lunes, 31 de enero de 2011

GEORGES DE LA TOUR

Georges de La Tour
Pascal Quignard
Traducción de Abraham Gragera
y Ruth Miguel Franco
Pre-Textos, Valencia, 2010


   El sugerente arranque de Georges de La Tour plantea una propuesta escénica: “En 1600, en Vic, un niño de siete años, mientras permanece ante un horno de panadero, ignora que va a consagrar su vida a eso: a poner al hombre frente a sí mismo con la ayuda de una llama”. Esa escena obsesiva   que prefigura en la infancia los parámetros generales de la existencia adulta constituye el motivo central de la pintura de Georges de la Tour, máximo representante de la escuela naturalista en el Barroco francés, cuya técnica abruma por la minuciosa acumulación de detalles, los colores vivos y vigorosos, la verosimilitud, y por organizar toda la composición de la tela a partir de una fuente de  luz  manifiesta u oculta que descubre sombras habitadas y establece con el espectador un diálogo directo.
  Pascal Quignard rompe con la biografía tradicional y organiza el libro en mínimos capítulos sin una hilazón cronológica. Son teselas de un colorista mosaico que a ritmo lento se van complementando. Los datos reales documentados se entremezclan con juicios de valor y atinadas reflexiones sobre las obras de arte. Es la metodología más empleada por el escritor que ha publicado más de una veintena de pequeños ensayos en los que la ficción se mezcla con el pensamiento.  Los cuadros evocan, insinúan estados de ánimo, proporcionan historias, nos dejan personajes  y nos plantean dudas sobre la propia existencia.  Pero además explora el contexto histórico, el jansenismo y la Contrarreforma que convirtieron Europa en un yermo de sangre durante décadas.
   El cine contribuyó a incrementar la popularidad de Pascal Quignard, llevando a la pantalla grande  a dos de sus novelas, Todas las mañanas del mundo y El lector. Esta propuesta narrativa, en una trayectoria consolidada por el Premio de la Crítica o el Goncourt,  aparece como un libro de género incierto; redescubre a un pintor clásico, muy tardíamente valorado que buscó el misterio de lo doméstico entre la noche y el silencio, en el humilde resplandor de una vela.

domingo, 30 de enero de 2011

FOTOGRAFÍA

Aquellas instantáneas en blanco y negro, hechas de contraluces y sombras, han dejado paso a la inmediatez de las cámaras digitales y al color urgente de lo cotidiano que preserva el recuerdo en imágenes. Me llegan ahora las fotografías de la presentación de "Mapa de ruta"  en el Centro Cultural Federico García Lorca de Rivas. Selecciono una e incluyo un pie de foto, una reflexión que hace justicia a lo sentimental.


Con Luis García Montero, poeta y director de la colección Maillot Amarillo, donde amaneció "Mapa de ruta". Son abundantes los encuentros personales con Luis en los últimos años. Conozco su obra desde el inicio de su escritura, cuando a comienzos de los años ochenta el Premio Adonais nos dejó el primer plano de una voz nueva, dispuesta a renovar la tradición. Después el poeta ha realizado un largo viaje hasta situarse en la primera fila de la lírica contemporánea.
Él es el responsable de mi inclusión en Maillot Amarillo, un catálogo compuesto por Rafael Alberti, Carlos Barral, Javier Egea, Joan Margarit, Carlos Marzal...nombres propios de la mejor poesía de nuestro tiempo.






viernes, 28 de enero de 2011

PRESENTACIÓN DE "MAPA DE RUTA" EN RIVAS

   Desde 1989 vivo en Rivas-Vaciamadrid, un municipio del sureste de la comunidad, a sólo quince kilómetros de la capital, lo que ha facilitado una insólita expansión urbanística. En estas dos décadas, la fisonomia del entorno ha sufrido una severa  mutación; todo el páramo se ha urbanizado y el paisaje de grúas y andamios ha germinado en construcciones de adosados, polígonos industriales y centros comerciales.
Aquí ha crecido mi poesía, un itinerario con siete estaciones que inicia "Rotonda con estatuas" y concluye, hasta la fecha, "La noche en blanco".
 "Mapa de ruta" es una antología  que compendia casi un centenar de poemas. Se presenta en Rivas, en la sala de exposiciones del Centro Cultural Federico García Lorca, con la ayuda cordial de la Concejala de Cultura Tania Sánchez Melero y del poeta Luis García Montero. Entre sus versos muchos amigos que han hecho más fácil este largo itinerario, una tentativa de coherencia que cierra este poema:

                                                               E-MAIL

                                                     El mensaje conciso,
                                                    sin tallo emocional,
                                                   sin hojarasca;
                                                   sólo el misterio
                                                   de la transparencia
                                                   y el hilo concesivo
                                                   del discurso coherente.
                                                   Que el teclado perciba
                                                   desnudez, eficacia
                                                   y la respuesta fiel
                                                  del mensajero.

