martes, 30 de noviembre de 2021

DENTRO Y FUERA

El picaporte
(Toledo, noviembre de 2021)
Fotografía
de
Miguel Ángel Martín Lence

 DENTRO Y FUERA
(Aforismos)

Derrumbar es ocupación de dinamiteros; la reconstrucción, tarea de arquitectos.

Relato escueto. Matrimonio. Treinta y dos años de convivencia. Posterior silencio. Sin residuos químicos.

Para la confidencia más íntima y personal un tono de voz sobrio, alejado del aspaviento sentimental.

Aprendizaje. Esa larga senda entre la biología y el ser cultural.

En su diario, Carlos Barral denomina “substancia pegajosa” a los años de formación, como si fueran limo de arrabal. Grave error. La trocha silvestre anticipa el llano.

Soy pesimista. La situación angustia. A la sombra de su esquizofrenia dormita un futuro tenebroso.

Jaime Gil de Biedma y Ángel González se abrazan por primera vez en la terraza del café Gijón, una tarde de 1958, en Madrid. Cuando se separaron insistía la luz de amanecida sobre los chopos del paseo del Prado. Poesía, amistad y alcohol; tres excusas para seguir juntos.   

Procuro ser leal a mi pasado; despejo dudas sobre el porvenir que le corresponde.

Vencido de antemano por la brega diaria, el desencanto exagera los partes de lesiones.

La precisión ambigua del miope.


(De Motivos personales, Isla de Siltolá, Sevilla, 2015)



 

lunes, 29 de noviembre de 2021

LOS OJOS EN LAS ALCANTARILLAS

Hábitat de la noche
(Diario EL País)

 

ALCANTARILLAS
 
 
Hábitat de la noche.
 
En la sombra dos puntos luminosos;
una rata furtiva
que no aparta su miedo
del  resplandor lineal de las linternas.
Cerca suena un golpeo monocorde
en el que cada gota
parece dejar sitio a la siguiente.
Igual que pulsaciones
de una sístole histérica.
Su percusión restalla y contagia humedad
al manchón de los muros.
 
Aquí  está boca abajo la belleza;
su destello cansado es una pausa,
provisional y torpe.
 
Llagas ocres ascienden
hasta el negro vacío
de otro túnel.
Más cables, tuberías, excrementos.,
Un denso  chapoteo
sobre el limo que engulle las pisadas.
En el hedor, continuas advertencias
de  un terco desaliño.
 
Pero nada socava
el afán de seguir;
camino a tientas.
Todavía hay un miedo
más oscuro y más hondo,
y sé dónde comienza.

                                  (De Nadar en seco)


sábado, 27 de noviembre de 2021

DONATO DI POCE. CLANDESTINI /CLANDESTINOS

Clandestini-Clandestinos
Antología de poesía bilingüe italiano español
Donato Di Poce
Introducción y traducción de Hiram Barrios
I Quaderni del Bardo Edizioni
Sannicola, Italia, 2021 (2ª Edición)



EN BUSCA DE LUGAR


   Como estrategia expresiva de percepción y búsqueda, como persistente interrogación sobre la identidad y sus aleatorias conexiones con el entorno, el legado poético vive en el intervalo digital una etapa de rearme ético y estético. Interpela la razón de escritura, su compromiso con las ecuaciones sin resolver de la realidad y su capacidad de análisis para adentrarse en las zonas a resguardo del personaje verbal, tanto como sujeto limitado y concreto, o como yo social, conformado por las asimetrías del nosotros. Esta radiografía de urgencia del momento presente, no niega la pervivencia en el tiempo por descifrar sombras y enigmas, la dimensión universal de la poesía y su pluralidad sostenida en el discurrir.
   La antología Clandestini-Clandestinos, con edición bilingüe preparada por Donato di Poce (Sora, Italia, 1958), poeta, artista visual, fotógrafo y crítico literario, e introducción y traslación al castellano del profesor, ensayista, antólogo, narrador, aforista y traductor Hiram Barrios (Ciudad de México, 1983), visualiza el término “clandestino” y su polivalencia a partir de una cita contextual de Icaro Ravasi integrada en la introducción: “… el poeta del absurdo es un clandestino / en la esperanza y en el deseo de vivir todavía”. Por tanto, vincula la mirada poética a una tarea casi evanescente, oculta, realizada a trasmano de cualquier repercusión social. Así se engarza este proyecto grupal de 65 voces que ha abierto surcos expresivos con estratos temáticos plurales, potenciando la dimensión cognitiva y emotiva del exilio, la emigración o la realidad de los refugiados como núcleos generadores del texto.
   El transitar histórico de Italia ha estado marcado en las últimas décadas por los movimientos migratorios; por ello, es prioritario asumir la busca de lugar desde el desplazamiento y el trasvase geográfico, realizados casi siempre en unas lamentables condiciones vitales. Esta situación de abandono y precariedad apenas se ha modificado en los veinte años transcurridos desde la primera edición de la antología Clandestini y marca el tono de denuncia y solidaridad estremecida que impregna buena parte de los poemas. El compilador y editor de la muestra Donato di Poce argumenta en “La tentación de existir” que la marginación de quien cambia de país, de lenguaje o de costumbres solo se expresa desde el rumor tenue de una voz sumergida. Es necesario refrendar esperanzas y aspiraciones, haciendo audible su llamada a la implicación directa y al compromiso. Estamos abocados a crear amanecidas de vida y un futuro de integración. Una integración laboral y social que facilite condiciones de acogida, movilice recursos y responda a las necesidades de la población desplazada. Que hurgue en las estrías del transcurrir y les permita superar la pobreza, la confrontación, la inseguridad y el rechazo. 
   Y a ello se postulan los 65 poetas integrados en Clandestini-Clandestinos desde enfoques estéticos plurales. Los escritores pulen el tono declamatorio y la aspereza del grito para incardinar reivindicaciones de verdad y belleza. El poema no es el menaje reducido de la queja sino el vuelo de asombro y la riqueza formal, la imaginativa aproximación a la belleza desde el cruce de caminos del lenguaje.
   La inmediata respuesta de la poesía ha generado un aliento común de cercanía y complicidad. Quien carece de suelo firme no está solo. Alguien con él despliega un mapa habitable, un espacio interior de libertad. El listado de colaboradores se organiza con criterio alfabético y abren la nómina Antonella Anedda y Marco Annichiarico. Los dos optan por el poema breve, desde la elusión y la sugerencia, lo que será una constante que aleja del patetismo descriptivo.  De inmediato se percibe que el trabajo literario opta por mantener una media distancia de objetividad al contemplar tantas presencias esposadas a la pobreza que buscan un poco de calor replegadas sobre sí mismas. Muestran la herida abierta de la indignación civil Simone bandirali, Diana Battaggia, Monica Barettini, Alesandro Broggi, Daniela Cabrini, Maurizio Cucchi o Antonio Della Rocca, por sintetizar la nómina de escritores que asumen el registro colectivo de ser hijos de las mismas aguas y que esas corrientes deben mezclarse para formar un gran mar abierto a la luz de aurora del futuro.
   Las instantáneas de los textos reiteran sensaciones. El viaje en la densa oscuridad, la gélida desnudez del mar, los rasgos maltrechos de los niños, la soledad o la aspereza de los paisajes… Son secuencias que acotan el perfil profundo de un destino de espaldas, que parece empeñado en dejar sitio a la intemperie. Como ratifica en su poema Donato Di Poce, quienes aguardan la remota cercanía del milagro sin ninguna vocación de épica: “Visitaron la sombra vestidos de luz / Y si ahora nos piden / memoria de la oscuridad / Es solo para enseñarnos a volar / Con el corazón al revés / En el corazón de una estrella”. En los poemas de Clandestinos el nomadismo no es orfandad sino el espacio amplio de una voz que aspira, después de la oscuridad,   al humilde esplendor de una amanecida habitable.
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 
   
