidad refuerza nuestra condición finita y el abrumador dominio del azar.
 

JOSÉ LUIS MORANTE
 
 

lunes, 23 de agosto de 2021

DESENLACE

Pausa

 

DESENLACE
 
Nadie es responsable de ser
 y aún menos de ser lo que es.
 
EMILE CIORAN
 
   La claridad del día hizo ostensible el desenlace. Inane y seria, advirtió en el tacto de arena la respuesta: asumidas las pérdidas, sólo era el exacto epicentro del vacío. Nadie detrás.
 
(De Cuentos diminutos)

 
 
 

sábado, 21 de agosto de 2021

AUNQUE NO ESTÉS

Ausencia
(Playa de Marina d'Or, Castellón, agosto de 2021)


                                       Aunque es de noche

                                           San Juan de la Cruz

Oscuro mar.
Guarda tu sitio el césped,
aunque no estés. 

           (inédito)

viernes, 20 de agosto de 2021

J. R. BARAT. SI PREGUNTAN POR MÍ

Si preguntan por mí
J. R. Barat
Editorial Renacimiento
Sevilla, 2021

 

INSTANTÁNEAS 

 

   La tenacidad creadora de J. R. Barat (Valencia, 1959), Licenciado en Filología Clásica e Hispánica y Catedrático de Lengua y Literatura con larga experiencia docente, está marcada por la diversidad. Sus libros viajan de un género a otro con rigor y cadencia continua. Fruto de este taller abierto es la larga estela de novedades que el escritor firma este año, marcado por el confinamiento pandémico. Al quehacer narrativo, teatral y crítico se van incorporando otros andenes, como el poemario Si preguntan por mí (Renacimiento, 2021). La entrega profundiza en el itinerario abierto, desde el umbral del siglo, por La coartada del lobo; un cauce de casi una decena de títulos, compilado parcialmente en El héroe absurdo –Poesía reunida- (2004).
   En artículos y entrevistas, el autor insiste en la madrugadora vinculación con la poesía y recuerda lecturas iniciales de Juan Ramón Jiménez, Gustavo Adolfo Bécquer y Antonio Machado; y sorprende la sostenida lealtad a estos magisterios. Si preguntan por mí, tras la cita de Salustiano Masó, poeta semioculto en la geografía de urgencia del ahora poético, sale al día con el apartado “Sol de la infancia”. El epígrafe, de claro son machadiano, refrenda su origen recordando la orfandad de aquel verso encontrado en Colliure: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Con modulación evocadora, el poema “Sol de la infancia” reconstruye la biografía sentimental encallada en la niñez, como nítido escenario de felicidad y esperanza. Frente a la aurora sensorial se expandía un porvenir esperanzado, propicio a los surcos de la imaginación y al laboreo entre páginas. La poesía entonces era un espacio habitable para la emoción y el pensamiento. El lector se adentraba en los transparentes versos de Machado, comprendiendo, con curiosa impaciencia, que la razón básica de la escritura es “dar cobijo al corazón de un hombre”.
   El poema se aplica en levantar escenarios activos de la memoria que guardan, en el trasiego temporal, una nítida capacidad germinativa. Las secuencias focalizan una época marcada en la memoria colectiva por las últimas décadas de la dictadura. Nacen así estampas en blanco y negro sobrevolando sobre la grisura de la realidad, esa sala oscura que integraba vivencias adormecidas en la pantalla en blanco y negro del NO-DO y en los pasos inciertos de una mitología doméstica. El recuerdo alza muros, con la fragilidad de un escenario de cartón piedra que solo mantenía su equilibrio inalterable en los ojos de un niño.
   En la sección “Amor y geometría” el ahora se convierte en tiempo accional y las composiciones adquieren un epitelio celebratorio en el que se define el amor como centro medular. La razón existencial resuelve cualquier situación desde la óptica de lo sentimental. El sentir a dos voces es el sonido común del nosotros y marca la identidad, más allá de la muerte, como subraya, con entralazado de truculencia y verbo irónico, el excelente poema “Prácticas forenses” que concluye: ”No sé. Quiero pensar / que en el fondo de todos los relojes, / más allá de la carne y su fulgor efímero, / cuando ya la materia es ausencia y silencio, / hay un lugar acaso, / al margen de cualquier cartografía, / de toda encrucijada y despropósito, / donde poder querernos para siempre”.
   El amplio semillero temático de “Barro solo” tantea exploraciones argumentales. Algunos poemas optan por la incisión reflexiva, como el que da título al apartado,  y convierten la línea argumental en un destello del pensamiento, donde se percibe la sensación de fragilidad y estar transitorio que cobija cada identidad: “Si preguntan por mí, / ya saben lo que soy: / una sombra entre sombras. /    Barro solo. “. Otros verbalizan sensaciones visuales del entorno, como “Museo arqueológico”, “Besugo”, o “Taza de café”. No falta la conciencia de temporalidad que va coleccionando recuerdos en el tiempo o la mínima mirada culturalista, presente en poemas como “Hexámetros dactílicos” o en “Variaciones sobre un tema de Shakespeare”. En suma, paisajes y ángulos singulares que comparten transparencia expresiva, sentido clásico y esa capacidad intacta de desplegar cualidades líricas en ámbitos coloquiales y cercanos, que tienden sus manos a la complicidad. Así sucede en el tramo de cierre, titulado “El cuento de nunca acabar”, que inicia una propuesta dialogal de compañía y asume una filosofía vital cercana. Todos protagonizamos travesías biográficas de vuelo corto. Sumamos pasos hacia una estación final igualitaria que dejará su tacto de ceniza en los espejos. El ser efímero nos define; y solo alcanza la dicha quien sabe que cada instante es único y acaso justifica el hecho de vivir. Queda la huida hacia adelante, la quietud del que aguarda la nueva amanecida.

