lunes, 31 de julio de 2023

ÁNGELES RIVAS (ed.) PAISAJES DEL INTERIOR

Paisajes del interior
Antología de mujeres poetas de la Patagonia
Ángeles Rivas (Editora)
Imagen de cubierta: Chino Leiva
Editorial Isla Negra
Colección Los Nuevos Caníbales
San Juan, Santo Domingo, 2023

 

CONO SUR

 
  La obra literaria de Ángeles Rivas (San Carlos de Bariloche, Patagonia, Argentina, 1968) poeta, periodista y docente, muestra un amplio despliegue de géneros que aglutina poesía, relato, ediciones críticas y artículos de interés literario y cultural. Nacida en los amplios espacios de la Patagonia argentina, la escritora nos deja, con imagen de cubierta de Chino Leiva, una compilación de voces femeninas de la región, en el imprescindible catálogo de la editorial caribeña Isla Negra.
 Una leve cita de Lionel Rivas Fabbri ubica el sur como espacio de asombro y utopía. Desde esa consideración, más introspectiva que geográfica, la escritora descubre signos diferenciales de una antología en la que conviven estéticas diversas tras las mismas características geofísicas. En la Patagonia, en palabras de la editora, “Escribir poesía en el sur de Argentina no solo involucra a los aspectos de la climatología sino, además, en esta acción del pensamiento está presente el clima social e histórico que se vive, convive y perdura en este territorio inhóspito, ventoso, frío, mágico, asombroso”. Además hay otra circunstancia esencial en esta muestra: la condición de mujer, común a las once voces seleccionadas. Es evidente que el discurrir histórico ha supuesto una larga lucha para adecuar el constructo social a las condiciones de igualdad de género, equivalencia en derechos humanos y posibilidades de realización identitaria en el decurso de los interminables procesos de mestizaje y colonización.
   La vasta realidad geográfica del cono sur no circunscribe el cauce argumental de las composiciones a un magma normalizado y monotemático. La poesía es una labor singular, con molde subjetivo y personal, donde cada taller busca su sentido místico y cotidiano al cauce existencial. De este modo, la palabra adquiere significación introspectiva y arraiga en el contexto fragmentado de la intimidad, ese territorio que despliega fronteras entre entorno y sujeto.
  Ángeles Rivas distribuye el material seleccionado de cada escritora sin el dogmatismo de la nota introductoria. Deja que los poemas hablen por sí mismos y añade como coda final de cada colaboración la biografía literaria. De este modo, la lectura de Paisajes del interior dibuja una cartografía que aglutina sendas expresivas de Liliana Ancalao, Marisa Godoy, Anamaría Mayol, Luciana Mellado, Romina Olivero, Gladys Peña, Aldana Pérez, Aixa Rava, Nanim Rekacz, María Cristina Venturini y Mónica Volonteri.
   El intimismo indagatorio de Liliana Ancalao busca respuestas y sentido al camino existencial y su vuelo leve. El sujeto verbal aprende pronto que las alas del yo son cicatrices en la espalda y que el color gris de la amanecida tiñe de lejanía cualquier sueño. Con amplio sustrato biográfico, la palabra poética de Liliana Ancalao propicia un retorno hacia el origen, refuerza la inmersión histórica en el paso colectivo para convertirse en una de las sendas centrales de la poesía mapuche.
  Marisa Godoy asienta su verdad expresiva en vértices como la identidad, el decurso temporal, la presencia del otro o la indeclinable vocación metaliteraria: “Escribir es reparar la herida fundamental”.
   De Anamaría Mayol resalta una sensibilidad cercana, con signos coloquiales, en la que toma cuerpo el quehacer de la memoria como veta transformadora del epitelio afectivo. En sus tramas argumentales cobra fuerza la antología de lo femenino. Ser mujer es oír en el tiempo un rumor imparable, un temblor que obliga a la conciencia a taponar grietas y transformar paisajes de invisibilidad y soledad perenne.
  Resalta el cauce emotivo y sentimental que duerme en los poemas de Luciana Mellado. El amor vertebra la identidad del sujeto, es una pulsión central de su existencia que alienta la búsqueda del otro y que percibe el resplandor del deseo. Pero también es un depositario de dolor y asperezas, de ese estar que hace de lo cotidiano un hilo umbilical con el frío. También Romina Olivero abre en sus poemas una ventana a los sentimientos, aunque alrededor se perciba un entorno nocturnal, como si los cuerpos navegaran por un río de aguas grises. Hay también una clara reivindicación del yo femenino para librarlo de los efectos secundarios de una sociedad patriarcal y cuajada de prejuicios. El contexto espacial aparece explícito en algunos poemas, donde la geografía sufre los rigores climáticos y postula un ambiente futurista inhabitable.
   El afán cognitivo reafirma el lenguaje de Gladys Peña; se trata de ver a través de las palabras. Así se conforma la propia identidad y se percibe la impronta nómada de un tiempo en marea continua que acerca el entorno natural y los elementos de un paisaje interior que asienta en sus manos el colmado balance del pasado como un oleaje sostenido.
   En el registro lírico de Aldana Pérez resalta ese caminar hacia adentro de los poemas. Con paso introspectivo, la poeta muestra la densa transparencia de las cosas y su misterio intacto. Se trata de intuir la hondura de un estar que cobija sensaciones y sombras, las incógnitas perennes de quien sale a la luz y nunca sabe qué itinerario es el que aguarda su caminar a solas.
   Aixa Rava deja hablar al recuerdo para que muestre su legado de asombro. En la evocación manifiesta sus aristas el entorno como marco asociado al despertar de la existencia. La poesía registra la condición temporal y el misterio que cobijan las formas aparentes. Existir es nombrar, intuir aquello que está a punto de despertar.
   En las ráfagas poéticas de Nanim Rekack el transitar social retorna con mirada crítica en un claro ejercicio de compromiso con lo colectivo. Pero también la subjetividad marca el ahora en los espejismos de la evocación a través del deseo y el cuerpo como celebración sensitiva.
   María Cristina Venturini se acerca a lo genesíaco para conocer la realidad en su estado primigenio. Así mismo hace del lenguaje una terapia capaz de diluir heridas y emociones y de traducir sentimientos para que ramifiquen y se expandan vivos como los estratos subterráneos de las raíces. Su poesía aglutina imágenes de sugerente expresividad sensorial.
   La selección se cierra con la mirada poética de Mónica Volonteri. El halo confidencial de su ideario poético explora el abrazo entre el yo plural siempre visto con mirada crítica, cuyos signos muestran un complejo mapa de disonancias, y la evocación de la experiencia biográfica con su semillero de decepciones que caminan entre la verdad y lo posible.
   En nota de contraportada, la poeta española Mónica Manrique de Lara resume el testimonio lírico de estas once voces escogidas como una indagación coral que se contempla en el espejo del paisaje. Un diálogo con un entorno natural, donde se oyen los pasos del tiempo, el extraño valor de la existencia, los motivos para seguir en pie. Poesía de disidencia y búsqueda que hace del poema una afirmación de vida, un territorio que aposa la mirada para que salga al aire la meditación evocadora de un paisaje interior.