 


jueves, 25 de noviembre de 2021

CONVIVENCIA

 A solas, conmigo
(Madrid, noviembre de 2021)
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

CONVIVENCIA

 

   Nunca tuve conmigo una convivencia fraternal. Solo la compañía contingente de quien se desplaza con los mismos pies. Juntos aprendemos a no huir de nosotros mismos y a cubrir a diario necesidades básicas. No me doy tregua. Habito en el perfil de mi costado. Tallado por la lógica, el tiempo nos iguala con un argumento funcional: sin mí estaría más solo.

(De Cuentos diminutos)



 

 

miércoles, 24 de noviembre de 2021

CÉSAR RODRÍGUEZ DE SEPÚLVEDA. NOTICIA DEL ASEDIO

Noticia del asedio
César Rodríguez de Sepúlveda
Editorial Ommpress Poetas
Madrid, 2021

 

ESTAR DENTRO
 
 
 
   La pandemia, más que un elemento perturbador de la existencia diaria que ha modificado los hábitos del entorno, subrayando la endémica fragilidad de cada sujeto, es un arquetipo de soledad, una construcción conceptual propensa al simbolismo. Ha hecho del horizonte imaginativo de Kafka un ángulo de entrada tangible y colectivo. A su estela sugeridora recurre César Rodríguez de Sepúlveda (Madrid, 1968) para abrir los poemas de su segunda entrega Noticias del asedio: “Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”.
   La inolvidable cita evoca de inmediato el argumento esencial del poemario, la propuesta de ruta de aquella primavera de 2020, cuando las alarmas del contagio teclearon razones para el confinamiento domiciliario. La densa penumbra de la calle dejaba sitio libre a las moiras, esas presencias mitológicas que hilan nuestra vida y marcan el destino personal, cercando nuestro ánimo de temor y finitud ante la cercana presencia de la muerte. Sobre la dermis interior del ser se cernían las sombra de ángeles oscuros: “Son tres y son hermanas: / a la niebla del sueño / traen la misma advertencia silenciosa / que no quiero atender, / que quiero conjurar en el poema”. Llegaba a cada casa un intruso invisible que habitaba cerca, crecía y se multiplicaba para mudar el sosiego en intemperie.
  La mirada indagatoria del apunte diario mide la curvatura de la pandemia. Cataliza datos de la experiencia, observa desde las ventanas el transitar perplejo de la senda cotidiana. La palabra poética y su mapa de correspondencias clarifican de inmediato el esfuerzo del yo para desmigajar lo cotidiano en un contexto histórico marcado por la sombra y la extrañeza, para inventar en su mundo reflexivo el pétalo feliz de un carpe diem. La calle se convierte en un angustioso marco de representación. Se oye emotiva y densa la voz de la memoria, el lirismo ensimismado de quien nombra los pasos del asedio: el desconcierto, el avituallamiento, las precauciones insólitas, la visión de abatimiento crepuscular y despedida alentada por los medios de comunicación, recordando en cada telediario las cifras de nuestra programada obsolescencia.
  César Rodríguez de Sepúlveda, frente al escueto esqueje descriptivo, opta por la mirada temporalista y convierte las instantáneas del ahora en secuencias mitológicas y crónica autobiográfica. De nuevo, la épica del superviviente, los suplicantes, o  los personajes del cine transformados en identidades cercanas, que soportan el sedentario estar del encierro y su fuerte latido emocional. El poema “Wuhan”, topónimo convertido por el cauce informativo en epicentro de la pandemia, se empeña en construir ejes de simetría entre el acervo cultural y el inestable suelo del presente. El paso minucioso de Marco Polo se ha transformado en un virus expandido que contagia y hastía, que convierte el respirar en un riesgo evidente. Mientras la naturaleza sigue su curso y su cadencia, sin advertir lo que sucede en cada casa.
   La retina traspasa la piel de las cosas cercanas con mirada nueva; objetos cercanos e inadvertidos recuperan la telaraña afectiva de lo vivido. La biblioteca se ofrece generosa para llenar el tiempo de clausura y el balcón es el mirador privilegiado del aplauso y de la exploración de secuencias vitales en las calles ensombrecidas, ahora poniendo distancia y soledad a un paisaje sin figuras. Como si aceptara la inminente hora del adiós y la derrota, el recuerdo de Antonio Machado se hace norte y ejemplo en el poema “Si estuvieras aquí”. Es un hermoso homenaje que recuerda el transitar biográfico del poeta y aquel tiempo de dolor y tristeza del conflicto fratricida, que da pleno sentido a la voz elegíaca: “Tú, que tanto supiste de amargura, / si estuvieras aquí, viendo tu pobre España / tan herida y cercada por la muerte”.
  En el matiz otoñal de Noticias del asedio, de César Rodríguez de Sepúlveda, transitan los latidos más desacordes del coronavirus; ese estar asentado en las huellas del dolor y la pérdida, como lo manifiesta con su intensa percepción el poema “Paisaje sin figuras” en su tramo final: “Ved aquí la ciudad deshabitada, / sus inútiles moles de hormigón y de ausencia. /      Ved aquí tan perfecta / labor de artesanía, / el trabajo impecable de la muerte”.
  La crudeza de ese tiempo provoca un ensanchamiento de la realidad; deja incisiones imborrables en su sucesión de planos entre lo interior y lo exterior. Pero no anula un rincón de expectativas; en la palabra iluminadora del después de la batalla resuenan las voces ausentes, una corriente de aire que abre los ventanales del presente. Todo se hizo oscuridad y silencio en la interpretación de lo real y es preciso el regreso, el rumor renacido de “esta tibia mañana/ de abril, / para intentar fundar una esperanza”.
 
