sábado, 3 de octubre de 2026

NUBES DE TORMENTA

Espera
Archivo de fotografías WEATHER

 

NUBES DE TORMENTA

 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día
sea vuelo que no duerme el cansancio,
secreto fugitivo
en un cielo estepario. 
Lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un temblor auroral,
la claridad pujante del comienzo.







 

viernes, 2 de octubre de 2026

CON ÁNIMO INESTABLE

Biblioteca Federico García Lorca
Centro Cultural de Rivas

 

CON ÁNIMO INESTABLE (cuestionario a JOSÉ LUIS MORANTE)

 

Por LE PETIT COMITÉ

 

   Con un itinerario plural que suma poesía, crítica, microrrelatos y aforismos, José Luis Morante (Ávila, 1956) entrelaza en las entradas de su blog el ánimo inestable de la creación, reseñas, poemas, microrrelatos, apuntes autobiográficos… El resultado es una propuesta rica en matices que varía casi a diario.

 Tanta actividad… ¿No se cansa?

 JLM.- Sí, mucho; la literatura es un espacio tan amplio que recorrer sus sendas a diario aboca en el cansancio; me acuesto pronto y esas primeras horas del sueño son esenciales para recuperar fuerzas y ánimos; después me despierto con las primera claridad, madrugo, empiezo la tarea y de nuevo al despedirse el día siento los genes de un hombre cansado que repite hábitos sin variar puntos y comas.

 En el blog “Puentes de papel” casi todos los contenidos se ven desde la poesía…

 Intento ser variado en las entradas, pero la poesía me parece el género esencial; es el que condiciona mi propio recorrido creador  y el que regula las lecturas diarias; dedico muy poco tiempo a la novela y más al ensayo crítico, aunque los libros que dejan más felicidad entre mis manos son los de poesía.

 ¿La poesía mantiene esa identidad de ser palabra en el tiempo?

 La definición de Antonio Machado no ha perdido vigencia; pero hay otros enfoques que no tienen fecha de caducidad y complementan la profundidad del poema: el compromiso, el canto elegíaco, la introspección, el yo solidario, el juego verbal, la imagen, la cata aforística…

 En un ambiente tan pasajero como el tiempo de playa o los frecuentes viajes, ¿puede seguir con sus hábitos literarios?

 La playa es la verificación melancólica de que soy un “animal de costumbres”. Mis hábitos no son estacionales, sino energía en préstamo que renuevo a diario. Soy una especie de monotonía existencial. Una verificación melancólica de lo previsible y la costumbre.

 En sus lecturas, ¿algunos títulos en especial?

 No soy de los lectores que buscan el panorama insólito. El tiempo ha cimentado en mí una tradición literaria en el que reinciden voces de todas las épocas. Me gustan los regresos de la relectura, volver a leer las mismas “palabras de familia tibiamente gastadas” capaces de dar a lo conocido un matiz nuevo, una formulación original.

 El mar y la naturaleza como escenarios, ¿qué sugieren?

 Las imágenes del mar dibujan el panorama insólito, el encanto ideal de lo lejano, Los colores impregnan la retina, proponen un largo viaje hacia la belleza. En el litoral abundan los instantes de una realidad significativa donde el paisaje deviene experiencia estética. Su continuo vaivén nos define: somos un peso leve en un espacio de continuo fluir. Y soy un testigo inpertinente del paisaje natural; exploro sus rincones con la convicción de quien sabe que en cualquier sitio está el asombro.

                                                                                                      (Rivas, otoño de de 2026)





jueves, 1 de octubre de 2026

HOJAS DE OTOÑO

Ocres
(La mirada en el árbol)

 

AFORISMOS INÉDITOS

(Septiembre, 2025)

 
 
Cada día percibo mejor la realidad concreta de lo que no es.
 
El sujeto feliz esconde en algún rincón de su conciencia la ingenuidad primigenia del niño.
 
El hastío biográfico añora ser novela.
 
La soberbia exige por merecimientos felicidad perenne.
 
Justifica los caminos quebrados de la culpa alegando que son estrategias en defensa propia.
 
El erotismo llena de humedad la piel dormida.
 
Hablar de lo que no se sabe empaña la verdad, pero fortalece la imaginación.
 
La mancha gráfica del poema breve se demora para alargar su sombra.
 
El onirismo transforma un plátano en antorcha olímpica.
 
Haikus y aforismos bordean el silencio sin renunciar a la palabra.
 
Hay que andar con cuidado para reconocerse; soy una versión de mí.
 
Prolongo un reflejo patético de una aspiración fallida.
 
La sonrisa es el hábito de allanar desniveles.
 
Era y no era. En los cristales azules del acuario se vio a sí mismo en los ojos de un pez.
 
Deja la noche en un silencio claustrofóbico para que hablen los sueños.
 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

DEMOLICIONES

Una casa en la grieta 

 

aquí 

                Nada y todo ocurre en todas partes

                                           PHILIP LARKIN

 
Es aquí donde estoy.
Tras las grietas de un yo parapetado
en las profundidades
de sí mismo.
 