JOSÉ LUIS MORANTE


jueves, 19 de agosto de 2021

CAMBIOS

Caricias



 

CAMBIOS

 

Y apenas ha quebrado el día de verano
 
ERIK A. KARLFELDT
 
   Se han ido encaneciendo sus años y todavía no sabe calcular la suma de rasgos que define la propia identidad. Sigue sin comprender por qué cada vez que se mira en un espejo nuevo es alguien distinto.

(De Cuentos diminutos)



 

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

JAIME GIL DE BIEDMA. LOS LÍMITES DEL YO (DIARIOS)

Jaime Gil de Biedma


LOS LÍMITES DEL YO

 

   Jaime Gil de Biedma preparó este recuento autobiográfico con voluntad crítica, con el firme propósito de que fuese un testamento de claves interpretativas. Esta valoración otorga al volumen Diarios (1956-1985) (Barcelona, Lumen, 2016) editado por Andreu Jaume, un espacio singular. Guarda, por tanto, íntima relación con Las personas del verbo, que aglutina el fondo lírico, y con El pie de la letra, donde se integran artículos y ensayos. La condensada  indagación intimista nace de un afán de “adiestramiento en la literatura”, como un sostenido ejercicio de aprendizaje y búsqueda de un lenguaje para precisar y comunicar las gradaciones de la experiencia. Las vicisitudes de imprenta son conocidas. En 1974 amanecía Diario del artista seriamente enfermo que más tarde, ya en 1991 y en edición póstuma, se integraría en Retrato del artista en 1956. Al perfil del poeta-poema se suman aquí los textos inéditos. Son dos diarios fechados en 1978 y en 1985 que constituyen, y otra vez recurro al contexto informativo del prólogo, el retrato tardío de una sensibilidad renacida tras una estrepitosa crisis de identidad, sin asiento en un entorno cívico convencional.
  En la organización de la obra percibimos el deseo de un orden; un afán de simetría por trazar con veracidad los afanes de un protagonista implicado, que inicia el recorrido biográfico con Retrato del artista en 1956. Es el tramo más vitalista; en ese tiempo el escritor está trabajando en “Las afueras”, conjunto poético integrado en la obertura Compañeros de viaje y comienza su relación con la Compañía de Tabacos de Filipinas, empresa familiar en la que desarrollará todo su periplo laboral, con numerosos viajes de negocios y una agenda vital de libertad y descubrimientos.
  Las anotaciones de Retrato del artista en 1956 se convierten en un atlas de geografía humana. En él emerge un yo en crecimiento con inquietudes literarias, muy cercano en lo intelectual al grupo de amigos de Barcelona, sobre todo a Carlos Barral. Dan fe de una intensa pasión por vivir. Los días en Manila muestran, sin sombras, una continua búsqueda de relaciones y encuentros sexuales, no carentes de morbo y confrontados con la moral católica. También aflora la conciencia social y la evidencia de una jerarquía asumida en la que cada vez soporta peor la prepotencia colonial, esa insólita desnudez de derechos que tiene la mano de obra indígena. Las secuencias refuerzan su rechazo a una forma de vida aristocrática que fomenta el poder económico desde la explotación de los más débiles y crea en su interior un acuciante vacío ante las severas condiciones de supervivencia de los más humildes.
  Desde la distancia, la realidad política española adquiere atinada definición. Se aprecia el desarraigo interno y la ausencia de peso en la política internacional que aísla al integrismo franquista. El poeta escribe: “España es un país enfermo, enquistado en sí mismo”.