JOSÉ LUIS MORANTE

 

martes, 23 de noviembre de 2021

LA VIDA A SORBOS

Disolución

 

 

AFORISMOS A SORBOS


Soy tan raro que para reconocerme mi espejo me pide el DNI.
 
Hay relaciones personales que tienen la duración de un aforismo y menos contenido.
 
En la madurez los sentimientos exigen estructuras elaboradas, escenarios con luz natural y narradores distanciados. Un marco de actuación.
 
Se quedó solo. Ahora recupera minerales en la galería de los desafectos.
 
El pudor convierte a la confidencia en un movimiento de ajedrez.
 
Presencias como reglas ortográficas; compañeros de viaje que son comas, puntos finales y puntos suspensivos.
 
Mientras duró el incendio percibió su calor.
 
Un presente incierto. Un tiempo a sorbos. Piensa en la belleza, en zapatillas y sin afeitar; sólo mis gafas mantienen una pose aceptable.
 
La voluntad del cínico prefiere ideologías de alquiler.
 
Futuro; esa aspirina diluida en el agua fresca del fracaso.
 
La vida a sorbos


 

lunes, 22 de noviembre de 2021

OSCAR AYALA. YACIMIENTO

Yacimiento
Óscar Ayala
Huerga & Fierro Editores
Colección La Rama Dorada
Madrid, 2021

EXILIOS


   Óscar Ayala (Carpio de Tajo, Toledo, 1967), desde el comienzo de su itinerario poético con Atanor. Parque de atracciones poéticas (2001), ha hecho de la situación de extrañamiento, ese exilio en el desconcierto de quien pregunta, un elemento indispensable de su legado creativo. Y así se percibe de inmediato en Yacimiento, subtitulado Poema para expandir fragmentada su materia verbal, con textos arrítmicos y versos cortados con signos gráficos. Pero el hilo argumental pervive; marca una intensa introspección que incluye la necesidad de una voz que enuncie y sondee las aristas más dolorosas de la identidad. El lenguaje se concibe como un legado babélico, capaz de mostrar orfandad y vitalismo, el azaroso deambular de ser.
   De este modo el denso discurso reflexivo se hace búsqueda, asume que el avance es tanteo y no línea recta y previsible. Corresponde descubrir entre las ruinas del yo los valiosos estratos que sobreviven a lo contingente. Desde allí nace una escritura como expresión de pliegues y pulsiones internas, que conecta con otros itinerarios del acervo lírico; a nadie pasará inadvertida en el primer fragmento la locución de Bécquer y Cernuda “Donde habite el olvido” y la inclusión textual en el poemario de incisos de Eliot, Pound, Panero o Claudio Rodríguez. El poeta se siente cerca de la trinchera del conflicto, del experimentar con la expresión, porque sabe que el espacio expresivo pierde vuelo y es domesticado si solo se somete a la lógica como único norte. Sumar palabras es construir suelos conceptuales, yuxtaponer teselas, enmendar sentidos y carencias. Pero también asumir que cada experiencia es parcial, se sustenta en un ángulo de subjetividad que tiene cerca otros ángulos inadvertidos, anticipos de una revelación intuida, como esas arquitecturas imaginarias que duermen en el subconsciente y que a menudo somos incapaces de descifrar, por más que se revelen en el pujante onirismo de los sueños.
  En el acto de creación la lectura, como absorción del otro expandido,  se convierte en sedimento identitario. Deja en manos del sujeto verbal una copiosa disolución de signos; esa certeza transforma la ausencia de camino en claridad y epifanía, en un renacer de ojos abiertos: “El mundo  huidizo / por fin / apresado / encadenado / al poema se lamenta”.
   Emily Dickinson integró en sus versos abundantes guiones, como si fueran pausas en el transcurrir del poema; del mismo modo, el signo gráfico que aparece en muchos poemas de Óscar Ayala, más allá de la ruptura rítmica y del blanco que propicia al final del verso, es una interrupción de la idea continua. Fragmenta, crea su tensión particular, invita a ser el lector activo de su peculiar significado o de su posibilidad estética, como un corte inmóvil en la leve estructura del poema.   
   Uno de los aciertos de Yacimiento es la potencia semántica de las imágenes. De un estado de dolorosa postración y de convaleciente quietud, llega la plenitud poderosa del verso “que no sea el confortable nido del otoño antibiótico”; al cabo, el lenguaje deja en el taller de quien escribe “los residuos del deslumbramiento” y “la obligación de restaurar el ruido / de la luz que transita por el largo camino trazado entre dos versos”. El pensamiento es liberación y ventana con luz, se hace “víbora que eleva su veneno a la dignidad de esperanza”, sacude la indigencia para adentrarse en lo inefable y escuchar el latido atemperado de la conciencia.
   Óscar Ayala construye el poema con manifiestos cambios de ritmo, pero casi siempre confía en el lenguaje como núcleo germinal de cada fragmento. A veces, el texto recurre al verso dilatado de la prosa poética para que la composición asuma un tono de denuncia social. La palabra se hace solidaridad frente a la injusticia, pone en la luz  los claroscuros de una realidad enferma que hace del poder, las ideologías o las injusticias sociales perpetuos asentamientos de la desigualdad y las carencias, de exasperante olor a tristeza. Otras veces recurre a los versos elusivos que confían en las asociaciones sorprendentes para vadear los entornos del intimismo, ese yacer acallado en el tiempo donde el yo se busca a sí mismo, como un mundo huidizo y profundo, hecho de luz y ausencia.
   Como si fuera un intermedio aforístico, los treinta y tres “milagros” recuerdas notas o microesferas semánticas. El completo inventario de “gotas de rocío sobre la mejilla” no pierde los rasgos distintivos del libro: la potencialidad de las imágenes, los encuadres fragmentarios y la autonomía de un sentido oculto, subterráneo. Son tiempo remansado, brotes de luz, segundos que pulsan el existir desde el cabalgar sin rumbo del inconsciente, o desde la soledad postrada por la fiebre.
   Yacimiento es el quehacer de quien busca la palabra enterrada bajo la luz; concibe al sujeto verbal como un alucinado fluir en la tierra baldía de los significados, allí donde “toda flor es esperanza de flor”, nunca realidad tangible, nunca la culminación de un proceso cerrado. Solo palabras sin función ni oficio, que respiran en silencio el polvo de ser. 
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
 

domingo, 21 de noviembre de 2021

CASA VACÍA

Brotes de tiempo
Archivo
TKM

 