Habito un cuarto exiguo
donde nada hay detrás
salvo el vacío
de las sombras sin lustre;
soy un plano que muestra,
maltrecho y solitario,
el retraso gastado de las rutas
que ya se desvanecen.
 
Mi reclusión carece de secretos.
En las puertas del frío,
necesito encontrar
en cualquier parte
un domicilio propio,
un cuerpo que sostenga
el temblor de la luz.

    (del libro Nadar en seco, 2022)




martes, 29 de septiembre de 2026

EXTRAVÍOS

Pasos perdidos

 

EXTRAVÍO

 

   Perdida en un viaje al Cabo Norte, entre la luz oscura del sol de medianoche, la sombra ha ido buscando el estar anónimo de otro cuerpo, con el anhelo del perfecto ensamblaje. Nunca encontró brisa favorable aquella aspiración. Cada nueva identidad marcaba en su epidermis asimetrías y desajustes, carencias que empujaban al despegue inmediato. Con pasos de regreso busca ahora la oscuridad polar. Engullida en la noche sin contornos de un callejón sin nadie, ya imagina sitio y compañía.

(De Cuentos diminutos)



 

 

 

lunes, 28 de septiembre de 2026

PENSAMIENTOS ABISALES

Pez dragon
Fotografía
de
Gran Enciclopedia de la fauna Abisal


 
EN VOZ BAJA
 
La decepción enseña
a pensar en voz baja.
Por eso me levanto poco a poco,
tras la calma discreta de los ojos callados.
Soy la sombra arcillosa
de palabras oscuras
que la mañana limpia,
con precisión severa.
 
En silencio recibo
un patrimonio escaso;
esa pequeña parte de la nada que cabe
en una cicatriz que no se muestra.
 
Mi mudez precavida
usa ropa de invierno.
Le gusta pasear
con la cara cubierta de neblina,
compartiendo con otros
una espera silente
y el alumbrado público.
 
Succionados al fondo,
mis pensamientos nadan
en bóvedas nocturnas
y muestran las escamas abisales
de esos peces
que ahuyentan los abismos
y buscan superficie y claridad. 

    (Carpeta de variaciones y descartes)




sábado, 26 de septiembre de 2026

JAVIER GALLEGO DUEÑAS. MARAVILLOSO MIEDO

Maravilloso miedo
Javier Gallego Dueñas
Ediciones Liliputienses
Cáceres, 2026


RITOS DE SANACIÓN


   La singularidad literaria de Javier Gallego Dueñas (Rota, Cádiz, 1968) traza camino en 2017 con la entrega Las gramáticas del tiempo, un libro de textura introspectiva publicado por la editorial Takara, al cuidado de la poeta Rosario Troncoso, que basculaba entre la memoria y la culpa. Daba amanecida a una  voluntad creadora, de paso sosegado, que hacía suya también la condición del reseñista en el blog de crítica y lecturas Profundamente superficial, fortalecía el sugerente impulso de la revista Voladas y dispersaba frecuentes colaboraciones en cabeceras académicas y literarias.
 Con texto introductorio de Hilario Barrero, la senda lírica añade en 2021 la segunda cosecha de poemas, esta vez acogida en el hermoso catálogo asturiano de BajAmar. De nuevo, la herida vivencial reabre lo doméstico para que busque luz la evocación y el poso memorístico que explora el declinar temporal. Eran estratos subjetivos, marcados por la fugacidad de un entorno que, a menudo, abre el paraguas gris de la melancolía en el borde del agua. Se reforzaba así la textura de una sensibilidad intimista, escueta en la ornamentación expresiva, emotiva y sutil.
   La razón poética de Maravilloso miedo recurre al apunte indagatorio del poema en prosa para exponer el viaje intimista del pasajero en ruta hacia su destino por las avenidas del miedo. La realidad se desdibuja y desaparece. Es necesario desandar el tiempo para que emerja fuerte el afán introspectivo, ese fondo de secuencias que muestra lo que fue, entre los resquicios y grietas del desamparo. Pero no hay derrota en el ensimismamiento sino afán de búsqueda para descubrir las hendiduras precisas por donde se filtre la luz. La claridad se hace símbolo de la esperanza, más allá de la sombra. El itinerario tiene un trazado complejo en el que se entrelazan pasos efímeros y espacios urbanos que hacen de la ciudad un entorno habitado por la soledad. Un marasmo de transeúntes que solo tienen la compañía obsequiosa de la desmemoria. Todo parece presentir el derrumbe, cobijar abandono; es preciso imaginar el hilo que nos saque del laberinto. La existencia es materia empeñada en la supervivencia; más allá de la duda frente a los efectos paralizadores del pánico, hay que cambiar las cosas y sostener los empeños de la voluntad.
  El refugio verbal de las palabras conforma una plenitud incandescente que acompaña y dirige, que nos presta un tejado a dos aguas y un estar a la sombra. El trayecto es lucidez y conocimiento, adivinar que el miedo también tiene una puerta de salida. Como sucede con el discurrir, es efímero y crepuscular. Se apaga con los ritos de sanación en los que emerge un túnel hacia la luz cuando se multiplican los escenarios del dolor en la rutina cotidiana.
 El yo verbal formula un oxímoron: “Maravilloso miedo” de aparente contradicción que hace del miedo un territorio habitable. En lo siniestro y el espanto cabe el paso firme de la aceptación, la certeza de que la belleza respira, aunque cueste focalizar su silueta en la sombra. También en los otros se van marcando las azarosas huellas de la desolación, el rastro de quienes han padecido el dolor, la enfermedad o la quiebra de ilusiones y sueños. Así nace en el poema un enfoque menos subjetivo y más solidario.
  Cerca se despliega la silueta de la naturaleza y ese rostro bifronte que acumula quietud y mudanza, un ciclo vital hermético y complejo, que sobresalta y, al mismo tiempo, seduce por su belleza; que invita a la meditación  y a la comprensión profunda del paisaje . Más que una geografía concreta, la horizontalidad de los sentidos moldea un paisaje interior, un estado de ánimo.
   El poemario Maravilloso miedo de Javier Gallego Dueñas integra como cierre una breve nómina de deudas literarias y musicales que ayudaron a levantar el marco poético. Sus textos no pretenden crear una mística de la tristeza, ni una exaltación de la idea de que la vida al paso es un peregrinar por la adversidad, aunque suene “una algarabía discordante, cacofónica, hiriente, desafinada, que supura el dolor y el miedo”. La realidad camina por páramos contradictorios que hay que recorrer con lentitud. El poema asimila dentro de la conciencia  los frutos de la experiencia y los pasos cansados de la decepción, pero también hay que fortalecer la capacidad de seguir, de remontar naufragios a contracorriente. La poesía entonces se hace meditación y fuerza, intento de encontrar la aguja en el pajar, el hilo que nos saque por fin del laberinto.
 

