domingo, 31 de julio de 2022

JORGE PÉREZ CEBRIÁN. DE CUÁNTA NOCHE CABE EN UN ESPEJO

De cuánta noche cabe en un espejo
Jorge Pérez Cebrián
Premio de poesía Arcipreste de Hita
Editorial Pre-Textos
Valencia, 2022

 

MIRADAS

 

   Estudiante de Filosofía, gestor cultural y poeta con dos entregas en la mesa de novedades, La voz sobre las aguas (Valparaíso, 2019) y La lumbre del barquero (Olé Libros, 2021), Jorge Pérez Cebrián (Requena, 1996) consiguió el Premio de poesía Arcipreste de Hita con su tercer trabajo De cuánta noche cabe en un espejo, que se incorpora al imprescindible camino editorial de Pre-Textos.
  La poesía, más allá de lo metalingüístico, comienza allí donde germinan las preguntas esenciales de la identidad y su imaginería ontológica; y esa aseveración, con cierto aire de solemnidad pero centrada en el epitelio humano y existencial del lenguaje, bucea en la sensibilidad de esta arquitectura verbal. El hablante lírico rastrea los estratos que configuran el devenir, donde abre trayecto la celebración del cuerpo, el tacto de la carne y su vuelo de sensaciones. Con ellos, esos perfiles diluidos entre sombras que propagan las cosas más cercanas para asumir las formas mudables de “todo aquello que cabe en los espejos”.
   No pasa inadvertido para el lector el empeño de Jorge Pérez Cebrián por limitar el enunciado confidencial explícito y su carácter figurativo para buscar sitio a una dicción cuidada y luminosa, que opta por envolver lo anecdótico en un tejido de imágenes. También es una presencia fuerte en el marco asentado del poema el espacio semántico; la conciencia de lo transitorio y su estela de mutaciones y silencios alumbrando cavilaciones: “Porque eso será todo lo que quede, / los bordes diluidos del recuerdo, / la nostalgia: / las formas inexactas de la vida”.
  Aunque prevalece el poema breve y confidencial, que enlaza la palabra del protagonista lírico con los contraluces de la memoria, hay composiciones que exploran otros parámetros formales; así sucede en el texto “Una ventana en tres actos” que alude a la puesta en escena de una representación que conforma un soliloquio entre pasado y presente. La acotación teatral suelta el hilo argumental: (Un hombre solo entra en el cuarto. Abre / la ventana. Se sienta. / La sombra crece en las paredes grises / y el cuarto está sembrado de mañana)”. Con tales pertrechos se hace centro la circunvalación introspectiva para indagar el paso leve de lo transitorio. Las horas marcan una actitud de espera. El tacto adormecido de las cosas cotidianas simula la profundidad de una ilusión, moldea un espejismo que busca sitio en la percepción.
   De cuánta noche cabe en un espejo postula un camino interior, de regreso a una memoria que condensa el pasado. Buscar las huellas marcadas en el polvo del tiempo es un modo de exorcizar la rutina. En este desandar afectivo, el poeta emplea referentes culturales (Véase el poema “Calícrates concibe el Partenón”) para explorar el azaroso deambular del destino y el aceptar sumiso de la incertidumbre. La conciencia en el fluir de su orfandad explora ese desorden callado del peregrinaje vital, como si fuera un sueño diluido que se disgrega en el ahora.
   La creación lírica de Jorge Pérez Cebrián teje fronteras entre la textura emocional del yo y el largo viaje dubitativo del pensamiento por incertidumbres y decepciones. En ella cobra relieve el camino gris de la memoria y la fragilidad de nuestro rastro. “Solo es nuestro aquello que no estamos a salvo de perder”. Y en este despojamiento, las palabras caminan. Forjan raíces en el suelo intacto del idioma, entreabren la pupila para abolir el gris de la ceniza.
 
JOSÉ LUIS MORANTE



 

sábado, 30 de julio de 2022

CON LUZ DE AMANECIDA

Con luz de amanecida
Archivo de imágenes
Picksbest


 

EPIFANÍA


Ordinal necesario,
la pulcritud se aplica en dar forma y textura
al poema feliz.
Es palabra con alas que difunde
el hilo en el ovillo
de los sueños.
El poema desciende luminoso,
anuda la belleza
y remoza pequeños propósitos baldíos
pues no contiene lastre
y conoce remedios
contra el cerco famélico
de cualquier decepción.
Auroral, el poema
asordina la angustia
y no marchita pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
Sus palabras exigen
que tenga la avidez
salina de lo intenso
y disloque en el aire
toda asepsia expresiva.
Que soporte la ley
gravitatoria del trapecio
y se mantenga
sobre la cuerda frágil de sí mismo,
como un don disponible
que sostiene el azul
y todo empieza.
Debe saber también,
hecho gesto final,
guardar el extravío
bajo techo.

    (De Nadar en seco)

 

viernes, 29 de julio de 2022

LA FRONTERA

El otro lado
Imagen
de 
La Tercera 

  

LA FRONTERA
 
 
  El itinerario es largo. La inercia de cada paso imita el cansancio del paso anterior. Así avanzamos sobre los arenosos estratos de las sombras. Cuando amanece, un monolito extraño, nacido de la nada, señala la frontera. En este espacio inhóspito se empequeñece la esperanza; aquí todo es difuso. Nadie habla de este nuevo exilio tallado en la intemperie; parece que ni en un lado ni en otro cabe ningún país.