JOSÉ LUIS MORANTE



 
   

domingo, 30 de julio de 2023

CASA CERRADA

Clausura
Fotografía
de
Javier Caballero Valencia

 

ENTRE PUERTAS

Un sueño es la mitad de una realidad
 
JOSEPH JOUBERT
 
Esa nada autosuficiente y esclarecedora, que se empeña en la forja de nuevos discípulos.
 
Capacidad intacta para percibir los invisibles movimientos de la inteligencia.
 
Bricolaje. esa ocupación mañosa de la poesía visual.
 
Solvente y plena, la realidad es simultánea al texto.
 
Ciudades y libros comparten la voluntad de ser refugios y las razones para el regreso.
 
La escueta precisión del aforismo pone al pensamiento entre costuras.
 
Soy un lector disperso que ensaya siempre alternativas para regresar al mismo libro
 
Perdido en la geografía de tu cuerpo.
 
El optimista define el caos como una narración abierta.
 
Quedar al margen somete a un estado de melancolía inconsolable.





 
 

sábado, 29 de julio de 2023

HOMENAJE A WISLAWA SZYMBORSKA

Wislawa Zymborska
Premio Nobel de Literatura 1996
(Kórnik, Polonia, 1923- Cracovia, 2012)

HOMENAJE

        Cuando pronuncio la palabra Futuro
       a primera sílaba pertenece al pasado

                    WISLAWA SZYMBORSKA

A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer.
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las sílabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud
en el repliegue.

Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil
que alborota en los nombres su verdad.
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante final de este poema.

     (Del libro Nadar en seco, 2022)





 

viernes, 28 de julio de 2023

LOS OJOS DEL PASADO

Región de Angkor Wat
Camboya, 2017
Fotografía
de
José Luis Morante

 

AFORISMOS INÉDITOS
 
 
A menudo la vida carece de sentido, es abstracta y compleja. La literatura no.
 
Considera cada libro como un ejercicio de aprendizaje.
 
Todo escritor soporta el previsible anclaje de la lectura.
 
La realidad tiene signos secretos.
 
A pie de mar, bajo las palmeras, el terco itinerario del pasado se diluyó. Rumbo incierto.
 
Me gusta explorar con tu piel las noches de doble fondo, en las que caben vigilia y sueño.
 
Esa manía de la memoria de revisar apuntes atrasados.
 
Siempre que concluyo un libro, firmo con la escritura discreta del aprendizaje.
 
La verdad no es un área reservada para soledades ariscas.
 
Cuando avanzo hacia ti te desvaneces.
 
Aforismos desde Camboya


miércoles, 26 de julio de 2023

DESDE LA ORILLA

Desde la orilla
Menorca, 2023

 

ANOTACIONES SUELTAS
 
Hay gente que tiene el don de la hojarasca. Aparece un día, guiada por la experta brújula de un interés concreto (un favor editorial, una reseña, un manuscrito para corregir, una presentación, direcciones de críticos o medios de comunicación, poemas inéditos, un acto literario…) Después, se pierde en la nada, como si nunca hubiese existido, prescindible, muda, perfecta pobladora del último silencio.
 
