miércoles, 29 de noviembre de 2023

XAVIER OQUENDO TRONCOSO. TIEMPO ABIERTO

Tiempo abierto
Xavier Oquendo Troncoso
Prólogos
de
María Ángeles Pérez López
José Luis Morante
Valparaíso Ediciones
Granada, 2022 

 

SUTURAS CON VOZ


   El trayecto poético de Xavier Oquendo Troncoso (Ambato, Ecuador, 1972), Periodista y Magister en Escritura Creativa, sobrepasa los treinta años de escritura. Comienza en la década de cierre de siglo con el cuaderno Ahora que soy joven, editado en Quito en 1990 y considerado por su autor como salida exploratoria, de aprendizaje y tanteo; y abarca hasta 2022 una docena de títulos, con presencia fuerte en compilaciones y antologías individuales y colectivas. Las reediciones y los traslados a otras lenguas dejan constancia del compromiso ininterrumpido con el género y de la identidad central que mantiene el poeta en el ámbito lírico en español.
   Su última entrega Tiempo abierto reúne los libros Tiempo abierto y Compañías limitadas y añade prólogos de María Ángeles Pérez López y José Luis Morante. La introducción de la profesora universitaria, recientemente galardonada con el Premio de la Crítica en la modalidad de poesía, opta por el enfoque lírico. Sus páginas aportan una deslumbrante belleza léxica: “Saltan hojas y limones en su libro de nueces sin abrir. Se desperdigan hacia el suelo de la página como raíces en las que el texto crece para señalar lugares inauditos: notas a pie de página que expanden el tiempo…”.  El análisis deja también un demorado sondeo de conexiones culturales que fortalece la inserción de la obra en una tradición plural, de registro polifónico, en las que son itinerarios frecuentados el surrealismo, César Vallejo y el estilo sálmico y luminoso de Walt Whitman.
   Xavier Oquendo Troncoso elige el formato del poema en prosa para mostrar al paso los lugares inauditos de lo vivido, las suturas con voz. Sin la pretensión de continuidad del dietario sentimental, pero con su afán enunciativo, lanza al aire secuencias que iluminan la íntima biografía, que es la que más cosas nos explica, como argumentara Miguel de Unamuno. En esas instantáneas verbales, el pretérito recobra las sendas personales y propicia desplazamientos capaces de convertir los recuerdos en interlocutores fiables. El apartado “Ayer” captura el ademán del aire; abre la ventana a los indicios de un trayecto existencial que se hizo camino hasta el ahora. Todo es evocación y sinestesia. El olor de la casa del padre y la luz amarilla son vigilia sostenida en la casa de la memoria. Desde el primer texto el poeta dilata la semántica argumental con un nutrido paratexto donde aglutina citas, poemas, fragmentos de canciones, recuerdos que dejaron los caminos sinuosos de la lectura, viajes y teselas culturales que conceden la palabra a magisterios esenciales del canon.
   La compilación final “Hoy” se abre con un ejercicio de introspección literaria. Lo metapoético enaltece la fuerza de la escritura y su potestad para fortalecer la textura de lo transitorio. La palabra es estación, rompe los candados del mutismo, muda y regresa, cambia y vuelve los ojos a la lentitud encendida del transitar. El retorno al ahora integra una meditación fragmentada sobre el hecho poético, pero también es una azarosa crónica del pensamiento en libertad. Quien asume la voz verbal hace balance, desempolva recuerdos, recorre la llanura de lo incierto y asume su condición poética acumulando imágenes que convierten los elementos del lenguaje en una invitación al conocimiento y el asombro.
   El texto “Consejos imposibles para un aprendiz” recoge indicios para una poética. En ella prevalece la imaginación frente al discurso dogmático porque “la palabra es una figura que solo conmueve en su sonido, no en su significado. Sólo es válida en su tono, no en sus intenciones”.
   El libro homónimo Tiempo abierto es un compendio de contrastes. Conjuga la actitud confesional autobiográfica con otros registros de conocimiento que proyectan el discurso sobre lo cotidiano. Sus teselas unen realidad y ensoñación para generar un mundo propio, un espacio de pensamiento que diluye nieblas y extravíos, que abre el surco del tiempo para dar suelo firme a lo fugaz.
   La mirada crítica de José Luis Morante sirve de pórtico a Compañías limitadas, cuya primera edición se realizó en 2019. El poeta y crítico abulense recalca el sentimiento amoroso como núcleo germinal de las composiciones. El amor moldea la conciencia reflexiva del hablante verbal que se convierte en paisaje especulativo y cambiante. El enfoque emotivo no desdeña la ironía, como mirador distanciado, aunque la implicación reflexiva es continua al abordar el largo recorrido, desde los primeros hilos de la amanecida hasta los senderos de la incertidumbre, cuando la intemperie aguarda para cubrir la piel con el relente de la soledad.
   Xavier Oquendo Troncoso da a su entrega un carácter dual y compila las composiciones en dos apartados, aparentemente contradictorio: “las compañías” y “Las soledades”. En la composición inicial “Afectos Cia. Limitada” la red tendida del sentir emocional entrelaza en sus manos la cartografía del estar compartido. La excelente composición deja en su desarrollo argumental la sensación de que existir requiere la presencia cumplida del afecto, la respiración del otro como permanencia y hábito estable. Desde ese umbral del nosotros, las palabras trazan una estela expresiva que sustituye el intimismo coloquial por una dicción torrencial, densa, vestida de sugerencias que añade onirismo, rupturas de lugares comunes y comparaciones sorprendentes. El resultado es un cúmulo de sensaciones, un espejo fiel en el que encuentra cobijo una conciencia en vela, que resguarda la proximidad del otro.
   Pero se impone lo transitorio en el estar y hay que recomponer itinerarios y habitar, en la zona de sombras del idioma, nuevos pasillos. Se recuperan en los poemas presencias familiares, homenajes a magisterios y evocaciones cuyos acordes no ha debilitado el tiempo. Y nunca falta en los versos la indagación sobre el sentido existencia en esa larga senda hacia la madurez crepuscular: “El futuro es siempre gloria entre comillas, / es firme expectativa en la barcaza que me lleva / por el lago anaranjado de mi astucia. / No es firma ni pacto ni protocolo ni arbitraje. / No es que me conservo en el hielo / ni que Dorian Grey hizo su viaje de tuerca”.
  El conjunto “Las soledades” recoge los átomos dispersos de la convivencia. El balance deja la sensación de una vida a medio hacer, donde los instantes felices se escribieron con frágiles garabatos. Desde esa orfandad emerge una soledad estatuaria, fría, que busca agua potable en las palabras y en la música.
  Los poemas de la sección metaliteraria “La poesía” establecen un diálogo conjetural con la creación; el taller literario, con sus modos y formas, es una invitación a la felicidad, una propuesta de recorrer un paisaje abarcable de ángulos e itinerarios inéditos. Las palabras expanden realidad, sacan a la imaginación a mediodía y recorren, con paso silente, el pensamiento para que nunca sea tierra baldía.
   En su diversidad, ambos libros, Tiempo abierto y Compañías limitadas, comparten el rico contexto verbal y la tendencia a la reflexión introspectiva como vitalidad y génesis del enjambre temático. La mirada al yo es expansiva y dinámica; acoge también innovadoras perspectivas y latitudes del entorno; es expresión de un destino asumido que purifica y da serenidad, que pone suelo firme a un presente huidizo mientras modula una canción que aleja el frío.