(De Cuentos diminutos)


jueves, 28 de julio de 2022

PABLO FIDALGO LAREO. LA DEJADEZ

La dejadez
Pablo Fidalgo Lareo
Ediciones Letraversal
Colección Letra Bastarda
España, 2022



SECUENCIAS 


   Asevera Pablo Fidalgo Lareo (1984), en la escueta nota de introducción, que los poemas de La dejadez conforman la crónica de un tiempo biográfico que aproxima el texto al enunciado confesional. Son, afirma, una exploración del yo; el relato de un intervalo vital ubicado en la infancia y en el marco colegial, cuando empieza el descubrimiento de un devenir en soledad, complejo y con muchos rincones en sombra. Este enunciado argumental estaba presente en su poemario Mis padres: Romeo y Julieta (2013), un eficiente cuaderno de campo que configuraba el núcleo familiar desde la mirada de extrañeza de un niño abriendo trayecto por una incontinente senda de azarosas secuencias. Esta nueva entrega aspira a ser una prolongación natural de aquel relato poético.
   También añade el pórtico algunas contingencias llamativas sobre el líquido suelo del presente, como un artículo del diario El País en el que varios exalumnos acusan a una institución educativa gallega de malos tratos y abusos sexuales, un tema complejo, de calado vertical y en plena vigencia informativa. Con tales pertrechos es fácil entender que el libro opte por emplear la primera persona en el sujeto lírico y refuerce de este modo el pacto de credulidad; la proximidad entre periplo biográfico y recreación escritural. En el amanecer del libro se postula un camino de regreso a la memoria, un desandar afectivo causado por la pérdida de raíces familiares y por la orfandad afectiva que implica la pérdida de la casa familiar, lugar casi sagrado que constituye el marco accional de la familia como célula original de convivencia: “Me preguntas si la casa debe ser vendida / y responder esa pregunta me condenaría. / ¿cómo voy a elegir / entre el deseo de tener una casa / y librarme de esa herencia? / ¿Cómo puedo yo defender la casa / y responder a sus demandas? / ¿A qué estoy dispuesto / para ser un buen hijo?”.
   El ámbito reflexivo está estrechamente vinculado con la textura emocional del yo. El presente no es más que un largo viaje de incertidumbres y decepciones, de llamadas de auxilio y ajustes de cuentas. Volver a casa por el camino gris de la memoria es recordar la fragilidad del niño que reclama ayuda, es juzgar el papel de los progenitores y advertir el rastro de pérdidas: “El día que me quedé sin nada / se me dibujó el gesto / de alguien que está encerrado / y no sabe por qué”. En este despojamiento solo el miedo permanece intacto, un miedo denso, un magma que aglutina grietas colegiales, soledad, carencias físicas y una permanente desubicación en lo diario. Sobrevivir es quehacer necesario que invita a buscar salidas de emergencia para romper tanta inacción y dejadez. Pero salir fuera es aceptar la propia herida, explorar el dolor y la renuncia, conocer mejor el cuerpo y sus silencios de isla que busca otras islas donde cobijarse: “Soy lo que no pudo ser. / Esa necesidad absoluta / de cuestionarlo todo. / Esa atención extrema / a que nadie me toque”.
  La voz poética de Pablo Fidalgo Lareo convierte al poema en cuestionamiento y sanación. Las palabras recuerdan intensos soliloquios introspectivos en los que la identidad expande un paisaje sentimental herido. El hablante interpreta su papel y trata de entenderse en ese contexto generacional que debe superar los sedimentos de un tiempo oscuro. La esperanza ha desaparecido; estar requiere una sensibilidad en vigilia, que aliente la posibilidad de un escenario temporal sosegado. En ese caminar hacia adentro, la amanecida es fría y discorde. Solo queda cerrar los ojos, entrar en el bosque y dormir.

JOSÉ LUIS MORANTE



miércoles, 27 de julio de 2022

EN TIERRA FIRME

Playa de la Concha
(Oropesa del Mar, Castellón)
Archivo Minube


EN TIERRA FIRME 


Un lector metódico; también, cuando miraba el mar, leía.

Dibuja a diario los cuerpos que pasean por el litoral con la retina de un corrector de erratas.

Llegaron las medusas, esos bárbaros gelatinosos que aguardan su Kavafis.

Asombra su dominio del tiempo. Ha logrado que el fatuo sermón dominical tenga eco los lunes.

Tira los consejos contra la pared; como huevos pasados de fecha. 

Zarandeada durante años por sus contingencias biográficas, perdió la razón. Ahora sonríe. Cree que la locura es tierra firme. 

Era tan partidario de la moderación que para percibir la belleza del mar cerraba un ojo.

(Aforismos azules)




martes, 26 de julio de 2022

PREPARATIVOS

Espera
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

  

                                                                        PREPARATIVOS

 

   Que salí a la calle mientras dormía, en esa soledad de quien tampoco va consigo. Que consumí lentitud, en un trayecto anodino entre edificios, para buscar el callejón silente donde, al cabo, concluir con alivio todos los actos que no tuvieron nunca olvido y me dejaron traumas recurrentes, un palpitar de inconfesables frustraciones. Que a pesar de cumplir tempranos requisitos y sumar voluntad, sueño y lectura en voz alta cuatro veces de aquel panel orientador del callejero urbano, el pasado mantuvo su liviandad errática. Y no llegó a la cita. Que esta noche también siguió distante y frío, anclado a una raíz oscura, insoportable.

 /De Cuentos diminutos)



 


lunes, 25 de julio de 2022

LARVA

Deterioro
Imagen del archivo
PXFUEL

  

LARVA

 

  Desde hace años, vive atrapada en una soledad silvestre y en un oficio infame. La piel curtida de su existencia fue agrietándose con el tiempo hasta destilar un carácter enfermo, inhabitable, como un denso pasillo sin final. Fueron cambios imperceptibles, mutaciones de larva.
  De cuando en cuando abre los ojos y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
  La luz, acurrucada en las respuestas nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo también.