José Luis Morante




 

    

viernes, 25 de septiembre de 2026

LA SEMILLA

Espera
Fotografía
de Archivo Dreamstime

 
LA SEMILLA
 
En la fragilidad de la semilla
hay un rumor en curso
donde pliega sus alas el prodigio.
En él escarban
futuro las raíces
y vislumbran los troncos
tercas ramas,
que buscan en el aire
el golpe sostenido de la luz.
 
Somos en la semilla
reflujo de estaciones
y sombras anegando
un tragaluz con pájaros.
 
A resguardo, consigo,
suelo adentro,
en la semilla insiste
el pulso cardinal de otra semilla.

                               (Poemas selectos)




jueves, 24 de septiembre de 2026

CLAUSURA

dentro
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 
DORMIR AL RASO
 
La mala luz derrumba mis lecturas
cada vez más pronto.
Recurro al cuello blanco
de un flexo que ladea
la mínima planicie
y  pongo ante mis ojos
el ascua iridiscente.
Pero los trazos no saben mentir.
Oblicuas y veladas, las grafías
son como viejas fotos;
Solo hay manchas, deshechos,
reincidentes borrones deslucidos,
una puerta sin luz.
 
Se agazapa en mis ojos
la indefensión del gato
que prodiga
maullidos de cansancio.
Mientras, en la clausura,
al raso del cristal se precipitan
con insistente frío nuevas sombras.  

                   (Variaciones y descartes)




martes, 22 de septiembre de 2026

OFICIO DE CALLAR (SELECCIÓN PROPIA)

Oficio de callar
José Luis Morante
Mahalta Ediciones
Ciudad Real, 2026



 SELECCIÓN PROPIA

Nadie toleraría la vida sin vidas prestadas,

la propia no basta 

ELIAS CANETTI

La simplificación de una cosa es siempre algo extraordinario 

G. K. CHESTERTON

 De la verdad la búsqueda, el merodeo, los pasos inseguros que rozan la caída, el incansable oficio de callar.

 Los demás coleccionan supuestos de mí, pero yo casi nunca confirmo los indicios.

 Extremó la prudencia verbal; no adelanta palabras si no es en presencia de su diccionario.

 Afronta que los pensamientos son tablas escénicas dispuestas a la ocultación.

 En esencia el cerebro maduro contiene dos ideas, pero su lejanía es tan palmaria que entre ellas se expanden sistemas filosóficos.

 Escrita, con tinta invisible, sobre osamenta y musculatura, el cuerpo disimula su condición de fraude.

 El silencio padece de argumentación prolija.

 Sobre la floración sentimental, el puño cerrado de quien corta rosas.

 Consume una pobreza hospitalaria, capaz de regalar un viejo catre de faquir.

 Coloca minucias ante el ventilador para que vuelen espejismos de brisa litoral.

 Su ideología rompe a martillazos la pecera para que los peces sean libres.

 Bajo el limo, en las honduras de la ambigüedad, la superpoblación de anfibios.

 El silencio mantiene una precintada fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.

 Cuando los hechos mueren percibimos el rastro compensatorio: las nubes volanderas de efectos secundarios.

 Pertenezco al tropel inconfundible de los solitarios. En mí, la vocación de ignorancia. El nada sé de quienes no saben.

 Tras la decepción, los deseos internos alquilan emplazamientos periféricos, esperan días de niebla para volver al centro.

 Poco a poco comparten territorios imaginarios; después engullen con voracidad el pasado común, la vida ficcional de los personajes.