Como suponía, el responsable de la edición colectiva no acepta ninguna de mis sugerencias. También en la amistad el tejido adiposo de la intolerancia.
 
Imposible borrar la terca cercanía de la estupidez; siempre hay tóxicos que transforman un mensaje afectivo en una bofetada verbal.
 
Estas anotaciones sueltas remiten a la memoria fragmentada del diario, tan útil para clarificar fricciones entre sujeto y entorno. Pero son excepciones. No quiero más sobresaltos obligatorios en mi escritura. Solo el blog como hábito.
 
Cada identidad contiene hendiduras repletas de fantasmas larvarios.

También en la felicidad nunca aparto la vista de la tristeza. Abre y cierra todas las puertas.

(Anotaciones sueltas, 2023)



 
 

martes, 25 de julio de 2023

A PIE DE MAR

Aquí, conmigo
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

AFORISMOS AZULES 

 

Vuelta al estar solo del litoral. Saludo al mar y busco sitio. Después lo de siempre, he quitado una coma y he puesto un punto y coma.

 Un libro puede ser un modesto retrato de la estupidez. Un aforismo también. 

En un texto se corrigen comas, acentos y faltas de ortografía. En la vida se corrige todo, pero  se tarda en rehacer equivocaciones y errores.

La belleza bebe en charcos de adjetivos.

Frente al despliegue de las olas, absoluta coherencia con mi insignificancia. 

(Julio, 2023)






lunes, 24 de julio de 2023

PAULA BOZALONGO. LA PIEL DE LA NARANJA

La piel de la naranja
Paula Bozalongo
Prólogo de Frank Báez
Ediciones Hiperión / Poesía
Madrid, 2022


 FOTOGRAMAS

 

   Antes de abordar la lectura de La piel de la naranja de Paula Bozalongo (Granada, 1991, arquitecta y poeta, recuerdo dos circunstancias íntimamente ligadas al trayecto poético de la escritora: la obtención del XXIX Premio de Poesía Hiperión en 2014 y el Premio Bridges of Struga, concedido por la Unesco en el Festival de Poesía de Struga (Macedonia) a la mejor amanecida de una voz nueva, con el libro Diciembre y nos besamos (Hiperión, 2014). Los reconocimientos impulsaron una excelente acogida crítica y la presencia en antologías como Re-Generación (2016) que la ubicaba entre los nombres propios más representativos del ahora poético. Pero la poeta no cambió el paso y siguió trabajando a ritmo lento, mientras concluía sus estudios de arquitectura. Ese transitar sosegado deja ahora una nueva estación poética de la que Ángeles Mora, en su luminoso apunte de contracubierta, escribe: “Desde el comienzo del libro, la autora se sitúa dentro de una genealogía familiar que la llevó y la lleva de la mano, pero de la que tenía que ir despegándose inevitablemente hasta poder construir el territorio propio, es decir, su necesaria soledad”.
   Sirve de umbral a La piel de la naranja una indagación introductoria  del poeta, narrador y cronista dominicano Frank Báez.  Desde la anécdota del primer encuentro entre ambos escritores en un festival de Bogotá va naciendo un magma literario de complicidad que se asienta en un conocimiento profundo de esta propuesta, a la que ha visto crecer con un “tono sobrio, ordenado y preciso” que tiene algo de tabla de naufragio donde soportar a solas la intemperie. Por tanto, es un libro en el que se entrelaza la experiencia personal y la escritura como asentamiento y equilibrio del transitar del tiempo. ​
  La voz poética se alía con el despojamiento expresivo para recorrer un itinerario de conocimiento. El poema escucha; sondea el rumor confidencial que hace recuento de pérdidas y ausencias: “Los desperfectos hacen / incómoda una casa / pero aquellas presencias que no acaban de irse / la hacen inhabitable”. El dolor y la sombra abren rincones que convulsionan todas las palabras. La emoción se hace un registro fuerte, un puente esencial de acercamiento al yo interior y las contingencias de la realidad como molde del espacio vital. Quien percibe toma conciencia de que lo que sucede es grave y significativo, agrieta la calma y envuelve en sombra lo que toca. La enfermedad se hace estridencia, retumba en cada célula y deja un mensaje de finitud e impotencia en un hablante con una identidad conformada de sustratos emocionales y perspectiva filial. La madre es el centro del poema y quien escribe no puede desprenderse del limo turbio de la enfermedad, una presencia inesperada que provoca el dolor y la queja, las erosiones del derrumbe, como si el miedo fuese el único cordón umbilical. Testigo de un tiempo desapacible, la palabra se hace insistente evidencia y lugar de encuentro del propio latido: “Somos un par / de magnitudes físicas observables. / Somos nada, / principio de incertidumbre / que necesita al otro / para encontrar su sitio: / solo en sus ojos, / solo entre sus manos”.
   El camino argumental integra, junto al habitual poema breve, algunas composiciones en prosa poética en las que se evidencia la textura reflexiva. Es el caso de “Todas las casas están torcidas…” cuyo texto refleja una nítida sensibilidad onírica conectada con el discurso arquitectónico: ese equilibrio inestable es una manera de percibir la realidad que recuerda el sentir lírico de Joan Margarit cuando afirmaba que la poesía requiere un cálculo de estructuras; es un empeño en encontrar la máxima resistencia con los mínimos materiales. Paula Bozalongo también nos deja su propia poética: en “Jarabe contra el ruido””: “Escogí la poesía / por la ficción honesta, / por ser un ritmo ajeno / al miedo de los días. / Escogí la poesía / porque hace de cada lágrima / un frasco de jarabe contra el ruido, / y advierte su prospecto: / en esta irrealidad / también son imposibles los finales “.
   El poema que da título al libro deja en primer plano los rasgos nucleares de La piel de la naranja desde una anécdota infantil: la búsqueda incesante de la perfección que dé sentido a un tiempo de intemperie y soledad. Más que un juego infantil, pelar una naranja suponía cortar la piel como un camino continuo sobre la cáscara expandida e ilesa, dispuesta a mostrar su longitud en espiral.
   Paula Bozalongo explora en su poesía la soledad congénita del ser y también la pulsión expresiva del pasado. La pérdida del añorado entorno familiar obliga a buscar nuevas raíces y alzar los muros de otra casa que afronte una implacable resistencia al tiempo. El tono confidencial del poema, despojado, escueto y esencial, nunca pierde la conciencia de lo temporal. El afán introspectivo descubre un miedo silente que obliga a buscar compañía y complicidad en otras pupilas que conforman la periferia del yo. Todo es transitorio y perecedero. Y hay que esforzarse en mantener ilesa la piel de la naranja o sumar sus fragmentos, como si nada hubiera sucedido.