JOSÉ LUIS MORANTE



 

 

 

martes, 28 de noviembre de 2023

EXTRAVÍO


 

EXTRAVÍO

 

   Perdida en un gélido viaje al Cabo Norte, entre la luz oscura del sol de medianoche, la sombra ha ido viajando de cuerpo en cuerpo, con el anhelo del perfecto ensamblaje. Nunca encontró brisa favorable aquella aspiración. Cada nueva identidad portaba en su epidermis asimetrías y desajustes, apéndices que empujaban al despegue inmediato. Con pasos de regreso busca ahora la oscuridad polar. Imagina, engullida en una noche sin contornos, tal vez encuentre sitio en otro cuerpo. 

(De Cuentos diminutos)

 

 

 

viernes, 24 de noviembre de 2023

HETERÓNOMOS

Librería Antonio Machado
Plaza de las Salesas, Madrid

   

 
HETERÓNOMOS
 
 
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.
 
                                         
JOSÉ LUIS MORANTE

miércoles, 22 de noviembre de 2023

CUOTA COMPLETA

Laberintos verbales

 

CUOTA COMPLETA

    Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las cercanías de un bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia.   


(De Cuentos diminutos)


 

lunes, 20 de noviembre de 2023

ABRIR LAS ALAS

En vuelo

 

ABRIR LAS ALAS

 

(Aforismos)

 

 
Solo habla consigo cuando hay un intérprete disponible.
 