(De Cuentos diminutos)


 

 




domingo, 24 de julio de 2022

JUAN ANTONIO MILLÓN. TODO LO QUE VERÁN TUS OJOS

Todo lo que verán tus ojos
Juan Antonio Millón
Trencatimons editors
La Vall d`Uixó, Castellón, 2022


 

                                                    EN COMPAÑÍA
 

 
   Asevera la propia experiencia que, en el intervalo digital, el blog se ha convertido en eficiente cuaderno de campo. Constata un pausado deambular que focaliza secuencias del taller literario. Así han ido amaneciendo en la bitácora “Sendas y divagaciones”, junto a  poemas integrados en otros ámbitos, muchas de las composiciones del libro Todo lo que verán tus ojos  del poeta, ensayista y traductor Juan Antonio Millón (Sagunto, 1960). Una nota previa recuerda que la primera versión de esta salida, tras el inicial Paisaje desde el sueño (2008), se publicó en México con el título de Sendas que tracé, dentro del catálogo de Ediciones Inestables. La voz poética de José Antonio Muñoz Rojas, sálmica y sentenciosa, advierte que “Sin canto no hay silencio donde crecer”; y convierte en certeza el carácter reflexivo del poema como rumor que enlaza el paisaje sentimental del pretérito y los pasos inciertos del presente.
   La palabra concilia sensibilidad y escritura en un marco temporal sosegado y confidencial que alienta una percepción reflexiva. Tras la amanecida despierta la voluntad escritural, retorna la necesidad de un fluir lírico que deje constancia de la vida al paso. Como si la palabra enlazara lo transitorio con lo más elemental, no hay ninguna pretensión solemne, solo la hermosa cadencia de un trayecto de afirmación vital, en cuyo espacio se van diluyendo rastros de ternura, la efímera prestancia de lo que se mueve.
   El poeta reflexiona sobre la propia identidad a través del recuerdo. Desandar el tiempo es escuchar de nuevo la voz de la madre, dar vuelo a los sueños juveniles, y aprender la caligrafía borrosa de los sentimientos, su vanidad de vida y de belleza que poco a poco se va transformando en niebla fría, en páginas de una memoria frágil a la intemperie: “La vida pasa, como la flor del jazmín”.
   Aunque el formato general del libro es el poema breve en verso libre, Juan Antonio Millón deja otras formas expresivas como el haiku, estrofa que da pie a un abanico de composiciones integrado en “haikus de la alcancía”. El reloj gotea instantes y desde su fugacidad y vuelo etéreo nacen las ramas que exploran el intangible rastro de su paso. El poeta refuerza el núcleo semántico de cada haiku mediante un título fuerte que deja en su cavidad el tema básico de cada estrofa: alcancía, melancolía, zánganos, verano, pájaros… son sustantivos que enlazan sensaciones y gestos del sujeto, una nítida crepitación de lo que aflora en la amanecida.
  El escritor cierra la entrega con el apartado “Poesía viajera”, que convierte al desplazamiento en senda cognitiva y confidencial. El sujeto expande su estar nómada entre la luz cambiante de una geografía mudable, donde las cosas se diluyen para ser meros rastros en la memoria, empeñados en buscar sentido. Desde esta mirada sensitiva, van llegando las vibrantes notas de los recorridos y el empeño del yo en establecer sus propios itinerarios interiores: “Escrutar para entrever, / en este matojo de callejuelas / de las tenerías del alma, / como en un remolino de agua /el ser.”
 La realidad poética de Todo lo que verán tus ojos muestra los signos desvelados del yo y su conciencia de lo temporal. Los pasos del ahora arrastran consigo evocaciones y recuerdos, itinerarios y retornos que testimonian un entorno cambiante, donde el yo reafirma su logos reflexivo, sus afectos, su empeño en hacer de la palabra una sencilla confesión. Las horas en calma postulan una condición de ser testigo que exige abrir los ojos y cobijar en ellos unos hilos de luz.

JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
 

sábado, 23 de julio de 2022

APUNTES DE VERANO

Oropesa del Mar, Playa de la Renegá
Archivo fotográfico
de TURISMO MUNICIPAL


     APUNTES DE VERANO

Contemplar el vacío absoluto con los ojos fijos

F. Kafka

Algunos amigos nunca agotan sus consejos. El afecto siempre está ahí, pujante, cómplice. Me dicen que controle mi pasión por los libros. Tienen razón, pero la lectura no contradice la incansable alternancia entre sombrillas y paraguas. No es una actividad de temporada sino una razón de vida.

Riguroso activismo para dibujar el paisaje plural de la poesía joven más reciente. En el convivir de idearios diversos, tan respetable la actitud irracional del poema, como el enunciado coherente. Pero no hay que olvidar que la arbitrariedad imaginativa, más que distorsión es laberinto semántico, gratuidad, bisutería verbal.

Hay amistades de libro, aunque con tendencia a saltarse párrafos completos.

Qué singular  y única la abstracción; nunca se sabe el color y el tamaño de la mancha siguiente.

Controlar a diario el absentismo de la inteligencia.

Necesitamos la política; es un excelente venero argumental mientras se inicia el proceso digestivo o se diluye el azúcar en el café.

Girolamo Savonarola en versión digital se llama algoritmo.

En verano, el contacto con la realidad padece una ingenuidad armada; tiende a protagonizar ficciones literarias.

Ponte en mi lugar, dijo con la voz alienada de la desdicha. Y salí corriendo.

Apuntes de verano





viernes, 22 de julio de 2022

SANTIAGO A. LÓPEZ NAVIA. HESPÉRIDES

Hespérides
(Peregrinaciones, duelos y silencios
de Jacobo Sadness)
Santiago A. López Navia
XXIX Premio Nacional de Poesía "Acordes"
Concejalía de Cultura Ayto Espiel
Espiel, Córdoba, 2022