JOSÉ LUIS MORANTE


domingo, 23 de julio de 2023

ESPAÑA

La puerta del futuro
Fotografía
de
Javier Caballero Valencia

 

ESPAÑA
 
         De haber nacido, haber
         nacido donde estoy:
         en la España sombría
         y heroica de hoy
 
              BLAS DE OTERO
 
 
En su largo trascurso reconozco
grava suelta y arena,
el andar negligente
de un viajero cansado.
España ya no existe como tema poético,
es  solo un sustantivo que dormita
en el viejo jergón
de un poeta social.
 
Quien se acerca al motivo desempolva
limos y arqueología,
el perfil cartográfico
de semántica triste
que rechazos y odios
confunden con espíritus tribales.
Su oratoria proclama
secesión y ruptura,
 hierro firme
que punza voluntades.
 
Yo, sin embargo, encuentro
en las tres sílabas
esa tierra común
donde creció la culpa y la vergüenza,
pero también la luz
que desvela un principio,
una conciencia mítica,
unos itinerarios de regreso,
un bar abierto en el amanecer.
 
España es el ahora:
sombrío espacio y crisis;
la angustia de la grada y el aplauso
a un equipo de fútbol
de palmarés creciente y talla media;
una bandera, un himno y un idioma
para afirmar que sí.
Oculto en el poema sobrevive
el caos de un país imaginario;
un cúmulo de síntomas
que ya nadie resuelve
y en el que ya no arraiga el mediodía.
Pero guardo por dentro
el rigor de su sed y su pobreza,
el no lugar del náufrago.
 
 
                   JOSÉ LUIS MORANTE
 
                   (Del libro Nadar en seco, 2022)
 


 

viernes, 21 de julio de 2023

LUIS FELIPE COMENDADOR. LA ALFOMBRA VEJADA DEL GRAN LEBOWSKI

La alfombra vejada del gran Lebowski
Luis Felipe Comendador
Umbral lírico de Jesús Urceloy
Editorial Ars Poetica
Colección Sola Nocte
Oviedo, 2023