CASA VACÍA
 
   En esta casa ya no vive nadie pero están todos los moradores que ocuparon sus habitaciones. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado por unas horas a otro lugar. Pero siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de la entrada y apagar las luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento un extraño ocupando una casa vacía. Ellos me reconfortan y justifican mi presencia: “alguien debe soñarlos”

(De Cuentos diminutos)


sábado, 20 de noviembre de 2021

DANIEL ZAZO GIL. SINGLADURAS

Singladuras
Daniel Zazo Gil
Editorial Páramo
Valladolid, 2021

 TIERRA IGNOTA
 
 
   Esta tercera entrega de Daniel Zazo (Ávila, 1985), tras Que ardan los fuegos, libro epifánico editado en 2017, y La periferia del deseo, su primera incursión en el catálogo de Editorial Páramo, busca en su planteamiento un mapa de ruta que encuentre para los itinerarios del yo cauces de introspección y experiencia. Así lo corrobora el collage de portada y el selecto aporte de citas nucleadas en torno al viaje con magisterios de intensa permanencia: Konstantino Kavafis, Anne Carson, Jack Kerouac y Fernando Pessoa.
   Si el desplazamiento reivindica en su transcurso la fuerza para cambiar la textura completa de la identidad es necesario, antes de partir, adentrarse en el propio pensamiento, dar voz a los prolegómenos del discurrir. Así se titula el apartado auroral compuesto por un único poema “Travesía”, en el que aflora la necesidad de una conciencia nómada para renunciar a la sedentaria quietud del conformismo: “Emprender la travesía como quien, / con paso firme y con los ojos cerrados, / se arroja huérfano y sin saber nadar, / desde un farallón alejado de la costa / a los profundos abismos del piélago”.
   El afán metaliterario se convierte de inmediato en razón argumental; así tiende sus versos el apartado “Periplo” que sale al día con una poética;  en ella se constata la incertidumbre del perímetro escritural, esa necesaria actitud de búsqueda que sondea la superficie y nunca toca fondo. Con un claro propósito enunciativo, los poemas van planteando un clima lector donde el fluir aloja los matices: la percepción en la ventana del campo abierto, las provisiones necesarias para nutrir la senda, la compañía y la caricia, o el sustrato cultural que rescata los pasos de la tradición, como dejan constancia los versos de “Odiseo” recuperando el demorado regreso de Ulises al lecho de Penélope. Daniel Zazo es un lector que asume la profunda metafísica del libro y recupera numerosos personajes imaginarios para que sus regresos constates una incisión meditativa. Al manso despliegue versal llegan los pasos de Lemuel Gulliver, Bastian, Santhi Andía o Lord Jim, pasajeros de la página escrita que enlazan imaginación y realidad como geografías trasversales.
   Otro tejido fuerte del poema es el erotismo como canto y celebración y la mirada a la historia como página abierta a la interpretación ética, o el propio papel activo del yo zarandeado por un tiempo extraño, que erosiona la piel cálida de las utopías. En el poema “Mi generación” se guardan las cicatrices abiertas de lo contingente; la caída de las torres gemelas, la educación sentimental o esos hitos de la memoria como el movimiento social del 15-M que definen un lapso temporal, tan igual y distinto a los que le precedieron.
    Al hilo de Cernuda, Daniel Zazo argumenta que la única patria es el cuerpo; desde esta idea se escribe el homenaje a la coherencia ideológica y personal del progenitor del poema “Apátrida”, un rechazo a la establecida intemperie de las salvas de cuartel y una reinvención de la ternura que hace de los sentimientos el más tácito premio en la quimera gris de lo real. Si los afectos son incansables estímulos del viaje, como lo son la música y el diáfano cristal del entorno, en el cuaderno de bitácora quedan los lugares del poema, sendas que buscaron su ubicación precisa en la memoria. Queda también la semántica fuerte del peregrinaje como intacto símbolo de la existencia: “Vivir es sorprender al murciélago en pleno vuelo / y apoderarse del pálpito del albatros / ante la inminente llegada del huracán. / Es volver a los diecisiete en una noche de cencellada, / desvelar lo invisible en los vértices del cuerpo / y encontrar en el absurdo la lógica de todos los sentidos”.
   Como estación final del poemario Daniel Zazo deja dos enclaves verbales, el esqueje de “Legado”, solo formado por dos versos que parecen reivindicar la desnudez como único patrimonio del viaje; y la sección “Coda”, subtitulada “La jaula invisible”, que clausura el poemario con los trazos de este tiempo de clausura y pandemia, una realidad colectiva que ha quebrado el vuelo libre y que ha cambiado las rutinas diarias, siempre necesitadas del asombro y lo inesperado. Ya casi es costumbre la sombra y el silencio, esa singladura sin pasos que deja en nuestras manos la ceniza.
   Singladuras se construye con un claro sentido unitario, a partir de los significados connotativos del desplazamiento. Viajar, más que una aleatoria suma de pasos, es adentrarse en los itinerarios del pensamiento; es interiorizar los estímulos y sensaciones que depara el caminar para percibir, con la mansa caricia del regreso, que espera a los que vuelven el final del túnel, el súbito destello del comienzo.
 
JOSÉ LUIS MORANTE


 

  

viernes, 19 de noviembre de 2021

EL ROCE DE LA LUZ

Desnudez
Imagen
del Archivo Istockphoto

 

Algo. Quizás
liviana compañía.
Nidos de sombra

                            (Inédito)



jueves, 18 de noviembre de 2021

EL ARTE DEL MÚSCULO

Arte del músculo

 

GIMNASIO
 
 
Bajo las nubes ocres del gimnasio
agrieto mi sedentarismo:
pedaleo,
hago pesas, encorvo la columna
y siembro roca en mi talón de Aquiles.
Dejo en la piel minúsculos regueros
y el efluvio espartano
que no disgregan ducha ni lavanda.
 
Alrededor, un frenesí de vida;
los cantos de sirena
de la musculatura juvenil
y esos bíceps marmóreos
que convierten la envidia
en estatua de sal.
 
Cada vez que retorno
al torpe entrenamiento,
añado un manchón más a mi autobiografía.
En el trance recuerdo a Saramago;
su voz es agua fresca
y un eco de Platón:
vivimos observando
las sombras que se mueven
en la extraña caverna
que llaman realidad.