 
                                                 EL AMOR Y SUS DEMONIOS

    La excelente biografía profesional de Santiago A. López Navia (Madrid, 1961) y sus investigaciones literarias, en torno al universo cervantino y la retórica, han sido compatibles con el trazado en el tiempo de una poblada trayectoria poética compuesta por más de una decena de entregas, a la que ahora suma Hespérides. La nueva salida, subtitulada con aserto aclaratorio Peregrinaciones, duelos y silencios de Jacobo Sadness, fue reconocida con el XXIX Premio de poesía “Acordes” y añade una nota inicial que firma el autor para comentar la génesis identitaria del yo poético y la misma naturaleza escritural del poemario. Santiago A. López Navia especifica que el hablante verbal es un heterónimo que tiene su amanecida en el libro de 2009 Ética y retórica a Jacobo Sadness. El personaje acoge un ideario existencialista, mostrado en el diálogo con su maestro Antero Freire. El carácter autónomo del personaje permite considerar su biografía como un esqueje de las emociones y sentimientos de su creador y, por tanto, conformar un mapa sentimental que preserve su singularidad ante el ser biográfico.
  Hespérides agrupa sus composiciones en dos tramos escriturales. En el primero presenciamos la amanecida del sentimiento amoroso y el carácter ideal de la amada. Como meta lejana e inalcanzable exige una ascesis, una peregrinación hasta el lejano jardín de las Hespérides, ese lugar enaltecido por los dones, que tiene la intangible disposición espacial de lo celeste. La senda del enamorado se despliega cuajada de limitaciones y esa es la advertencia de su maestro Antero Freire, que habla desde el estoicismo que concede la experiencia de la edad: “Hay una luz lejana en las Hespérides. / No brilla para ti, Jacobo. / Espera”. Si la plenitud amorosa trasciende los espacios e invita y zarandea la voluntad del caminante, la razón pide prudencia y capacidad para descifrar la sutilidad de lo mudable. Pero la plenitud del sentimiento emerge fuerte como una amanecida esplendorosa: “”Quisiera condensar la esencia toda / que duerme en sus pistilos y bebérmela / con la fe que se pone en un antídoto / o en el poder secreto de un conjuro”: Frente a esa transparencia de la voz enamorada suena fuerte el envés de la razón, esa mirada que extiende un horizonte de realismo y mansedumbre para no alimentar hogueras en el alma y abrasar el paladar con la hiel del desengaño.
   Si en la primera parte, el amor como meta es senda firme, en “Duelos y silencios de Jacobo Sadness” las sensaciones de la pérdida acrecientan el sentimiento elegíaco y la arquitectura de la decepción. Los poemas muestran las cicatrices de la derrota; la diligencia reflexiva de la evocación repasa el claroscuro de causas y efectos que han convertido el fuego en un espeso rastro de ceniza. Así se conforma el estar de una soledad inhabitable: “Y yo me quedé perdido, fiel vigía de la niebla, / encadenado a tu olvido y cegado por la distancia, / pastor de la soledad, dueño total del silencio, / habitante del vacío, rey absoluto de nada.” El camino concluye y el rastro de la amada se desvanece. Corresponde ahora curar el corazón y aprender a sentir el rumor fuerte de la ausencia: “De qué serviría / decirte cómo duele cada hora, cómo pesan / el alba, el mediodía, los ocasos / después de haber estado, / antes de que tu estela se perdiera, / lo más cerca de ti que estuve nunca, / después de haber medido / lo tan lejos de ti que queda todo”.
   El volumen Hespérides se integra en la perdurable estela de la lírica amatoria y sus convenciones. Frente al rumor gregario de lo cotidiano, elige el amor como meta y destino, como redención feliz  donde la intimidad se convulsiona para seguir creyendo que en alguna parte, hacia el oeste, más allá de los signos borrosos de lo real y el discurrir acomodaticio del tiempo, está el amor como esencia ontológica e impulso vital, aunque esté lejos.
 

JOSÉ LUIS MORANTE

jueves, 21 de julio de 2022

INCENDIOS

Artajona, Navarra
Fotografía
de
National Geographic


Queman mis ojos
los rastros del incendio.
Rozo la muerte.






 

miércoles, 20 de julio de 2022

LAIA LÓPEZ MANRIQUE. LA MUJER CÍCLICA. SPECULUM

La mujer cíclica / Speculum
Laia López Manrique
Epílogo de Mercedes Roffé
La garúa Editorial, Poesía
Barcelona, 2022

 