GOTAS DE SOMBRAS


  El director literario de la colección Sola nocte, el poeta y profesor de talleres Jesús Urceloy, renuncia al prólogo habitual para firmar un hermoso soneto en clave humanista. Del mismo, extraigo la idea de que vivir es una continua renuncia, un alargamiento de sombras un día y otro día, mientras se apagan los sentidos. De ese mercurio poético, que toma la temperatura a lo cotidiano y a su conmoción sentimental, se hace la singularidad estética de Luis Felipe Comendador (Béjar, Salamanca, 1957, poeta, editor, aforista, impresor y artista de amplia obra gráfica.
  En el bejarano amanece siempre un verso existencial sin propósitos persuasivos que percibe el discurrir existencial como un cristal opaco, invadido por gotas de sombra. Cada libro es un diario íntimo donde el lenguaje cumple su función comunicativa, y cuyas coordenadas crean un ámbito de concordia entre el acervo cultural y la experiencia biográfica. Con esta poética, que hace de la biblioteca infusión estimulante, se fraguan las composiciones de La alfombra vejada de el gran lebowski, nueva entrega de Luis Felipe Comendador en cuya contraportada, firmada por Álvaro Muñoz Robledano. De la nota mana de forma natural un ámbito de renuncia y pesimismo: “En cada poema de Luis Felipe Comendador la pérdida y la perdición ocupan el lugar que el ritual pazguato nunca les reservó: no el de la revelación, que es pensamiento mágico, sino el de la desvelación, que es pensamiento de oprimidos y emputecidos, decididos ya a dejar de escamotear su rabia para que los significados no sufran”.
  Los textos poéticos de La alfombra vejada del gran Lebowskil tienen una naturaleza claramente culturalista, velan los ángulos intimistas del destello biográfico para argumentar soliloquios y reflexiones sobre un entorno literario germinal, habitado por la presencia de nombres propios muy significativos. De esa recuperación emergen secuencia al trasluz que proyectan enfoques nuevos, instantes diluidos entre la emoción y el sentimiento, envueltos en su propia sustancia. Tal vez lo aclare mejor la lectura directa del poema, convertido en mirador y observatorio, en inventario abierto a matices y alteraciones que encuentran en la expresividad del título una puerta de entrada: “Federico consuela a Juan Ramírez de Lucas”. Lorca, con la cálida voz del erotismo convoca la memoria para que sume piel sobre piel con su pareja sentimental. Sorprende de inmediato la fuerza expresiva de la voz poética trasmutada en la palabra viva del poeta de Granada: quien habla es el holograma del propio autor de los sonetos del amor oscuro.
  Se reúnen casi cuarenta composiciones que conforman con nítida precisión la cosecha lectora de Luis Felipe Comendador. Quien escribe sabe que el punto de partida del poema es la palabra del otro. Y ahí habla con fuerza el tiempo lector del poeta y sus silencios para absorber la voz de José Hierro, Claudio Rodríguez, Ángel González, Vallejo, Neruda, la beat generation; en definitiva la intrahistoria intensa de quien duerme a diario con un libro entre las manos para superar el ensimismamiento biográfico de lo personal y construir puentes que conducen al entendimiento claro de otras identidades. Son presencias convocadas en el paisaje interior de cada poema, versos que despliegan su mapa comunicativo y convierten la tradición en sustrato germinal.
  El poema se caracteriza por su condición atemporal, por localizar su espacio en una dimensión etérea en la que andan a trasmano las ausencias. De ahí que sea posible que Josep Brodsky recuerde a Yeats, Cesare Pavese hable con Pierina en un bar de Turín, o un Catulo, hormonal y humedecido recuerde a Lesbia.
  El itinerario lírico de Luis Felipe Comendador tiene en el cine un soporte esencial. La gran pantalla ha sido continua fuente de recursos expresivos en las estrategias visuales del poema, en los cambios de planos y en el deambular continuo de personajes. Así que el expresivo título de esta entrega tomado de la película cómica El gran Lebowski, dirigida por los hermanos Coen en 1998, convierte a cada poema en una secuencia habitada por un personaje. Desde este enfoque nace una instantánea narrada, un estar pasajero que captura un tiempo mínimo, un soliloquio interior. El poema pone en primer plano el deseo y el sexo como vértices centrales de la identidad que cubren el asentado espacio de cualquier alfombra extenuante, como aquella de Jeffrey Lebowski.
   El poeta sabe que las turbulencias continuas del vivir moldean la esencia del hombre, siempre sometido al vano esfuerzo de superación y circunstancia, a la indeclinable fatalidad del tiempo.  Respirar despliega un variado ángulo de visión donde cada presencia adquiere un carácter simbólico. Los sentimientos mantienen una distancia ambigua, con tramos azarosos que se expanden hacia la felicidad o el desamparo, como si fuesen grietas donde la existencia esconde mutaciones y cambios inadvertidos.  La alfombra vejada del gran Lebowski, desde su mirada fragmentaria, contiene una intensa narratividad lírica. Sus piezas conforman un árbol de luz, una realidad atemporal que aporta a quien se acerca la claridad gozosa del encuentro, esa propuesta de la palabra  hecha refugio, indagación y búsqueda.   
 
                                                                  José Luis Morante



jueves, 20 de julio de 2023

ALGO DE VALOR


 

ALGO DE VALOR
 
Hay gente que se cree que todo
 lo que hace con cara seria es razonable
 
G. C. LICHTENBERG
 
   Contagió su existencia de un insólito afán acumulativo. Vivía en la sospecha de que era depositario de un derecho excluyente y privado. Todo le pertenecía. También al respirar guardaba oxígeno y anhídrido carbónico.
   Murió pronto, pero no se redujo su voraz posesión. La cara seria de su voluntad acumulaba inane un valor subterráneo, esa profunda grieta del vacío.
 
(De Cuentos diminutos)



 


 
 

 

miércoles, 19 de julio de 2023

UN LUGAR EN EL AIRE

Tailandia
(Álbum familiar)

 

AFORISMOS
 (Julio, 2021)
 
No confío mucho en mis certezas. Todas adolecen de desfase horario.
 