La impaciencia aconseja hornear semillas.
 
El toldo del tragaluz es un oxímoron.
 
Entre los misterios de la inteligencia, el empeño de ocultarse a diario.
 
Quien no sabe dónde ir  mantiene siempre un inquebrantable compromiso con el traspiés.
 
La humildad cumple con mérito la función de ser nota a pie de página.
 
Rareza: una amistad sin ánimo de lucro.
 
Cuando aletea cerca, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.
 
Esas voces que visten a diario papel de lija y ganan altura cuando callan.
 
Acabé identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.
 
Es acaparador y avaro; cuando respira guarda el oxígeno y el anhídrido carbónico.
 
Qué triste la lectura volátil, la que no tiene huellas dactilares.
 
 (José Luis Morante)



 
 

 

sábado, 18 de noviembre de 2023

REPLIEGUE TÁCTICO EN LA NADA

Sirena sobre pez
Monumento a Alfonso XII
Parque del Retiro, Madrid

  

REPLIEGUE TÁCTICO EN LA NADA
 
Estatuas,
cada una de vosotras acaso
 es copia exacta de un gesto perdurable
que merece ser huésped
del arca de Noé de la memoria;
solo me otorga a mí
carnet de residente en este parque
la aceptación sumisa del olvido.
En el naufragio restos;
el sabor denso de las amanecidas
arrastrando erosiones
hasta el cuarto de baño.
Y allí
-vulnerado reducto-
encadenar los ojos a un espejo
salpicado de herrumbre
que mide el deterioro
hasta ponerme triste,
siendo entonces urgente
la tibia absolución de un puñado de agua.
Bostezaba la urbe.
La calle estaba recién puesta,
resplandeciente y dócil,
huérfana de papeles y hojas mustias.
Me sonaban los pasos a verso en  asonante.
Luego era el ruido
estallando en mi terca soledad,
un paréntesis lleno
de estúpidas acciones sin sentido,
rotas, de cuando en cuando,
por el ring estridente del teléfono…
Al piso regresaba, cabizbajo,
enfundado en un traje de preguntas
cortado a la medida de un jugados de basket.
Una tarde sin fecha
me coroné de ortigas y dispuse
este rincón recóndito.
Mi estancia entre vosotras
es un repliegue táctico en la nada.   

     (Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)







viernes, 17 de noviembre de 2023

BENITO ROMERO. CABOS SUELTOS

Cabos sueltos
Benito Romero
Ediciones Camelot
Aforismos y Microrrelatos
Villaviciosa, Asturias, 2023

 