INTROSPECCIONES


 
   La mínima nota inicial que firma Laia López Manrique (Barcelona, 1982) especifica el contenido de esta doble reedición. Acoge los poemas de La mujer cíclica, cuya primera edición apareció en 2014 en La Garúa, el sello editorial que Joan de la Vega ha convertido en proyecto de referencia del mapa poético contemporáneo. La entrega yuxtapone Speculum, subtitulado en su presentación auroral de 2019 De la mujer que mira, como si refrendara la naturaleza visual de las anotaciones.
   Ambos libros preservan su carácter autónomo y singular. La mujer cíclica, en palabras de la autora, “surgió como un esqueje bifurcado y frondoso a partir de un proceso de escritura que abarcó varios tiempos”. Esta ralentización cuaja en una propuesta aforística y fragmentaria, que nace desde la inmersión introspectiva y la síntesis: “Elegí hablar desde una fractura. Desde lo torcido. Desde un umbral que aguarda su propia ingrata resistencia”. En la voz de Laia López Manrique el tiempo es suspensión, espera, insistencia en la oscura soledad del propio cuerpo, acodado junto a la disposición espacial de otros cuerpos, sin intersecciones aparentes. La senda del lenguaje se despliega cuajada de limitaciones umbrías: “Las palabras tienen esa propiedad. Las palabras conducen y desvelan u oscurecen”, “Comprender la voz y no de lo que se escribe”. En la codificación versal no hay un hilo argumental monódico. El poemario emerge con una construcción babélica en la que despuntas claves temáticas en red. Las voces se agitan dentro del grito en una identidad aterida y múltiple en la que confluyen fluencias. Desde ellas, la mujer levanta un mundo de imágenes, retorna al origen o traza itinerarios oscuros y sendas interiores.
   El cuerpo es veta nuclear, convertido en realidad matérica, funciona como una casa de sensaciones para alzar una enigmática arquitectura habitable. Los poemas imponen su diversidad combinando en su formato plural la frase concisa y fragmentaria del aforismo, la diligencia reflexiva de la narración, presente en “Mitilene  como una infancia”,  y el apunte lírico. Así se conforman distintas maneras de hablar de la identidad femenina y la solidificación de sus mutaciones.
   El conjunto “Las que abrieron la sombra” integra la perdurable estela de voces femeninas integradas en el canon de la tradición. Cada una de ellas desdeña el discurrir acomodaticio del tiempo y clarifica una actitud de descubrimiento y rebeldía. Así se revela ese empeño de ser en el poema “Irena Dubrokna”: “Soy una mujer que se abalanza / sobre la carne fibrosa / de la vida / la descorre y la tensa / con el ronco fruncido / de los dientes / como ellos la esculpieron / con un ronco fruncido / de la llave “. En ese afán de cumplir un destino están también otras voces fuertes como Alejandra Pizarnik, capaces de quemar la máscara de las apariencias y afrontar la búsqueda de su yo más vivo, la pulsión germinal que se hace desde la revelación y el silencio.
   La presencia del yo femenino concluye con “Canción de la mujer desconfiada”, en la que los signos de la memoria testifican el arrastre del tiempo y el papel clarificador del lenguaje para airear presencias y ceniza, el paso de la conciencia para absorber su propio discurso y solventar enlaces relacionales entre cuerpo, lenguaje y subjetividad.
   La escritora entiende el segundo libro compilado, Speculum mediante este acotamiento conceptual: “Es, más que un libro, un cuaderno de fragmento e hilachas que tienen por motivo unitario la mirada y sus desplazamientos”. El poema en prosa es la estrategia expresiva elegida para acotar los chispazos de estos recorridos por contextos dispares, de fuerte singularidad y extrañamiento. Los sentidos propagan su vigilia e interiorizan las sensaciones para crear un espacio interior en el que se propagan localizaciones contradictorias. No se trata de describir sino de conformar espacios visuales desde el lenguaje y la experimentación expresiva. Así sucede en “GOD BLESS THE CHILD” un relato telegráfico elaborado con pausas sucesivas que rompen la figuración. El ojo identifica rastros, explora ramificaciones en las que se incorpora también una mirada onírica como en los tres fragmentos larvarios del texto “A COEUR” o escucha la voz intensa del deseo: “Su deseo es su propio objeto / voracidad de animal deshojado y almizcle a cierva en la boca” que sugiere un incontenible carrusel de imágenes.
   El mapa urbano barcelonés deposita un callejero habitable, hecho de variaciones para la mirada impaciente, que intenta ubicar presencias orbitales. El pensamiento suma intersecciones y círculos, desgaja lugares en un tumultuoso proceso de evocaciones y longitudes. Las palabras buscan su orientación a tientas, para que todo suceda a través de ellas. Se mueven, buscan su situación en el espacio y se quedan dormidas en su propia extrañeza, en su pactada disolución en el vacío.
  La diversidad de asuntos que germina en este volumen doble de Laia López Manrique añade como epílogo una reflexión crítica de Mercedes Roffé. La poeta resalta los cauces de una obra extrema, que se acerca al borde del sentido y enlaza escritura y cuerpo en núcleos de reflexión que “sondean, urden, desglosan” y hacen de la voz poética de Laia López Manrique un registro singular, complejo, no adscrito a etiquetas de grupo, que exige al lector una complicidad vigilante que participe en la búsqueda de sentido, que tantee vislumbres y sombras en el magma orgánico del verso.

 JOSÉ LUIS MORANTE


martes, 19 de julio de 2022

LA CASA DESHABITADA

Conversación
Archivo general
de 
Internet

 LA CASA

 

    Me gustan las casas sin cerrojo, donde nunca sucede nada inquietante. Solo el rostro narcisista de algún desconocido en mis espejos, las lámparas del techo que se encienden o apagan cuando no son necesarias, y esa quietud doméstica del rincón, el lugar predilecto donde me siento a observar lo que pasa en una casa vieja, que está llena de voces sedentarias cuando no hablo con nadie. Los ausentes ejecutan los mismos gestos; no necesitan más que este remedo del derrumbe para vivir aquí.


(De Cuentos diminutos)




lunes, 18 de julio de 2022

EL TEMBLOR DE UNA NUBE

Escalera
Archivo general
de internet

 

NUBE
 
 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al descorrer su velo la mañana
la recibo en silencio y nada pido.
Si acaso, el afán limpio de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la silente veleta de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día
sea brote, secreto fugitivo
en la estepa del cielo;
lluvia fértil
que asienta entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.
 
                             (De Nadar en seco)





 
 
 

domingo, 17 de julio de 2022

EL CRISTAL QUE NO HIERE

Amanecida

 


EL CRISTAL QUE NO HIERE


No herir nunca; ser ese cristal que se rompe antes de que impacte la piedra.

La perplejidad de sentir a quienes son lo que parecen.

Piel tersa, aventando la plenitud de la lisura. Pero con una grieta abierta, mínima, ficticia, para perseverar en el repliegue.

También dormido escucho el gotear de la memoria.

(Aforismos en la línea de costa)

 

sábado, 16 de julio de 2022

EL ESPECIALISTA

Horario laboral
Archivo general
de internet


EL ESPECIALISTA

   Como esos adjetivos desdentados que no encuentran sitio en el párrafo, respiraba una terca soledad destemplada. Durante aquel paréntesis de tedio se especializó en la redacción de currículos laborales. Poco a poco aquel hábito adquirió solvencia y mejoró hasta la persuasión pedagógica. Asentó en su escritura una pericia inalcanzable. Nadie como él en la síntesis del trayecto laborable. Sus trabajos eran los más completos. Hoy incluyó en los datos del atónito solicitante treinta y cinco piezas dentales y los dos extintores del pasillo.