  La misión de Jaime Gil de Biedma en la Compañía General de Tabacos de Filipinas se expone en el informe sobre la administración general, un texto de fuerte contraste con la perspectiva general del diario. Se trata de un trabajo técnico sobre la fisonomía de la empresa, sus activos mercantiles y el funcionamiento operativo del personal. Apenas queda sitio para el enfoque confidencial que solo retorna en el apartado “De regreso en Ítaca”, cuando la estancia en Filipinas concluye. La implicación con la geografía asiática fue intensa. Mas el poeta ampara una sensibilidad mudable y las nuevas anotaciones acogen el clima de relación, las lecturas y el afán literario. Sitio especial concede a su temporada de convalecencia en la Nava de la Asunción, un municipio próximo a Segovia, a causa de la tuberculosis. El moroso discurrir mesetario ralentiza las horas y da ocasión a un análisis del yo verdaderamente demorado que integra facetas diversas, desde la sexualidad apaciguada hasta los problemas de composición, o las acuarelas familiares que permiten conocer el retablo de presencias cercanas y su empatía.
   Más que las vicisitudes del ego son los trabajos y días literarios los que rigen el enfoque tonal de Diario de “Moralidades”, segmento que abarca desde 1959 a 1965. El cauce vitalista, no exento de polémica por una sexualidad desbocada y oscura, se hace remanso sedentario para adentrarse en la conversación pausada entre biografía y escritura. Lo que se estima ahora es el apunte de taller, aunque de cuando en cuando desgrane  textos  que bosquejan rutinas de la casa.
   En esos meses concluye varios proyectos, entre ellos un ensayo crítico sobre Jorge Guillén, publicado en 1960. Es la etapa de definición del grupo de Barcelona a través de gestos colectivos como el homenaje en Colliure a Antonio Machado, en el vigésimo aniversario de su muerte, la preparación de la antología de Josep María Castellet, o la realización de lecturas y encuentros que dan a  conocer emergentes idearios estéticos.
   Es el tiempo de escritura de Compañeros de viaje, su carta de presentación. Las anotaciones revelan la lenta elaboración de los textos, el pulido final y el sesgo racional de una obra que va creciendo con lentitud, muy lejos de la intuición sentimental, con un sólido trabajo de organización.
   Por otra parte, los contactos con Carlos Barral, Josep María Castellet y otros poetas del medio siglo facilitan el conocimiento público de sus creaciones. Son días de cielo claro. Cuando arranca 1960 sus apuntes lectores gestan un criterio crítico pleno de solidez. En él, Antonio Machado adquiere una significación tutelar, que influye en una expresividad directa y en el sentido ético del poema; lo mismo sucede con los compañeros de viaje. Con afines supuestos estéticos forjan el catálogo de la colección Colliure, que habrá de convertirse en pórtico editorial de la lírica del grupo. También es valorado de forma positiva Luis Cernuda; en cambio cuestiona las últimas salidas de Juan Ramón Jiménez.
   El periodo acogido discurre hasta 1964 y en él perduran los peculiares caracteres del ego, aunque los párrafos se hacen más esquemáticos. En ellos se alternan los estados de ánimo, las crisis físicas y amorosas, las lecturas y los avances de poemas que van adquiriendo todos los elementos de la versión final. Asimismo prosiguen los contactos promocionales y el deambular por enclaves peninsulares, con especial incidencia en la costa. La identidad del yo se asienta en claroscuros que transmiten su inestabilidad afectiva. Mientras lee a Catulo y los poemas epigramáticos de la Antología palatina que servirán para encontrar el tono de “Pandémica y Celeste”. Cuando arranca 1964, vislumbramos síntomas mudables en la persona. Se remansa su intemperancia polémica, siempre dispuesta a la confrontación, y eso permite una meteorología relacional más estable. Se consolidan ramas esenciales: Jaime Salinas, Esther Tusquets, Gabriel Ferrater, Juan Marsé… Un escogido listado de nombres propios que aglutinará esfuerzos e  itinerarios editoriales comunes.