                                                           ("Mapa de ruta", Maillot Amarillo, Granada, 2010)


martes, 25 de enero de 2011

CLARA SÁNCHEZ, PREMIO NADAL

                        
Lo que esconde tu nombre
Clara Sánchez
Destino, Madrid, Premio Nadal 2010

   Con frecuencia la identidad aparente es sólo un logrado disfraz bajo el que respira un pasado de sombras; por ejemplo, unos pacíficos ancianos nórdicos, ejemplos máximos de civismo intachable y hábitos sociales, consumieron etapas biográficas llenas de barbarie que sembraron crueldad, sufrimiento y humillación; esos jubilados que se mueven despacio y nunca pronuncian una palabra más alta que otra fueron torturadores. Ese es el planteamiento central de Lo que esconde tu nombre, novela de Clara Sánchez reconocida con el Premio Nadal en su convocatoria de 2010.
   La escritora, que vivió durante dos décadas en Rivas-Vaciamadrid inicia senda literaria en 1989, cuando amanece Piedras preciosas; desde entonces han ido sucediéndose hasta siete títulos y ha recibido reconocimientos, como el Premio Alfaguara por su obra Últimas noticias del paraíso. Toda su obra comparte una forma de escritura que se caracteriza por una sintaxis límpida y precisa que rechaza cualquier amaneramiento retórico y por la construcción de personajes instalados en la normalidad porque es en lo cotidiano donde se alojan el asombro, lo incomprensible y lo extraño.
   Esa premisa se reitera en Lo que esconde tu nombre donde se recupera una situación histórica. Tras la guerra civil española que propició la debacle republicana y el triunfo del franquismo, muchos republicanos emprendieron un éxodo incontenible hacia Europa que a veces acabó de la peor manera posible, como prisioneros en los campos de concentración. El campo austriaco de Mauthausen fue uno de esos agujeros del horror, donde fueron deportados cuatrocientos setenta españoles de los cuales murieron cuatrocientos nueve, antes de ser liberados el 5 de mayo de 1945 por las tropas aliadas. Los que regresaron del infierno nunca lo olvidarán y algunas convertirán la venganza en la principal razón de ser del superviviente.
   Julián es uno de esos nombres empeñados en atar los cabos sueltos y en ajustar cuentas con la memoria. Al salir del campo se enrola en una organización dedicada a descubrir torturadores y cuando ya está retirado regresa de nuevo a su antiguo empeño a propuesta de Salva, un compañeros con quien compartió sufrimientos y privaciones. Pero las pesquisas de Julián afectan a todo el entorno relacional del matrimonio nórdico, un grupo de individuos perturbados que funcionan perfectamente en la anormalidad y que no ven necesario justificar sus conductas.
   El avance accional da voz en primera persona a los dos protagonistas más relevantes, Sandra y Julián. Sandra es una joven embarazada que busca en la costa lucidez para salir de un complejo momento personal en el que la existencia sólo tiene un sentido superficial y Julián quiere finalizar la labor investigadora emprendida. Dos puntos de vista diferenciados que confluyen cuando la verdadera realidad se impone con datos contrastados. En el efímero curso de lo circunstancial se oculta el secreto: la vida es una representación en la que el verdadero yo queda soterrado; nadie es quien parece.

domingo, 23 de enero de 2011

CULTURA LITERARIA




Los que prefieren una literatura de efectos especiales, creen que la poesía de Antonio Machado está hecha con materiales de bajo presupuesto.

Su aristocracia prohibe la lectura. No quiere contaminarse con ese ruralismo que fomenta una cultura de alpargata.

La luminosa realidad de las modelos requiere "estar siempre en el candelabro".

Le gusta mucho el cine, pero desconoce la filmografía de Francis Ford "Copula", ese productor de películas pornográficas.

En cualquier relación de parejas célebres siempre incluye a Ortega y Gasset.

De todo lo escrito por su compatriota argentino Jorge Luis Borges prefiere la novela.

Usa mucho la expresión "sentido literal", aunque desconoce qué significa.

El escritor soporta tareas diversas. Una de ellas es la de autoconvencerse del valor de lo escrito.