GENTE DE LA CALLE

 
  Cada escritor elige su particular cadencia expresiva, la propia interpretación literaria de una realidad expandida en la que trata de expresar recorridos mentales y sentimientos. Benito Romero (Santa Cruz de Tenerife, 1983), Licenciado en Filosofía, Máster en Formación del Profesorado y profesor de instituto, mantiene una permanencia constante en las aceras del aforismo. A su lacónico misterio ha dedicado las entregas Horizontes circulares (2018) –Premio AdA de la Asociación Cultural Apeadero de Aforistas-, Desajustes (2020) –Premio de Aforismos La Isla de Siltolá en su segunda convocatoria-, y Una galaxia imperfecta (2022). Al cálido balance se suman las meritorias participaciones en proyectos colectivos como Diccionario Lacónico del recordado filósofo Miguel Catalán, Espigas en la era, diáfana antología de aforistas contemporáneos, impulsada por Elías Moro y Carmen Canet, que realza el intervalo de plenitud gozosa del decir breve y en Me acuerdo, un cuaderno colectivo coordinado por Karina Beltrán.
 La voluntad lacónica del escritor canario precipita una nueva amanecida, Cabos sueltos, un abrazo de complicidad entre el aforismo y el microrrelato que debe su título a un aforismo de Ricardo de la Fuente: “Es tan corta la vida que no alcanza para atar cabos”. Benito Romero organiza la producción del libro en dos partes de similares características formales, cada una de las cuales contiene tres secciones. Sin que existan quiebros ni rupturas en la temperatura general de la entrega.
  La sensibilidad narrativa concede al autor el perfil meritorio del testigo. Mirar fuera desde la omnisciencia es una invitación al asombro en la que se entrelazan percepciones, sentidos y pensamientos. Así se teje una red de situaciones que puntualizan momentos vitales y análisis de los laberintos del entorno rompiendo la estructura habitual de la frase breve mediante destellos dialogales. Cada periplo existencial consume tramos de apariencia diferenciada. La infancia, por ejemplo, es luz y claridad, confianza plena en la posibilidad que hace del lenguaje plenitud comunicativa, un territorio de paradojas y contrastes, una inagotable veta de humor e ironía en la que se contraponen los roles infantiles y la supuesta madurez adulta. En el apartado inicial “Metamorfosis” encajan estas secuencias que difunden el cromatismo del ahora con la espontaneidad de lo intuido. En la adolescencia, en cambio, se trata de mantenerse en pie sobre una tabla de equilibrio inestable.
  El mosaico convivencial del aula se convierte en asunto reincidente; es descrito repleto de hilarantes teselas verbales, como si la experiencia docente convirtiera el contacto con los alumnos en un manantial de ocurrencias. Son momentos únicos, deducciones gustosas, asonancias estridentes que percuten en la existencia desde enfoques heterodoxos. El profesor abandona el púlpito y el tono didáctico de la jerarquía para convertirse en un interlocutor cercano, dispuesto a compartir filosofía doméstica y terapia pensativa, siempre con una ironía entusiasta que transforma el surrealismo en abrazo.
   El veinteañero como etapa difusa que apenas participa del formato convencional de la madurez se aloja en “Tránsito”. Los mínimos esbozos argumentales apuntan al tratado sociológico sin pretensiones, sugieren planos mentales aleatorios sobre la convivencia, el sexo, las relaciones personales o los variopintos intereses que mueven los comportamientos sociales. En los distintos periodos vitales conviven el estruendo presencial del entorno y la senda hacia dentro, como se percibe en los fragmentos de “Ocaso”. El tiempo va depositando su epitelio de escepticismo y su grisura crepuscular; muda la visión subjetiva.
  En la segunda parte predomina un laconismo extremo. La reflexión existencial se asienta sobre el sustrato básico de una nimiedad aparente. Benito Romero enlaza entre sí las tres secciones con títulos complementarios: “Nimiedades mínimas”, “Nimiedades medianas” y “Nimiedades máximas” que se esfuerzan en alejarse de lo pretencioso para observar desde la distancia justa y percibir la voz directa del lenguaje. Las dudas permanecen en vigilia, dispuestas a preguntar de inmediato qué haces ahí, sentado y tan serio. El tránsito temporal acumula banalidades, pone a descubierto que la estela confidencial no es más que un cúmulo de obviedades y lugares comunes que dicen lo que dicen sin decir casi nada.
  La voz del aforismo admite muchas modulaciones. La brevedad encierra un cúmulo de enfoques. Benito Romero presenta en Cabos sueltos una geografía escritural donde se hibridan el apunte sociológico, el ludismo verbal del chiste y las instantáneas argumentales que fijan el momento. Quien escribe dibuja situaciones, muestra reflejos de una realidad contradictoria repleta de rostros anónimos que comparten el mismo espejo. Gente contradictoria que explora las dimensiones de lo real y las dimensiones especulares de las redes sociales. Una monotonía que vuelve sobre los mismos temas como si fueran las casillas de un jugador de ajedrez. Pero en ese estar contradictorio y repetido siempre hay hendiduras gozosas, respuestas a la condición de ser, lugares que nos muestran el forcejeo con la realidad para salir indemnes a diario. Siempre un disfrute la levedad en vilo de Benito Romero.
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE  
  
 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

JAVIER DEL PRADO BIEZMA. GRUTAS Y GRUTESCOS

Grutas y grutescos
Javier del Prado Biedma
Poema de contraportada de Antonio Daganzo
Plaquette de poesía
Editorial Búho Búcaro
Madrid, 2023

 