 Energía, al levantarse de la cama, para salvar la galaxia. Toca el suelo y ve en su pie desnudo la inminencia de una revolución pendiente.

Para las sombras del pasado la eficacia y esplendor de la linterna no podrán nunca sustituir el manso goteo de la cera.

 





sábado, 12 de septiembre de 2026

CONCIENCIA DEL TIEMPO

Testigo
Archivo general 
Depositphotos


Sobre mi piel
las grietas y suturas.
Envejecí.

                         (Haiku del tiempo)





 

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA HUMEDAD DEL REGRESO

 

Adán en la ventana


EL REGRESO DE ADÁN
 
   Ante el insistente empuje de la melancolía, una mañana Adán retornó al paraíso. Se adentró en sus espacios con la fuerza feliz de quien busca el lugar propio. No tardó en advertir que recorría un territorio de desposesión. Aquel sitio, húmedo y frío,  solo cobijaba abandono.
   En el centro del lugar se alzaba todavía el árbol del bien y del mal; miró aquella silueta y se hizo efectiva la soledad de un tronco calcinado y rijoso.
   No aguantó más. Bajó los ojos y convocó el olvido, como si el paraíso no hubiese existido nunca. Con andar dubitativo, se precipitó hacia la salida. Sus pasos tropezaron con el ala inerte de algún ángel, el metal chamuscado de una espada herrumbrosa y una oscura camisa de serpiente.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)




miércoles, 9 de septiembre de 2026

VOCACIÓN DE RUINA

Una silla con él

                                         

 VOCACIÓN DE RUINAS

                                (Con mi Ingratitud)

 

  Empeñó su existencia en hacer daño. Vivía con el entusiasmo de quien todo lo convierte en ruinas. En primera persona fue escribiendo las páginas de una maldad innata. En cada evento literario llegaba tarde marcando el paso, se cambiaba de sitio arrastrando la silla, encendía el móvil, ojeaba el periódico, murmuraba con la compañera de asiento, hacía pompas con tabletas de chicle, preguntaba sandeces, con formulaciones interminables en el cierre del acto… Sus actividades varias dejaban constancia de una indeclinable temporada en el infierno. Asumió una biografía insoportable. Nunca escribió una línea, pero su insignificancia siempre estaba presente entre los escritores.

 

                                                                  JOSÉ LUIS MORANTE



  

martes, 8 de septiembre de 2026

LA VOZ DEL AGUA

Los caños
Imagen
de
Internet

 

LA VOZ DEL AGUA


Cuántos manantiales sin agua potable.

 Esas páginas impolutas y frías, sin glóbulos rojos.

 El aspirante a personaje concede al ombligo un interés escénico.

 Discreto, en la mirilla de la mañana pide asilo el esqueleto de un dinosaurio.

 Mientras se aquieta la bruma, el sol es una lámpara minúscula, de segunda mano.

 Los insectos sobre la tierra fría del sendero.  Soledad camuflada de vida.

 La trastienda mental de quien sustituye amigos por animales domésticos.

 Como gesto de autoprotección, espío los versos sueltos de mi vecindario.

 La rutina carboniza el asombro.

 Aquel vegano mantenía un oficio rentable con sus contradicciones; practicaba la ganadería extensiva.

 Guarecidas en la laringe, las fibras del hambre se digieren mal.


(Aforismos de verano)



 


lunes, 7 de septiembre de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES

Belleza
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia
(Javichu)



  
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             
 
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
 
                      JOSÉ LUIS MORANTE
                      (De Población activa, 1994) 

sábado, 5 de septiembre de 2026

AHORA QUE ES TARDE. ANTOLOGÍA POÉTICA 1990-2020

AHORA QUE ES TARDE
Antología poética 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
Editorial La Garúa
Barcelona, 2020

  

EL SUELO MOVEDIZO DEL POEMA

                                    