   Este litoral en calma también tiene borrascas, como el fallecimiento de Joan Petit o la muerte de Luis Cernuda, cuyo legado siempre será un hito referencial. Son meses también de provechoso quehacer: los versos de “Pandémica y Celeste” pulen aristas con un sostenido afán reflexivo. De nuevo, el discurso verbal está marcado por la razón de una exigencia máxima que analiza avances y movimientos, articula secciones, evitando espejismos aleatorios con una organización interior que sostiene el desenlace.
  El calmo acontecer amansa la inquietud erótica. Ahora sus desvelos sentimentales están cuajados de moderación filosófica. Sobre la mesa están las páginas abiertas de Corpus Barga, Gombrowicz, Villalonga, Sartre o Isherwood. Es un tiempo claro y benigno en el que se va gestando el libro Moralidades con calculada lentitud.
   De cuando en cuando la serenidad bascula hacia la apatía. Su exigencia crítica es extrema, lo que le provoca paréntesis de desmoralización, cuando los proyectos no adquieren solidez y coherencia. Su falta de interés afecta sobre todo a los entornos literarios y a su presencia activa en foros sociales. En cambio, le gusta meditar sobre la intrahistoria colectiva: ecos de las revueltas universitarias, huelgas asturianas y el sostenido caos ideológico del franquismo que diluye las líneas de fuerza del poder político.  
  En el diario de 1978 la textura de la realidad ha sufrido significativas quiebras. Desde 1972, en los estertores de la dictadura, viaja al litoral porque adquirió una casa en Ultramort, en la comarca del Empordà y allí fija su retiro residencial. Se asienta la convivencia sentimental con Josep Madern, salvo algunos esporádicos encuentros ocasionales y sus preocupaciones cotidianas se mantienen, tanto en la empresa, como en el taller de autor, que acrecienta enlaces con la segunda generación poética de posguerra
  De cuando en cuando, los síntomas de la enfermedad condicionan su salud o empujan a temporadas de ánimo sombrío. Pero la radiografía general de este periodo se expone con tranquila objetividad, como si fuese trazando una estela de sueños cumplidos, a pesar de su conocida inestabilidad emocional.
   Poco a poco adquiere su pleno sentido un verso premonitorio: “Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”. El invierno vital establece una perspectiva crepuscular en la que el sujeto adquiere razón de una travesía transitoria. Se recupera de una fatigosa bronconeumonía que acentúa su humor sombrío. Los años cumplidos comienzan a sumar erosiones. La historia del país tras la muerte de Franco entra en un interludio complejo donde no siempre se sortean los resabios franquistas. Varias notas reflejan la detención del dramaturgo Albert Boadella por la representación de la pieza teatral La torna. El director será sometido a un severo proceso judicial, tras un consejo de guerra.
   Retornan los hábitos, viaja de nuevo a Filipinas y asume responsabilidades empresariales. Cada vez muestra una mayor dependencia afectiva de Josep M., pero sus vaivenes emocionales persisten. Incluso el diario se convierte en una enojosa tarea obligatoria que solo retoma en 1985, cuando se le diagnostican los primeros síntomas del sida. Las páginas autobiográficas de 1985 son la crónica del viaje final hacia ninguna parte.
  El hábito del diario requiere coherencia y dejar que pase la tentación continua de embellecer el pasado. La escritura de Jaime Gil de Biedma abre los ojos con la claridad apacible de la amanecida y en ella se diluyen los límites del yo para convertirse en literatura y existencia, sin trasfondo, con la respiración ajustada de quien cumple trayecto hasta la última estación.
 