      (Del libro en preparación Nadar en seco)




miércoles, 17 de noviembre de 2021

FRANCISCO GUTIÉRREZ CARBAJO. CANCIONES POPULARES AMOROSAS

Canciones populares amorosas
Francisco Gutiérrez Carbajo
Editorial Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2021

 

A QUIEN CONMIGO VA

 
   Catedrático de Literatura Española con una intensa dedicación docente y vértice esencial de la investigación literaria hispánica, Francisco Gutiérrez Carbajo ha desplegado en su ensayística un incansable semillero de intereses. El quehacer integra análisis sobre tradición e innovación del teatro español contemporáneo, María Zambrano y la hermenéutica del Quijote, las voces del 98 y el pensamiento regeneracionista, escritores raros y olvidados como Alejandro Sawa y, por atenuar más digresiones, la huella de César Vallejo en la lírica española de posguerra.
   En Canciones populares amorosas el estudioso se remonta al cauce alto de nuestra tradición para intuir el origen del cancionero sentimental y su pervivencia en el tiempo. El difuminado de la epifanía ha postulado distintas teorías sobre el proceso de expansión popular de las canciones a través de la mensajería oral, hábito que facilita su divulgación colectiva. Estas formas de creación poética entroncan con la música y la danza y originan distintas modalidades formales, estudiadas por una continua estela de investigadores que aglutina empeños como los de Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, José Manuel Blecua, Emilio García Gómez o Vicente Beltrán.
  El hallazgo de las jarchas prodiga enlaces entre las canciones mozárabes, andalusíes, galaico-portuguesas y las canciones francesas; establece palpables semejanzas en el género de la poesía amatoria. Su implantación va adquiriendo en el devenir un continuo trasvase entre la poesía popular y la lírica culta, creando un acervo de esquejes argumentales y de identificación con el sentimiento de la colectividad. Además, estas manifestaciones de poesía popular serán núcleos generadores de abundantes obras del teatro clásico. De este modo, la poesía tradicional, resultado de múltiples elaboraciones,  conforma un estilo; se convierte en una aportación dinámica que propende a la refundición y alteración de su estructura originaria. Las distintas denominaciones- poesía popular, poesía folklórica  o poesía tradicional- exploran las rutas diferenciadas de un legado plural que se retroalimenta y fortalece como un organismo magmático. Así lo entienden creadores del 27, como Rafael Alberti, Luis Cernuda y Federico García Lorca y escritores contemporáneos como Luis Alberto de Cuenca o Luis García Montero que reconocen la validez artística de las canciones populares y su intacta presencia en la postmodernidad, con persistente voluntad creativa.
   El profesor Gutiérrez Carbajo dedica un apartado completo al análisis de la copla flamenca como modalidad de la canción popular, una tesis arraigada en Manuel Machado, Federico García Lorca, Luis Rosales o Luis Alberto de Cuenca. El magisterio de lo popular en el cante es resaltado también por los modernistas y Dámaso Alonso y por significativos investigadores de la lírica popular andaluza como José Manuel Caballero Bonald y Félix Grande. El mismo editor, Francisco Gutiérrez Carbajo ha completado aportaciones básicas sobre el discurrir diacrónico de la copla y su proceso de regularización formal.
   Desde su enfoque lírico, los temas  que centran el espacio esencial de las canciones populares emanan del sentimiento. El amor se construye como un principio orgánico vertebrador en sus diferentes manifestaciones anímicas: impulso, deseo, exaltación del cuerpo, sublimación de la belleza o aspiración a la unidad con el otro. Esta concepción plural del amor cristaliza en las canciones, donde se recrean sus elementos esenciales. Resulta así visible en las composiciones una exaltación gozosa del amor y una implosiva fuente de sentimientos marcada por la presencia y la ausencia, la posibilidad de unión con el ser amado y la aspereza del desamor y sus manifestaciones negativas: la melancolía,  las penas, la desesperación o la soledad, monólogos fragmentados de estados de ánimo que añaden a las canciones un tono trágico.
   La edición recoge una amplia selección de canciones populares amorosas, extraídas de diversas fuentes del cancionero, libros de música de los Siglos de Oro y recopilaciones de los siglos XIX y XX, con una notable representación de las obras de contemporáneos. Se corrobora así el esplendor de una parcela lírica que se ha preservado en el tiempo, manteniendo su tensión vital y su estilo directo, con una clara superación de contrastes entre lo singular y lo colectivo, entre lo popular y la lírica culta. La plenitud del cancionero, con su aura sentimental, vuelve a la luz del día para asumir esa sensación de paisaje abierto que genera el vuelo pasional en su largo recorrido por el tiempo, en su feliz culminación de la belleza. Al cabo, el sentir amoroso no es deriva contingente sino mutación de la esencia del ser.
 

JOSÉ LUIS MORANTE     


   

martes, 16 de noviembre de 2021

PEREZA

Aurora
Imagen
de internet

PEREZA
                         

   Ese día la aurora de rosados dedos volcó su pereza poética sobre la placidez del sueño. Como un fantasma gris, despuntó con frío al atardecer. Frente a la línea de horizonte, percibió, con los ojos semicerrados todavía, que el afuera estaba en vela, con las mejillas pálidas de quien se asoma a un acantilado, absorto en la carencia. No pudo evitar estragando la boca un lamentable reflujo de tristeza.       Por una grieta, como una sombra anciana que vuelve desde lejos, retornaba la noche.

 (De Cuentos diminutos)



    

lunes, 15 de noviembre de 2021

RESINA FÓSIL

Identidad
Imagen
de internet

RESINA FÓSIL


 
La metamorfosis llena su cántaro en la lengua

MIREN AGUR MEABE

Cada silencio, una señal de auxilio.

Hay sentimientos irrecuperables. Contienen los estragos de una anemia severa.

Nunca fue consciente de sus mutaciones. Se imaginaba un yo libélula, conformado como un caparazón de resina fósil.

Cuando pronuncia, sus palabras son despoblados sin letras.

Aforismos de lunes




  

domingo, 14 de noviembre de 2021

LABIOS DE NIEBLA

Ausencia
Fotografía
del
archivo Depositphotos

 

Mojan su sed
mis labios ateridos.
Se esconde el río.