(Del libro Cuentos diminutos)


 

 

 


viernes, 15 de julio de 2022

EDUARDO GREGORI. CUADERNO DE LUCÍA

Cuaderno de Lucía
Eduardo Gregori
Nota de contracubierta de Efi Cubero
Ediciones de la Isla de Siltolá, Poesía
Sevilla, 2022

 AMARTE AÚN


   La voz poética de Eduardo Gregori (Valencia, 1977) concilia la escritura con un sentido del tiempo sosegado y confidencial, y con una percepción reflexiva del poema. Tras su amanecida Origami (2017) retorna al fluir lírico, casi un lustro después. Como si la palabra de este Licenciado en Filología Inglesa y Doctor en Estudios Hispánicos por la Pennsylvania State University necesitase un recorrido de afirmación vital, el espacio verbal de Cuaderno de Lucía se organiza en tres apartados que comparten su tendencia al poema breve y la palabra limpia y comunicativa, con mínimos aditamentos retóricos, dispuesta a compartir apuntes sensoriales o el movimiento del decurso existencial.
   La poeta Efi Cubero, sólido magisterio del presente poético contemporáneo, crítica de arte y ensayista, firma el intenso texto de contracubierta; me permito reproducir aquí por su atinado enfoque algunos de sus párrafos: “Sobre El cuaderno de Lucía, a fuga abierta, Eduardo Gregori se atiene a lo real, lo transciende, y reconstruye entre fragmentos un devenir de vidas y venidas fundido con credenciales de memoria, huella que habita el interior pero sabemos que es siempre irrealizable”. El presente gotea instantes, fugacidad, vuelo etéreo y son las palabras quienes exploran el intangible rastro de su paso.
  El escritor y traductor comienza justificando el título con una dedicatoria confidencial en la que alumbra la plena devoción paterna: “Para Lucía, que ya no tiene cuatro años, pero aún me ama”. Entre la luz balbuceante del tránsito, solo el amor se asienta como un legado estático, ajeno a incógnitas conceptuales empeñadas en la búsqueda de sentido, solo resguardado por un cálido tejido sentimental. La compañía del otro como una invitación a la vida.
   La sección inicial, “Los signos desvelados”, incorpora una cita de César Simón: “Nada se ha resuelto, pero todo es sagrado”, en la que germina el sentido transcendente de la realidad. Por encima de un entorno cambiante que postula diversidad y apariencia está el papel del yo como reafirmación de la propia identidad. El logos reflexivo pierde el paso cuando es zarandeado por los afectos y cuando la cercanía del otro convulsiona y cambia el contexto. Las horas en calma postulan una condición de ser testigo que exige demora y quietud, pero también la conciencia de ser tiempo en espera, un último mohicano contra el desapacible renquear del discurrir que transforma la épica diaria en predecible derrota. Ese aparente refugio inabordable que compone el amor, también está marcado por la caducidad, como refleja con hermosa cadencia el poema “Cuando ya te hayas ido”. El amor en su ejercicio cotidiano envejece, llena sus horas de repeticiones y gestos de cansancio, se hace “lento ir pudriéndose”, hasta la parquedad oscura de quien se pregunta hasta cuándo.
 Sirve de cierre a este apartado inicial “Breviario”, una compilación de haikus. Gregori emplea la estrofa sin el kigo, esa palabra que concede a la estrofa un carácter estacional; como si de este modo reactualizara el esquema versal para que integrara al tradicional papel del espectador del instante, otras funciones como la mirada social, el apunte existencial o los recuerdos asociados a la infancia.
   El apartado central “Maneras de estar solo” hace de la poesía, según la conocida consideración de Fernando Pessoa una actitud que enlaza el ser y el estar, la presencia mudable del entorno y el espacio relacional que abre con el sujeto verbal. El transitar acumula secuencias, acciona los sentidos, hace de la percepción una apertura al conocimiento sobre la deriva del presente y el rumor acallado de las cosas que suceden alrededor. El lenguaje busca dar sentido al acontecer, a su gastada suma de ocasos y desapariciones y a su propensión en teñir la mirada con el color crepuscular de la tristeza, como si el pasar fuera un persistente coleccionar más sombras.
   El recorrido poético concluye con el apartado “Rituales de luz”, cuyo trazado comienza con unos versos de Philip Larkin. La evocación convierte el pretérito en un latido sensorial del ahora; pasado y presente conviven entre las palabras y comparten circunvoluciones y tanteos. Los recuerdos habitan composiciones como “Lo que quise decir” o “Álbum de fotos”, en los que la memoria deja sus retazos o esa estela de imágenes furtivas en las que se define la intrahistoria del sujeto verbal. La autoconciencia focaliza el lugar propio como un espacio de límites confusos que no despeja nunca las preguntas, la ausencia cada vez es más honda, se hace oquedad y vacío. Lucía, ese nombre que concitaba el núcleo central de los sentimientos se aleja y su ausencia subvierte lo diario como si fuera parte de una larga cadena de causas y efectos en el río del tiempo: “Contra el olvido, / el peso de tu cuerpo / sobre mis manos”. Conviene no olvidar que lo que somos es aquello que habitamos un día, que buscó sitio en el cuaderno azul de lo vivido, que fue evocación y elegía, pero también el afán de seguir, la alegría pactada del regreso.
 
 
 JOSÉ LUIS MORANTE



jueves, 14 de julio de 2022

ESTAR AQUÍ

Ecos y pasos
(Luxemburgo, mayo, 2022)

 



AQUÍ
 
 
                Nada y todo ocurre en todas partes
 
                                          PHILIP LARKIN
 
Es aquí donde estoy,
entre grietas de  un yo parapetado
en las profundidades
de sí mismo.
 
Habito un cuarto exiguo
donde nada hay detrás,
salvo el triste vacío
de paredes sin lustre.
Soy un plano que muestra,
maltrecho y solitario,
el retraso gastado de caminos
que ya se desvanecen.
 
Mi reclusión carece de secretos.
En las puertas del frío,
necesito encontrar
en cualquier prisa
el sol en casa;
un cuerpo que sostenga
el temblor de la luz.

    (Del libro Nadar en seco)




miércoles, 13 de julio de 2022

ARTESANÍA MENTAL

José Luis Morante, antología AHORA QUE ES TARDE
Lectura poética en el EPISCOPIO

Fotografía de Diario de Ávila


UN MILLÓN DE VISITAS

 Creado hace más de una década, el blog literario PUENTES DE PAPEL llega al millón de visitas. Es el momento de dar las gracias a los lectores y a quienes hacen posible su continuidad. La artesanía del blog es simple: la creación y el impulso de un diálogo abierto a la escritura y a los afectos. Las palabras nos unen, propician el brote diario  de cada entrada.