También cuando acierto, mantengo la distancia.
 
En la biblioteca personal, hay poesía que huele a tanatorio.
 
En el césped del verano hay desnudos que se secan en mis ojos.
 
Duerme tranquilo. Al despertar, no te espera nadie.
 
El apogeo de la vanidad precisa en la piel el doble ombligo.
 
La opción de olvidar por imperativo estético.
 
Saltó cuando supo que había para él un lugar en el aire.
 
La humildad tiene la desolación de un piso sin muebles.  
 
Las palabras en verano tienen la piel enrojecida y arena en los pies.
 
El intimismo soporta mal el estorbo de la verdad.
 
En la senectud  las utopías bajan la voz.

JOSÉ LUIS MORANTE




martes, 18 de julio de 2023

LUIS GARCÍA MONTERO. UN AÑO Y TRES MESES

Un año y tres meses
Luis García Montero
Tusquets Editores
Colección Nuevos Textos Sagrados
Barcelona, 2022

  

ELLA, CONMIGO


   Corresponde a Luis García Montero (Granada, 1959) ser nombre e influencia referencial en la configuración del mapa poético contemporáneo en español, tras impulsar, con plena energía, un incansable proceso creador en prosa y en verso. En su obra en marcha, ambas estrategias expresivas mantienen estrechos lazos; comparten en su confluencia un mismo ideario humanista e introspectivo. Reafirman la apuesta por un registro de calado humano, nutrido en el conocimiento de la tradición y en el transitar de la experiencia. Su desarrollo reflexiona la sensibilidad profunda del hablante verbal y sus relaciones con la coyuntura histórica donde toman cuerpo las aspiraciones, sueños y posibilidades del yo biográfico.
   En el ámbito escritural del profesor y ensayista, lo vivido conforma de manera consciente el suelo firme del poema. Por eso, el vitalismo de Almudena Grandes, amor perenne y compañera sentimental para habitar la casa durante décadas, está presente en los libros más emblemáticos del cauce lírico, desde los acordes celebratorios de Completamente viernes (1998)  hasta la compilación monotemática acogida en Almudena (2015).  La pérdida de la  escritora madrileña, fallecida a los 61 años, impulsa ahora, con fuerza, desgarro emocional y constancia, el homenaje que hilvanan los poemas de Un año y tres meses. La escritura suscribe una declaración de amor que trasciende lo literario y reflexiona sobre el derrumbe físico y la pérdida, ajena a abstracciones espirituales. El título del libro, para quien esto escribe, conversa directamente con la materia lírica de Joan Margarit, cuya poesía está plagada de afinidades con la de Luis García Montero, a pesar de pertenecer a encuadres generacionales distintos. En Joana (2002) libro clave del Premio Cervantes catalán que se hace dolorosa crónica autobiográfica, se incluye el poema “Profesor Bonaventura Bassegoda” en el que se guardan estos versos: “Hoy hace tantos años, tantos meses / y tantos días que murió mi hija…”. Mantienen hilos que conectan con el vaivén de precisión temporal que define la enfermedad y ausencia de Almudena Grandes, ese abrumador proceso de deterioro,  instalado en la memoria del poema. El sujeto poético sabe que ninguna épica, por más que el amor y la voluntad monten y fijen sus andamios, será capaz de cambiar la trama discursiva del último viaje. Solo queda afrontar la presencia continua de la sombra y poner en los gestos la máxima ternura, como recuerda la cita prologar de la propia Almudena: “mientras él pudiera lavarla, peinarla, acariciarla…”. El amor es un punto de encuentro pactado entre dos. En él conviven “El misterio y el secreto”, esas expresiones de la máxima desnudez sentimental; reformulan oscuras preguntas de los que no saben qué decir. Suenan a lluvia fuerte que emociona y zarandea por dentro a quienes comparten la misma habitación y han prolongado esa estela de hábitos que caligrafía la convivencia y la rutina: “El amor es también una luz negociada. / Me das tus sueños al vivir los míos. / Te doy mis sueños al guardar los tuyos. / Historias que se enlazan como cuerpos.”. Son vidas que parecen imaginarias, pero que imponen la verdad de su ficción, como si buscaran en esa certeza de realidad la propia razón del arte: la poesía es el empeño por vivir otros territorios existenciales y dar cauce a sendas sentimentales que dejen al sol el amor a la vida y los cuidados. El empeño amoroso es disposición total al servicio de la amada y plena voluntad para estar con ella, como sucedía en el soneto de Luis de Góngora, que inspira el verso final.
   La desnudez se impone en el pulso narrativo del libro, sin que nada enmascare el estado de ánimo de quien escribe, herido por el desenlace de la enfermedad y por los sucesivos diagnósticos.  Lo diario son arenas movedizas que engullen. Mientras, el discurrir temporal prosigue, ausente, con fría indiferencia, como si el hacer daño fuera una costumbre que impone su orden quieto al desorden de siempre. La beligerante realidad cambia la sensibilidad de cada día, como si el tiempo se contagiara con una aspereza impertinente que exige estar alerta y aceptar la dolorosa condición del náufrago, que bracea cansado sobre una superficie de desasosiego. Ahora suena estridente esa voz del después que “De forma descarnada, sin mentiras / ni argumentos inútiles / nos habla de la vida que hay después de la muerte”.
   Uno de los rasgos de carácter de la narrativa de Almudena Grandes es la predilección por los derrotados, por esos personajes que someten sus actos a la fuerza del destino. Que hacen de cada día una trinchera. Lo recuerda Luis García Montero en el poema “Resistencia” para dar sentido a la hermosa palabra en este intervalo del desplome total. Los que vuelven a casa, tras el paso por el hospital, regresan casi vencidos por los hechos y el cansancio y sienten su indefensión y la falta de ayuda en esta retirada hacia los paisajes interiores de la casa, hecha cuartel de invierno.
   La evocación, en este tiempo de ausencia y despedida, hace del recuerdo una exploración interna desde la conciencia ensimismada del yo. Supone, por tanto, volver a la amanecida del amor, rescatar su anecdotario, una suma confusa que entremezcla el ahora y el mañana. Desde el lenguaje se gesta un itinerario de ausencia donde habrá de cobijarse el amor de siempre: “Supongo que este modo de sentirse / definitivamente hundido / es una forma mía de estar enamorado / para empezar de nuevo / una vida distinta / con el amor de siempre“.
   La soledad condena a una situación paradójica que desliga la identidad de lo referencial: en la casa no hay nadie y tampoco la ciudad es la misma. El yo se convierte en una réplica de sí mismo, un animal doméstico que se debate entre el nunca y el siempre, acorde con la cadencia arrítmica de una temporalidad imprecisa y de una convivencia sin nadie.  La muerte es un viaje de largo recorrido, sin regreso, y la escritura es una despedida que no puede rebasar la realidad del dolor y la ausencia. Duele esa áspera confrontación del enamorado con el parco lenguaje de la finitud, cuya estridencia nunca permite cerrar el círculo del desasosiego. Se gesta así un espacio abierto a la reclusión introspectiva por el que sobrevuelan viajes comunes, secuencias existenciales y la sensación de que ahora nada tiene sentido. Cuando llega el amanecer, las imágenes solo muestran colores otoñales y luz sucia.
   En Un año y tres meses el amor es el centro del círculo, aunque los poemas cobijan otras indagaciones como la función catártica de la escritura. Escribir es poner piel y caricia en las palabras para que razonen sobre la enfermedad y los demoledores efectos secundarios que cambiaron hábitos, esperanzas y sueños; que sembraron una terca sensación de impotencia y soledad entre los transeúntes. También se bucea en la presencia de la muerte, como un largo ocaso de un año y tres meses, que será en cada instante una declaración de amor, la hermosa narración de una despedida que quiere ser abrazo.