   Para reflexionar sobre el misterioso encuentro con el poema resulta útil una panorámica del trayecto. Una antología personal no es una aleatoria colección de poemas sino un libro unitario, orgánico, con meditada articulación formal, contenidos selectos y un deambular marcado. Alude Ahora que es tarde. Poesía 1990-2020 (La Garúa, 2020) al recorrido de tres décadas de escritura. Diez poemarios que mantiene un orden cronológico, con el añadido de inéditos de la obra en marcha Nadar en seco que se publicaría en 2022. Las composiciones asumen esencialidad y despojamiento: ser claro es ser preciso.
   En mi poesía prevalecen unos cuantos temas que imponen su presencia de manera más o menos continua. La entidad del personaje y las variantes de su dimensión existencial ya están en “Heterónomos”, poema que aporta Rotonda con estatuas, carta de amanecida, editada en 1990; la fisonomía del sujeto inspira también composiciones de entregas posteriores como “El otro” y “Autobiografía”.
  No basta con existir; muchas veces ocupa la atención lo antagónico, aquello que conspira contra las previsibles coordenadas del deambular cotidiano. El enemigo está ahí, forma parte de nuestra soledad; su lucidez pone en duda convencionalismos y contradicciones, descubre el suelo movedizo de los dogmas. Son las pautas de Enemigo leal, donde la ironía también es una forma de aceptar los hechos consumados.
   La lógica utilitaria inspira el título de Población activa cuyo primer poema “El arte de vivir los lunes” objetiva el tedio con un tono frío, acto para confirmar la sospecha de un horizonte limitado: hoy como ayer, mañana como hoy. Las similitudes entre el yo biográfico y el ser literario abundan en Población activa, Causas y efectos y La noche en blanco, con referentes sentimentales que hacen de la convivencia una indagación sostenida. En Causas y efectos el anecdotario biográfico cobre mayor presencia: los días de infancia, la presencia del padre, el aprendizaje sentimental y la fuerza de enlace con la realidad. Si manipulamos la proclama de Rimbaud que convertía al yo en otro, el aserto es igualmente válida: el otro es yo.
   El espíritu romántico de Gustavo Adolfo Bécquer tuvo conciencia de que el sueño es núcleo y actitud poética. No son pocos los momentos donde resulta difícil discernir qué cosas sucedieron o cuáles son fragmentos oníricos. Creo en una sensibilidad sutil y etérea que saca a la realidad de su letargo para explorar interiores.
   Fernando Pessoa añadió una nueva dimensión al viaje; el supuesto enriquecimiento que depara el camino se convierte en copioso inventario de pérdidas; desde este registro escribí los poemas de Largo recorrido que emplea como único metro versal el endecasílabo para subrayar la monotonía.
   En la poesía realista el empleo frecuente de la primera persona, tan apropiado para el tono meditativo, tiende a confundir el ser poemático y el biográfico. Son entidades distintas, aunque emparentadas: el primero se nutre del fondo de experiencias vivido o imaginario de quien escribe. En  La noche en blanco el yo poético se enfrenta a un estado temporal de vigilia. Fármacos y relajación para conciliar el sueño han fracasado y anida en las papilas ese sabor acre en el que los relojes laten con obstinada pereza. En ese lapso el sujeto se aplica en la construcción de otra presencia, crea un ser con el que accede a desiguales estratos emocionales. Asistimos al despliegue hacia un ideal que hace suyo un aserto de Julio Cortázar: “creo que soy porque te invento”. Ese conocimiento se inicia junto al mar, siempre símbolo de plenitud y apertura. Los entornos naturales tienen algo de verdad que existe frente a las mudanzas; en ellos percibimos un ritmo sosegado, vivificador, que se transmite al espíritu. El poema no se atiene a las exigencias de la descripción; busca intersecciones, hay una identificación con el paisaje físico. Es una presencia necesaria que impregna los tejidos; alrededor están los objetos domésticos, el ámbito cercano que nos pertenece. También otras circunstancias que, en apariencia, no nos rozan pero que representan ámbitos amargos de la existencia, donde la mirada incide en la desposesión y el vacío. Cada proyecto personal está condicionado por la creciente jerarquía social que condiciona el libre albedrío. A la tesis de Jean Paul Sastre “estamos condenados a ser libres” hay que añadir que tal destino no habla de condiciones sombrías.
   Mis poemas no están exentos de ironía, acaso por los efectos lectores del verbo nihilista de José María Fonollosa. El pacto de convivencia, casi de modo inadvertido, va perdiendo su capacidad de asombro y, poco a poco, el espejo refleja rasgos de soledad. Cuando la incomunicación se evidencia, el diálogo con el otro enmudece. La creación es una estrategia para superar ese estado de islas.
   Llega la amanecida; vuelve el ahora y el tedio, la rutina de lo laborable: el análisis de la realidad. Hemos buceado en los interiores de un espejismo y corresponde el repliegue en lo individual. El final de la historia tiene el regusto de la melancolía, un sentido agónico, como este delicado haiku de Bashô: “Habiendo enfermado en el camino, / mis sueños / merodean por páramos yermos”.
   En el balance Ahora que es tarde una trama argumental, un hilo invisible que reordena el discurrir de los poemas: el aprendizaje de la decepción. Más que desánimo individual, se habla de un estado vital. Joan Margarit ha definido este andén con precisión demoledora: ”Llega el tiempo de no esperar a nadie”, de saber que ya, cuando parpadea la amanecida, es tarde. Nos queda la palabra, la tos convulsa del poema. Y, sobre los derrumbes, el andamiaje artesanal de la esperanza.
 
José Luis Morante
 
 
 


 

viernes, 4 de septiembre de 2026

DESDOBLAMIENTOS

inventario de mí
(Hombre en el espejo)
Rene Magritte


 

HETERÓNOMOS

Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cual fue la última causa
que les diera la vida.
 
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita día y noche
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer
y, por lo mismo,
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos”)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
 
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde inicia el galope un sentimiento,
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
 
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que bajo el brazo trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente:
“hallé la puerta abierta
y me aburría…”
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

   (Del libro Rotonda con estatuas, 1990)




 

jueves, 3 de septiembre de 2026

ABRIR LAS ALAS

Vuelo libre
Fotografía
de 
Internet

 

ABRIR LAS ALAS
 
(Aforismos)
 
 
Solo habla consigo cuando hay un intérprete disponible.
 
La impaciencia aconseja hornear semillas.
 
El toldo del tragaluz es un oxímoron.
 