¿Satisfecho con los resultados?

Las cifras digitales son tan desmesuradas que jamás imaginé esta continuidad y esta aceptación por parte de amigos, escritores y público; cuando creamos el blog en 2010, suponíamos que sería una iniciativa pasajera y  frágil; pero el blog ha cobrado una pujanza insólita; se ha hecho amanecida natural de mis días. Supone una interacción continua con los lectores y un abrazo virtual con sus más de mil seguidores que son un apoyo extraordinario para borrar cualquier cansancio.

Escribir a diario, ¿resulta fácil?

Reflexionaba Thomas Mann, el autor de La montaña mágica, que "un escritor es una persona para quien la escritura es más difícil que para otras personas". Resaltaba así la autoexigencia, el desvelo perpetuo y la vigilia ante el propio quehacer. Son reglas básicas aplicables al blog para superar el espejismo de la facilidad. La clave es el esfuerzo, la corrección, el propósito de buscar claridad y transparencia.

¿Qué materiales usa la artesanía mental?

Cualquier creatividad es limitada, aún así el quehacer del blog fomenta la diversificación de formas literarias, esos rincones del lenguaje que componen paisajes coloristas y autónomos. En "Puentes de Papel" conviven la poesía, el aforismo, los apuntes personales y la reseña crítica. También la entrevista; y no descarto enriquecer mi escritura con aportaciones inéditas de otros escritores. Con esos elementos se compone una ecuación que no debe perder interés y calidad literaria.

¿Hasta cuándo dará continuidad a esta tarea?

No lo sé; en este largo tiempo los estados de ánimo, como es lógico, han ido cambiando; y no han faltado esas amanecidas de grisura que preguntaban en voz alta si merecía la pena tanto esfuerzo. Y la respuesta aflora con luz de mediodía: el cansancio se vence con entusiasmo, ese es el punto de apoyo que mueve el blog.

  
 

martes, 12 de julio de 2022

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS

Invasión
Archivo
de internet



 HOY LLEGAN LOS BÁRBAROS

 

Porque hoy llegan los bárbaros

KONSTANTINO KAVAFIS

 

 
   El vino fuerte de la edad sosiega la moral combativa. Pero, han sonado alarmas y crece la espesura de fondo de los contratiempos. Llegan los bárbaros. Desde hace un mes un intruso ha invadido mi muro digital de facebook. Comienza a desplegarse la inquietud. Esperemos que la luz del discurrir no desvele al renacuajo y crezca hasta ser un anfibio limoso, que contamine la charca potable. No he bajado defensas en la brecha; remití al infiltrado mensajes conciliatorios y consejos para que explore su biografía con paciencia y descubra cuándo su inteligencia fundió fusibles y se transformó en un devastado instrumento cochambroso. No sé si mis argumentos tendrán crédito.
   El disgusto inicial va mudando ahora en paternalismo. Augurios favorables arrastran nubes de esperanza. Creo en su curación; ya ha recorrido la completa cartografía de la estupidez, así que para sus pasos solo es posible una estrategia: el regreso. 

(De Cuentos diminutos)






lunes, 11 de julio de 2022

ALBERTO ARCE. PENSIÓN AUSTRALIA

Pensión Australia
Alberto Arce
Publicacions de la Universitat de València
Valencia, 2022

 

NUBOSIDAD VARIABLE

 
 
  Desde la incansable cantera asturiana, llega la voz de Alberto Arce (Gijón, 1994), Graduado en Lengua Española y sus literaturas, periodista de redacción en El Comercio y poeta, cuyo trayecto integra las entregas La suite de las golondrinas (2016) y Enjambre (2017).
   Con su tercer paso, Pensión Australia, consiguió el XVIII Premio César Simón, un certamen poético impulsado por la Universitat de València y el municipio de Villar del Arzobispo. Es importante recordar que el escritor dedicó su trabajo final de grado a relacionar las voces nucleadas en torno a la revista Contemporáneos. La publicación estaba dirigida por Francisco Bejarano y José María de la Flor, se editaba en Jerez de la Frontera, durante la década de los ochenta, y continuaba la estela abierta por Fin de Siglo que abría cauce a la estética figurativa, sala polivalente que no tardaría en convertirse en brújula esencial del momento, bajo la etiqueta de poesía de la experiencia. Entre los protagonistas de la estética figurativa encuentra Alberto Arce sus asideros más sólidos, aunque sean compatibles con otras influencias como Jaime Gil de Biedma y Ángel González, dos magisterios de la generación del medio siglo.
   Con este legado se conforma la mirada personal que alumbra los poemas de Pensión Australia, cuya primera parte “La teoría del caos” recorre al intimismo de la voz confidencial para alumbrar el rostro del ahora. Se escucha la fatigosa respiración de un presente de espera e incertidumbre, en el que los sueños apenas encuentran cama y las ilusiones ante el porvenir son comensales con malnutrición endémica.
   El hablante verbal percibe su trayecto existencial como un recorrido tanteante, de decepciones y oquedades; un trayecto de grisura y ceniza que apenas deja huella entre el declinar fugaz de lo contingente. Solo el aporte sentimental mantiene el paso en ese rastro de escenarios cambiantes de lo cotidiano y se convierte en asunto argumental de composiciones como las enlazadas en el apartado “Máscaras venecianas” cuyos enunciados recuerdan las anotaciones de un cuaderno de viaje.
  La razón del poema está presente en composiciones metaliterarias en las que resuena el verbo a media voz del poeta menor que no desea ningún engolamiento en el oficio, sino una manera sencilla y directa de afrontar la temporalidad del discurrir, mientras el mundo gira, previsible y cansado. “Poética anticostumbrista” y “Traje a medida” comparten, con un notable poso de ironía, el precario paso de la escritura y su regodeo en la insatisfacción. La poesía tiene una piel frágil y poco que esconder, comparte espacios de supervivencia y deja sitio en su retina a los desajustes de un tiempo de apartamentos sucios y rentas bajas.
   Alberto Arce suma a la práctica poética una dicción enunciativa y limpia, que opta por el despojamiento metafórico para que alce vuelo una expresión concisa, cercana, conversacional que testifica la normalidad de un aquí previsible, cuyo credo vital entronca con la supervivencia. El lenguaje del poema, desde su entrelazado de subjetividad y teoría, tiene siempre la posibilidad de convertir los ecos de esas palabras de familia tibiamente gastadas en amanecida y umbral; y así lo corrobora el verbo transparente de Alberto Arce. Poesía para seguir caminando por las calles del día, donde todo parece igualitario y gris, donde nunca se apaga ese rumor continuo del asombro.