 
JOSÉ LUIS MORANTE

Revista cultural Turia, nº 147
págs  475-6







lunes, 17 de julio de 2023

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA /ON AN AUTOBIOGRAPHICAL NOTE

Hilos de la memoria
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
 
 
Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
 
Como soplo de aire
que aventara las ramas
con una floración de duermevelas,
devanaron los años
 una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
 
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de vuelo corto
y ahora lo vivido es una polvareda
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
 
Sigo al borde de mí;
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.
 

ON AN AUTOBIOGRAPHICAL NOTE
 
 
I was born (forgive me)
with black and white television.
The diminished reality,
gained fictitious luster among the viscera
of the blissful gadget.
Retracted astonishment,
the picturesque ballet of the first astronaut
soon after treading the moon.
The Vietnam War sowed the red
fear of the monsoon;
sadness stretched out its measuring tape
with unforgettable signs,
and the child I was crossed the street
to fade away.
 
Like a breath of air
that winnows the branches
with a flowering of slumber,
the years reeled by
a drowsy stillness,
full of burdens.
Nothing is left over to oblivion.
 
The dubious truth of a short flight
aged with me
and now what I have lived is dust
that hides behind.
Nothingness returns.
 
I am still on the edge of me.
I am a dwindling map
nestled in waiting.
There are no peremptory questions left.
The future belongs to others.
 
        (Traducción al inglés de Don Cellini)

jueves, 13 de julio de 2023

AFORISMOS CON CAFEÍNA


 

AFORISMOS  CON CAFEÍNA
 
 
El pesimismo predice esos trayectos que acaban sin pasos.
 
*
 
Empeñado en sostener la realidad diaria, sus palabras acogen la pretendida solidez del humo.
 
*
 
Se hizo sindicalista, el oficio natural de una inteligencia en huelga.
 
*
 
Ser lo que uno es, sin fecha de caducidad.
 
*
 
Como eriales de sombra, las noches permanecen intactas tras el despertar.
 
*
 
El desconcierto es un optimismo que guarda luto.
 
*
 
Existir supone confianza en la racionalidad cartesiana del  caos.
 