             (Inédito)


sábado, 13 de noviembre de 2021

ALVARO HERNANDO FREILE. MAR DE VARNA

Mar de Varna
Álvaro Hernando Freile
Editorial Baile del Sol, Colección Poesía
Tegueste, Tenerife, Canarias, 2021

 

EN UN NO LUGAR

 

   La mirada lírica de Álvaro Hernando Freile (Madrid, 1971), maestro, periodista y antropólogo, abre ventanas al presente en 2016 cuando publicó su primer libro de poemas, Mantras para bailar, en la editorial de Chicago Pandora Lobo Press. Se ha expandido en un lapso muy breve ya que en apenas cinco años han visto la luz tres entregas, Ex-clavo (2018), Chicago-Express (2019) y la salida más reciente Mar de Varna. Esta trayectoria de paso firme se completa con la participación en algunas antologías colectivas y con incursiones en el relato breve.
   Álvaro Hernando Freile anticipa el transcurso del libro con una nota prologal, tras el poblado registro de gratitudes, que sondea la condición de ser desde el no ser: “Mi vida es un no lugar (…) La no persona que soy está atravesada por un mar que nunca he pisado”. Desde esa asunción de la paradoja como condición definitoria del estar y de la poesía como territorio de convivencia entre identidad, imaginación y deseo –como escribiera en su manifiesto por un no lugar Juan Carlos Mestre- , se yuxtaponen los cuatro apartados que componen el poemario. El primero “Mar de Varna” acoge en su afán acumulativo “los momentos que nos devuelven la identidad”. Los espejos interiores muestran un magma cambiante en el que se deshilvana lo que fuimos y se diluye lo que queremos ser. La percepción reubica en puntos concretos; establece cercanías y distancias con elementos del espacio; todos alientan espejismos, difunden brotes renovados de ese viaje interior hecho de sensaciones y recuerdos. El discurrir impulsa un pensamiento sumergido que tiende puentes entre el ayer hecho de ausencias y el presente, un silencio que busca ruta en un fluir remansado, donde solo es certeza la posesión callada de lo transitorio: “El conocimiento es una efímera victoria, / una propensión más a darse / de la mano con la muerte”.
  El imprevisible vuelo de imágenes convierte la poética personal en una travesía intangible que asume los signos del afuera y su caligrafía de indefinición y finitud: “Poemas que son bandada / de aves temerosas, / símiles gregarios / de los que emigran cuando el frío acecha”. En los trazos del poema buscan salida la sensación crepuscular del exilio y el verbo indeciso de destellos, cuyos significados se velan. La sensibilidad disemina paisajes afectivos. Es un patrimonio de luz deshecha donde se tienden las incertidumbres del acontecer, esas experiencias por las que la mirada inocente de la epifanía permuta en madurez. La geografía ubica el enclave portuario de Varna en Bulgaria y remite a un topónimo con un patrimonio histórico notable; pero el sustantivo funciona en el poema como un lugar lejano, casi ideal, cuya claridad vence a lo oscuro y es capaz de doblegar el tiempo a través de una identidad soñada, dispuesta al deseo y la intensidad emotiva. La composición en prosa poética “De agua” cierra el apartado inicial con un texto introspectivo; la vida en cada instante profundiza en las pérdidas, marca la soledad como un entorno en el que encuentra sitio una sed que no puede apagarse. Poco a poco, los lugares del pasado son vestigios, signos expuestos que aspiran a sobrevivir entre la incansable zozobra del olvido tras haber cumplido su ciclo de permanencia: “La vida os seca, / os mira a los ojos y os los cierra, / devolviendo con su mano el pudor al cadáver, impidiendo que el alma escape por el vidrio / inanimado y transparente de unos ojos mudos”. 
  Lo transcurrido pervive en un reguero de imágenes en el que se asienta la soledad de la memoria. En el apartado “Tapias” se despliegan los lugares de tránsito que convierten el pasado en una senda de regreso. Los poemas insuflan vida a un rastro icónico que expande sus formas desde el ayer, desde aquella tapia que llevaba al colegio como una distancia rutinaria, hecha de desconchones y miedos. El verso adquiere una clara función evocativa, se hace reflexión y reflejo de lo transitorio, como si el tabique desconchado, ese muro que limitaba centros y periferias, fuera también un límite entre el pasado y el ahora, entre la tierra fértil y el descampado que precede al bosque: “Pensamos el dolor como una idea. / Pensamos el tránsito como un lugar desde el que morar / cuando todos los alrededores cambian”.
   La lución latina “Ab imo pectore” (Desde el fondo de mi pecho) describe ese lugar interno donde lo fugitivo permanece. En los poemas, la voz del sujeto recuerda el camino transitado con un tono intimista en el que resulta reconocible un amplio sustrato sentimental. Se trata de vencer el miedo de un niño asustado, de sumar pasos a otros pasos que dan impulso a la cronología vital. Nada se pierde, solo desaparece sumergido, rompe vínculos previsibles para asumir un legado de óxido y herrumbre, de sombría desolación: “Desaparecer es un impacto que la belleza perdona y absuelve”. La palabra “Holocausto” contiene una semántica repleta de efectos secundarios. Descubre una perspectiva tenebrosa sobre las constantes temáticas del apartado como si los versos reflejaran una quiebra emocional, que recobra el paso en el poema “Ab imo pectore” en el que se hace fuerte el recuerdo del padre y su fragilidad. Con una sugerente cercanía discursiva y ritmo fragmentado, que equilibra los ángulos biográficos, el poema “Tragaluz” define con precisión la soledad ensimismada que hace del tiempo un diario introspectivo.
  En el tramo final “Cicatrices” se percibe un deambular caótico que da pie al sarcasmo y la ironía, así sucede en el poema “La cadena Trófica” que alivia el truculento hilván narrativo con la benevolencia del humor. Solo así es soportable el tiempo y su rumor desangelado que nos advierte que la vida es un lugar que va perdiendo el sitio, que se asoma al abismo y corta sus enlaces con la cordura. Que hace de la rabia y las sombras puntos de fuga, una nueva normalidad que ha cercenado la luz azul del mediodía para cancelar abrazos y hacer de lo diario un encierro sin luz.
   Mar de Varna opta por el tacto áspero de lo desapacible. Elige como cierre un recuerdo al  maestro del nihilismo existencial Emil Cioran y como marco habitual de los poemas la sugestión de una realidad precaria que multiplica el vasto territorio de la soledad. Los poemas divagan, merodean, advierten que solo después del caos llega el orden.    
 
 JOSÉ LUIS MORANTE


viernes, 12 de noviembre de 2021

GLORIA DÍEZ. PRESENTACIÓN DE PLANOS CORTOS

Tertulia "El escribidor"
Presentación de Planos cortos
11 de noviembre, 2021
Sala de Cristal, Biblioteca Mario Vargas Llosa



 GLORIA DÍEZ: 

Buenas tardes. Nos reencontramos un once de noviembre, después de un largo periodo de silencio y lo hacemos de la mano de José Luis Morante.

Morante, casi todos le conocéis es un profesor que se dejó tentar por la palabra para ser poeta, aforista y crítico. Es increíble el tiempo y la energía que José Luis emplea en su labor crítica. Eso lo sabemos muy bien los que seguimos sus “Puentes de papel”.