MIRAR  DENTRO

 
   Con el personal diseño artístico de la poeta Pilar S. Tarduchy, llegan los nuevos cuadernos poéticos de Ediciones Búho Búcaro con nombres de alto interés literario como Teresa Gómez o Javier del Prado Biedma. Son muestras de excelente calidad que refrendan el papel imprescindible de la edición independiente y su continuo forcejeo con el mercado, a través de una voluntad férrea de seguir sembrando acotaciones dialogales con el lector, a pesar del habitual pesimismo que augura esos trayectos frágiles que acaban sin pasos.
  Hace ya una década que Javier del Prado Biedma (Toledo, 1940) me honra con su amistad. Escritor de largo recorrido, humanista y docente universitario, ensayista y teórico de la literatura con una incansable producción propia y autor de prólogos referenciales, ha dejado en la imprenta más de veinte entregas, multiplicando además varios centenares de artículos de investigación. Un sabio sin más que ha hecho del espacioso campo de la literatura una tarea fieramente humana y una rotunda afirmación de la inteligencia. ​
   Grutas y grutescos asume también el subtítulo de “Fantasías para niños y adolescentes sabios y perversos”. El introito aclara que el material poético procede de un rescate personal que integra las tempranas composiciones de Arqueologías del yo. Es, a juicio del autor, “un conjunto muy diferenciado de mis primeras canciones, sentimentales y pseudo-místicas, que era mi forma de crear poesía por aquel entonces”. Javier del Prado Biezma señala además dos cuestiones de notable calado: el asentamiento en la palabra del axioma vital y la importancia formativa de la música francesa de finales del siglo XIX y principios del siglo XIX de donde mana la idea de “suite” y su paralelismo en la poesía como material breve y fragmentario, dispuesto a componer grutas interiores y grutescos ornamentales.
  Los poemas mantienen títulos enunciativos que orientan cabos argumentales. En el comienzo del cuaderno “Suite de la gruta del amor desesperado” hallamos tres breves fragmentos que comparten temática amorosa. Su plenitud simbólica personifica en las palomas la libertad del vuelo, la fuerza de ser más allá de los ojos. El segundo fragmento, por su perfección formal, recuerda la cadencia musical de la suite: “Una sonrisa remota / erguía, flecha, su tallo, / sobre el lago de una boca… / Vibraba como una cuerda / de viola. “.
   “La gruta del olvido” enfoca la relación amorosa como un tesoro oculto y subterráneo, una barca ilusoria mecida por las olas sobre la superficie que, aislada e inasible, se va desvaneciendo en el tiempo. El apartado mantiene cierta continuidad de tono con “La gruta de la pureza”, cuyo formato dialogal da voz a elementos del entorno como el estanque o el ciervo, espectadores cómplices de la amada y de su persistente idealización: es aljibe de pureza, bebida fresca para los labios del poeta y flor que vela en las aguas del  reposo nocturno.​
  La idea central del amor percibe otros escenarios simbólicos como la luna, elemento central del universo imaginario de la noche que protagoniza canciones o baladas. También el viento como laberinto y sueño, o como tenaz causante de la música  Y a estos elementos de complicidad y compañía se suman la serpiente, la sombra, la música o los animales que pueblan las fantasías nocturnas.​
  Los poemas aurorales de Javier del Prado Biezma expanden una atmósfera onírica y celebratoria. Hacen del amor una búsqueda que aleja la soledad y abre ventanas a un imaginario a trasmano. Anulan referentes biográficos para añadir a las teselas dispersas del entorno una función poética. Abren márgenes y miradores para que las palabras se llenen de luz y depositen en el epitelio cálido de los sentimientos los fragmentos de un sueño.

JOSÉ LUIS MORANTE



martes, 14 de noviembre de 2023

FÉLIX MARAÑA. EL BOSQUE NO ES UN ÁRBOL REPETIDO

El bosque no es un árbol repetido
Félix Maraña
Prólogo de Valentín Martín
Huerga & Fierro Editores
Colección Graffiti
Madrid, 2023

 