                                                                                     JOSÉ LUIS MORANTE 

lunes, 16 de agosto de 2021

EN COMPAÑÍA

La buena compañía
Fotografía del archivo
Depositphotos

 

EN COMPAÑÍA


   Compartieron siglos años de mínima convivencia, aunque nunca sucedió nada. Sus identidades acabaron consumiéndose, como mansos velones cuaresmales, cuya luz oscila una fracción de tiempo. Después los expandió la sombra y vislumbraron la calle entreabierta de la felicidad.
  Aquel trayecto nómada ofrecía espejismos mudables. Como no habían consumido ninguna vida imaginaban, más allá del ahora, una estimulante existencia común en las amanecidas del futuro.

(De Cuentos diminutos)




domingo, 15 de agosto de 2021

CON PIEL DE DOMINGO

Comienzo
Archivo general de 
internet

AFORISMOS CON PIEL DE DOMINGO

 

Cada náufrago reclama para sí la madera raída.

Alguien escribe. Soy parte de la trama. Un personaje episódico.

Estoy aquí, creo, aunque desconozco la ubicación exacta del aquí.

Los aforismos marcan la piel del agua, como la huella frágil de una verdad.

Para la confidencia íntima, personal, directa, un tono de voz sobrio alejado del aspaviento.

Percibo contornos con la precisión ambigua del miope.

Cada día el desconcierto, la indagación sobre una realidad cambiante y fragmentaria.

Con los años el escepticismo muda en benevolencia.

Sucede que regresas cada vez que te nombro.

No sé apaciguar mi obsesión por relojes y calendarios.

En la íntima discordia entre el yo y la nada, tomo partido.

Un nombre propio que acumula letras en minúscula. Nadie, en suma.

Mientras busco, dejo abierta la puerta para el regreso.

                                             (Del libro Motivos personales, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015)

 

 

 


viernes, 13 de agosto de 2021

A MEDIA LUZ

Economía doméstica
Archivo general
de internet

 

APUNTES A OSCURAS

 

Alarmante subida diaria de la energía eléctrica y necesidad urgente de una severa regulación del mercado por parte del estado. Los servicios públicos esenciales no pueden estar en manos de la bulimia empresarial. No tardará en suceder lo mismo con los alimentos y combustibles. La lícita ganancia empresarial no puede ser usura o saqueo sistemático de la renta familiar. El liberalismo extremo es tan pernicioso que la gestión pública debe evitar la concentración abrumadora de la riqueza en pocas manos, mientras las demás se desplazan a la luz de una vela.

La libertad de expresión es una zapatilla despareja que cualquier demagogo no tarda en calzarse con el más insignificante motivo. Eso lo saben bien los avispados de turno para atraer a su causa y provocar un enjambre de virus mentales. La buena gente es muy vulnerable a los espejismos bienintencionados.

El escombro ideológico del fundamentalismo excluye cualquier otra visión que no sea la propia. Este principio aplicado a la convivencia diaria es mortal. Da lugar a una violencia extrema que además no causa ningún arrepentimiento porque tiene una justificación interior, que vela los reparos de la conciencia.  