Entre los misterios de la inteligencia, el empeño de ocultarse a diario.
 
Quien no sabe dónde ir  mantiene siempre un inquebrantable compromiso con el traspiés.
 
La humildad cumple con mérito la función de ser nota a pie de página.
 
Rareza: una amistad sin ánimo de lucro.
 
Cuando aletea cerca, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.
 
Esas voces que visten a diario papel de lija y ganan altura cuando callan.
 
Acabé identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.
 
Es acaparador y avaro; cuando respira guarda el oxígeno y el anhídrido carbónico.
 
Qué triste la lectura volátil, la que no tiene huellas dactilares.
 
 
(José Luis Morante)
 
 
 
 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

NADAR EN SECO

Las Cogotas
(Poblado vetton de Ávila)
Fotografía
de
Rubén Sánchez Santana

  

NADAR EN SECO

 

 

El tiempo que no tuve nada en seco.

En él cada brazada recolecta

los acordes secretos de la profundidad.

De cuando en cuando,

rasgan la superficie huecos húmedos

de cuyo fondo emergen

estelas de luciérnagas.

Mas un sudor salobre

desdice la quietud,

impulsa cercanía

hacia el contorno exacto del trascielo.

 

No dejo que el cansancio me carcoma.

Sacudo el agua ausente.

En los brazos maltrechos

hay jirones de mí.


                          (Del libro Nadar en seco)





martes, 1 de septiembre de 2026

JORNADA LABORAL

Días laborales
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

JORNADA LABORAL

 

  Nunca hay excepciones. Cuando habla consigo miente a cada instante. Eso le obliga a un inacabable fingimiento para demostrar que se cree a sí mismo. Su cuerpo sobrelleva un gravoso cansancio. Envejece en silencio. Desempeña a diario una doble jornada laboral.

 

(De Cuentos diminutos)




lunes, 31 de agosto de 2026

EZEQUÍAS BLANCO. CONSTRUIRTE UN ABISMO.

CONSTRUIRTE UN ABISMO
POESÍA AGRUPADA 1975-2025
Ezequías Blanco
Prólogo de Pascual Izquierdo
Huerga y Fierro Editores
Colección Signos
Madrid, 2026

 

LOS TRABAJOS DEL VERSO

 
  La identidad poética de Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, Zamora, 1952), catedrático jubilado de Lengua y Literatura, lector incansable y humanista, ha adquirido en la última década una incontestable solidez por su fuerte presencia cultural y el ritmo de publicaciones. Cuando todavía es reciente la amanecida de Décimas para Sara, lírico homenaje a su nieta, aparecen reunidos sus itinerarios poéticos en el volumen Construirte un abismo. Se trata del legado de cinco décadas de escritura, con pórtico de Pascual Izquierdo, un lienzo crítico limbado de claridad y hondura.
  Antes de recorrer el amplio espacio versal del poeta, una vez más es necesario recordar la irrepetible estela, como director e impulsor durante treinta años de la revista en papel Cuadernos del Matemático, que el zamorano, asentado en la localidad madrileña de Getafe, coordinó en las aulas del Instituto de Enseñanza Media y Bachillerato Matemático Puig Adán. El desbordante sumario de colaboradores y la multiplicidad de enfoques y géneros son persistente historia viva; una valiosa expedición de la literatura contemporánea. En su larga travesía, Cuadernos del Matemático conjugó espacios creativos heterogéneos y se convirtió en memoria e identidad intergeneracional, donde aportaron propuestas escritores maduros y reconocidos, junto a voces aurorales que encontraron comprensión, empuje y puertas abiertas a la voluntad de habitar el lenguaje. Pero las variadas tareas al frente de aquellas páginas no mermaron la fértil cosecha de entregas. Su obra explora poesía, narrativa, edición y relato.
  Este largo viaje de crecimiento literario personal ubica en su apertura el ensayo “Ezequías Blanco, poeta poliédrico”, un sondeo crítico de Pascual Izquierdo, poeta, ensayista y una de las voces más destacadas de la literatura de viajes. El trabajo explora en su entrada los hilos biográficos, con el convencimiento de que la mirada lírica está íntimamente conectada con las contingencias vitales. Vida y lenguaje se enlazan para dibujar los rasgos expresivos de un poeta nunca ajeno al discurrir del tiempo. Desde la aparición de los versos más tempranos, en los ambientes universitarios de Salamanca de los años setenta, el taller escritural multiplica fuentes de inspiración. Como han reiterado algunos críticos, en Ezequías Blanco confluyen riberas de la tradición clásica y rincones de renovación vanguardista. En la línea temporal, el poeta protagoniza un viaje singular que aglutina diversidad, intensa y sutil, gracias a un atinado patrimonio lector y un enfoque verbal que hace de la ironía recurso expresivo irónico habitual, capaz de encender, desde la cercanía, la complicidad del lector. En el quehacer poético se construye una poética desde la genealogía, con pupila irónica y descreída. Los versos de “Poesía de la experiencia” lo recuerdan: “No ejerce sobre ti atracción otra corriente / que no sea la corriente del río. / Ni otra luz te deslumbra que no sea / la luz de la naturaleza. / No te asombra otro rito que no llegue / del tesoro sencillo de la vida”. El entorno convoca con pulsión intensa, ajeno a condimentaciones sospechosas.
  La percepción de quien escribe deambula entre una mirada de esperanza y futuro y un pensamiento crítico, a veces ceñido de escepticismo. Pascual Izquierdo explora con sosiego la cadencia de publicaciones, para abarcar todas las entregas y dejar constancia de sus rasgos comunes. Así se va moldeando la capacidad de búsqueda del paramento expresivo, con sus variaciones formales y su maraña de estratos que aglutinan estrofas cerradas, verso libre y prosa poética.
  La edición Construirte un abismo acerca los trabajos del verso a una tarea cuyo pactado colofón es el salto al vacío. Sin duda, una manera simbólica de definir el fondo negro del futuro. Nadar en la corriente del tiempo supone aceptar que somos material perecedero, trazos inacabados que se empeñan en dejar a su paso evocación, recuerdos de cielos cambiantes y rescates de ausencias. La epifanía del yo es un lejano regreso al origen. La voluntad de ser certeza y polvo, empeñada en sospechar que vivir es renacer, dar vida a un espejismo recobrado.
  La palabra viva de Construirte un abismo invita a una reflexión profunda sobre el escritor y las coordenadas personales que marcan su lugar propio en la sociedad literaria. Ajeno desde su amanecida a grupos y etiquetas modales, aunque abierto a la inserción activa a procesos escriturales y al seguimiento de nuevas perspectivas, la trayectoria de Ezequías Blanco alienta una conjunción de materiales expresivos, recursos, moldes y migraciones argumentales.
  En el propósito comunicativo se percibe el valor de lo heterogéneo. La convivencia entre el nítido realismo, de aire tradicional. con poemas de mitigado culturalismo que aluden a las fluidas aguas de la tradición. Lúcido y vitalista, el hablante poético trata de explicar lo inexplicable, el enigma que late en la poesía.
  Siempre conscientes de la presencia inmarchitable del fluir, las palabras habitan una cotidianidad transcendida, que convierte al poema en grieta del pensamiento. Los recorridos verbales encienden una luz de mediodía,. Completan una cumplida cartografía de vivencias y sensaciones, nubes bajas para que la emoción se haga lluvia y claridad, e impulse el canto.
  Los poemarios de Ezequías Blanco nos dejan la mirada clarividente de la reflexión. Abren sus argumentos a una realidad construida desde la memoria, como si el pasado fuera siempre venero de experiencia. De allí surge un mundo transitorio y mudable, pero que mantiene encendida una lumbre cerca. Esa hoguera donde crepitan sensaciones y recuerdos, que oxigena con su caligrafía el aire del poema.