*
 
La mano fértil de los escritores que pintan casas a domicilio.
 
*
 
En la prudencia de la poda, los huesos y cartílagos del crecimiento.
 
*
 
La pandemia calcina relojes; el encierro contiene sus propios husos horarios.
 
*
 
Los errores abren paso a una épica de flechas ciegas.
 
*
 
A diario el estruendo de una identidad ficticia en un ámbito de ficción. La vida es un sueño crecido entre la bruma.
 
*
 
Soy un prófugo obsesivo; me gusta huir conmigo.
 
*
 
En el núcleo germinal del poema todo lo que está fuera de plano.
 
*
 
Dentro de aquella tertulia literaria se hablaba el mismo idioma, el de un bosque de cactus.
 
*
 
Prisa por vivir. Quería llegar a tiempo a la inexistencia.
 
*
 
Biografías completas obstinadas en hacer del yo un lugar único.
 
*
 
También la sed se queda huérfana.
 
*
 
Me gusta oír esos silencios rotos, desgarrados por más silencios.
 
*
 
Nunca enmascaro mi experiencia bélica; está llena de batallas perdidas.
 
 
José Luis Morante
 
Aforismos inéditos para la revista ELIPSE
 
Madrid, enero-febrero de 2021
 
 
 
 

miércoles, 12 de julio de 2023

ASCETISM0

En el camino
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia 

 

ASCETISMO

 

Necesitaba poco. Y lo poco que necesito, ya no lo necesito

 

Su proceder fue sumando una correcta sucesión de hábitos. Limó necesidades hasta soportar un ascetismo extremo, de rostro sombrío, en el filo cortante de la renuncia. De noche no alteraba costumbres. Cuando dormía, vencido por el cansancio, su imaginación buscaba un hueco propicio y en él alojaba siempre el mismo sueño.




martes, 11 de julio de 2023

A CUALQUIER SITIO

Direcciones
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

A cualquier sitio

 

JOSÉ LUIS MORANTE
 
                                                                                               
                                                                    Todo es siempre menos
 
                                                                                     JRJ
 
 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
*

lunes, 10 de julio de 2023

LA ESCRITURA Y SUS DEMONIOS

A pie de mar
(Menorca, 2023)

                                                         


                                          LA ESCRITURA Y SUS DEMONIOS

 

MARIA PAZ G. SANTANA.

   La biografía profesional de José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956) integra casi cuatro décadas de dedicación a la docencia y una prolija cosecha literaria que multiplica géneros y publicaciones. Con el poeta abulense hablamos en su retiro de Oropesa del Mar, en Castellón, donde continúa con los hábitos de siempre: lecturas, reseñas críticas y creación personal, mientras completa sus compromisos literarios de otoño.

 

¿El escritor vive de espaldas a lo diario? 

Lo cotidiano es el gran escaparate que surte la despensa creadora del escritor. Por tanto, congeniar con lo contingente es una tarea ineludible, que no admite excusas. Quien habita el taller literario no es un misterioso ectoplasma, es una presencia que está dentro de lo real y lo doméstico constituye su medio natural, su casa.

¿Qué impulsa a escribir? 

Se me disculpará esta enumeración caótica. Vivencias, lecturas, emociones, imágenes, audiciones musicales, obsesiones, carencias y estados de ánimo. Un semillero tan fértil que a diario se multiplica su onda expansiva. 

¿Hay cárceles de tinta?

 Claro, la literatura también tiene sus callejones sin salida. Hay que saber escapar de la prepotencia intelectual, a la que nos tienen tan acostumbrados los erasmus del dogmatismo y los multipredicadores domésticos; y hay que buscar salidas de urgencia al plagio y al autoplagio, que es una forma extrema y lastimosa de la reiteración. La crecida digital ha multiplicado otras trampas como la manipulación ideológica, la desinformación laberíntica y la codificación de un pensamiento único, uniforme, aséptico, de digestión apresurada. 

¿Qué queda por aprender, tras una trayectoria tan poblada?

Casi todo, no se debe renunciar jamás al aula abierta del aprendizaje; la realidad está llena de recovecos inexplorados y guarda dentro un paisaje transcendido que integra otros itinerarios insólitos. Así que el nomadismo es condición natural de quien escribe. 

¿Indicios de nuevos proyectos? 

El tiempo de otoño añade una nutrida página de novedades; hay algunas ediciones a punto de salir, en unos meses sale un nuevo libro de aforismos y conspiro para que una antología de microrrelatos vea pronto estación de llegada en una editorial madrileña. En fin, el sosiego de los termómetros otoñales será necesario para afrontar tantas tareas pendientes. 

Gracias por buscar un hueco a mis preguntas en este lugar que solo invita a mirar las olas

El diálogo con el mar siempre es compatible con las palabras. El tiempo vacacional cambia las localizaciones, pero preserva los hábitos y yo, como afirmara G. K. Chesterton, “Nunca he tomado en serio mis libros, pero tomo muy en serio mis opiniones”. Muchas gracias por este diálogo playero.