JOSÉ LUIS MORANTE


sábado, 9 de julio de 2022

CAUSAS Y EFECTOS

Azar
Fotografía
del archivo general 
de internet

CAUSAS Y EFECTOS

   Pánico en los ojos. Un día inadvertido se quebró el hilo que enlazaba causas y efectos y amanecieron en las calles extraños hechos sin porqué. Ninguna simetría regulaba esos sucesos que iban ocupando los viejos callejones, con los ojos cansados de un niño que ha dejado de jugar y busca el sueño. El azar se convirtió en centro de gravedad, pues tampoco los sabios supieron dibujar en sus rostros el gesto de saber.
  Causas y efectos no se encuentran. El tiempo consolida el olvido mutuo. Las manecillas del reloj giran discordes.

(De Cuentos diminutos)



viernes, 8 de julio de 2022

EL HOMBRE QUE PREFERÍA SER NADIE

Autoestima
Archivo general
de
internet

 NADERÍAS


Inepcia digital. He comprado un ordenador nuevo y enfermo de inmediato de inepcia digital. En el nuevo chisme todo es distinto, solo yo soy el mismo sujeto calamitoso.

El itinerario completo entre el poeta que prefería ser nadie y el hombre que prefería no ser.

Los perfectos mantienen como estímulo absoluto erosionar al otro, anular al otro, borrar al otro, y aventar sus cenizas al viento.

Acumulaba tantas mutaciones que resultaba irreconocible para los demás. Para ella misma también. Buscó nuevo trabajo en la publicidad. Hace propaganda de la extrañeza.

Abro la sombrilla del silencio. Las palabras gotean. Son palabras.

APUNTES DE VERANO

  


jueves, 7 de julio de 2022

VICENTE LUIS MORA. TEORÍA

Teoría
Vicente Luis Mora
Mixtura Aforismos
Sant Boi de Llobregat, Barcelona, 2022 

 

PERSPECTIVAS

 
   Aunque el aforismo, como género literario, carece de codificación, se ha impuesto en su formato plural la frase concisa, en la que perseveran la diligencia reflexiva y el apunte lírico. Así se ha ido solidificando el momento de fuerza del aforismo contemporáneo y la irrupción en su espacio verbal de nombres y nuevas propuestas. Al cabo, la buena literatura desdeña el conformismo y clarifica actitudes de búsqueda, de recorridos poco hollados.
   Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) ha publicado en los últimos años entregas referenciales, como las novelas Fred Cabeza de Vaca (2017) y Centroeuropa (2020), y el poemario Mecánica, a mi juicio uno de los mejores de 2021. Ahora suma Teoría a la práctica concisa y testifica su originalidad expresiva con citas de Elizabeth Bishop y José Miguel Ullán, Los fragmentos alientan una filosofía que reivindica la libertad creadora, ese impulso casi pasional de la inmersión teórica al solventar el diálogo entre términos aparentemente alejados en su semántica: cuerpo, lenguaje, subjetividad y teoría.
   El escritor comienza postulando un acotamiento conceptual: “El aforismo es luz balbuceante”, “El aforismo es un chispazo entre sinapsis neuronales” ; también se propagan las definiciones en torno a la teoría: “La teoría es un sistema eléctrico permanente en el cerebro, una luminaria, un rio de bombillas”. Queda claro desde el inicio que Vicente Luis Mora hilvana el libro desde postulados metaliterarios; como si se resolvieran ecuaciones e incógnitas que no competen al tejido sentimental del sujeto sino a operaciones cognitivas de la inteligencia; se trata de pensar, no de sentir; de elaborar un cuaderno de campo sobre variantes de energía lingüística: “El pensamiento es energía hecha luz y luego convertida en energía de nuevo (energía expresiva)”.
   La diversidad de asuntos que germina en un libro de aforismos abre nuevos núcleos de reflexión en el lenguaje y su capacidad de verter la mente en el papel o alentar procesos asociados al hecho escritural: “Escribir es biológico, todos los elementos y procesos envueltos en el acto de escritura son orgánicos, naturales”.
   No falta la reflexión crítica en torno al sujeto histórico y la deriva del presente: “En la foto de grupo, lo primero que buscas es tu máscara”, “Como el lenguaje, el sentido común es común a todos, pero, a diferencia del lenguaje, puede desactivarse”. De este aforismo nace una coda conclusiva: ”De hecho, la mayoría de las personas, al menos en España, lo tienen desactivado”.
   El recorrido de breves no sigue un trazado continuo, sino que se mueve por circunvoluciones y tanteos, en los que la subjetividad curva la mente y marca distancias a sus precisiones terminológicas. En ellas se define una identidad teórica, solo mostrada en el cauce argumental. La autoconciencia focaliza el acto de pensar: “Este libro no es filosofía, pero es teoría con método, una especie de anfibio”. Los aforismos de Vicente Luis Mora se alejan de las apariencias convencionales del género para subvertir y explorar el lenguaje desde una deshumanización casi completa del verbo; aquí compartir emociones es un error; se trata de aflorar un trabajo teórico que pone a las palabras en juego, que alza esquemas de pensamiento cuyo significado no está explícito. Teoría deviene una lectura compleja, a trasmano, que desconexiona de los caminos más conocidos de la tradición aforística y que hace de cada texto cuestionamiento y problema, un grado nuevo de ecuación. La teoría prosigue interminable, siempre lleva más lejos.

JOSÉ LUIS MORANTE