Poeta, aforista, crítico y -desde mi punto de vista- con una trayectoria siempre en progresión ascendente.

¿Por qué dedicar un libro completo al cine? José Luis no es un cinéfilo. ¿Es el homenaje de un espectador agradecido? Y si es así, ¿Por qué? Podemos reservar la pregunta para el coloquio.

Calderón dijo que el mundo es un gran teatro y que la vida es un sueño. El cine bebe de ambos manantiales: es representación y posee una profunda raíz onírica. Recuerdo que cuando era niña y le pedíamos a mi abuelo que nos llevara al cine, nos contestaba con sorna: “Sí, al de las sábanas blancas”. Y eso quería decir que tendríamos que conformarnos con la película que cada cual quisiera montarse esa noche en su cabeza a base de recuerdos, deseos y temores. El cine de las sábanas blancas: el sueño. Hoy me parece una metáfora estupenda.

Por su imitación de la vida y por su complicidad con lo onírico, a mí no me cabe duda de que el cine es un buen espécimen para enfocar la lupa del pensamiento. Hecho de luces y sombras, con una naturaleza casi mazdeista, el cine tiene otro ilustre antecedente, la caverna de Platón, con sus espectadores que ven como pasan las sombras, de espaldas a la realidad.

Se ha hablado mucho de la fascinación que el aforismo ejerce sobre los lectores y escritores en este mundo donde impera el “deprisa, deprisa”. El aforismo es una chispita de pensamiento, un brillo de purpurina que nos atrapa y que queda flotando en el recuerdo con luz intermitente, como de luciérnaga.

También me gustaría preguntarle a José Luis, cómo ha sido su historia de amor con el aforismo. Pero haya sido como haya sido el comienzo, parece que la relación se ha consolidado, porque este es su tercer libro, después de “Mejores días” y “Motivos personales”. A eso hay que añadir una preciosa antología “Migas de voz”, publicada en la colección “Esquirlas” de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde hay también un grupo de aforismos inéditos que se cobijan bajo el epígrafe “A sorbos”.

Juan Varo Zafra, el prologuista de “Planos cortos” distingue en el libro hasta cuatro clases de aforismos. Pero clasificar estos fragmentos inquietos y sutiles es complicado, se escurren, se escapan, desbordan los continentes, porque, al fin y al cabo, ellos son ¡el contenido!

 José Luis presume de no tener sentido del humor, pero, tengo para mí que miente… A no ser que crea que la ironía se puede separar del humor. Vean:

“La tacañería de Woody Allen toca el clarinete por no pagar los portes del piano.”

“El cine de acción alterna las hormigas que salvan elefantes con los elefantes que salvan hormigas.”

 

Y claro, hay correlaciones entre cine y vida:

“Sí, la existencia no pasa de ser algo puntual: un corto.”

“Hizo de su matrimonio un largometraje prematuro, hecho de un solo plano de intensa oscuridad.”

 

También presume José Luis de torpeza, pero yo creo que esa es una de sus armas de seducción. Escribe:

“Improvisó en el casting para interpretarse a sí mismo. Fue rechazado por falta de convicción y autenticidad dudosa en el papel”

“Charlie Chaplin recuerda al profesor jubilado que espera que la vida se repita.”

 

Y termino con una confesión: “El aforismo parte desde la conciencia. Es testigo implicado; la visión de un director que dispersa planos cortos”

Planos cortos son los que dispersa José Luis Morante con sus aforismos …siempre desde la conciencia.

 

Gloria Díez

   Nace en Asturias, en la cuenca minera. Es periodista y escritora. Ha trabajado durante más de veinte años en prensa, donde ha sido reportera y columnista y en televisión donde fue guionista. En el ámbito literario ha entrevistado a personajes como Jorge Luis Borges, Doris Lessing o Antonio Ferres. Y en el de la música a Mik Jagger o Leonard Cohen. En televisión colaboró, entre otros con Adolfo Marsillach.
   Su primer libro de poesía: Mujer de aire, mujer de agua se publicó en la colección “Adonáis”.  Su segundo poemario: Dominio de la Noche apareció en 2012 y el tercero, Inocente Ceniza, en 2018. En este momento prepara el cuarto. Su poesía ha sido recogida en antologías como Litoral Femenino. (Literatura escrita por mujeres en la España Contemporánea), Poesía Española. 1982-1983 de Libros Hiperión y en la Cuarta Antología de la colección Adonáis. Poemas suyos se pueden encontrar en revistas como Sibila o La revista Áurea. Es también autora de la biografía Serafín Madrid, Hortelano de Sueños.
   Desde hace tres años coordina la tertulia literaria “El escribidor” que se reúne en la Biblioteca Mario Vargas Llosa de Madrid y que ha acogido a algunas de las voces más interesantes voces de la poesía española contemporánea.



jueves, 11 de noviembre de 2021

DON CELLINI (Traducción de Aforismos de José Luis Morante al inglés)

Don Cellini

 

Don Cellini is a teacher, poet, translator and photographer. He is the author of Approximations / Aproximaciones and Inkblots both collections of bilingual poems published by March Street Press. His book of prose poems, Translate into English, as well as the bilingual collection Candidates for Sainthood and Other Sinners / Aprendices del santo with Fer de la Cruz, as well as his translation El silencio de las horas / The Silence of the Hours, are all published by Mayapple Press. A chapbook, Stone Poems, was recently translated by Carmen Ávila and published in Mexico as Piedra poemas
 
In addition, he has published books of translations by Mexican poets: Elías Nandino, Roxana Elvridge-Thomas; Sergio Tellez-Pon; Rossy Lima; Jair Cortés; as well as the Venezuelan poet Amanda Reverón.
 
A recipient of fellowships from the King Juan Carlos Foundation and the National Endowment for the Humanities, he is professor emeritus at Adrian College. He is the translations editor for The Ofi Press, CDMX..
 

You can see more of his work at www.doncellini.com .

 

MÁS ALLÁ

BEYOND

Aforismos de José Luis Morante

 

Caminar más allá, hacia dentro

Walking further inward

 *

 
El final de ruta añade a la topografía habitual una fotografía desenfocada del paraíso.
 

The end of the route adds an out-of-focus photograph of paradise to the usual topography.
 
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La indecisión transforma cada paso en cruce de caminos.
 

Indecision turns every step into a crossroads.

 
*
 
El observador comprende cuando escucha la trama argumental del paisaje.

The observer understands when he listens to the plot of the landscape.

 
*
 
Romeros digitales en el Camino de Santiago; peregrinos musculosos con equipación deportiva, publicidad en el casco y todo tipo de artilugios tecnológicos.
 