UN MAR SIN RIBERAS


   La personalidad creadora de Félix Maraña (León, 1953) está marcada por el periodismo cultural. A él ha dedicado un largo trayecto laboral multiplicando páginas y artículos en las publicaciones del grupo Vocento. Pero la biografía personal de este castellano-leonés afincado desde niño en San Sebastián aglutina también una persistente senda lírica que comienza en 1981, cuando amanece su primera salida Ataduras de la noche.
  El cauce poético se renueva ahora con  El bosque no es un árbol repetido, una extensa compilación de sonetos prologada por Valentín Martín que añade como subtítulo un guiño unamuniano: “Sonetos y soñetos”. La entrada “Libro de la reconciliación” proyecta una voz directa, con fuerte acento coloquial, que identifica en el ejercicio literario la textura sentimental del protagonista lírico: “Félix Maraña, ese activista de los sentimientos, de la cultura física, el más republicano de todos los gorriones que un día se acercaron a mí como a un hermano grande”. El introito evoca también el recorrido en el tiempo del soneto como estrofa clásica, con un inventario de nombres propios que refuerza la plenitud expresiva y canónica de un mar sin riberas. Se me permitirá que añada a la galería de practicantes la voz de Blas de Otero, vasco comprometido y poeta social que hizo de esta hermosa cárcel de catorce versos una meditación del devenir temporal del sujeto y su condición existencial.
  El aserto El bosque no es un árbol repetido se apropia de la fuerza expresiva del aforismo para advertir al lector que debe mantenerse en vela para recordar que la reiteración formal no borra la autonomía y plenitud de cada soneto. De igual modo la sociedad como suma de sujetos no borra el carácter diferenciado y único de cada conciencia. La voluminosa cantidad de poemas se organiza en cuatro apartados temáticos: “Rumores vegetales”, “Tierra trasplantada”, “Nombres y pronombres” y “Canción y canto”. El poeta además coloca como umbral, tras el paratexto de las citas, el poema pórtico “Garaje de guardia”, una composición que advierte y ratifica lo enunciado por Jaime Gil de Biedma: el devenir vital es un asunto serio que no elude erosiones y pérdidas y la conciencia fuerte de un aviso para navegantes; todos estamos en tránsito, exhibimos una condición transitoria, somos materia paradójica, inocente ceniza que aventará el viento del olvido en la última costa.
  Cada poeta moldea su cadencia expresiva, deja en los versos su particular manera de compartir sedimentos que adecúen contenidos y forma. En los poemas de la sección inicial “Rumores vegetales” emerge una escritura meditativa y humanista, incisiva e irónica que hace un balance vivencial, despojado de trascendencia. Del mismo modo que el bosque, ese mar de palabras verticales, acoge en su interior una flora y una fauna diversa, la realidad amalgama en sus puntos cardinales materiales humildes y espacios de contraste. Vivir es ir sumando pasos y propósitos, muchas veces baldíos, es también acumular pequeñas muertes sucesivas que constatan que habitamos una sala de espera. Vivir en solo un sueño, un espejismo calderoniano que añora la nostalgia del futuro.
   Contenida en los límites del soneto, la mirada crítica denuncia los desajustes sociales, las agresiones al paisaje natural o los incontables problemas demográficos de nuestro tiempo, esas hendiduras que hablan  de los desheredados de la tierra y del continuo flujo migratorio.
  El subtítulo cobijaba la convivencia de composiciones que no cumplen en sentido estricto las reglas formales del soneto. Esos textos o soñetos precipitan en sus versos la pedagogía del tiempo con sensibilidad machadiana.   
   El apartado “Tierra trasplantada” repasa la memoria personal de un tiempo y sirve de homenaje a algunas iniciativas culturales como la revista La galleta del norte. En todo el apartado es frecuente la nota a pie de página que recuerda aspectos contingentes ligados al poema; desde esa entraña de matices va creciendo la intrahistoria del poema con un persistente hilo argumental: el sustrato existencia donde se dibujan los trazos de un yo poético que recuerda presencias esenciales como la madre o  confiesa que ha vivido. Los palabras conforman un itinerario confidencial fragmentado en el que predomina la nostalgia al evocar la hermosa inercia de lo cotidiano.
  Los relieves del homenaje alzan un mapa de nombres propios en “Nombres y pronombres”. Habitan el poema Antonio Machado, Federico, Vallejo, Bergamín, los vascos del 98, Blas de Otero, Gabriel Celaya o Jorge Oteiza. Son presencias que confirman el peso fuerte de la tradición y el compromiso de la poesía con la historia. El verso reflexivo, sin digresiones, se impregnado de una austera tristeza que recuerda la muerte, que asume con entereza y lucidez el verso sobrio para esa línea gris que marca senda hacia ningún final.
   No solo la muerte y su poder igualatorio está presente en los poemas. También la amistad y la afinidad sentimental con otros escritores busca hueco en los sonetos de “Nombres y pronombres” para mostrar la cercanía con Rodolfo Serrano, Manuel López Azorín, Ana Montojo o Valentín Martín.
   Sirve de coda al extenso poemario el conjunto “Canción y canto”. En él el lenguaje se convierte en canto y ejercicio lúdico. Los textos combinan el aire popular y la rima sonora para acentuar su carácter festivo y el cauce sonoro de la canción.
   El bosque no es un árbol repetido, con sus continuas transiciones temáticas, hace de la pactada forma del soneto y su férrea estructura una estrategia expresiva que enhebra pensamientos y contempla la vida como un paisaje abierto. El endecasílabo muestra su fluir armónico con variadas distribuciones acentuales, sin estridencias, con la palabra contenida de quien se asoma al tiempo y al lenguaje para reflejar en sus aguas los trazos coloristas de la vida al paso.