 José Luis Morante




domingo, 30 de agosto de 2026

EL TIEMPO EN LA PARED

Latidos
Fotografía publicitaria
Archivo general de Internet


                                                                             RELOJES

 

Aquel invierno adquirió un domicilio antiguo; un caserón de piedras frías y cimientos gastados, que se silueteaba sobre el roquedal. Llenó sus habitaciones de relojes artesanales, adquiridos en los mapas abiertos de sus viajes. Todos funcionaban, pero las agujas nunca coincidían en la hora marcada. Deduje que el dueño buscaba una estrategia misteriosa para que pasado, presente y futuro cohabitaran en el mismo espacio. Cada latido atestiguaba la vida de aquel sitio, clausurado y angosto. Allí el tiempo transcurría ajeno a sí mismo, en una trayectoria circular e interminable, sin el riesgo de ninguna huida.


(De Fuera de guion, Ediciones Lastura, 2024)




sábado, 29 de agosto de 2026

PRUDENCIA VERBAL


 

 

 
A SORBOS
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
                                                                                                
Todo es siempre menos
 
JRJ
 
 
Extremó la prudencia verbal; no aventura palabras si no es en presencia de su diccionario.
 
***
 
Afrontar sin amargura, sin gestos de abandono,  que lo que pensamos oculta lo que somos.
 
***
 
Su cerebro contiene dos ideas; son tan opuestas que entre ellas cabe un sistema filosófico.
 
***
 
Al florecer el día  rompe la quietud del reloj un aforismo. Sorbos cortos.
 
***
 
Basta mirar la penumbra de alrededor para saber que no estoy.
 
***
El puño cerrado de quien corta rosas.
 
***
 
Una pobreza de hospitalidad irrefutable, capaz de ofrecer su vieja cama de faquir.
 
***
 
El silencio y su fuerza de convicción. Sabe quién responde cuando nadie llama.
 
***
 
 
El prudente convierte en coma cualquier punto final.