Digital pilgrims on the Camino de Santiago: muscular pilgrims with sports equipment, advertising on their helmets and all kinds of technological gadgets.
 
*
 
Ítaca y el impulso del viaje. No la meta sino el recorrido.
 

Ithaca and the momentum of the journey. Not the goal but the journey.
 
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Se enamoró en plena escalada de la cara norte. Cota 2570. Músculos y nervios repetían que iba por buen camino.
 

He fell in love while climbing the north face. Elevation 2570.  Muscles and nerves repeated that he was on the right track.
 
*
 
Sin regreso el viaje es estéril.
 

Without a return trip, the journey is empty.
 
*
 
Empleaba la lentitud del sedentarismo en diseñar rutas marítimas con olas fijas.
 

He used the slowness of sedentary life to design sea routes with waves that never moved.
 
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De algunos viajes vuelven otros.
 

From some trips someone else returns.
 
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El exilio. Un bosque de árboles trasplantados y especies exóticas.
 

Exile: a forest of transplanted trees and exotic species.
 
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“Me gusta avanzar con paso firme”. Dijo frente al silencio de los acantilados.
 

"I like to move steadily forward," he said facing the silence of the cliffs.
 
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Perseguir la estela del yo. Ir más lejos. Hacia dentro.
 

To pursue the wake of the self, go further – inward.
 
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Ser testigo en el viaje de una realidad proteica, con haz y envés, ajena a la senda amañada del turista.
 

Witnessing a sheltered reality on the journey, both front and back, far from the tourist's rigged path.
 
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Antes de partir se apunta a un taller literario sobre el arte de novelar. Los recorridos aproximan pormenores reales y ficción.
 

Before leaving, he takes part in a literary workshop on the art of novel writing. The tours bring together real and fictional details.
 
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El trayecto largo altera la identidad. La imagen en los espejos del hotel nunca es fiel al original.
 

The long journey alters identity. The image in hotel mirrors is never true to the original.
 

from

Desplazamientos

 


miércoles, 10 de noviembre de 2021

EL BIÓGRAFO DE JORGE LUIS BORGES

Conversación
(Ginebra, 7 de noviembre, 2021

 

EL BIÓGRAFO DE BORGES
 
   Labró durante una década una biografía minuciosa de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos y afectos y consultó todo: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas y panegíricos circunstanciales que glosaban la exitosa carrera literaria del maestro argentino. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. Nunca más retornó a las páginas de aquel libro.
   Desconocía que solo contenía una errata, una paradoja casual. Confundió fechas y anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus que no hubiese disgustado al mismo Borges.

(De Cuentos diminutos)




martes, 9 de noviembre de 2021

PABLO FIDALGO LAREO. EL PERRO EN LA PUERTA DE LA CASA

El perro en la puerta de la casa
Pablo Fidalgo Lareo
Ediciones Liliputienses
Cáceres, 2021

 

OJOS DE PERRO
 
 
  En la senda creadora de Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984) apunta un dedo índice plural, donde marcan direcciones obligatorias géneros esenciales como la poesía o el teatro. El escritor, que ha comisariado varios ciclos de artes escénicas, y ha representado propuestas teatrales, como La democracia, con Estefanía  García. Hace más de una década, en 2010, vio la luz La educación física, su primera página poética, a la que siguen La retirada, premio Injuve 2012, El tiempo de las tragedias absurdas, con Pilar Pérez Abilleira, quien aporta fotografías a los textos, Mis padres: Romeo y Julieta (2013), Esto temía, esto deseaba y Crónica de las aves de paso (2018), accésit del Premio Adonais. A tan amplia producción se yuxtaponen los libros que recogen sus textos dramáticos.
  Con El perro en la puerta de la casa Pablo Fidalgo Lareo invita a recordar la anecdótica figura de Argos, el perro de Ulises, personaje central de la Odisea, y recuperar la conmovedora escena del reconocimiento, cuando el héroe retorna a Ítaca, tras una dilatada espera de veinte años. Pocos momentos del poema épico deparan la emoción e intensidad narrativa de esta escena y descubren, con tan precisa estela, la asombrosa sensibilidad del animal. Desde esa convicción, Pablo Fidalgo Lareo interroga el ámbito cotidiano del perro, convertido en símbolo y voz enunciativa del poema.
  El sujeto verbal percibe el entorno desde la singularidad de quien busca un lugar propio para asumir el destino que marca su condición de ser. Aprende desde dentro cómo es la casa, qué espacio queda afuera o qué significa la fidelidad que enlaza las relaciones sociales, esa manifiesta fragilidad de cada yo con los otros. El transitar  nos advierten a diario de la condición de islas; la soledad traza fronteras interiores, constriñe, revela que en la esencia del sujeto dormita la larga estela de un viaje que se fue poblando de ausencias.
  Los recuerdos conforman la escueta presencia del equipaje. Permiten desandar itinerarios para regresar a las aguas abiertas de la infancia y asumir la extrañeza de la temporalidad. El discurrir es continuo y va diluyendo tramos. Poco a poco se enturbia la claridad de la mirada frente a un austero paisaje de indiferencia. El yo frente a sí mismo aprende que la naturaleza del ser es la de un viajero perdido que apenas, aturdido, entiende su condición mudable, mientras va dejando huellas, casi inadvertidas, en tantos escenarios. El camino es solo habitar un lugar entre lo que se deshace. Somos huéspedes en una “Habitación prestada”; así lo ratifica uno de los poemas centrales del libro en el que la reflexión existencial incide en la pérdida y su interiorización como esencia de la identidad. El latido diario nos convierte en nadie, en extraños portadores de un secreto que solo preserva su posesión inestable, su impulso indefinido para empezar de nuevo.
 Queda la sensación entre las manos de que cada secuencia vital aporta un nítido aprendizaje que amalgama recuerdos, esperanzas e incertidumbres; que hace de la memoria un lugar, una isla al sur, un paisaje provisional, una respuesta. La tarea de definir la conciencia del protagonista verbal propicia una doble transformación que se ajusta a la forma de vivir: ser el movimiento que entrelaza y tantea itinerarios, y ser el hombre que cambia su cuerpo y siente la posibilidad de ser perro, de replegarse en otra identidad extraña, inédita. Los poemas de El perro en la puerta de la casa trazan una poética marcadamente reflexiva, que se caracteriza por la necesidad de revelar el flujo continuo del pensamiento; proponen un tanteo incesante, en continuo retorno al yo interior, a ese punto tensional que nos acerca al otro lado de las cosas, más allá de las brechas que inauguran la pérdida y el vacío, más allá del calmado reducto en el que se reflejan los límites de la propia experiencia personal.

JOSÉ LUIS MORANTE