Qué dificil compaginar la dependencia económica del turismo y el control sanitario del virus. Si a esto se suma el empacho alcohólico y esa sensación de que la calle es mía para la berrea juvenil, lo más razonable es sembrar vacunas en todos los sectores demográficos que eviten una propagación incontrolada. Así que una vez más, se pide un gran esfuerzo a los sanitarios, aquellos olvidados protagonistas de los cinco minutos de aplauso. 

Me gusta muchísimo Yolanda Díaz, la mejor ministra del gobierno actual. Aunque disiento en la necesidad de alterar el vocabulario de uso de la palabra "patria". Los contenidos semánticos dependen del sentir del hablante. Cuando se antepone el blindaje ideológico al quehacer comunicativo el embrollo mental es de primer grado. Si digo "ciudad" no excluyo a sus moradores masculinos; si hablo de "libro" no anulo a sus lectoras. Es bueno la asunción sin más de un quehacer lingüístico regulado por la Real Academia  de la Lengua y olvidar la sandez diaria y la ocurrencia de turno que tanto jugo dejan a los titulares de prensa y al adversario político. La inteligencia debe buscar respuestas tranquilizadoras, no sembrar las aceras de guijarros verbales.

(A media luz)

 

jueves, 12 de agosto de 2021

HABITAR LA NOCHE

Ventana en la noche
Edward Hopper

HABITAR LA NOCHE

 

  Sin pasos furtivos, con tranquila cadencia, los últimos años gravitaron buscando la escenografía adecuada que requiere el no estar. Su efectiva firmeza ensayó un largo inventario de desapariciones, para cuando el tronco existencial consumiera la savia. Aquel necesario aprendizaje facilitó el final. Cerró los ojos sobre las páginas de un libro de poesía. Guardó un poco de luz  para unirse a la noche.

(De Cuentos diminutos)



  

martes, 10 de agosto de 2021

DIONISIA GARCÍA. MIENTRAS DURE LA LUZ

Mientras dure la luz
Dionisia García
Editorial Renacimiento
Colección Calle del Aire
Sevilla, 2021

 