Como el deporte de alta competición, también la literatura necesita gregarios. 

viernes, 21 de enero de 2011

MEMORIA DE ÁNGEL GONZÁLEZ

 Mañana no será lo que Dios quiera
Luis García Montero
Alfaguara, Madrid, 2009

   Ángel González, en sus últimos años, solía pasar largas temporadas vacacionales en la localidad gaditana de Rota, junto a Luis García Montero. De aquellas jornadas de diálogo nació la idea de escribir la biografía del destacado poeta de la generación del 50. Pero las notas biográficas al uso se transformaron pronto en una novela, en una  propuesta ficcional donde importa más el personaje moral que el inventario de fechas y acontecimientos.
   El paréntesis de la infancia carece de fronteras sólidas; los entresijos existenciales solapan contornos, mudan de apariencia y se recuperan con coordenadas desconocidas. El enfoque de Luis García Montero al escribir Mañana no será lo que Dios quiera no se basa en una articulada secuenciación de datos y sucesos, sino que opta por trazar la línea de horizonte de una etapa vital donde memoria e imaginación conviven en la remembranza y componen pieza a pieza una realidad verosímil.
   El título del libro alude a la capacidad del sujeto de tomar las riendas del porvenir, al hecho de que una voluntad crecida dicte normas capaces de regular los pasos del futuro. De este espejismo nace la esperanza, el estar confiado en la posibilidad de trazar un destino propio.
   Ángel González nace en Oviedo el 6 de septiembre de 1925 en el seno de una familia numerosa. La temprana desaparición del padre, tras una desgraciada operación médica, justifica la sobreprotección materna y las muestras de afecto de sus hermanos mayores. Pero el paisaje doméstico engloba lo privado y lo público y el cauce de la historia colectiva impregna el tejido sentimental de la vida diaria. Los calendarios marcan el último tramo de una monarquía erosionada por el apoyo a la dictadura de Primo de Rivera y el advenimiento de la República que tanta esperanza genera entre las clases menos favorecidas. Es un tiempo convulso que conoce en 1934 la revolución de Asturias y dos años más tarde el triunfo del frente Popular en las elecciones generales y el golpe militar del general Franco que inicia la contienda fratricida.
   Ese es el contexto de Mañana no será lo que Dios quiera. El niño Ángel González se asoma a la realidad con los ojos del desconcierto y la curiosidad de quien busca respuestas.  El enfrentamiento bélico de 1936 marca el fin de una niñez inocente. Desde los primeros meses del conflicto, Oviedo queda en manos del coronel Aranda, un militar afín a los sublevados. Es una ciudad sitiada por las fuerzas republicanas que mantienen bajo control casi todo el territorio asturiano. En ese encierro, pronto convertido en cuartel de regulares y legionarios,  la convivencia se estrecha y cobra conciencia del dolor y la muerte que hunde sus raíces en nombres concretos, como Manuel, el hermano mayor fusilado en el invierno de 1937.
   Junto al rumor del recuerdo se incluyen poemas que mudan lo vivencial en literatura. Se consuma el hundimiento republicano y amanece un tiempo de silencio y represión, de cartillas de racionamiento y desconfianza que hace más perentoria la prudencia. Y en este ambiente se fortalecen las convicciones; el yo supera las circunstancias para darnos la imagen de una conciencia que resiste y se despega del conformismo.
                                                                             

jueves, 20 de enero de 2011

MARINO GONZÁLEZ MONTERO. ELOGIO DEL EDITOR

La edición privada es una correosa trayectoria que siembra obstáculos en cada tramo por lo que el desenlace suele producirse con dolorosa rapidez. La mayoría de los editores abandonan en los repechos iniciales, cuando los escuetos balances de resultados dejan las telarañas como efectivo. Es un ejemplo más de la fugacidad de las buenas intenciones. Sólo unos pocos perseveran como protagonistas de un proyecto que va sembrando en las estanterías títulos de fugaz actualidad y revistas que toman el pulso a la creación literaria de un paréntesis temporal concreto.

La editorial  De la luna libros celebra sus cien títulos en la calle. El catálogo cuenta ya con una centena de invitados que han dejado manuscritos de poesía, novela, relatos, literatura de viajes o aforismos... Ese dato objetivo multiplica por cien la invitación al viaje de la lectura.
Marino González Montero (no olvido la inestimable colaboración de Ana, claro) es el responsable de esta editorial emeritense a quien yo debo la salida a la calle de Mejores días, una colección de aforismos que buscó la imprenta en 2009. La gratitud me impulsa a escribir estas líneas. Son poca cosa; una sencilla forma de dar las gracias.