(Aforismos de Oficio de callar, Mahalta, 2026)




viernes, 28 de agosto de 2026

JAIME GIL DE BIEDMA. LAS PERSONAS DEL VERBO

lAS PERSONAS DEL VERBO
Jaime Gil de Biedma
Carme Riera y Féix Pardo (Editores)
Ediciones Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2024

 

EN UN VIEJO PAÍS

 
   Ningún colectivo poético del siglo XX ha suscitado más empeño crítico que la generación del 50, o del Medio Siglo. Sobre las trayectorias de sus componentes más destacados, como de La Escuela de Barcelona, estricto círculo relacional que sirvió de núcleo germinal de la promoción,  han versado investigaciones plenas de lucidez y acierto de Carme Riera. La escritora y académica impulsa, en los últimos meses de 2024, esta edición crítica sobre Jaime Gil de Biedma en colaboración con Félix Pardo con el título Las personas del verbo, conocido aserto de la poesía reunida, escrita entre 1965 y 1981, una parca aportación de menos de cien poemas. Completan la obra literaria del autor barcelonés las traducciones de Thomas S. Eliot, Isherwood y Bertolt Brech, esta última en colaboración con Carlos Barral, los ensayos de crítica literaria reunidos en El pie de la letra (Crítica, 1980) y los controvertidos diarios. El autor impulsó un quehacer de ritmo lento, una propuesta unitaria que reflejaba el interior de su propia existencia: “Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia del hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos –atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual- de unos cuantos entre ellos.” Además abandonó la escritura en su primera madurez, en 1981, cuando apenas contaba cincuenta y dos años de edad.
   Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 y falleció el día 8 de enero de 1990, tras una grave enfermedad, algunos años después del cierre de su edificio poético, clausurado con el libro Poemas póstumos. Pero el magisterio de su voz no ha hecho sino acrecentarse hasta consagrar al escritor como columna central del canon poético contemporáneo. La breve introducción trata de documentar los años aurorales, sobre todo valiéndose de cartas personales y documentos de archivo. También sondea las claves de su amistad con Carlos Barral, iniciada en los años universitarios de Barcelona y la amanecida de su periplo poético. La poesía se convierte en una persistente obsesión por más que considerara el oficio de poeta como un trabajo inexistente que había que paliar con empleos más lucrativos y prestigiosos, desde el punto de vista social.
   Si obviamos los tanteos de aprendizaje y los anticipos en revistas, la crecida poética empieza en 1953 con el cuaderno Según sentencia del tiempo, una brevísima colección de doce poemas: Ya en 1959, se edita el libro Compañeros de viaje, obra en la que se perciben las características y temas básicos de su ideario: tono conversacional, referencias autobiográficas, marco urbano, continuo enlace entre vida y literatura y un fuerte sentido crítico de la realidad social y política. E poeta advierte además de una significativa transformación en su retina estética: “de una actitud de filiación simbolista, se desemboca en una estética basada en la experiencia y en una determinada situación histórica”. En Moralidades (1966), un libro publicado en México para evitar las mutilaciones de la censura, la influencia de Blas de Otero y Luis Cernuda afianza el vertido intimista del hablante lírico, hasta crear un clima de confidencialidad. La primera persona del singular se muestra en el espejo con la cercanía de quien traspasa la senda evocativa de instantáneas vitales y emociones. En ese libro están composiciones como “En el nombre de hoy” , “Barcelona ya no es bona o mi paseo solitario en primavera” y “Pandémica y celeste”, acaso uno de los poemas más apreciados por el poeta. En estas composiciones aflora con fuerza la conciencia social y el resentimiento de clase. Esta edición incorpora la plaquette Cuatro poemas morales, publicada en 1961. El libro Poemas póstumos se publicó, en su primera edición, en 1969, con una dedicatoria a Gabriel Ferrater. En él se incluye “Contra Jaime Gil de Biedma”, donde la voz poética se desdobla para argumentar contra la propia existencia con un feroz rechazo de la rutina existencial y sus sórdidos ejercicios al dictado. La primera edición sólo consta de doce poemas, pero el número de composiciones aumentaría hasta veintisiete poemas en la segunda edición de la poesía reunida. Sin duda, el ambiguo título está relacionado con el poema “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma” y con esa filosofía que hace de la escritura permanencia y salvación de nuestra finitud.
  El rótulo Las personas del verbo vería la luz en 1975, publicado por Barral en Barcelona. En 1982 se hace una nueva compilación definitiva de sus poesías completas, con una nota autobiográfica en contraportada, que también se reproduce en la presente edición de Carme Riera y Félix Pardo.
   El completísimo aparato crítico apenas se detiene en la biografía, bien conocida por trabajos de Javier Alfaya, Carme Riera, Pere Rovira y la semblanza, no exenta de sombras, que Miguel Dalmau publicó en 2004. En cambio, partiendo de la segunda edición de Las personas del verbo (Seix Barral, Barcelona, 1982), supervisada por el propio Jaime Gil de Biedma y, por tanto, considerada como definitiva, se hace un enorme calado de las variaciones textuales, la puntuación, la reducción de citas y las mutaciones que suprimen versos e incluso poemas. El análisis afecta a cada una de las entregas y también a los poemas publicados de forma autónoma.
    El poeta reside en el último tramo de su vida en Ultramort (Girona), alejado de los cenáculos más relevantes de la actualidad literaria. “Escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de verdad importa en la vida”. No quiere ser poeta sino poema. La escritura concluye aceptando la propia identidad y las cicatrices que ha causado el discurrir: “Envejecer. Morir / es el único argumento de la obra”
  
                                                                                                           JOSÉ LUIS MORANTE