ATARDECIDA


   Con prolongados contornos de verdad y belleza, la trayectoria poética de Dionisia García monopoliza algunos rasgos de la escritura figurativa; aspira a transcender el temporalismo concreto de lo biográfico, adentrándose en la evocación de lo vivido, siempre cercano y pleno en su retorno. Ya nonagenaria –por edad podría encuadrarse a la escritora en la indeclinable generación del medio siglo- Dionisia García vuelve al verso en la entrega Mientras dure la luz, para sumar pasos en el paisaje sentimental de la memoria, en la estela de pérdidas y ausencias que alberga lo vivido. Son incisiones fuertes que afectan la sensibilidad del sujeto; a menudo amanecen dispuestas a airear declamaciones y quejas, esos densos senderos del patetismo que hay que sortear de inmediato con el epitelio sereno de la reflexión.
   El título Mientras dure la luz emplea como apertura los maravillosos versos iniciales de la Oda a Salinas, escritos por Fray Luis de León, desde la claridad transparente de la dicción clásica. Sobre este impulso se hilvana el mínimo texto de introducción escrito por Alfonso Levy, que sintetiza, con calidez precisa, el quehacer de Dionisia García: “En los poemas reunidos bajo el título Mientras dure la luz se oye la lentitud de los brotes de las plantas, la música en lo que se convierte lo que casi regresa y la luz sobre la madera, para saber que todo se torna caricia en la preparación de la palabra”.
   La poeta resalta en el título la capacidad simbólica de la luz como expresión de vida y esperanza, como aliento de voluntad y despliegue existencial siempre sometido al discurrir. Así confía en la capacidad vivificadora del poema para aglutinar el sustrato informe de emoción y pensamiento donde se entremezclan el dolor, el desencanto, la soledad o la espera. Son sensaciones que definen el conjunto de poemas del primer apartado “La respuesta en nosotros”, donde alumbra la certeza que Emily Dickinson subrayó con laconismo: “es todo cuanto tengo hoy para traer. Esto y mi corazón, además…”. El excelente poema auroral “ la respuesta en nosotros”, escrito en dos tiempos, deja una indagación en los laberintos interiores del tiempo compartido y es una inmersión en el trayecto cumplido. Toca descifrar los recovecos de una travesía incierta, trazada entre la expectación y la costumbre, entre la amanecida y el estiaje final. La luz propicia compañía y nutre la tierra fértil del recuerdo. Está ahí para que la mirada no recele de lo transitorio y admita su condición perecedera: “Todo pasa por ti, no es entelequia. / Quieto en tu soledad, ni esperas ni diriges, / sencillamente estás: vemos cuerpos muy tensos / de todas las edades. Unos llegan dormidos, / otros con las heridas entreabiertas y espanto en la mirada”. (P. 17).
   El discurrir y su continuo quehacer de mudanzas en el entorno  es el territorio germinal de muchas composiciones del primer tramo. En ese horizonte abierto caben exilios, encuentros, presencias y enunciados que dan senda libre a la experiencia y sus claroscuros; en el transcurrir conviven la pulsión emotiva y las razones del corazón con el rescate de instantáneas de la niñez, aquel lejano paraíso siempre dispuesto a la voz del canto, abierto al ansia de existir. Toda la sección, en su aparente diversidad, presenta una epidermis reflexiva; quien comparte las líneas de escritura de la intimidad vive en la incertidumbre, se siente a sí mismo un cronista de lo que se va guardando en las manos del tiempo. Todo es recuerdo, melancolía, la columna de humo manso que asciende desde un despertar de soledad.
  El breve apartado final “A Pedro Luis. In memorian” integra cuatro composiciones de sensibilidad elegíaca. La ausencia no anula la claridad posible del amanecer; el amor perdura, tantea la azarosa distancia del regreso, vivifica la mirada, y dispone vestigios de otros días que, como un campo fértil, guardan los pasos comunes; esos hechos asentados en el tiempo que ahora son clausura y gratitud, como en el poema “Tarde lo supo”: “ya no está con nosotros. / le seguí en el camino / como sombra a su espalda: / en la mañana fría / con olor a romero, / por rutas naturales, / por montes y declives”
   En Mientras dure la luz deambulan las palabras en el fluir de la conciencia para reafirmar la plenitud de lo vivido. Para contemplar un itinerario en el que llegan los recuerdos de un tiempo compartido, sin rendiciones ni abandonos, preservando la levedad de una estela que guarda el resplandor callado de lo que se apaga, el rescoldo con luz de las palabras.

JOSÉ LUIS MORANTE

lunes, 9 de agosto de 2021

EL PARAGUAS

Soledad
Archivo general
de
internet

  

EL PARAGUAS 

   Enhiesto, como un ciprés pequeño que buscara raíces, cada noche deja el paraguas entre la cama y la mesilla. Su sombra vertical contrasta con la claridad de las sábanas. En el tejado frágil de sus sueños se filtra la lluvia. Mientras duerme, siente una humedad contradictoria que eleva la temperatura corporal. Solo el cobertor asume el desajuste.


(De Cuentos diminutos)


domingo, 8 de agosto de 2021

LAS CARTAS MARCADAS

Baraja del tiempo
Imagen
de
Lightfield Studios

 

LAS CARTAS MARCADAS

 

  La mano aleatoria de las causas pide cartas. Sitúa sobre el tapete de la incertidumbre los futuros efectos. Yo miro en silencio mientras baraja sus naipes marcados, empeñado en predecir las consecuencias. Pero el gesto de curiosidad no captura ningún desenlace. Desconcertado, como el sol furtivo que se oculta en las primeras horas del amanecer tras los hombros anchos de la sierra de Gredos, parpadeo y cierro los ojos. Soy un perdedor que nunca acierta.

(De Cuentos diminutos)