JOSÉ LUIS MORANTE



   

lunes, 13 de noviembre de 2023

TANGO PARA EL REGRESO

Tango en las Galerías Pacífico
Centro Cultural Jorge Luis Borges
Calle Florida, Buenos Aires


 TANGO PARA EL REGRESO

Después del extravío las sílabas de plata del regreso, la nostalgia tardía de volver al origen.

Movimiento continuo mientras la alegría saca al sol su caparazón comedido.

Viajo a solas con una maleta de silencio fermentado.

Prefiero los viajes sin orillas, donde todo es centro.

En cada viaje un viento fugitivo, la semilla de otro.

En la dispersión de pasos, quien se pierde es aquel que solo sigue el norte.

Cuando callo camino más deprisa.

Cuaderno Austral





sábado, 11 de noviembre de 2023

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
24 de agosto de 1899, Buenos Aires- 14 de junio de 1986, Ginebra

 

EL BIÓGRAFO DE BORGES

 

   Durante años, con ánimo exhaustivo, labró una biografía minuciosa de Jorge Luis Borges. Clausuró salidas, se encerró en la buhardilla y ahuyentó compromisos y afectos para consultar todo: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas y panegíricos circunstanciales que glosaban la exitosa carrera literaria. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. Cansado, nunca más pensó en aquel libro. Sólo tenía una errata, una paradoja casual. Confundió fechas y anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus ligero que no hubiese disgustado al mismo Borges.


De Cuentos diminutos



viernes, 3 de noviembre de 2023

LOUISE GLÜCK. DESPEDIDA

Louise Glück
(Nueva York, 1943-Cambridge, Massachussets, 2023)

 

ROMPER LO FRÁGIL

  
   La concesión del Premio Nobel de Literatura de la Academia Sueca genera en cada convocatoria una incontenible tormenta verbal que suele ser más riñas de gatos y preferencias personales no fundamentadas que opiniones y vislumbres inteligentes. En 2020 eran candidatos transeúntes Adonis, Margaret Atwood, António Lobo Antunes, Anne Carson, Haruki Murakami o Javier Marías. Pero la ganadora anunciada el día 8 de octubre fue Louise Glück, poeta y ensayista norteamericana de reconocido palmarés cuyos libros están en el catálogo de Pre-textos desde hace casi dos décadas. Gracias al traductor de Ararat, el poeta Abraham Gragera conocí la poesía de Louise Glück (Nueva York, 1943) a finales de 2008. En una grata tertulia madrileña, donde intercambiamos libros, Gragera recalcó el ideario figurativo y el aire frágil de aquellos poemas donde lo autobiográfico se convertía en vigoroso argumento.
   Así que para introducirse en el faro de Louise Glück, formado por una decena de poemarios entre los que sobresalen Praderas, AraratAverno y El iris salvaje, es recomendable sondear elementos biográficos que tienen una simbiosis misteriosa con el material poético. Nacida en la metrópolis, pasó una ensimismada primera infancia en Long Island de contornos sombríos, trazados por el fallecimiento de una hermana antes de que ella naciera, que disolvió la armonía familiar. Tejió silenciosamente una fuerte voluntad lectora, que creció en la adolescencia cuando se diagnosticó una anorexia incontrolada. La enfermedad exigiría un prolongado tratamiento de psicoanálisis y la interrupción de su formación académica en Columbia. En este tiempo es cuando aflora su poesía,. cuyo despertar poético supone una imitación de los modos poéticos de William Blake, T.S. Eliot y W. B. Yeats. La prolongada soledad y la terapia le permiten una indagación profunda en las secuencias vitales y un cuestionamiento del clima relacional. Esas dolorosa incisiones no se oculta tras nubes metafóricas, sino que la palabra se convierte en terapia objetiva, como escribe en la indagación crítica Educación del poeta o en el rescate evocativo de Ararat, cuya configuración explana las relaciones familiares, la extrañeza, la sensación de estar fuera de sitio, el proceso erosivo de lo cotidiano y el precipicio final. Son aspectos descritos, como subrayaba la comunicación de Anders Olsson, presidente del comité del premio Nobel, con austeridad minimalista, que enuncian enfoques de grisura desde una ética muy exigente que busca trascender el intimismo emocional.
   Por tanto, la clave argumental de Ararat es la familia, grupo de cohesión donde los vínculos afectivos exigen una intensa relación, como parte del crecimiento personal. Pero la perspectiva de Louise Glück en estos poemas es el desasosiego, una relevante vigilia que revisa grietas y necesidades nunca cubiertas. El yo poético muestra una potente capacidad observadora que asimila y rechaza secuencias vitales. Así amanece un método reflexivo que cuestiona la realidad interna del núcleo familiar. Cada miembro ha sido expulsado del paraíso para afrontar sufrimientos y absorber sentimientos contradictorios. Así se gesta una identidad separada, un esqueje no exento de frustración que busca clarificar su experiencia emocional.
   Ararat propicia una imagen autobiográfica en la que el hablante lírico intenta romper su fragilidad. Su voz revisa estereotipos sin estridencias, con un lenguaje lacónico, sin la tela cálida de los adjetivos. Como ha manifestado, al comentar su estética despojada, Louise Glück hace poesía en el páramo verbal: “Me atraen las elipsis, lo no dicho, la sugerencia, el silencio elocuente y deliberado. Lo que no se dice, para mí, ejerce un gran poder: a menudo desearía poder hacer un poema completo con este vocabulario. Es análogo a lo invisible, por ejemplo, al poder de las ruinas o las obras de arte dañadas o incompletas”.
  Poesía que hace de la humildad una aspiración mística y una cicatrización, para que las palabras encuentren su lugar y su afán de conocer. Latido humano y sangre tibia que surgen de la vida y la experiencia de un yo casi siempre ubicado en el caos, que se sabe fuera de lugar y se amarra al poema y la esperanza.
   El día 13 de octubre de 2023 fallecía Louise Glück con ochenta años de edad y dejo en mi despedida particular la lectura de Marigold y Rose. Una ficción, un libro en prosa poética publicado por Visor este año en su colección de poesía  en edición bilingüe y con versión al castellano de Andrés Catalán.
  El planteamiento argumental del libro sorprenderá de inmediato, como sorprendió a su editor habitual en USA. Dos mellizas, todavía bebés, con un expansivo mundo interior desgranan pensamientos y acciones, como si hubiesen superado las tradicionales etapas del aprendizaje y ya estuvieran respirando en la vida adulta. Marigold, aunque no sabe leer, es una lectora brillante, y está escribiendo un libro en su pensamiento aunque no conozca todavía las palabras. Vendrán después. Mientras Rose es un ser social que disfruta participando en actividades sociales como el baño y que goza de una hermosa presencia física. Son dos identidades muy diferenciadas y, por tanto, complementarias al asomarse al mundo.
   Cada niña percibe un entorno insólito que acentúa su soledad y su asombro, que les hace mirar al mundo adulto con ese punto de recelo de quien apenas entiende lo que sucede alrededor y de lo que, antes o después, pasará a formar parte, cuando empiece la vida oficial. Mientas constatan a cada instante la dependencia de “Madre”, el continuo refugio para estar a salvo, mientras “padre” está lejos sumando o resolviendo enigmas cotidianos. A veces las dos añoran la vida adulta por su enorme cargamento de palabras.
   De las reflexiones interiores de las dos mellizas nace la casa familiar y sus pobladores con una sensibilidad irónica en ocasiones y en otras repleta de ternura al poner silueta propia a los comportamientos de Madre y Padre o al discurrir de un tiempo que camina hacia el primer año de vida.
   En algunas entrevistas de prensa Louis Glück ha definido el libro como una novela poética dividida en breves capítulos. También ha señalado que la ficción nació a partir de los vídeos de sus nietas, grabados por el padre de las mellizas en California, y a quienes no podía visitar en 2020 por la pandemia. De las visualizaciones nacieron observaciones en torno a las bebes y su capacidad de relacionarse entre sí o con los adultos.
   El mundo interior en formación concede a la escritura de Marigold y Rose una perspectiva inédita frente al misterio del tiempo, una forma de expresión sencilla y delicada que se anticipa a las palabras y ayuda a vivir. Por eso resulta paradójico que la ausencia de Louise Glück coincida con el retorno a la infancia de su escritura, con la vuelta a ese tiempo que abre puertas y teje amanecidas, como si confirmara la presencia continua de quien ya no está. Descansa en paz, querida poeta.

José Luis Morante